2º Bachillerato. Curso 2008/2009
  

Síntesis 6: El Sexenio Democrático (1.868-1.874)

En esta síntesis debemos desarrollar los siguientes aspectos:

En primer lugar, explicaremos las causas de la "gloriosa revolución" de 1868: por una parte, la triple crisis económica (financiera, industrial y de subsistencias); por otra, la crisis política derivada de la actuación autoritaria de los últimos gobiernos moderados, lo que lleva a las fuerzas de oposición a agruparse mediante el Pacto de Ostende (1866). Inicialmente son progresistas y demócratas quienes lo firman, aunque tras la muerte de O'Donnell, también los unionistas lo respaldarán. A continuación, relataremos el desarrollo de la revolución, empezando con el pronunciamiento de Topete en Cádiz, la formación de juntas revolucionarias en las principales ciudades y la victoria del general Serrano en la batalla de Alcolea, hecho que desencadena la dimisión del gobierno moderado y el exilio de Isabel II.

En segundo lugar, destacaremos la formación de un gobierno provisional encabezado por Serrano y Prim, líderes de las dos fuerzas políticas que encauzan la revolución en beneficio propio: unionistas y progresistas. Este gobierno decreta la disolución de las juntas, lleva a cabo una serie de reformas legislativas (entre ellas, la aprobación del sufragio universal masculino) y, tal como se contemplaba en el Pacto de Ostende, convoca elecciones a cortes constituyentes mediante sufragio universal. En ellas debía decidirse el régimen político que iba adoptar España, pronunciándose el gobierno claramente en favor de la monarquía, lo cual provoca una ruptura en el seno del P. Demócrata.

En tercer lugar, señalaremos los resultados de estas elecciones: la coalición gubernamental (progresistas, unionistas, demócratas) obtienen una cómoda mayoría absoluta, destacando especialmente el buen resultado del P. Progresista, cuyo líder, el general Prim, sale fortalecido.  Cabe destacar también la presencia de grupos minoritarios  como los republicanos (escindidos del P. Demócrata), los carlistas y los monárquicos isabelinos. Esta composición de la Asamblea permite aprobar la nueva Constitución (1869) en un breve plazo de tiempo. En ella se recoge, entre otras cuestiones, el sufragio universal masculino y la monarquía como forma de gobierno.

Tras una laboriosa búsqueda, llevada a cabo por Prim, las Cortes eligen a Amadeo I de Saboya como nuevo rey de España en 1870. El asesinato de Prim coincidiendo con su llegada le dejará sin su principal apoyo ante los graves problemas con los que se tiene que enfrentar: la guerra en Cuba, las insurrecciones federales y el inicio de la tercera guerra carlista. Finalmente, la crisis de la coalición de gobierno le lleva a presentar su renuncia a comienzos de 1873.

Pi i Margall

Pi i Margall, presidente de la Iª República

Las Cortes, mayoritariamente monárquicas, deciden proclamar entonces (febrero, 1873) la Primera República. Los republicanos, una minoría social y política, intentan organizar el Estado con un nuevo proyecto constitucional de carácter federal, que no llegará a aprobarse.  Además de la Guerra de Cuba y la Guerra Carlista, se producen las denominadas insurrecciones cantonales, protagonizadas por republicanos intransigentes y grupos anarquistas. Esto hará de la República un régimen inestable políticamente, sucediéndose al frente del poder ejecutivo cuatro presidentes a lo largo de 1873: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar.

A comienzos de 1874, el general Pavía da un golpe de estado y disuelve las Cortes, formándose un gobierno presidido por el general Serrano. Éste pretende establecer un régimen presidencialista de carácter conservador pero a final de ese mismo año, otro militar, el general Martínez Campos, se pronuncia en Sagunto en favor de la restauración monárquica (Alfonso XII). Se inicia así un nuevo periodo histórico conocido como la Restauración.


Administrador: Fernando Murillo. Última actualización: 6 de septiembre de 2009