U
n d e s
e o y u
n a e s
t r e l l a f
u g a z
[Fic
de navidad Club Sorato]
L.I.T
Era una fría noche de diciembre a
tan solo tres días de noche buena, donde una joven pelirroja estaba sentada en
su escritorio dibujando unos bocetos para su próxima línea de kimonos.
Mientras dibujaba también estaba pensando en un rubio que le robaba el aliento.
Y es que el chico desde hace 3 años se había ido de Japón a los Estados
Unidos por su carrera y aunque viniera de visita en las vacaciones le extrañaba,
necesitaba sentir viva su relación pero sobretodo deseaba que él estuviera ahí
para ese 24 de diciembre, el cual se había vuelto una fecha muy importante en
su noviazgo.
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Mientras tanto en Estados Unidos un
rubio corría como loco por un pasillo del aeropuerto, ya iba retrasado gracias
al gran embotellamiento que había en las calles de Nueva York y aquel vuelo era
el último a Japón días antes de las fiestas y le urgía llegar a su país
natal ya que iba a dar una sorpresa a una persona que le era muy importante.
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Dos días –pensó la pelirroja al
ver el calendario de su oficina que era 22 de diciembre.
La chica se encontraba preocupada
ya que desde el 20 había sido la última vez que había hablado con su novio y
el chico todos los días la llamaba para decirle Buenos Días. Aunque sabía que
esas llamadas implicaban bastantes cosas, como estar despierto a altas horas de
la noche.
-Yamato –dijo en forma de suspiro
mientras daba los últimos retoques a aquel hermoso vestido de novia que había
trazado la noche anterior.
Cada vez se le hacía más difícil
estar lejos de él aunque sabía que el chico no estaba en aquel lejano país,
solo por querer sino que estaba ahí por estudio y por su futuro.
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Un ojiazul se encontraba sentado en
el asiento del avión contando las horas en que por fin luego de tantos meses
podría nuevamente abrazar y besar a su novia. El haber decidido viajar a Japón
para celebrar aquel 24 de diciembre junto a su chica había sido su mejor elección
ahora era él el que daría una sorpresa para aquella fecha.
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Por fin había llegado el 24 de
diciembre, día en que todos los niños sonreían felices ya que sabían que esa
noche abrirían sus regalos y jugarían con sus nuevos juguetes.
Sola una hermosa pelirroja que
apenas iba abriendo sus ojos miraba triste el calendario, en el cual estaba
resaltado el 24. 24 de diciembre del 2002, aquella navidad hace 5 años se le
había declarado a quien en un principio había sido uno de sus mejores amigos,
actualmente su novio, aquel único hombre con el cual se sentía completa. Aquel
que no estaría con ella el tercer año consecutivo en aquellas fechas gracias a
los estudios.
La joven pesadamente se levantó de
la cama para arreglar el apartamento, esa noche vendrían sus padres, los padres
de su novio, los padres de su mejor amigo y el hermano de Yamato con la novia a cenar, el resto de sus
amigos habían tenido otros compromisos como Taichi y Mimi que estaban en Italia
celebrando su primer aniversario, Joe se encontraba en África ayudando a los más
pobres, Koushiro cenaría con la familia de su novia, Davies estaba de viaje,
Ken y Miyako lo harían con sus familiares y Iori celebraría con su mamá y
abuelo. Daba gracias a que Takeru fuera su cuñado y que Hikari fuera la novia
del rubio, así tendría a sus amigos con ella.
La madre de la chica sabía lo nostálgica
que se ponía su hija para esas fechas así que desde el día anterior le había
dicho que quedaba liberada de la cocina que únicamente se preocupará por tener
ordenada la casa y por arreglarse para esa noche especial.
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Yamato había llegado a Japón el día
anterior pero prefirió no visitar a su novia ya que iba a preparar su sorpresa
para que está saliera perfecta. Sabía que si algo le quedaba mal iba a estar
insatisfecho, ya que quería la perfección porque era para su cielo. Así que
trabajando arduamente elaboró su regalo de navidad.
*****-------*****
El día había transcurrido muy rápido,
ya eran casi las seis de la tarde y la luna empezaba a asomarse, una joven
pelirroja revisaba su correo electrónico, enserio le preocupaba su novio hasta
que vio un correo suyo.
“Hola mi cielo, hoy es un día
muy especial para ambos y me hubiera encantado pasarlo junto a ti, pero dadas
las circunstancias y los deberes no lo podemos hacer así que te propongo algo.
Al ser las nueve de la noche mira por tu ventana hacia el cielo, cielo que aún
estando lejos nos une y sabe que a pesar de la distancia nos amamos y que yo de
la misma forma estaré viendo. Y cuando veas la estrella fugaz que va a pasar
pide un deseo y se te cumplirá..
Te
amo, Yamato”
-Yamato y su adorado cielo –pensó
la pelirroja luego de leer el correo y sonreír, no sin antes pensar que su único
deseo era que él estuviera con ella ese día.
Luego de leer aquel correo su
estado anímico subió, es que con solo aquellas palabras el rubio la había
hecho muy feliz y con muchas esperanzas deseo que fueran las nueve de la noche
para pedirle el deseo a la estrella.
Pronto la cena entre las personas
que estaban en la casa dio inicio, todos estaban felices de celebrar ese día
aunque Hikari y Takeru estaban preocupados por el estado de su amiga. Aunque el
rubio sabía que su hermano estaba en Japón y por más que quisiera decirle a
su cuñada no podía romper la promesa con su hermano.
-FlashBack-
>>>>Ring Ring<<<<
-Aló –dijo un rubio soñoliento
-Takeru –dijo la otra voz
-Yamato –gritó el pequeño
Ishida
-Hola lamento si te levante pero
necesitaba hablar contigo –murmuró el mayor
-No para nada claro adelante dime
–respondió el menor
-Estoy en Japón
-¿Sora lo sabe?
-No
-¿Por qué?
-Quiero darle una sorpresa y quiero
que me ayudes
-Claro cuenta con mi ayuda
-Y Takeru ni una sola palabra a
Sora de que estoy en Japón
-Prometido
-Fin FlashBack-
Sora miraba el reloj que tenía en
su muñeca, apenas eran las ocho de la noche aún quedaba una hora para la
estrella pero sus ansias eran mayores, por lo que quería que la hora fuera ya.
Todos estaban sumidos en una conversación menos ella, su mente solo estaba
pensando en cómo haría Yamato para ver la estrella en Estados Unidos si haya
sería de día, eso olía a gato encerrado pero confiaría en su novio.
La señora Ishida le empezó a
hablar a la chica del emblema del amor, por lo que tuvo que salir de su ensoñación y compartir un poco con
aquellas personas que estaban ahí junto a ella pero no sin estar pendiente de
la hora.
Faltaban 10 segundos para las nueve
cuando una joven de pelo rojizo subía apresurada las escaleras hacia la segunda
planta de su apartamento, el tiempo se le había pasado volando mientras
conversaba con su suegra, concuña, mamá de su mejor amigo y madre, tan rápido
había transcurrido el tiempo que cuando se dio cuenta ya casi eran las nueve así
que velozmente se disculpo de las mujeres y subió a su habitación.
Cuando llegó a su habitación mira
el reloj de pared que había en ella suspiro aliviada, aún faltaban dos
segundos. Así que rápidamente se acerco al balcón para mirar las estrellas,
daba gracias a que la noche estuviera despejada y tanto la luna como aquellos
astros lejanos brillaban en todo esplendor. Solo un leve sonido la hizo volver a
su realidad. Esa melodía era la que el rubio tocaba en el digimundo pero de
donde sonaba.
Su vista se poso nuevamente en el
cielo ya que había visto un pequeño movimiento de una estrella, así que
supuso que serían la estrella fugaz que le cumpliría su deseo. Al cabo de unos
segundos pudo verla en todo su esplendor.
-Deseo que Yamato estuviera aquí
conmigo –pidió mientras cerraba sus ojos
-Sabes ese deseo no se podría
hacer realidad si yo estuviera en Estados Unidos –murmuró una voz cerca de su
oído
La chica se sobresalto al escuchar
a su novio, más lo hizo al verlo a su altura en la ventana.
-Yamato –gritó mientras se
lanzaba a abrazarle
El chico la recibió con una gran
sonrisa, mientras la abrazaba posesivamente de la cintura. Es que pasar un año
sin verla era una gran tortura y
ahora sabía que ya no la quería volver a dejar nunca más.
-¿Yamato qué haces acá?
–preguntó la chica que aún no salía de su sorpresa
-Vine a pasar con mi cielo está
fecha –respondió el chico mientras le daba un beso en la boca
-¿Y por qué no me dijiste que
vendrías? –cuestionó ella mientras ponía una puchero en su rostro
-Porque quería que fuera sorpresa
aunque la sorpresa aún no se acaba –manifestó el rubio mientras entraba al
cuarto de la chica.
Sora aún no salía de su ensoñación,
SU Yamato estaba ahí con ella en esa fecha. Aunque saber que pronto se iría de
nuevo lo cual la hacía sufrir pero mientras él estuviera ahí junto a ella
disfrutaría al máximo.
-Cielo –llamó el chico para
llamar su atención ya que le había visto ida.
La pelirroja le prestó toda la
atención esperada. Solo cierto objeto brillante que el chico tenía en su mano
derecha hizo que sus ojos se dirigieran a él y que poco a poco se empezaran a
llenar de molestas lágrimas.
-Yama –dijo entrecortada la chica
-¿Sora te gustaría ser mi esposa?
–preguntó arrodillado el rubio
Un gran SÍ salió de la boca de la
chica. La pelirroja paso de ser la novia del rubio a ser su prometida, su futura
mujer, la mujer que escogió para ser la madre de sus hijos y esa era la chica
que se llevaría cuándo regresará a los Estados Unidos. Ya que tal vez aquella
estrella fugaz no solo le concedió el deseo a ella sino que también a él.
Fin