DIARIO
EN LA SOLEDAD
[POR: MARIANNE]
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PRIMERA PARTE: "INTERNACIÓN":
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19 de Junio
Querido Diario (o psicoanalista):
Siempre me consideraron una persona
valiente, al menos hasta hace seis días, cuando ingerí una cantidad
exorbitante de pastillas para dormir mezcladas con alcohol y me encerré en mi
cuarto. Cuando desperté estaba aquí, en éste hospital psiquiátrico, en una
sala de paredes blancas como las nubes, y yo tendida en una cama de blanco
inmaculado. Pero tuve a primera sorpresa desagradable al sentir una presión en
mis muñecas, atada, así me tenían y la razón era esas marcas y cortes sobre
mi piel, intenté soltarme, zafarme de ese tormento pero no pude.
En
realidad me tomó un tiempo “recuperar” la memoria y pude ir hacia el pasado
con dolor y recordar la suma de cosas que me llevaron a tal punto de desesperación,
al recordar los motivos no pude evitar llorar.
Realmente me siento muy mal y vacía, como si ya nada tuviera sentido.
Y ni siquiera sé como rememorar todo,
lo único que quiero es sentirme consolada por mis afectos, pero eso será
imposible por el momento pues hoy vino la doctora y me dijo que debo comenzar a
comportarme bien, porque sólo de esa manera podré ver a mis padres, mis amigos
y en especial a quien amo. La mujer esa quería hablar conmigo, pero evité sus
preguntas, no quería que me estorbe con un estúpido psicoanálisis, de hecho
era yo quien deseaba preguntarle...
A la
mujer no pareció hacerle gracia mi falta de colaboración, de hecho frunció el
ceño y luego de decir que así no podría ver a nadie por más tiempo se marchó,
dejándome en peor estado anímico (realmente increíble poder estar peor)
En éste
momento acabo de empezar a escribir, han pasado tres días desde que desperté y
me resigné a redactar lo que siento, un tipo de acuerdo con la doctora Simons,
que de ese modo permitirá que me visiten y por supuesto me han desatado.
Los
primeros días no hice más que dormir, sin embargo desde ayer he podido
recorrer el hospital y no me agrada mucho, hay una mujer que sólo grita
incoherencias y me asusta. Prefiero evitar el contacto con otras pacientes, me
intimidan demasiado. Por fin me han dicho que mi actitud en éstos últimos
tiempos ha sido a causa de una depresión, pero no es crónica (qué gran alivio
^^) sólo se me desarrollo por la inseguridad, la baja autoestima y la tristeza
que siento en el alma. No quiero hablar de eso, creo que ahora dormiré y mañana
será otro día.
Sora.
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20 de Junio
Querido “doctor”:
A pesar de que eres una especie de
diario, lo que escribo es lo que le cuento a la Dra. Simons, en un principio ese
es el trato, me alegra que me dé libertad para expresarme contigo, me ha dicho
que será sumamente catártico el hecho de comentar mis penas, por fortuna no me
presiona, sabe que yo tarde o temprano rompo el silencio y le cuento todo (seré
sincera, casi todo) y es el doble de liberador.
Hoy
trajeron a una chica a la otra cama de mi habitación, al verla supe que su
problema era la anorexia, lo bueno es que ya no me aburriré tanto estando aquí,
y su hora de terapia coincide con la mía (aunque ella es llevada a otro lugar)
Cuando llegó algo en ella llamó mi
atención, además de ser bonita, tiene una fragilidad que resulta conmovedora,
extremadamente delgada, pude ver en sus ojos oscuros un desamparo total que me
hizo simpatizar con ella desde el principio. Me siento identificada.
Sin
embargo ni siquiera habla, mantiene su mirada fija en un punto de la pared y me
ignora, pero entiendo que al principio yo tampoco quería expresarme y la
comprendo, es realmente difícil estar aquí y sabiendo la opinión de la gente
de fuera, siempre terminan creyendo que una esta loca.
Hoy me
he levantado con más animo, se debe a que mi psiquiatra me dijo anoche que mañana
podré ver a mis padres y amigos... cuando me lo dijeron sentí una felicidad única,
tengo muchas ganas de disfrutar de su compañía.
Y al pensar en todos ellos, a quienes tanto quiero y extraño, mi mente se concentra en recordar cómo comenzó mi calvario...
¿Cómo
definir la alegría que me invadió cuando Yamato me invitó a salir? Nunca
olvidaré ese momento. Estábamos saliendo de la escuela y me detuvo tomándome
del brazo, y me dijo que le gustaría salir conmigo (bueno, me pregunto) Y yo me
sentí aturdida, no sólo por el hecho de que es tremendamente atractivo y me
hechiza con esos ojos tan azules, sino porque en mi mente siempre había estado
el pensamiento de que se fijaría en chicas tan lindas como él.
Tardé
tanto en contestar que me miró preocupado, me pregunto si acaso Tai ya me había
invitado, a lo que negué enérgicamente con la cabeza. Aún me parece sentir su
mirada de... ¿alivio? Y entonces pude decirle (o balbucear) que saldría
encantada, creo que el color de mi rostro no tenía qué envidiar del fuego.
Su
sonrisa y esos ojos me hicieron mirarlo como una idiota, pero él lo ignoró y
me acompañó hasta mi casa. No sin antes cruzarnos con sus seguidoras, que me
echaban fuego por los ojos, creo que nunca nadie me había mirado con tanto
odio. Y fue así que empezó mi sufrimiento, aunque en ese momento ignoraba todo
lo que habría de pasar.
Por el
momento no quiero recordar la manera como las cosas se tornaron tan horribles,
es una herida tan profunda en mi alma que no quiero explorar demasiado. La
doctora Simons me dijo que es una buena señal que comience a recordar todo así,
y que si duele es porque es lo que hay que tratar en terapia, creo que tiene
bastante lógica, pero no puedo evitar sentir que me moriré de dolor, se lo
hice saber. Pero hay que atacar. Ahora me recetaron unos antidepresivos y estoy
como borracha, me dan un sueño terrible pero es hasta que me acostumbre. No me
hace gracia estar así de drogada, pero pienso que mañana los veré a todos, y
eso me da ánimos para afrontar lo que sea.
La
chica que esta a mi lado se llama Amanda, me llama la atención su nombre, no es
japonés, bueno, al igual que mi doctora, que es alemana, ella debe ser
extranjera también.
Ahora
me dormiré una siestita, los antidepresivos me hacen tener mucho cansancio.
Quizá después continúe escribiendo, todo depende de mis horas de descanso.
Sora.
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21 de Junio
Querido “doctor”:
Estoy impaciente, te darás cuenta que
anoche dormí como un oso, me desperté y no puedo describir con palabras la
impaciencia que sentía.
Desde
que llegué sólo me bañé un par de veces, eso es una característica de la
“depre”, el no tener ánimos para vivir; o sea, ni bañarte, ni comer, ni
levantarte de la cama.
Pero
hoy sí debía prepararme, por eso me bañé y me puse una falda negra y una
blusa celeste y sin mangas. Me sentí muy feliz durante la mañana, incluso pude
contagiar mi buen humor a Amanda, que me contó algo de su vida. Es hija del
embajador de USA en Japón, y es anoréxica como sospeché, sus brazos son tan
delgados que no podía ni mirarlos de la impresión, pero de a poco me iré
acostumbrando.
Y llegó el momento más esperado para mí,
el horario de visitas, que se hace en un salón con sillas y mesas. Allí vi a
Tai, uno de mis mejores amigos y empezaba distinguir
a los demás pero un abrazo me dejó sin aire, mi madre, que se adelantó y
lloraba a más no poder.
Mi
padre la apartó con mucho cariño de mí y luego él me abrazó, yo me quedé
quieta, hacía tanto que no le veía que me sentí más lejos que nunca del
mundo de afuera, afortunadamente llegó Mimi para rescatarme de esa tristeza y
entonces todo se me acercaron y me brindaron su apoyo.
Mis lágrimas
me impedían ver, después de todo lo que había pasado yo nunca creí que le
importara a tanta gente, cuando tuve el intento de acabar con mi vida no pensé
en ellos, fui egoísta y me negué a aceptar que alguien me ayudaría.
Pude
ver a mi querido Yamato mirándome con una sonrisa triste, quería abrazarlo,
pero la gran emoción y el efecto de sueño de las pastillas no me daban fuerzas
para levantarme siquiera, él desvió la mirada cuando nuestros ojos se
encontraron, y me sentí peor que el día que desperté. Seguramente y al igual
que el resto debía sentir que yo era una mente enferma que no pensaba en nadie
más que en mí misma. Ironía. De hecho cuando tomé el alcohol con las
pastillas, antes de perder la conciencia sólo pensé en él, que le haría la
vida más fácil si no estaba.
La
visita no duró tanto como yo hubiera querido, sólo hablamos de temas
triviales, era difícil romper el hielo. Pero al despedirnos Yamato me abrazó
con fuerza y me pidió perdón, aunque hasta el momento no sé por qué.
Y aquí
estoy ahora, escribiendo y conversando con Amanda de a ratos, no me siento tan
bien como quisiera, creo que vacía y sola son las palabras que más encajan con
mi estado anímico.
A esta
chica le controlan la ingestión de alimentos, hay un médico que se encarga de
observarla e intentar convencerla de que se alimente más, me sentí tan mal
cuando hace momentos vi eso, que yo misma empecé a animarla, pero eso no la
ayudó. Es ciertamente una horrible enfermedad, al igual que la que yo sufro y
nos impide ver en ambos casos el cariño que los demás pueden tenernos. Eso nos
pasó a ambas. Hace momentos me mostró las marcas de cortes en sus brazos, en
comparación a las mías son mucho más profundas, quizá se las provocó con más
odio que yo.
Creo que hoy estoy de ánimos para escribir, de modo que seguiré con la historia que dejé ayer en suspenso.
Salimos al otro día, temprano en la
tarde, él tendría ensayo más tarde con su banda. Primer problema. Chicas rodeándonos
y cerrándonos la salida, todas lo miraban a él con sonrisas estúpidas y luego
a mí con odio, realmente me dio miedo, y debió notarse en mi rostro, porque
Matt me miró me tomó la mano. El mundo se detuvo para mí en ese instante
casi mágico, recuerdo que él me miró y sus ojos me transmitieron toda la
calma que necesitaba.
Aún
no sé cómo nos las ingeniamos para pasar entre ellas, pues aparentemente la
“muralla” que habían formado a nuestro alrededor parecía infranqueable.
Sin embargo le hice caso a Yamato cuando me dijo “Sora, corre hacia ellas con
todas tus fuerzas y no te detengas, ellas se abrirán camino”. Pude ver
aliviada que tenía razón, si avanzábamos hacia ellas con mucha velocidad se
harían a un lado para evitar ser atropelladas. Y así fue. Luego de pasar
continuamos huyendo como si nuestras vidas dependieran de ello.
En éste
momento me parece sentir esa mano cálida sujetando la mía y no puedo evitar
sonreír al recordar lo bien que me sentí. Pero aún corríamos, e incluso
hasta hoy me pregunto cómo fue que pudimos desaparecer y librarnos de la
multitud de histéricas que no cesaban de gritar.
Dimos
un rodeo y por fin llegamos a la sala de los ensayos de la banda, sus amigos nos
esperaban impacientes, uno de ellos tenía la cara con una verdadera expresión
de fastidio, creí que era por mí, pero era para Yamato, que les explicó lo de
las fans.
El
tipo escuchó en silencio el relato y luego pareció reparar en mi presencia,
inmediatamente su actitud impaciente y arrogante se esfumó, me sonrió y se
presento.
-Un placer conocerte Sora, Yamato siempre nos habla de sus
amigos, soy Yukio-
Solo
pude inclinar mi cabeza, no sabía que Yamato hablara de nosotros, de hecho me
sorprendí mucho, pues él no es dado a la charla, y menos sobre lo referente a
sus seres queridos y sus sentimientos. Al resto de la banda la conocía por
haber ido a sus conciertos y de las veces que Matt los nombraba. Por ello los
saludé cortésmente a todos, y ellos me devolvieron el saludo, éste tal Yukio
era nuevo, el baterista anterior se había ido por “diferencias” con el
grupo, así lo tenía asumido el público, pero Taichi y yo sabíamos que la
realidad era bien distinta, el otro muchacho en cuestión era drogadicto e hirió
a sus compañeros en una fuerte discusión, tras la cual lo “echaron”.
Una
vez comenzó el ensayo me sumergí en mi mundo donde no cesaba de admirar a mi
amigo, o algo más, porque cuando terminara con la banda saldríamos, no hasta
muy tarde, pues era mitad de semana, pero era lo mas pronto posible, los
Teenager Wolves tenían giras todos los fines de semana por ese entonces, de
modo que la ocupada agenda de mi solitario compañero no tenia lugar para los
respiros, y eso sin contar con mis entrenamientos de tenis ni las intensas horas
de estudio, estábamos en plena época de evaluación, por lo que ni siquiera
podía uno tomarse un día libre.
Largo
rato estuve escuchando la música, dejé que la voz de Yamato me inundara y me
sumergiera en otro mundo, realmente estaba como una tonta, y al advertirlo me
comparé automáticamente con sus fans. Después de todo, pensé con cierta
rabia, no era tan distinta a ellas en mi adoración...
Finalmente
el ensayo terminó, yo estaba…feliz, radiante, atontada… Yamato me había
sonreído con frecuencia mientras cantaba o incluso mientras discutía con sus
amigos sobre los mejores arreglos para tal o cual canción por lo que cabe
esperar que me sentía totalmente hipnotizada por él.
Nos
fuimos, los otros estaban guardando sus cosas para irse, nos despedimos de ellos
y salimos a la intemperie, el sol no se ocultaba aún, pero hacía frío, yo tenía
mi chaqueta, sin embargo me rodeó los hombros con su brazo y me sentí en las
nubes, entramos a una pequeña cafetería que yo no conocía, pero por la reacción
de la mujer que allí había supe que era un lugar frecuentado por mi amigo.
-¿La mesa de siempre Yamato? Pero qué bonita chica te
acompaña, espero que no sea de tus fans, el otro día hicieron verdaderos
destrozos- comentó de buen humor, aunque noté un ligero resentimiento en la última
frase.
-No habrá problema Umiko, es mi mejor amiga y no es
ninguna loca- dijo él tranquilamente.
Loca… es precisamente lo que estoy
pensando, debe pensar que lo estoy ahora, luego del desastre que hice. Esto fue
solo el comienzo, y leyendo hasta ahora, todo puede indicar el comienzo de un
cuento de hadas… ¿cómo fue que llegué al estado en el que hoy estoy? ¿Qué
fue lo que me hizo dejar de confiar en el Amor? ¿Es correcto que yo sea la
portadora de este importantísimo emblema? No puedo evitar hacerme estas
preguntas, Extraño tanto a biyomon, quisiera abrazarla y sentir su calor, el
calor de mi amiga incondicional, y por supuesto el calor de mi amor…
Sora
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22 de Junio
Doc:
Hoy me ha costado mucho levantarme, no tenía ganas de comer, ni de hablar ni de levantarme, incluso los psiquiatras llamaron a mi Dra., pero no había caso, estaba con el ánimo por los suelos, las lágrimas ni me salían pero sentía una gran angustia, Amanda se me acercó e intentó convencerme pero yo no quería oír razones ni súplicas por parte de ella.
Finalmente quedé a solas con la Dra. Simons e hicimos “terapia”, estuve largo rato sin hablarle, y ella tan gentil como siempre esperó lo suficiente como para que mi culpa me hiciera hablar. Le conté de la frustración que sentía por estar aquí, que el encierro en esta casa de locos era inhumano teniendo en cuenta que se acercan las vacaciones de verano, ella me respondió puntualmente que hoy comienza ésta estación, lo sentí como una provocación, pero antes de que pudiera estallar entró una de las enfermeras y le dijo algo al oído.
-Enseguida vuelvo- fue todo lo que me dijo, e inmediatamente se retiró con la mujer y me quedé sola en la habitación, me levanté de la cama y me puse de pie contemplando el patio a través de la ventana, me tranquilicé gradualmente y pasé de mi estado de furia a una tristeza extrema, y ya me fue imposible ver, porque el llanto era tan intenso y desesperado que me tuve que sentar en la cama, sin dejar de mirar hacia la ventana, por eso cuando escuché a mis espaldas el ruido de la puerta al abrirse, me limpié el rostro, como pude, y giré para enfrentar a la doctora.
El alma se me cayó a los pies, era mi gran amiga Mimi quien estaba allí, mirándome con una mezcla de alegría y pena que dejaba en claro lo que sentía. En total silencio se me acercó y me dio un gran abrazo… Y de pronto quien lloraba era ella y tuve que consolarla yo, la situación había dado un giro de 180º que no me esperaba.
-Intenta tranquilizarte, estoy bien, aunque encerrada en
una gran jaula llena de locos- era una mezcla de consuelo con amargura y rabia,
pero fue todo lo que pude decirle. Ella se limitó a asentir mientras se secaba
el rostro y luego me sonrió tristemente.
-Sabía que no estabas bien, por eso quería venir a verte,
pero soy tan tonta que al final eres tú quien pretende alegrarme el día-
-No digas eso Mimi- la consolé, ella se quedo unos momentos en silencio mientras hipaba, me recordó mucho a la pequeña y caprichosa vaquerita que había conocido años atrás, solo que en éste caso sus lágrimas se debían a un dolor mas maduro y fuerte que los dolores que había sufrido en su mimada infancia.
-Me he sentido tan sola en éstos días, no me gusta pensar que estás aquí mientras yo estoy en mi casa, sin saber que hacer, porque… Quién me acompañará a hacer las compras de la nueva temporada ahora? Quién será tan paciente como tú cuando no me decido entre unos pocos vestidos?
Conociéndola como es, lo que planteaba, que a cualquier persona le parecería una frivolidad y superficialidad, era una forma de decirme lo mucho que me aprecia, para ella la moda y las tendencias lo son todo, por eso cada vez que salíamos era su muestra más sincera de amistad, quería compartir conmigo sus momentos de mayor felicidad, entendía perfectamente lo que me decía, pero no pude evitar reír cuando dijo “pocos vestidos”, pues cualquiera que la viera a la salida de cada tienda de ropa diría que Mimi no conoce el significado de la palabra “poco”.
Ella sonrió al verme reír –Hacía tanto tiempo que no te escuchaba alegre…-yo asentí con humildad, pero era cierto.
-Y como estás con ese asunto? – preguntó de la nada,
(ella sí sabe ser cautelosa en las preguntas referidas a mi vida sentimental
¬¬)
-Para serte sincera… siento que nunca voy a poder
curarme-
-No digas eso Sora, sé muy bien que él te adora, sabes lo
impaciente que estaba por verte? Tienes idea de lo mal que está? Tai está muy
preocupado por él, dice que sólo sale de su casa para el instituto y nada más,
ni siquiera ensaya!!-
-No parecía importarle mucho cuando ayer ni me miraba-
dije con resentimiento
-Entiende que esto es difícil para ti, para mí, para
todos, y él de verdad está afectado, ayer ni habló cuando salimos de aquí y
se encerró en su casa.
-Él no pareció preocuparse antes, cuando hizo las cosas mal y ni siquiera una disculpa pidió-
Mimi quedó muda, bueno, no es de sorprenderse, nadie sabe qué fue exactamente lo que sucedió, solo Yamato y yo, y no es algo que por el momento quiera poner en palabras.
El resto de la mañana transcurrió tranquilo. Mimi se quedó hasta poco después del almuerzo conmigo, hablando de la vida de sus compañeras (le encanta hablar de la vida del resto, excepto de mi, me respeta mucho) y luego se marchó, aunque entes conoció a Amanda, y luego de una breve verborragia en inglés se fue.
Estoy nuevamente acostada, en el resto de la tarde estuvieron mis padres, no me pidieron explicaciones, pero me manifestaron su apoyo y su deseo de que pronto regrese con ellos a casa, encantada, quiero estar allí de inmediato, pero aún debo tratarme unos días más aquí.
Amanda y yo hemos estado hablando de la moda, a mi me gusta básicamente crear, y ella, con sus numerosas revistas (se parece tanto a mi mejor amiga en eso) me dijo que quería ser modelo, por eso su enfermedad, de pequeña la llamaron gorda y se traumó a tal punto que a los 13 años comenzó su desorden alimenticio, es algo muy extraño, quiero decir, se siente gorda pero es extremadamente delgada, una visión distorsionada de sí misma que la trajo al hospital. Sólo espero que pueda recuperarse, es una chica muy inteligente y creo que tiene mucho para dar al mundo.
Tendré yo algo para dar? Estoy empezando a filosofar mucho… me estaré volviendo como Joe? Qué espanto!!!
Sora.
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23 de Junio
Doc:
Son
las 3 de la mañana… y es increíble que a pesar del sueño que me provoca la
medicación tenga insomnio. Mi compañera de habitación duerme profundamente,
en ese sentido la envidio, pero lo único que puedo hacer es esperar a que pase
el tiempo… Qué mejor manera que seguir con la historia?
Si la Dra. Simons me viera, diría que estoy progresando, porque una forma de tratar el problema es analizar sus causas, creo que terminaré siendo diseñadora de modas y psiquiatra… me fui de tema, como decía seguiré con la historia por donde la dejé.
En definitiva, estábamos en esa cafetería y el silencio era algo inexistente allí. El lugar estaba lleno de ejecutivos y por lo mucho que charlaban no tendrían qué envidiarle a Miyako y Mimi en sus extensas conversaciones sobre los amoríos de las personas. Miraba a mi alrededor con tanta curiosidad que me sobresalté cuando Yamato me preguntó si deseaba tomar algo, dije que no, no tenía ganas y no dejaba de preguntarme qué tipo de “cita” era aquélla, pues en la actitud de mi amigo no encontraba signos de enamoramiento o algo por el estilo, y súbitamente me vino un horrible pensamiento a la mente… Acaso yo habría malinterpretado las intenciones de Matt? Sería posible que, con mi tonta fantasía de ser importante para él, yo misma le hubiera dado un significado de “cita” a lo que sólo era una salida de amigos? “Soy tan tonta…esto es un error” pensé con desesperación, y sin pensar en lo que hacía me levanté.
La expresión de mi rostro debió ser grave, porque Yamato me preguntó si me sentía bien, pero ni siquiera le presté atención, no quería hacer un papelón frente al chico de mis sueños por mis tontas suposiciones y esperanzas. Mientras pensaba todo esto ya había salido y caminaba de prisa a hacia mi casa, quería estar lejos de allí, lejos de él, lejos de la vergüenza…
Pero algo me impidió seguir moviéndome, claro, tan pensativa estaba que nunca había advertido que él caminaba detrás de mí. Ahora me había dado un rápido alcance y me tomaba del brazo. A ésas alturas yo sólo lloraba de pena y desesperación.
-Pero Sora…-fue todo lo que dijo, me vio llorando (sé
comprensivo Doc, estaba en ésos días y siempre me pongo muy sensible) y me
abrazó, seguramente pensaría que tenía algún trastorno serio de múltiple
personalidad o bipolaridad. Y allí me quedé, no quería separarme de él pero
tampoco quería quedar como la idiota que había malinterpretado las intenciones
de una simple salida.
-Soy una tonta, no me hagas caso… yo…creo que…
Él me miraba serio y atento, me conmovía verlo tan preocupado por mí y por alguna razón me sentí confiada y se lo dije, le dije todo, lo que sentía, lo que pensaba y le imploré perdón por ser tan torpe, él continuó serio e inexpresivo, no sé cuánto tiempo permaneció callado pero de un momento a otro, y sin que yo lo esperara me abrazó con más fuerza y mis lágrimas afloraron nuevamente, era evidente a juzgar por esa actitud que me había “perdonado” por la mal interpretación. Respiré aliviada.
-Si te invité a salir, no es porque sólo quiera ser tu amigo, he sido yo el tonto, pero nunca imaginé que se me hiciera más difícil decirte lo que sentía que estar en un escenario frente a miles de personas. Te aprecio mucho más de lo que imaginas.-
Lo admito, me costó creer lo que decía, y cuando levanté la cabeza para mirarlo vi que me observaba y se me acercaba…
Es necesario describir ese beso? No sé cuanto duró, lo que sí puedo asegurar es que fue más pasión que amor por parte de ambos, me sentí en el paraíso y casi protesté cuando terminó, era un momento muy empalagoso, y sentí que mi cara ardía, agradecí mucho al hecho de que fuera de noche y estuviéramos en una calle con poca iluminación. Creo que a él le ocurrió lo mismo. No dijimos nada más, el beso había hablado por nosotros, y entonces vimos la hora y decidimos que era hora de irnos.
Esa noche me acompañó hasta mi casa, y yo, para nada desagradecida, lo recompensé con otro gran beso.
Supongo que no es necesario describir
que la noticia se propagó muy rápido, y al día siguiente ya todos sabían que
estábamos juntos. Pero a pesar de la evidente alegría de nuestro grupo de
amigos y la rabia de las chicas que habían aspirado al “puesto” a mí no me
pasó desapercibido un cierto malestar de mi amigo de toda la vida, Taichi.
Lejos estaba yo de suponer lo que le ocurría, pero desde aquél momento la
relación entre él y Yamato cambió drásticamente al punto de que a la semana
siguiente no se dirigían la palabra, según Mimi (experta en temas de corazón,
como se autodenomina ella) Tai tenía un problema de celos, y estaba enamorado
de mí… idea que desde un principio me pareció descabellada, pues Taichi ni
siquiera me hablaba después de la “pelea” con Yamato, y en cuanto a mi
querido novio, él no me daba las razones de lo sucedido.
Miro el reloj y son las 4 de la mañana…
el maldito tiempo no pasa!!! Y sin embargo noto movimiento en la cama de Amanda,
se mueve… estará por despertar?
Sora.
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23 de Junio (11 AM)
Doc:
Si te relatara lo que sucedió, no me creerías. Dejé de escribirte cuando sentí movimiento en la cama de Amanda, pues me hice la dormida, no quería molestarla con mi triste insomnio.
Ella se levantó y apagó la luz, como se durmió antes que yo, debió pensar que yo me había dormido sin apagarla, ni siquiera sospechó que segundos antes yo escribía.
Fue al baño sigilosamente y entonces la escuché haciendo arcadas y tosiendo mucho. No perdí el tiempo, me levanté y fui hasta donde se encontraba (cada habitación tiene su propio baño) y allí la vi, sentada junto al inodoro y vomitando, a la vez que con una mano se apartaba el pelo y con la otra se provocaba las arcadas. Además de ser una imagen repugnante, pude notar su culpa y su tristeza, por ello la llamé por su nombre y ella, sorprendida me miró con rastros de lágrimas en su rostro. Inmediatamente se levantó y pretendió borrar todo rastro de la acción, pero se lo impedí, al ser tan delgada, carecía de fuerza para resistirse, y prácticamente la arrastré hasta su cama donde le ordené que se quedara quieta, mientras oprimí el botón de la pared para llamar al personal médico.
Ella sólo lloraba y se cubría el rostro con sus finas manos, momentos después llegó una enfermera a la que relaté lo sucedido, la mujer escuchó gravemente la historia y fue hacia el baño para ver lo que había sucedido.
Amanda
sólo me pidió perdón, y me dijo que estaba asustada. No cesó de repetirme
que era un ataque de culpa, y que debía liberarse de ella de alguna forma, sólo
pude abrazarla y decirle que si me permite ayudarla, podrá salir de esto, ella
me dijo que podríamos ayudarnos mutuamente.
Inmediatamente llegó su médico personal, y se la llevaron a una de las salas de internación, por lo que quedé sola en la habitación y me dormí profundamente, habían sido demasiadas emociones y me agotaron.
Desperté a eso de las 9:30 e inmediatamente, como si supiera que yo ya no dormía, apareció la Dra. Simons, que me felicitó por mi actuación y me informó que Amanda estará algunos días internada en una sala de cuidados y la alimentarán por sonda (me dio tristeza saber ese detalle, pero es lo único que pueden hacer para evitar que se haga más daño).
En recompensa, continuó diciendo ella, hoy podría recibir más visitas, claro que eso me ha levantado mucho los ánimos, y nuevamente estoy impaciente por verlos, en especial a él, el hecho de rememorar le primera cita me ha traído muchos deseos de abrazarlo y decirle que lo amo, pero luego de todos los problemas… se me hace muy difícil saber que tengo sentimientos contradictorios.
Por ello ahora estoy muy impaciente, pero antes de prepararme iré a ver a Amanda, le he tomado cariño, es muy dulce y no hace daño a los demás (por lo menos no es su intención), sólo se hace el peor de los daños a ella.
Sora
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23 de Junio (10 PM)
Doc:
Qué día!!!
Aún no puedo creer que siga despierta, pero son demasiadas emociones, podría
decir que hoy ha sido por un lado un día horrible y por el otro uno de los
mejores.
Lo
primero que hice fue alistarme para las visitas. E inmediatamente fui a ver a
Amanda, pero no pude entrar a estar con ella, su médico le impuso como medida
el no recibir visitas hasta que se alimente y no sienta culpa, lo entendí
perfectamente, pero aún así no pude dejar de sentir pena por ella.
Mi hora de terapia con la Dra. Simons fue alentadora, me dijo que los antidepresivos están dando resultado, y que ve muy favorable que yo te escriba, le conté un poco sobre mis indagaciones en el pasado, el comienzo del fin de la chica alegre y normal, aún no quiero hablar mucho, me sigue dando una angustia tremenda avanzar mucho, pero es un proceso que debo cumplir.
Había pasado poco tiempo desde el almuerzo y llegaron mis amigos, mis padres habían decidido que fueran para alegrarme el día, de todas formas ellos vendrán mañana. Los vi a todos, pero algo me llamó la atención al ver a Tk, mi “hermanito” como le digo desde hace tiempo, junto con Hikari son los hermanos que nunca tuve, tiendo a protegerlos desde pequeños, más concretamente desde la aventura en el digimundo. Como decía, algo me llamó la atención cuando lo vi, tenía la mochila en la espalda, y precisamente hoy(es fin de semana) no esperaba verlo con libros.
Todos fueron muy afectuosos en el saludo, incluso Yamato, y ésta vez al abrazarlo lo estreché con fuerza y lo mejor fue que él me devolvió el mismo gesto, todo imperceptible a los ojos de los demás, que nos miraban con una mezcla de satisfacción e inseguridad.
Finalmente, al saludar a Tk, que me sonrió ampliamente (él siempre tan tierno) vi algo… creí que estaba delirando por las pastillas… pero era real, Biyomon salió dando un gran salto desde la mochila y locas de felicidad nos dimos un fraternal abrazo. Había extrañado tanto a mi plumífera amiga…
-Vine para quedarme contigo Sora!!!- exclamó con su vocecita llena de la alegría que la caracteriza.
Mimi, Miyako e Hikari lagrimeaban a más no poder de la emoción, como me explicó Tai con calma, ahora podían estar seguros de que yo tendría una amiga conmigo y no me sentiría tan sola… Les sonreí ampliamente a todos y abracé fuertemente a los digielegidos más jóvenes por haber tenido ese “detalle”, la brillante idea había sido de Davies, dijo Kari, éste al escuchar que ella lo nombraba impresionada se puso colorado, y el rubor aumentó cuando yo le di un beso en la mejilla como agradecimiento, todos nos echamos a reír, y él, aún más turbado por las burlas dijo que también había sido idea del tímido Ken, quien se puso colorado y recibió el “agradecimiento especial”.
Pasé una gran tarde, rodeada de ellos y sus anécdotas de los últimos días. Las clases estaban por terminar, y la semana de exámenes estaba próxima, por lo que Taichi y Yamato me acercaron sus apuntes para que yo estudiara.
-Me sorprende el sacrificio que debe suponer para ellos el quedarse un día sin sus preciados apuntes- comenté al resto con ironía. Incluso ellos se rieron, y momentos después se marcharon, no sin antes prometerme que alguno vendría a visitarme, que podrían turnarse para verme, pues no podían todos los días.
En conclusión, el balance de la visita fue excelente, y ahora estoy nuevamente acostada, Biyomon duerme, hasta hace unos momentos habíamos hablado de cómo tendrá que ocultarse ella cuando venga la Dra. Simons e incluso cuando Amanda vuelva a la habitación. El cansancio ahora es mucho. Podré dormir bastante ahora, y mucho más feliz por la presencia de uno de los seres que más amo en el mundo.Sora.
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