|
"Que lloro" por:
Jenlic -Lo siento Sora, no supe a donde más acudir. – te dije esta noche en la puerta de tu casa, pero lo cierto es que necesitaba una excusa para estar contigo y aunque en esa ocasión no se trataba de un pretexto sino de un real problema carecía de importancia ante el hecho de verte.
-¡¡Por Dios, Tai!! ¿Que ha pasado ahora? – Me
contestas alarmada abriendo las puertas de tu casa, como siempre no puedes
disimular tu exagerada preocupación, y al ver tu rostro al borde de las lágrimas
no puedo evitar conmoverme ante tu fragilidad. Es ello justamente lo que me
cautiva de ti Sora, el sentir que me necesitas, el creer que puedo reconfortarte
con un solo abrazo, descubrir tu debilidad aún cuando aparentes fortaleza
porque ante mí eres transparente, ante mí eres pura, ante ti yo puedo ser tu héroe.
Pero la circunstancia me obliga a abstenme de seguir mis impulsos, porque en
este momento hay alguien que nos necesita a ambos y él es quien reclama toda la
atención, por él es que tus lágrimas están a punto de desbordar.
-Recuéstalo sobre el sofá –
pides con un hilo de voz como si el alma se te fuera en ello, y en el acto
obedezco.
- ¿Qué pasó Tai? ¿Por qué Matt está en estas condiciones? –
Ante esas preguntas no tengo contestación, porque tanto tú como yo sabemos la
respuesta, porque esta escena no debería alarmarte, porque esta escena cada vez
se repite con más frecuencia.
- Otra vez bebió ¿Cierto?
-… -Y
otra vez se peleó ¿Cierto? -… -
¿Por
qué?… -Tú
Sora, sabes la respuesta a todas esas preguntas mas no quisieras saberlo, sabes
que esa es la vida que él eligió… pero prefieres ignorarlo. Mas sin embargo
la decepción que debería reflejarse en tu rostro no está, en cambio hay
preocupación, ansiedad, desasosiego pero sobretodo compasión, mucha
compasión, bajas tu mirada como si tu fueras la culpable… ¿Porqué?...
Minutos después regresas con lo necesario para limpiar cada una de sus
heridas, y lo haces en completo silencio, con celo, con devoción, como si
trataras de curar también las heridas en su interior, como
si quisieras borrar también las cicatrices que han marcado su vida, como si
pretendieras rescatar su alma del profundo abismo donde se encuentra. No puedes
soportarlo más y te lanzas a sus brazos que aún inconscientes besas
desesperadamente como si con ello lograrás quitar una carga en tu interior.
-¿Porqué Matt? ¿Qué estas haciendo con tu vida? –Susurras
escondiendo tu rostro en su pecho porque no quieres que yo vea que estas
llorando amargamente y yo me preguntó ¿Por qué Sora? ¿Por qué si en algún
lado estaba escrito que yo era para ti y tu eras para mí? y tú te atreves a ir
en contra de ello ¿Por qué tu alma desafiante se cree tan libre como para
marcar un destino propio? Tal vez, yo sé la respuesta, tal vez me lo he negado
todo este tiempo, y es que tú obedeces solo a la voz de tu corazón obviando
todo lo demás, a ti no te importa lo que los otros piensen, hagan o digan, tú
desafías a toda sabiduría con necios argumentos que son inalterables y la
razón termina doblegándose ante ti.
Y ahora lloras y te muestras frágil, pero está vez yo no puedo
abrigarte, porque esta vez…. Yo también lloro. Quédate
un momento así,
Tal
vez pienses que estoy loco, -
Sora,
Yo… -Se
que tú presentías cuales serían mis palabras y entendí cuando bajaste
nuevamente tu mirada que no querías escucharlas ¿Por qué?... Nunca
me sentí tan solo
Pero aún así…aún así muero por decírtelo, pero siento
que las palabras mueren en mi boca antes de ser pronunciadas y el temor se
apodera de mí. Y nuevamente saco fuerza de mi flaqueza y tomo tu rostro entre
mis manos más tus ojos no me reconocen. ¡Es
mi momento! Pero todo esfuerzo fue inútil puesto que con un solo movimiento inconsciente de él reunió toda tu atención y tus ojos nuevamente brillaron cuando lo vistes despertarse. -¡¡Eres un grandísimo idiota!! –Gritaste al tiempo que despertabas “sutilmente” a cachetadas a mi amigo para mi sorpresa y su confusión. Y tus lágrimas de nuevo corrían libremente…. Por él. -
¿Pero
qué demo…... -
¡¡
¿Te crees que eres inmortal o qué imbécil?!!
-Él
no te responde; no sabe que está pasando, pero yo sí lo entiendo,
miserablemente entiendo a la perfección y detesto que sea así. -
So…¡¡Sora?!!
–
Te contesta y tu paras de agredirlo solo para rodear su cuello con tus manos y
llorar sobre su hombro, él no entiende todavía porque tu actitud tan
contradictoria.
-
Algún
día –Susurrabas
débilmente sin levantar tu mirada – algún
día perderás mucho más que la conciencia en una pelea…- Él seguía
sin entender, y yo… yo entendí que más que preocupación… en tu voz había
dolor. - ¿La vida? –Preguntó sarcásticamente tomando duramente tu rostro- Como si a alguien le importara... De nueva cuenta tu mano se estrelló contra su rostro
levantándote inesperadamente de su torso. -
¡¡A
mí me importas!! –
Gritaste sorprendiéndolo. -
¿Por
qué? –Preguntó
y esa también es mi duda... ¿Por qué?... -
¿Por
qué va a ser tonto? –En
tu rostro se dibuja una sonrisa que no sé descifrar –porque
te amo… te amo y no soporto verte así … -
Yo…
yo también te amo -
Te contestó y ambos sellaron su declaración con un beso.
Y
me explicaba
El cuadro es perfecto, más no para mí que solo soy el espectador de ver
como mi corazón sangra. Me levanté y recosté en la pared, cerré mis ojos,
ellos se niegan a ver esa escena. Me sentía delirar. ¿Por
qué? … Así fue siempre ¿no? Las veces que te mostrabas frágil, cuando me has necesitado, ha sido siempre por él, pero no quise darme cuenta, por ello rezan que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y yo en este momento prefiero ser un ciego y creer que sigo siendo tu héroe.
- Duerme -
Oigo le susurras, tu voz ahora está cargada de paz pero sobre todo amor. En
realidad nunca me necesitaste ¿cierto? Cuando llorabas, tus lágrimas solo eran
el resultado de las veces que habías perdido la batalla por rescatarlo a él,
pero ahora sabes que lo lograste, y ya no me necesitaras más, y ahora es mi
alma…quien llora.
-¿Tai? –Llamas
a mi nombre más no te contesto ni abro mis ojos, siempre me gustó como suena
mi nombre en tu voz pero esta vez no me contagias con tu alegría sino todo lo
contrario.
-¿Tai te sientes bien? ¿Qué te sucede? – Ahora
tengo toda tu atención, ahora que por fin él se ha dormido. Y nuevamente te
escuchas preocupada, pero tu preocupación por mí no tiene comparación con la
profesas por él. Acaricias mi mejilla tratando de transmitirme tu paz, pero no
lo logras.
-Sucede que, también te amo…- Te
dije y como si te quemase quitaste tu
mano de mí, y mi piel extrañó tu calidez ¿Te sorprendí?....
-….
Sé que quieres evitarme este dolor, pero poco o nada puedes hacer, y tu
silencio grita por ti antes que tú puedas pronunciar palabra. No te esfuerces
yo ya lo entendí. Y lo acepto, después de todo siempre lo supe…. Tú no
necesitas un héroe.
- No es necesario –Ya
todo esta dicho. No es necesario que finjas, porque aunque intentes comprender
mi dolor nunca podrás. Ni yo mismo puedo contenerlo… y lloro… Que
lloro por ti
Y
nuevamente siento tu mano en mi mejilla, quitando de ellas mis lágrimas y
mirarte sonriéndome veo en ti no a la frágil niña sino a la triunfante
Sora. Te veo y comprendo que él es tu fuerza así como tú eres la de él. Solo él puede rescatarte, así como solo tú puedes
rescatarle. Y sonrío…Y te abrazo y aunque me correspondes sabes que es una
silenciosa despedida.
-No dejes que repita lo de esta noche, es cansado arrastrarlo hasta acá
–
Te dije y en respuesta me sonreíste como solo tú sabes hacerlo. Me fui de tu
casa dejándote con él, quien ahora es tú héroe.
|