Monumento a los caídos. Pamplona   

Síntesis 12.5:

Navarra durante el franquismo.


    La idea principal que debemos destacar es que Navarra conservó su régimen foral durante la dictadura debido al apoyo prestado desde el primer momento a la sublevación.

   En una primera etapa (1939-1960), destacamos las tensiones entre carlistas y falangistas a pesar de la unificación producida durante la guerra. Los carlistas consideraban que sus planteamientos políticos habían sido olvidados por las nuevas autoridades. En los años 50, se produjo una crisis dinástica que dividió a los carlistas en torno a dos candidatos: D. Javier y D. Juan de Borbón. Desde 1943 se iniciaron las concentraciones en Montejurra, que derivaron en actos políticos de oposición a Franco. A pesar del mantenimiento de los fueros, se produjeron algunos roces con los gobernadores civiles; además, desde 1940, se aplicó un nuevo convenio económico que elevaba la aportación de Navarra al Estado. Respecto a la oposición, se constituyó en el exilio un denominado "Consejo de Navarra" entre 1945 y 1953, y se produjo alguna penetración de guerrilleros antifranquistas (maquis).

    La segunda etapa (1960-1975) coincidió con el despegue industrial. En Navarra, la Diputación llevó a cabo el Programa de Promoción Industrial en 1964, dada la capacidad financiera y autonomía de que gozaba. En 1969 vuelve a revisarse el convenio económico entre Navarra y el Estado: se endurecen las condiciones económicas pero hay un reconocimiento explícito de la Ley de 1841 y la Ley de Régimen Local de 1875. Más tarde, el régimen foral navarro será actualizado con el Fuero Nuevo de 1973. En esta época se van recomponiendo los grupos de oposición. A partir de 1970, las luchas por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores comienzan a incorporar reivindicaciones políticas. La ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), de ideología maoísta, se convirtió en la fuerza mejor organizada de la izquierda, con una amplia base obrera y sindical. Navarra acabó convirtiéndose en una de las regiones con mayor conflictividad social en los últimos años de la dictadura y comienzos de la transición. Por otra parte, también se organizaron partidos de corte liberal, socialdemócrata o democristiano, en torno a personalidades como Jesús Aizpún o Jaime Ignacio Del Burgo. Los carlistas dieron un notable giro político definiéndose como socialistas autogestionarios, aunque pervivió un grupo carlista de carácter tradicionalista. Ambos sectores acabaron enfrentándose en mayo de 1976 en la clásica romería a Montejurra.


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16/05/2007