Gráfica 8.3: El turno de partidos durante la Regencia (1886-1901)

Orientaciones para describir e interpretar la gráfica:
1) Descripción de la gráfica. Tipo de gráfica (barras múltiple); naturaleza (política electoral: compara los resultados electorales de conservadores y liberales en diferentes convocatorias); secuencia cronológica (las siete consultas tienen lugar durante la Regencia de Mª Cristina de Habsburgo, tras la muerte de Alfonso XII, entre 1886 y 1901). En el eje horizontal aparece el año en que se celebran las elecciones, sin mostrar ninguna regularidad temporal; en el eje vertical se indica el número de diputados obtenidos, en intervalos de 50. Los datos nos muestran que el partido ganador suele obtener entre 220 y 270 diputados, mientras que el partido que queda en la oposición conserva entre 50 y 80 diputados. Los dos grandes partidos dinásticos de la Restauración (Conservador y Liberal) obtienen alternativamente la victoria electoral. La gráfica no refleja los resultados de otros grupos políticos, cuya representación parlamentaria fue totalmente marginal durante este periodo.
2) Interpretación de la gráfica. Estos datos deben interpretarse como reflejo del turno pacífico, organizado por Cánovas del Castillo con la Constitución de 1876. La Corona ostentaba la potestad de nombrar a los presidentes del gobierno y a los ministros. El elegido (Cánovas o Sagasta) necesitaba unas Cortes favorables a sus tesis políticas. El decreto de disolución que les concedía la Regente les permitía convocar elecciones para obtener una holgada mayoría parlamentaria recurriendo al fraude electoral. Organizado desde el Ministerio de la Gobernación, serán los caciques rurales los encargados de aplicar las medidas necesarias para lograr el resultado apetecido por el gobierno. La apatía del electorado y la complicidad de los dos grandes partidos beneficiados por el sistema eran requisitos imprescindibles para lograr los resultados que refleja la gráfica.
La decisión de cambiar el gobierno correspondía a la Regente, apoyada por los dos grandes partidos dinásticos tras la prematura muerte de Alfonso XII en 1885 y el establecimiento del Pacto del Pardo para garantizar la continuidad del sistema. Precisamente, en ese momento, Cánovas renunció al gobierno y fue llamado a presidirlo el líder del Partido Liberal, Sagasta, quien dirigió su "gobierno largo" entre 1885 y 1890. Tras su nombramiento obtuvo la mayoría en las elecciones de 1886 (las primeras de la serie que estudiamos).
La alternancia venía condicionada por el desgaste del gobierno o por acontecimientos externos que así lo exijían. Así, el agotamiento del gobierno liberal y la demanda de una política proteccionista conducen al regreso de Cánovas al gobierno en 1890 (convoca elecciones en 1891); en 1892, el aumento de los conflictos sociales y una polémica con la Iglesia fuerzan el regreso de Sagasta (elecciones en 1893); el inicio de la tercera guerra cubana en 1895 hace que Mª Cristina llame a Cánovas para hacer frente al conflicto (mayoría conservadora de 1896); el asesinato de Cánovas en 1897 obliga a llamar de nuevo a Sagasta (mayoría liberal en 1898); a pesar de su estrategia conciliadora deberá hacer frente a la guerra con EE.UU. y la consiguiente derrota. Tras ella, el nuevo líder conservador, Francisco Silvela, vuelve al gobierno (elecciones de 1899); su fracasado intento regeneracionista llevará de nuevo a Sagasta al poder (mayoría liberal de 1901).
A pesar del carácter antidemocrático de estas prácticas, su aplicación logró mantener la estabilidad política durante un largo periodo de tiempo así como alejar al ejército de posibles intromisiones en la vida política, ya que dejó de ser considerado como una herramienta para lograr objetivos políticos.
16/01/2008