
Síntesis 7.4.2:
Los inicios de la industrialización
Comenzaremos explicando las razones por las cuales la
industrialización española se produjo con retraso respecto al resto de Europa:
por una parte, la escasa demanda interior derivada del bajo poder adquisitivo de
la mayor parte de la sociedad española; por otra, la falta de fuentes de
energía; en tercer lugar, la situación periférica respecto al centro industrial europeo,
lo que encarecía los intercambios; por último, las dificultades de financiación
de las empresas privadas a causa de la absorción de recursos por parte de la
Hacienda pública.
A continuación nos centraremos en los tres principales sectores
industriales que se van a desarrollar (textil, minero y siderúrgico). La
industria textil algodonera tiene su origen en el siglo XVIII y se localizó
fundamentalmente en Cataluña. A partir de 1830 experimenta un fuerte proceso de
mecanización que reduce los costes y precios de venta, favoreciendo así un
aumento de la demanda. La importación de la materia prima, el algodón, seguirá
una senda ascendente durante todo el periodo estudiado, aunque con importantes
altibajos.
Respecto a la producción minera, debemos resaltar los factores que impulsan la
explotación de las minas españolas: el aumento de la demanda internacional, la
mejora en los sistemas de extracción y, especialmente, la legislación
minera de 1868. Gracias a ella, un gran número de empresas extranjeras logran concesiones
para explotar las minas, cuyo mineral será exportado a Europa y, salvo
excepciones, tendrá un escaso efecto de arrastre sobre otros sectores
industriales. El auge de la minería tendrá lugar en el último cuarto del siglo
XIX y primero años del XX.
En cuanto a la siderurgia, mostraremos los diferentes momentos de su
desarrollo: se inicia en Málaga (1826) aprovechando el hierro de Ojén, pero con
el inconveniente de tener que utilizar carbón vegetal en los altos hornos.
Posteriormente, en 1864, varias empresas surgen en Asturias donde se benefician
del carbón mineral de la región. Finalmente, a partir de 1876, nace la
siderurgia en Vizcaya, donde existe mineral de hierro de buena calidad y se
importa carbón inglés a bajo precio (gracias al flete de retorno de los barcos
que exportaban el hierro).
Por último, debemos dedicar un apartado a la construcción del ferrocarril,
un medio de transporte ligado a la Revolución Industrial. La Ley General de Ferrocarriles
de 1855 constituye un importante impulso ya que otorga incentivos
económicos a las empresas que promueven la construcción de líneas férreas. Son,
de nuevo, compañías extranjeras las que invierten su capital en España para este
fin. El ferrocarril que se construye presenta dos características: una red
radial y un ancho de vía superior al europeo. Destacaremos como efectos
positivos la articulación del mercado interior y el impulso a las exportaciones,
y en el lado opuesto, el hecho de no haber contribuido a desarrollar sectores
industriales como la siderurgia. La franquicia arancelaria permitía la
importación libre del material empleado en la construcción de la red.
18/12/2006