DIARIO
EN LA SOLEDAD
[POR: MARIANNE]
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Capitulo
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SEGUNDA PARTE:
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28
de Junio (01:30 AM)
Doc:
Aquí estoy, al fin en casa y escribiéndote luego de un día muy
agitado. Recuerdos y más recuerdos llenan mi cabeza, estoy muy cansada y no es
de extrañar, pues desde que salí del hospital psiquiátrico no he parado.
Lo más emocionante del día fue el recibimiento de mis amigos en mi
departamento. Recuerdo que entré y todo estaba en silencio y totalmente oscuro,
mis padres que estaban detrás de mí, cerraron la puerta a mis espaldas y
cuando iba a comentarles que encendieran la luz me sentí rodeada por unas
cuantas personas, me estrujaron, besaron y sacudieron durante unos interminables
5 minutos, y cuando pude liberarme me sentía aturdida y mareada. Es entendible
si a una la dejan sin aire. En ese entonces la luz del sol entraba de lleno en
la sala, y pude dirigirme a mi habitación.
Difícil describir las muchas cosas que sentí cuando entré allí. Todo
estaba tal como lo había dejado, en perfecto orden y sin embargo me sentí
abatida y triste, en especial al ver la alfombra, donde me acosté luego de
ingerir esa dosis letal de alcohol y pastillas para dormir. Me sentí observada
y al girarme vi a Taichi, que me miraba con una sonrisa algo triste. Claro,
después de todo, y según me contó la Dra. Simons fue él quien me encontró
allí tirada e inconsciente, mi madre estaba cocinando y nunca había advertido
lo silenciosa que yo estaba, habría pensado que estudiaba. Y mi mejor amigo fue
de visita por pura casualidad. Cuando me detengo a pensar en eso, no puedo
evitar sentir escalofríos en la espalda, qué sería de mí si él no hubiese
venido?
Volviendo al relato, Taichi y yo nos miramos y entonces vi ese extraño
brillo en sus ojos, creí que era mi imaginación… pero no, mi mejor amigo
estaba llorando, y el abrazo que le dí pretendió reconfortarlo, pero sólo
hizo que mi sensibilidad saliera una vez más a flote, y de pronto el llanto era
compartido, lleno de angustia y desolación.
Y alguien nos separó con lentitud y esa persona me abrazó a mí, a la
vez que la voz de Mimi confortaba a Taichi. Era él, lo reconocí por el aroma
de esa deliciosa fragancia masculina y por sus brazos, a los cuales conozco de
memoria. Y me tranquilizó mucho, a la vez que el pasado cobró vida nuevamente
frente a mis ojos.
Himeko se hizo rápidamente popular, algo que no sorprendió a nadie, y
en poco tiempo se hizo la jefa de las animadoras o porristas (un patético grupo
en el que sobresale la falta de neuronas y el culto al físico perfecto). Sin
embargo ella sí era inteligente, y muy pronto comenzó a hacer de las suyas. No
le importó que todas las chicas del instituto la odiaran, por el contrario, eso
parecía engrandecer su ego, ya de por sí gigantesco, y comenzó con el típico
jueguito estúpido de discriminar… no era común el maltrato hacia compañeros
en ese entonces, de modo que al principio sólo sus descerebradas amigas le seguían
la corriente. Pero como en éstos tiempos, las realidades son muy cambiantes, y
poco tiempo después de su llegada, existía el grupo de los nerds, las gordas,
los feos, los deportistas, y claro está, los cool. Debo decir que desde un
principio decidí ignorar esa absurda “clasificación”, a mí me catalogaban
de deportista, al igual que a Taichi, al resto de los chicos… bueno, ya lo
imaginarás, y Mimi y Yamato, bueno, ellos son cool, verdad? Siempre nos
burlamos de la estupidez que se había apoderado del secundario, nadie podía
tomarlo en serio, era lo que nosotros pensábamos.
Poco tiempo
después, los disparatados grupos (dignos de un estúpido colegio
norteamericano) comenzaron a cambiar, y algunas personas hacían lo que fuera
para ser considerado cool. Un error estúpido, pero de pronto más de la mitad
de la gente era partidaria de admirar a Himeko. Un verdadero disparate.
-Sora,
estás bien?- Mimi me hizo salir del trance, estaba frente a mí, pero yo no había
escuchado lo que me decía. Yamato y Taichi (ya tranquilo) me miraban.
-Lo
siento Mimi, qué decías?- me sentía totalmente perdida.
-Que
sería bueno ir con los demás, todos quieren verte.- Asentí y la seguí dócilmente.
Todos reían en la sala, al parecer Davis hacía una imitación exacta de
Miyako admirando a Ken. Incluso los aludidos sonreían. “Éste chico podría
ser comediante”, comentó Mimi mientras nos sumábamos a la carcajada general
ante una demostración muy exacta de la manera que nuestra amiga de cabello
morado hablaba con su novio por teléfono. Cabe decir que momentos después
Taichi se había sumado a la actuación y ahora representaban a Miyako y Joe
respectivamente en pleno estado de nervios ante un examen. La risa de todos fue
muy contagiosa, y lo mejor fue cuando Yamato y Koushiro hicieron una brillante
parodia de la persecución por celos de Taichi hacia Tk, lo cual hizo que Davis
y mi mejor amigo pusieran caras llenas de amargura.
En resumen, fue un gran día, todos estuvieron aquí hasta la medianoche,
me sentí muy contenida y feliz de estar rodeada de las personas que más
quiero en el mundo. Pero todo termina, ellos mañana (viernes) tienen clases, yo
iré el sábado a presentarme a un examen de historia (es tan injusto, pero el
profesor así lo quiere). En cierta forma eso me inquieta, no tengo ganas de
cruzarme con esas chicas huecas que me miran llenas de desprecio, y mucho menos
después de lo que pasó. Debo confesarte que estoy muy nerviosa por eso.
No dejo de pensar y temerle a esa tal Himeko, ya me ha demostrado que es
capaz de hacer muchas cosas con el solo fin de dañarme. Solo deseo que no
estorbe a mis amigos con el fin de lastimarme a mí. Quizá esa sea la faceta
suya que más miedo me produce.
Probablemente mañana no estaré tan cansada, de modo que dejaré el
relato por aquí. Sintiéndome feliz por un lado, y asustada por el otro…
Sora
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29
de Junio
Doc:
Aún no me siento muy segura de ir mañana a clases, por un lado por la
chica problema número uno, y por el otro… bueno, me resulta aburrido y
estresante el tener que rendir mis exámenes en lo que queda de días de clase.
De todas maneras, y como dijo hoy la Dra. Simons, cuanto antes enfrente
los problemas, más temprano podré recuperarme. Lo cual es muy positivo y
optimista. Hoy tuve la primera terapia fuera del hospital y fue una instancia
que me hizo sentir más tranquila. El departamento que tiene es inmenso, amplio
y muy moderno, parece el hogar de un buen diseñador de interiores, todo está
dispuesto de forma tal que una termina sintiéndose en casa, y sin pensar que le
están tratando.
En definitiva, y volviendo a mi día, me sentí muy cómoda allí e
incluso la sentí a mi psiquiatra como una buena amiga que me diera grandes
consejos, o sea, por primera vez no me vi a mí misma como un sujeto a estudio,
sino como una persona con los problemas cotidianos de cualquier ser humano común.
Mimi vino luego de salir de las clases, me informó que el resto de los
chicos tenían distintas actividades y por ello no podrían venir, aunque
ignoraba por completo lo que estaría haciendo Yamato, lo dijo con un cierto
estado de furia, y no entendí el motivo.
-Él
no tiene porqué venir…-
-Pero
qué dices? Sé que ambos están distanciados Sora, pero creo que tiene la
obligación de preocuparse por ti.- Querida Mimi, a veces de verdad me conmueve
saber que es mi amiga y siempre está a mi lado para apoyarme.
-No
tiene ninguna obligación, quizás está estudiando, tenemos un complicado
examen de historia, y teniendo en cuenta que no ha sido su mejor año en esa
asignatura, le vendría muy bien-
-Por
qué lo defiendes tanto querida Sorita?- comentó ella con cierto fastidio en su
tono de voz.
-…-
no supe qué responder a eso, y de pronto pareció muy preocupada
-Lo
siento, sé que no es de mi incumbencia, pero con lo preocupado que se veía
cuando tú estuviste internada… sólo me llama la atención que no esté…
Además, soy una tonta… supongo que si viniera ninguno de los dos estudiaría-
Ella ES así, puede decir algo muy cierto e incluso inteligente, pero
luego se hace notar esa faceta… la chica que piensa y sueña con los romances
y el amor eterno, en mi opinión una gran mentira…
Es temprano, pero no tengo deseos de nada, en realidad estoy muy
nerviosa, a ésta altura ya todo el instituto sabrá que mañana vuelvo, y estoy
preocupada por el examen, por lo que pueden opinar de mí mis compañeros (si
bien mis amigos estarán conmigo), y en especial por ELLA.
Himeko de alguna forma me va a estorbar, es un hecho.
Sora
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30
de Junio
Doc:
Un Sábado que amaneció cálido y hermoso. La descripción perfecta, y
sería perfecto el día si no fuera por un molesto profesor de historia que
exige rendir un examen a sus alumnos en pleno fin de semana (nunca escuché algo
semejante).
Al salir de mi edificio me encontré con los hermanos Yagami y Takeru,
que al parecer me esperaban y eso me sorprendió mucho. Al parecer todos los
grados tuvieron clase hoy, según dijo mi mejor amigo, muchos profesores
tuvieron que dar clases extras porque el tiempo no les daba para terminar los
temas del curso y por ello se había decidido que los exámenes fueran durante
el sábado. Bueno, las clases de mis amigos finalizan hoy, yo sin embargo debo
presentarme el lunes y el martes para rendir los que me quedan… es una locura,
hasta tres en un mismo día!!!!
Durante el camino hacia el colegio conversamos mucho, me gusta la pareja
que hacen mis “hermanitos”, y tuve oportunidad de evitar que Taichi emitiera
algún tipo de queja con sólo una mirada de advertencia. Él pareció
frustrado, y con cara de pocos amigos continuó el camino. Algún día se dará
cuenta de que Hikari tiene su propia vida?
Y fue cuando llegamos al instituto que pude descifrar las intenciones de
mis amigos al acompañarme. Prácticamente todo el colegio se hallaba fuera del
recinto, alrededor de una chica morena y de grandes ojos verdes. Himeko, mi
pesadilla, mi agonía, mi enemiga… todo eso pensé al verla allí, y mi rabia
era demasiado intensa mientras la veía sonreírme al igual que sus estúpidas
amiguitas, los comentarios no se hicieron esperar…
-Pero
si es Takenouchi, la suicida frustrada- comentó bien alto y con un tono muy
despectivo.
Decidí
ignorarla, aunque debo confesar que se me hizo una tarea muy dura, la gente me
miraba con curiosidad y también advertí miradas cargadas de odio y rostros
burlones.
“La odio, la odio, la odio, la odio…” todo eso pensé mientras me
acercaba al aula. Taichi me defendió como el hermano que es para mí. Yamato
llegó algo tarde, pero tomó asiento a mi lado, enfrentando al resto con sus
miradas heladas. El examen transcurrió con calma, aunque en el aire se llegaba
incluso a respirar una gran tensión…
Una vez finalizado nos marchamos muy rápido, yo tenía ganas de llorar,
pero intentaba no pensar en ello. Y lo que más me dolió fue verla a ella, en
cierto momento que mis amigos fueron por un refresco para mí (mi presión
comenzaba a bajar a causa del shock emocional) Himeko me miró desde el lado
opuesto del patio y señaló a Yamato a la vez que hizo una mueca de deleite …
-MALDITA
PERRA!!!!!!!!-mi grito alertó a Taichi, que llego a mi lado para sujetarme. Y
es que yo estaba hecha una furia y estaba dispuesta a golpear a la chica, que
pareció divertida y se marchó, no sin antes dirigirme una mirada llena de
desprecio e hiciera una pantomima como si estuviera loca.
Agradecí profundamente que el día hubiera terminado allí, nos fuimos
enseguida. Recuerdo la rabia de Taichi, y el rostro de Yamato, que era una
mezcla de disgusto y odio.
El resto de los chicos se acercaron a visitarme más tarde, aunque
ninguno sabía qué había pasado exactamente, tampoco quise explicar mucho,
pero me sentí fatal e inmensamente sola. Al final del día Yamato y yo nos
quedamos solos. Y pudimos hablar del principio de todo, creo que es algo muy
bueno y productivo, me he sentido bien y el volver al pasado en su compañía me
hizo sentir muy fuerte…
Recuerdo perfectamente el primer roce que tuve con Himeko, fue durante un
recital de la banda de mi novio, en primera fila estábamos los amigos como
siempre. Al terminar el magnífico show que dieron, se bajaron del escenario.
Como es natural, todas las fans se acercaron a saludar a los chicos, y no me
opuse a que Yamato se tomara fotos con ellas aunque en sus ojos se leía
claramente el disgusto.
Hasta
allí todo indicaba un final normal, luego de terminar de guardar los
instrumentos nos dirigimos hacia la cafetería de siempre (sí, la de la primera
cita). Allí estuvimos largo rato conversando, y se acercó ella. Como siempre
con aires de superioridad intentó seducir a Yamato con tanto descaro que ya era
imposible actuar como si nada, me enfurecí y le dije unas cuantas cosas, en
primer lugar le mencioné que la había visto en el recital, que se había
tomado una foto con él y que lo que hacía en esos momentos bien podría
interpretarse como acoso.
Ella se fue mirándome con odio y pude escuchar claramente “te vas a
arrepentir de esto”.
Quién diría que era tan peligroso desafiarla? Me asombro cada vez más
con las muchas personas crueles que hay en el mundo, siento que estoy
despertando al mundo real, es doloroso y mi seguridad y confianza en las
personas disminuye.
Pero
no la confianza en él. Sabe perfectamente cómo conquistarme,
hoy he “recobrado” la memoria, me ha hecho recordar sus besos,
pero con absoluto respeto. Si lo rechacé en un principio fue por la
herida de mi alma, no quería dejarlo retornar a mi mundo, pero Yamato es terco
e insistiendo aunque sin presión pudo hacerme sentir bien luego de mucho
tiempo. Ahora estoy en mi cama, mañana tendré terapia temprano en la mañana,
y luego… qué gran pregunta… no sé qué haré. Pero no dejo de pensar,
mientras mis ojos se cierran por el cansancio, en que aún debo recorrer mucho
para recuperarme totalmente, y todavía no he llegado a relatar lo que causó mi
depresión. Siento frío, aunque sea pleno verano y a pesar de que estuve en los
brazos de él, me siento nuevamente vacía.
Sora
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1º
de Julio
Doc:
Qué día he tenido, eterno. Te contaré todo lo que hice…
Supongo que comenzó a las 6 de la mañana,
cuando desperté y no pude volver a dormir (puedes creerlo?). He estado
pensando mucho en Yamato, para variar, y aún me siento extraña, es como si no
debiera haber sucedido lo de ayer quiero decir, no me parece correcto el haber
permitido que me besara y eso pues mis heridas están a flor de piel aún y no sé
cómo definir todo lo que siento con respecto a él.
Por primera vez en terapia lloré a medida que relataba mi historia, o lo
que quedaba de ella, y la Dra. Simons supo contenerme a pesar de sus palabras,
“llorar es bueno”, me dijo mientras me alcanzaba un pañuelo. Y en la medida
que pude tranquilizarme seguí con el relato…
Nunca creí que debía tomar en serio lo que Himeko decía, lejos estaba
yo de imaginar hasta qué punto era capaz de llegar con tal de dañarme. Y lo
cierto es que tomé sus palabras como una simple amenaza por parte de una cabeza
hueca… como mencioné anteriormente, nunca estuve tan equivocada.
La primera muestra de su desprecio hacia mí fue aquél partido de tenis.
Estaba por clasificar a las semifinales del campeonato ínter escolar, con
vencer a mi contrincante en ese día ya estaría llegando muy lejos. Recuerdo
perfectamente los nervios y la ansiedad de aquel momento previo en el que
concentraba. Mimi estaba a mi lado, dando ese incondicional apoyo que sabe
brindarme, y era importante para mí su presencia, la había extrañado tanto un
año atrás… a pesar de la comunicación vía chat o mail, la distancia de
EEUU y Japón había hecho madurar la relación y a nosotras mismas, por lo cual
es como la hermana que no tengo (ahora que lo pienso… tengo como cuatro
hermanos que “nunca tuve”^^). Volviendo al tema, ya estaba concentrando y
Mimi, a un lado de la cancha me daba ánimos.
De pronto algo salió de la tribuna y se estrelló contra el cabello rosa
de mi mejor amiga. Las risas tontas me dijeron de donde provenía el proyectil
que no había sido otra cosa que un ¿tomate? Sí, a eso me refiero, y debo
confesar que sentí mucha rabia cuando vi a Mimi llorando. Es necesario
describir el resto? Si. Himeko había
bajado hasta donde estaba mi amiga, y me miraba de esa manera tan suya, con el
ego por las nubes y una sonrisa cruel. Inmediatamente tuve que esquivar un
tomate que me lanzó a mí. Pareció sorprendida de mis rápidos reflejos y de
pronto yo avanzaba hacia ella con la furia digna de un león. Allí me esperaba,
y me lancé sobre ella con toda la frustración… no se me ocurrió pensar que
mi entrenadora estaba dispuesta a sacarla de allí, o que mi contrincante estaba
en la cancha mirando cuanto sucedía. Tampoco me detuve a escuchar a mis amigos
para que me detuviera.
PLAF!!! La bofetada resonó por todo el recinto. Y sin poder creerlo…
Himeko me sonreía con su estúpido rostro. Entendí el porqué enseguida. Quedé
descalificada. No podía creerlo, pero aún mientras mi entrenadora le decía al
encargado de los deportes que yo había sido provocada (y claramente todos lo
habían visto), el hombre manifestaba que no se podía dar tan triste ejemplo de
parte de un deportista, por lo cual no se me permitía avanzar.
A pesar de las protestas de mis amigos, que como siempre estaban a mi
lado, el hombre en cuestión no quiso escuchar razones y quedé por fuera del
campeonato, un sueño quebrado.
Me sentí muy mal, pero pronto entendí que no debiera haber actuado tan
irracionalmente, supongo que los nervios me jugaron en contra y perdí el
control. Se me hizo un gran lío, me prohibieron practicar tenis y convocaron a
mi madre para una charla con el director del instituto por “conducta
indebida”.
Los días se me hicieron eternos en ese entonces, no podía competir…
eso lo comprendía, pero no poder entrenar, era demasiado frustrante para mí.
Taichi me alentó para que volviera al equipo de fútbol (nunca se rendirá,
cierto?), pero no me sentía muy cómoda, había encontrado en el tenis la
manera de liberar tensiones y ahora sentía las emociones como una carga. Pero
mi encantador novio me hizo ver el lado positivo, más tiempo para nosotros, y
confieso que ante esa perspectiva me animé mucho.
Pero
al poco tiempo tuve que tragarme el orgullo e ir a hablar con el director para
que entendiera que debía practicar (como mínimo) y así me sentiría mejor. No
quiso entender razones. Y mi mente no dejaba de pensar “la odio” a cada
momento que me cruzaba con Himeko, que por ese entonces parecía muy feliz.
Creí
que todo había terminado. Una vez más estaba equivocada. Un malestar se percibía
en mi persona, cada vez mayor, y sospecho que la depresión apareció en ese
entonces. Dejé de salir, de dibujar (una gran vía de escape) y de ver a mis
amigos. En ese tiempo empecé a dejar marcas en mi piel, no me atrevía a cortar
mis venas, pero me daba cierto alivio el sentir dolor allí, era una forma de
canalizar mi rabia y mi tristeza. Todo indicaba una crisis conmigo misma que
afectó también a mi relación con Yamato. La discusión era inminente, y en
lugar de salir y enfrentar los problemas, preferí guardarlos.
La
furia no se hizo esperar, llegaron las recriminaciones, que yo lo evitaba, que
no salía, que ni siquiera lo veía en los ensayos. Estaba furioso.
-Claro,
todo lo hago mal yo, verdad?- mi respuesta no se hizo esperar- Pero quien no se
da cuenta de que moralmente estoy deshecha eres tú. Quien se encierra en su
mundo de la música sin pensar en que tiene una novia que lo está pasando mal,
eres tú. Estoy harta de tener que ser el apoyo siempre. Fuiste comprensivo en
un principio… pero basta! No soy de madera, por si no lo sabes, tengo
sentimientos y estoy sufriendo y en lugar de prestarme atención como es debido,
esperas que yo acuda a darte mi amor cuando no estoy recibiendo nada a
cambio!!!!!-
El silencio en Yamato es algo común, pero cuando hay tensión en el
ambiente es… horrible!! Tiendo a calmar los ánimos por lo general, pero en
ese momento realmente necesitaba que me dijera algo, un simple “te quiero”.
Pero él, tan herido me dio la espalda y se marchó. Me sentí muy mal, y no se
había alejado ni tres pasos cuando le dije –es evidente que no existo para
ti, hago todo lo posible por hacerte feliz, pero no eres capaz de dar una migaja
de comprensión-
Le dolió. Ni siquiera se giró y continuó alejándose. Recuerdo que me
senté en el suelo y lloré. Liberé toda la frustración y soledad que sentía,
pero aún así, él me faltaba. Maldito amor que siempre nos da frío cuando hay
problemas, nos reduce a la nada, haciéndonos sentir insignificantes.
No es necesario describir que al igual que en la crisis anterior, los
rumores de separación entre Yamato y yo se extendieron. Y de pronto las chicas
le coqueteaban descaradamente frente a mí, haciéndome sentir inmensamente
triste. Sentía una opresión en el pecho mientras veía la sonrisa de
satisfacción en el bello rostro de Himeko, que estaba más acosadora que nunca.
Pero él, tan maravilloso como siempre, rechazó una por una todas las
propuestas indecentes y a cada chica que se le acercó. Se lo agradecí
internamente.
Habrán sido dos semanas de total separación. Comprendo que en ese
entonces la depresión comenzó a trabajar profundamente en mi ser, llenando mi
vida de dudas e inseguridades hasta en mí misma. Una vez más, Taichi me ayudó
mucho, Mimi siempre iba de visita a mi departamento por las tardes, pero no
lograba erradicar la angustia que yo sentía, por lo cual acudió a mi mejor
amigo. Tendría que hacerle un monumento por todo lo que me ayudó en ese
entonces.
Recuerdo que llegó un viernes por la tarde para decirme que la banda de
Yamato tenía una presentación aquél día y yo no podía faltar. No accedí a
sus ruegos, y finalmente se fue poco antes de que comenzara el recital, solo. Me
sentía muy mal estando encerrada en mi casa, de modo que decidí salir. Y
momentos después corría sin detenerme hacia el lugar del recital.
Creo que al llegar ya iban por la mitad, pude ver la cantidad de gente
que allí había. Suelen convocar mucho público, pero en vez de ir hacia la
primera fila, me quedé viendo desde allí. Se veía tan atractivo como siempre,
y podía imaginar su rostro mientra tocaban una de mis canciones favoritas, de
seguro sus ojos estarían cerrados mientras cantaba. Esa canción era muy
especial para él.
Esperé hasta el final entre la multitud de locas que allí había. Tan
intenso era el fervor con el que cantaban y escuchaban a la banda, que no
repararon en mi presencia (un gran alivio).
Al final todas pretendían acercarse, y yo, esquivando carteles y fanáticas
me acerqué hasta la primera fila. Mis amigos estaban allí, esperando a que
Yamato saliera de la zona de los camerinos. Al verme, Taichi me sonrió, y
recuerdo que les sugirió a los demás ir hacia fuera. Cuando yo me marchaba con
ellos él me detuvo y me miró muy serio (Taichi serio es un espectáculo muy
extraño) y me dio un suave empujón hacia atrás, por lo cual entendí
claramente el mensaje.
Di la vuelta y mientras la gente se retiraba, me senté en las gradas,
mirando el escenario. Yamato siempre sale al escenario cuando termina un espectáculo.
Es su forma de canalizar las emociones que a veces le quedan muy grandes, cuando
lo sobrepasan suele tranquilizarse de esa manera.
Minutos
después comprobé que tenía razón. Salió contemplando el escenario y me
pareció verlo cerrar los ojos, juraría que lo escuché respirar hondo.
Pareció notar que no estaba solo y dirigió la vista hacia donde yo
estaba. A pesar de los muchos metros que nos separaban, nuestras miradas se
encontraron y sin dejar de observarnos comenzamos a acercarnos rápidamente, en
especial yo, que casi corría hacia el escenario.
Lejos estaba el recibimiento de ser como en una película, Nos
encontramos y al verlo mis ganas de abrazarlo eran tan intensas que tuve que
hacer un gigantesco esfuerzo por quedarme en mi lugar, no me parecía bien que
se solucionara todo tan fácilmente porque las heridas eran profundas, y a pesar
del tiempo que teníamos sin estar frente a frente, era necesario hablar.
Fue una charla extensa, con momentos de tranquilidad y momentos de tensión,
recriminaciones y elementos siempre presentes en las discusiones. Pero poco a
poco fuimos comprendiendo los errores que nos separaron. Y una vez más pudimos
solucionar el problema. El gran tema fue el abandono, al igual que en la otra
ocasión, ambos nos habíamos abandonado.
Esa noche ni siquiera fuimos con los demás, Yamato me acompañó
directamente a casa y allí nos volvimos a demostrar el inmenso amor que hay
entre nosotros.
Lejos estábamos de imaginar que la próxima jugada de Himeko iba a ser
de lo peor y nunca se me ocurrió pensar que la negatividad se había instalado
en mi alma, y detrás de la felicidad que sentimos en ese momento, la depresión
continuó avanzando…
Bueno, hasta aquí llegué hoy en la terapia, y he lagrimeado mucho. Como
no sabía muy bien qué hacer, me volví a mi departamento, y allí estuve
estudiando muchísimo. Luego decidí ir a ver a Mandy, que a pesar de todo sigue
siendo quien mejor me comprende. La encontré muy feliz de verme y muy animada,
me ha contado que pronto ella será dada de alta y le ilusiona mucho el hecho de
volver a ser “libre”, me alegró la tarde con sus charlas y me pidió que le
diseñe un vestido, aún no sé mucho, podría enseñarle Ikebana, pero no hacer
una prenda…
En fin, luego de una agradable tarde a su lado decidí volver a casa. No
he vuelto a salir y me encuentro acostada. Mamá dijo que Yamato estuvo aquí,
me esperó y al ver que no llegaba se marchó, tenía ensayo según le dijo a mi
madre. Así que creo justo continuar con la historia de mi depresión…
Himeko jugó su última carta hace como un mes. La carta que me hizo caer
en un pozo del que todavía no logro salir.
Aquel fatídico sábado de mayo yo me levanté feliz, mi madre acababa de
volver desde Kyoto luego de pasar una hermosa semana con mi padre (era su
aniversario) y me sentí bien de estar nuevamente en su compañía, hacía días
que estaba muy atareada con el instituto y estaba muy cansada, por lo cual me
vendría bien su presencia y su apoyo.
Me pasé la mañana ordenando mi habitación, pues Mimi vendría a verme,
como acostumbra los fines de semana y luego de pasar dos días en compañía de
Yamato y a solas, todo estaba vuelto un verdadero desastre. y en forma
impresentable. Recogí la ropa de mi novio y la guardé en una mochila, debía
alcanzarle sus pertenencias en la sesión de autógrafos de ese día, y estaba
realmente impaciente por verlo luego de dos magníficas noches entre sus brazos.
Confieso que he extrañado esas noches durante la estadía en el hospital.
Mi mejor amiga llegó poco tiempo después y me sorprendí al verla muy
seria, incluso cuando me mencionó que no iría conmigo, pues Yukio y ella habían
terminado (una pena-pensé- se llevaban tan bien). Durante su larga visita,
hablamos de los aspectos de nuestra vida que queríamos cambiar. Yo sólo
deseaba volver a practicar tenis, pero eso ya no será posible.
La charla entre ambas se prolongó hasta la noche. Había acordado con
Yamato encontrarme a las 8 de la noche en la tienda de música del centro
comercial, donde se llevaría a cabo la firma de autógrafos. Por ello llegué
muy puntual, con la mochila al
hombro y esperando que terminara (se suponía que a esa hora habría finalizado)
pero al ver tanta demanda, el representante de la banda les sugirió continuar
un buen rato más. No tuvieron problemas con la idea y continuaron bastante rato
más.
El hambre es un factor que puede minar las energías y ánimos de
cualquiera. Y a esa altura del día, todos se sentían muy estresados y con
apetito, la muestra más contundente fue cuando el estómago de Yukio sonó
estruendosamente (recordándome mucho a Taichi) y decidí ir a comprarles algo,
pues aún había una gran cantidad de fanáticas.
Crucé a la tienda de enfrente y esperé bastante rato, algo que no era
de extrañar, pues sus bocadillos son los más exquisitos de Odaiba (opinión
autorizada de mi mejor amigo) pues habré estado cerca de media hora allí, y
cuando por fin los compré volví a la disquería.
Allí estaban todos, finalizando el día con una fila de unas cinco
chicas. Una de ellas llamó mi atención, me resultaba conocida, pero al tener
el rostro cubierto no pude ver quién era. Me fui detrás del mostrador a dejar
mi abrigo, me incliné y Yukio se me acercó a hablar, quería saber sobre Mimi,
pero yo no pude ayudarlo mucho al no saber qué decirle.
Cuando me voltee vi el espectáculo más triste… mi Yamato besando a
Himeko, con tanta pasión… La
sorpresa más desagradable que recibí en mi vida. Allí entendí porqué me
resultaba conocida aquella chica, era mi pesadilla. No se separaban, y de pronto
sentí las miradas de los chicos de la banda, que evidentemente no sabían qué
hacer y horrorizada me fui de aquél lugar. Corrí como nunca había corrido.
Escuché su voz, me llamaba, pero yo sólo podía ignorarlo en mi desesperación.
Mi móvil sonó varias veces desde que llegué a casa. Lo apagué, no
quise escuchar sus tontas excusas, “de seguro – pensé llena de angustia- me
engaña hace tiempo, por eso puso tanta distancia” ese tipo de frases me
hicieron perder la cabeza, y mientras mi madre tarareaba feliz en la cocina,
decidí que no quería vivir humillada por el resto de mi vida, de hecho no quería
vivir más, y dicho sea de paso, no quería ser un estorbo para Yamato, me sentí
sola, triste, deprimida y de pronto estaba en mi habitación con el whiskey del
aniversario de mis padres y las pastillas para dormir. Nunca me gustó el
alcohol, de hecho nunca había bebido y quizá eso me llevó a pensar que mi
muerte sería más rápida.
Vaciar el blister y tomar una por una las pastillas, tragándolas con el
whiskey me hizo marear enseguida, y momentos después el mareo no me permitió
estar en pie y recuerdo vagamente que me desplomé sobre la alfombra, a la vez
que el efecto de la mortal mezcla borró piadosamente todo rastro de conciencia.
Y días después me encontré escribiendo por primera vez un diario,
relatando mis vivencias a un cuaderno al que le he tomado gran cariño. En éstos
momentos trato de soportar el llanto. Hoy de verdad he tenido una gran descarga,
creo que fue demasiada, y por eso estoy tan cansada y sin ánimos para nada. De
modo que una vez que llegué al final del comienzo de mi enfermedad, a la causa
de ese “intento” de suicidio, me despido para afrontar un nuevo día con
tres exámenes y un ex novio al que aún amo.
Sora
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2
de Julio
Doc:
Ha sido un día muy complicado para mí, luego de todo lo relatado
anteriormente (lo releí varias veces) me he sentido muy deprimida. No tengo
ganas de comer ni de vivir, mucho menos de estudiar…
Sin embargo debo continuar con la frente en alto e intentar mejorarme
cuanto antes, quiero salir de esta oscuridad en la que me encuentro pero no veo
manos amigas que me apoyen. Hoy tuve un intercambio de opiniones con Yamato,
dudo que pueda llamársele discusión, pero me he sentido muy mal todo el
maldito día por lo que apenas quise ver a Mimi o a Taichi, que a éstas alturas
estarán preocupados, quizá más tarde los llame para disculparme, hoy les he
hablado duramente.
Mi “discusión” con Yamato fue a causa de mis recuerdos, me he
sentido abatida y no tuve ganas de hablar con él anoche. Me ha reclamado que no
veo su preocupación en mi… yo opino que es lo contrario. Me cuesta mucho
mirarlo y pensar que ella lo tuvo en sus brazos y aún me parece estar viviendo
ese momento, ver la sorpresa del rostro de Yamato y a la vez el hecho de que no
se soltaba de Himeko. Quizá eso sea lo que me tiene tan mal. En ese punto y
debido a las agresiones que viví por causa de ésta chica, la vulnerabilidad y
ese horrible beso fueron lo que produjo mi quiebre, mi ruina, mi deseo de
muerte…
Estoy en un día muy malo, quiero irme lejos y poder soltar toda la
tristeza que llevo dentro, me pregunto si acaso habrá un método selectivo para
olvidar mis oscuras vivencias…
Sora
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6
de Julio
Doc:
Creí que la última vez
que escribí estaba en el fondo de un profundo pozo y sin salida… pero me
equivoqué
Aunque todo esté mal, todo puede empeorar. Los sucesos de estos últimos
días fueron… horribles, la tristeza me inunda y siento que me ahogo. Desde
anteayer no he querido ver a nadie, mi alma está de luto.
Mandy se ha ido…
4
de Julio, fecha de pérdida para mí. Durante ese día (y el anterior) estuve
con muchos exámenes por lo cual podría decirse que no tenía una vida y Taichi
se encargó de decirme lo mucho que me estaba pareciendo a Joe (vaya amigo, no?)
al ver mi estado de nervios comparable a un día de histeria de Mimi.
Lo
cierto es que durante toda la mañana y en las primeras horas de la tarde estuve
muy nerviosa y ansiosa y me sigo preguntando como fue posible que mis amigos
mantuvieran la calma. Con mi querido Yamato las cosas estaban bien, la depresión
de los días anteriores estaba “superada” momentáneamente y estaba allí
para darme ánimos como sólo él es capaz. Es tan extraña la relación que
tenemos… quiero decir que él fácilmente logra convencerme y calmar mis ánimos
y por otro lado aún no puedo superar el problema. Por fortuna mi “enemiga”
no apareció por allí y debo confesarte que fue un completo alivio para todos.
Sin
embargo lejos estaba yo de imaginar lo que ocurriría. El día anterior había
ido de visita al hospital para ver nuevamente a Mandy, la encontré muy bien de
ánimo, lo cual no era para menos pues en menos de 48 horas estaría nuevamente
en su casa.
Lo
cierto es que recuerdo sus palabras de despedida. “Nos volveremos a ver
querida Sora, para mí has sido un apoyo incondicional
y me he dado cuenta que puedo mejorar día a día, y que el amor no es
una hipocresía como creí, existe y está latente, sólo hay que saber dónde
buscarlo”
Fueron
extrañas y hermosas a la vez. Nunca me había sentido tan bien conmigo misma y
a la vez turbada (las contradicciones nunca me dejarán en paz, verdad?) y por
supuesto también le agradecí profundamente sus ánimos y su escucha, que me
hicieron sentirme contenida en aquel lugar a mi entender algo hostil.
Mi mente mantenía fresco aquel recuerdo tan reciente, y aunque parezca
mentira, durante todo el día estuve pensando en ella.
La tristeza invadió nuevamente mi vida al salir del último examen.
Me
sentía liberada y me extrañé mucho al ver los rostros de mis amigos que lejos
de expresar alguna alegría por mi “liberación” parecían incómodos,
Yamato tenía una expresión indescifrable.
Luego de cuestionarles con la mirada y al no recibir respuesta comencé a
sospechar cuáles podrían serlas causas de aquel cambio radical de actitud.
Nada
me había preparado para escuchar lo que vino a continuación, la afirmación de
un hecho que para mí era sencillamente imposible. La muerte en mi camino, una
vida joven cegada por propia iniciativa.
Suicidio. Nuevamente en mi vida esa tétrica palabra que salió de boca
de Taichi. Y mis creencias y yo nos derrumbamos.
Desperté en una habitación conocida para mí y me pregunté cómo había
llegado allí. Mimi estaba a mi
lado con una tristeza palpable. Creo que fue en ese momento cuando pude por fin
descargar todas mis penas a través del llanto, molesto pero necesario para
sanar.
Lloré largo rato y mi mejor amiga estaba a
mi lado e intentó consolarme pero mi alma continuaba liberando aquella
descomunal cantidad de frustraciones, tristezas y emociones por lo que no dejaba
de lagrimear como si fuera un crío.
Sora
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7
de Julio
Doc:
“…Mi alma está sangrando tristeza. La agonía es mi única compañera…”
Así
comienza el diario de mi difunta compañera de soledad. Fue una de sus últimas
voluntades redactadas en la carta de despedida, que su diario pasara a mis
manos. Un regalo verdaderamente extraño, en cierta forma sé que me hace mal
pero a la vez es parte de ella. Quizás luego de leerlo lo devuelva a sus
padres.
Hoy les he visto, Fui hacia el consulado norteamericano y allí hablé
con ellos. Fue una entrevista muy triste, pero a ambas partes nos hizo bien
hablar. Ellos me relataron sobre la vida de Mandy, una niña que vivió feliz
hasta que la sombra de la anorexia la cambió. Nunca más fue la misma.
La terapia con la Dra. Simons fue larga e inevitablemente hablamos de
Amanda y su enfermedad, recordé especialmente sus revistas y catálogos de moda
en los cuales se apreciaban aquellas chicas esqueléticas y decidí que en un
futuro, cuando sea diseñadora de modas la ropa que vaya a crear será para
cualquier condición. Una especie de homenaje a esa chica tan vulnerable.
Me he sentido algo mejor, pero me cuesta mucho escribir. Son sentimientos
y emociones demasiado intensas.
Sora
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8 de Julio
Doc:
Las vacaciones han llegado, y la depresión ha ocupado tanto mi tiempo
que me impidió disfrutar de los bellos días que ha habido. Fuimos todos a la
playa y debo confesar que las conversaciones y las bromas de mis amigos me han
levantado muchísimo la moral.
Por eso a ésta altura estoy muy bien y cansada, ha sido un día eterno y
estoy en casa de Mimi, mis padres en Kyoto y por ello estoy aquí. Algo que ha
hecho de éste día un gran día es el noviazgo de Taichi y Mimi (ya era hora) y
ahora ella duerme profundamente con una gran sonrisa en el rostro, se ve hasta
angelical y me da alegría saber que el mundo es un lugar en el que la felicidad
no ha desaparecido. No todo podía ser tan malo, verdad?
Y sin embargo el día es aún más perfecto. Himeko quiso venir a
fastidiarme el día. El solo hecho de verla acercándose fue suficiente para que
la rabia brotara de mí.
Y por supuesto sus comentarios ofensivos no podían hacerse esperar.
-Yamato,
no puedo creer que sigas encaprichado con Takenouchi la depresiva, que acaso mi
beso no fue suficiente?- Grave error el suyo. Mimi la abofeteó (y muy bien) y
luego de decirle muchísimas cosas (irreproducibles para mí) le dio el golpe
bajo
-Por
qué no vas a comprarte una vida? O mejor aún, un cerebro y un kilo de
madurez?-
Ella
se quedó sin saber qué decir por primera vez en la vida y tuvo que irse, ante
la humillación que sufrió por los dichos de mi mejor amiga. Y de pronto todos
los que habían estado allí presentes y escuchando sus palabras comenzaron a
admirar a Mimi.
Sin embargo no todo estaba bien. Cabe destacar que el comentario
malintencionado de Himeko trajo contratiempos a Yamato.
Taichi, mi gran amigo del alma y de la infancia se colocó ante él
dispuesto a matarlo. Al fin todos se enteraron de la causa de mi problema, o al
menos el hecho que fue determinante para mi caída al vacío.
La tensión del momento me pareció horrible, prácticamente palpable, e
inmediatamente defendí a Yamato, ya lo he perdonado y no quería más
discusiones por mi causa.
Para mi sorpresa él tomó mi mano y me hizo girar con suavidad hasta que
nuestros ojos se encontraron. Sus zafiros, ese azul que me hipnotiza cada vez
que lo veo, provocaron silencio y todos estuvieron muy atentos a lo que dijo a
continuación…
-Si
Taichi, rompí mi promesa- comentó sin dejar de mirarme- no la cuidé como debía,
quizás no sea digno de estar con ella, pero aún así no fue totalmente mi
culpa. Sé que tendría que haberla cuidado mucho más, desde el mismo momento
en el que Himeko la amenazó, pero nunca creí que alguien podría llegar a ser
tan peligroso. – Su voz calma había hechizado a todos los elegidos. Tiene un
gran poder si se lo propone- Y Sora, quiero pedirte perdón por todo el daño
que inconscientemente te hice, has sido muy buena conmigo todo éste tiempo y
sin recibir nada a cambio- quise protestar, no quería que se humillara de esa
manera, pero con una leve negación de su parte comprendí que debía seguir
escuchándolo- Siempre advertí que no eras muy feliz, sé que toleraste
demasiadas cosas y eso no me ha gustado. Me he sentido un completo idiota y el
peor día de mi vida fue aquel en el que fue demasiado tarde para frenar a una
chica demasiado impulsiva y atrevida, y cuando supe lo que habías hecho…
nunca me había sentido tan mal- la emoción se hizo presente en todos, incluso
Tk y los demás quisieron apartarse para dejarnos solos, pero nuevamente su
negativa los mantuvo a todos en el lugar- Y el encierro en el que viviste, me
pareció lo más injusto, el que debía estar encerrado debía ser yo, el que
debería estar sufriendo y apartado de todo debía ser yo. Me sentí muy
culpable, y quise enmendar mis errores yendo de visita e intentando
conquistarte, cuando yo mismo sabía que me engañaba. Debo pedir perdón pero a
la vez sé que no es suficiente, por eso he decidido que lo mejor para mí es
dejar la banda, y dedicarme a quien de verdad importa, nunca más permitiré que
el vacío esté presente en tu alma.- Fue de verdad emotivo su “discurso”,
al final del día todo estuvo nuevamente en paz. Estuvo hablando largo rato con
Taichi, aclararon sus diferencias una vez más y me llegó el turno a mí.
-No
tienes que dejar la banda, es tu sueño, tu vida…- Yamato me miró y negó con
suavidad.
-La
música es mi pasión, no la banda. Lo decidí hace unos días, y nadie me hará
cambiar de opinión. En cuanto a mi sueño, podré hacer música para ti, para
qué necesito a mis fans si tengo la posibilidad de cantar las canciones
directamente a mi fuente de inspiración? En cuanto a mi vida… prefiero cien
veces vivirla contigo a estar solo… dónde encontraría a alguien tan perfecto
para mí?- Y me regaló una de esas sonrisas con las que me derrite.
Le
he perdonado, pero por decisión de ambos aún no retomaremos la relación,
digamos que las heridas aún son profundas y yo misma me siento muy débil como
para tener una persona a mi lado. Necesito recuperar mi alegría para así poder
brindarle todo mi amor.
Se
ha hecho muy tarde, pero luego del abismo que he recorrido durante éstos días
necesitaba escribir las cosas buenas que me sucedieron hoy.
El tiempo dirá si volveremos a ser los mismos de antes…
Sora
FIN DE LA SEGUNDA PARTE
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