Podemos
seguir los siguientes pasos para sintetizar este largo y complejo
periodo histórico:
En primer lugar, destacaremos el contexto en que se inicia el reinado:
conflicto carlista, minoría de edad, regencia de Mª
Cristina; resaltaremos la búsqueda de apoyo entre los
sectores liberales para la causa isabelina. Como contrapartida se
ofrece el Estatuto Real (1834), ampliamente rechazado por los sectores
más radicales del liberalismo.
A
continuación explicaremos las reformas progresistas llevadas
a cabo en el periodo 1835-1837: por una parte, el desmantelamiento de
las instituciones del Antiguo Régimen (supresión
de señoríos jurisdiccionales y mayorazgos,
desamortización eclesiástica,
abolición de los privilegios gremiales y de la Mesta,
supresión de las aduanas interiores, etc.); por otra, la
organización del nuevo régimen liberal con la
Constitución de 1837, un texto en el que se recogen aspectos
moderados y progresistas.
Brevemente narraremos el final de la regencia de Mª Cristina y
la negativa experiencia de Espartero como regente entre 1840 y 1843.
Este nuevo fracaso conducirá a las Cortes a otorgar la
mayoría de edad a Isabel II (con 13 años) e
iniciar, de este modo, su reinado personal. En este punto, conviene
detenerse en explicar los rasgos principales del mismo, especialmente
la lucha por el poder entre los sectores moderado y progresista del
liberalismo. Explicaremos los rasgos comunes, la base social y la
ideología dominante en ambos grupos políticos.
También haremos referencia a la constante presencia del
ejército en la vida política de este periodo,
tanto por medio de los principales líderes
políticos (militares como Espartero, Narváez u
O'Donnell) como por el recurso al pronunciamiento militar para intentar
acceder al gobierno. Los progresistas harán uso
además de la formación de juntas revolucionarias
y milicias para lograrlo.
Repasaremos de forma muy general las tres etapas en que se divide el
reinado de Isabel II: la "Década Moderada"
(1843-1854), el "Bienio progresista" (1854-56) y los últimos
años del reinado (1856-1868), resaltando las principales
características y logros de cada una. En la primera,
destacaremos la aprobación de una nueva
Constitución de signo moderado (1845), la
organización política de un estado centralizado y
el Concordato con la Santa Sede (1851). De la segunda no podemos
olvidar la Ley de Desamortización General de Pascual Madoz
ni la Ley General de Ferrocarriles (1855), así como el
intento de aprobar una nueva constitución "non nata" de
signo progresistas (1856). En la última etapa cabe destacar
el carácter autoritario de los sucesivos gobiernos, la
marginación de la oposición política y
el respaldo de Isabel II a los moderados.
Finalmente, mencionaremos los preparativos (Pacto de Ostende, 1866) de
las diferentes fuerzas de oposición (progresistas,
demócratas y unionistas) para llevar a cabo un cambio de
régimen, materializado en la Revolución de 1868 y
la expulsión de Isabel II del trono de España,
inicio del denominado Sexenio Democrático (1868-1874).
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