Paul LafargueSíntesis 7.4.3:

Población, problemas sociales y movimiento obrero.


      Podemos estructurar esta síntesis en los siguientes apartados:

    Empezaremos destacando el fuerte crecimiento de la población que se experimenta en el siglo XIX: se pasa de 11,5 a 18,6 millones. Sin embargo, este crecimiento es inferior al de la población europea a causa del mantenimiento de una elevada tasa de mortalidad. Por otra parte, la periferia creció más que el interior peninsular.

    A continuación, explicaremos la transformación de las relaciones sociales provocada por la revolución liberal: supresión de los privilegios estamentales, igualdad ante la ley y el fisco. En la nueva sociedad,  la posición social se define por la riqueza económica.

    Pasaremos a analizar someramente las nuevas clases dirigentes: la alta nobleza, que logra adaptarse a los nuevos tiempos; la gran burguesía, gran beneficiada por las transformaciones económicas, sociales y políticas;  y, en ciertos aspectos, las clases medias, que se desarrollan a la par del crecimiento urbano. Destacaremos la simbiosis que se establece entre la antigua nobleza, poseedora de títulos, y la gran burguesía, enriquecida con las nuevas actividades económicas. Esta última aspira  a un modo de vida similar al de la nobleza.

    Entre las clases populares, mencionaremos a los artesanos y grupos urbanos, a los campesinos y al proletariado. La mayor parte de la sociedad española está compuesta por campesinos, que viven una gran variedad de circunstancias, dependiendo de la distribución de la propiedad agraria. También explicaremos la importancia del proletariado, más que por su número, por su concentración geográfica (especialmente en Cataluña).

    Finalmente, trataremos sobre el origen del movimiento obrero en España. La inexistente reglamentación laboral y las penosas condiciones de trabajo y de vida explican la tendencia de los obreros a agruparse y luchar por mejorar su situación. Los aislados episodios de ludismo dieron paso en la década de 1840 a la aparición de las sociedades mutualistas, pronto prohibidas por las autoridades; y más adelante, al uso de la huelga como forma de lucha. En el plano ideológico, el incipiente movimiento obrero se vio influenciado por el socialismo utópico y las ideas democráticas, especialmente desde el republicanismo federal. Durante el Sexenio Democrático (1868-1874) se difundirán las dos grandes corrientes del movimiento obrero internacional: el anarquismo, que dará lugar a la Federación Regional Española (1870), y el marxismo, a  la Nueva Federación Madrileña (1871). Ambas organizaciones serán prohibidas y deberán actuar en la clandestinidad durante los primeros años de la Restauración..


Volver a Síntesis

20/12/2006