Los grises en acción   

Síntesis 12.4:

La oposición al Régimen.


   En primer lugar, existe una oposición al régimen franquista protagonizada por los exiliados tras la guerra civil. El Gobierno republicano en el exilio seguirá existiendo, aunque con carácter testimonial, desde 1945 hasta 1977. Los diferentes grupos que integraban el Frente Popular desarrollarán su propia actividad en el exilio, establecerán alianzas, intentarán reorganizarse y buscar apoyos para derribar la dictadura.

    La oposición interior resulta más difícil, especialmente en la posguerra. La Ley de Responsabilidades Políticas (1939) y la Ley de Represión del Comunismo y la Masonería (1940) fueron los instrumentos del Régimen para perseguir a la oposición política. Juicios civiles y militares dictaban penas de muerte, de prisión, destierros, etc. Entre 1944 y 1948, coincidiendo con el final de la IIª GM y el aislamiento internacional, se produce la intervención de los "maquis" (guerrilleros), impulsada por el PCE. El objetivo era crear las condiciones para una intervención extranjera que pusiera fin a la dictadura.

    En los años 50 empiezan a producirse las primeras protestas sociales y políticas, así como huelgas laborales. La práctica desaparición de UGT y CNT permite el nacimiento de un nuevo sindicalismo a partir de 1964: Comisiones Obreras (CCOO), que combinará la acción legal (participando en la estructura sindical del franquismo) e ilegal (convocatoria de huelgas). Además del movimiento obrero, surgen diversas organizaciones estudiantiles y movimientos sociales. Los años 60 ven el surgimiento de grupos políticos en la clandestinidad y un aumento de la conflictividad laboral y las manifestaciones callejeras contra el Régimen. Este reaccionará creando el Tribunal de Orden Público en 1963. Uno de los episodios más destacados de estos años fue la resolución adoptada en Munich por representantes de la oposición moderada al franquismo, tanto del exilio como del interior, que provocó una dura reacción por parte de Franco.

    Paralelamente se reactivan los viejos partidos políticos  y aparecen nuevos grupos de izquierda y derecha. El PCE constituye la fuerza mejor organizada en el interior gracias a su política de actuación en organizaciones de masas (sindicatos, asociaciones, etc...). En 1974, ante la previsión del final de la dictadura, impulsó la Junta Democrática, en la que participaron organizaciones diversas exigiendo la formación de un gobierno provisional y la adopción de un sistema democrático. El PSOE, por su parte,  vive una fuerte tensión entre su dirección en el exilio y sus jóvenes dirigentes del interior que se harán con el control del partido en el Congreso de Suresnes (Felipe González). En 1975 forman la Plataforma de Convergencia Democrática, con planteamientos similares a los de la Junta. En los últimos años del franquismo reaparecen los partidos nacionalistas, especialmente en Cataluña y el País Vasco. Aquí, además de la tradicional hegemonía del PNV, destaca la aparición de ETA en 1959, con una ideología que pretende fusionar nacionalismo y marxismo; a partir de 1968, se inclinará por la práctica de la lucha armada. Otros grupos de extrema izquierda también practicarán el terrorismo, un fenómeno que provocará una represión de carácter indiscriminado en muchas ocasiones y que pervivirá durante la transición democrática.


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15/05/2007