Colonia Agrícola

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                            CUIPER, COLONIA AGRÍCOLA

             Un señor, llamado Joaquín Guerrero, contrajo matrimonio con una rica y distinguida señora de la familia de los casanova, que poseía una gran hacienda en Benimamet, por eso los antiguos de Cuiper la llamaban con el mote de “Condesa de Benimamet “. No se sabe cómo ni porqué, años después de finalizada la guerra contra Napoleón, el Sr. Guerrero adquirió el semiderruido caserón de los franceses y las tierras adyacentes, reuniendo unas 200 hanegadas desde el camino de Albalat dels Sorells hasta la acequia mediera con la huerta de Meliana, y desde la vía del ferrocarril de Barcelona, antiguamente campos, hasta el mar.

             En un primer momento no prestó atención a estas tierras, bastante abandonadas, donde abundaban los viñedos, y los cañaverales junto a las acequias y la mota de playa, así como otros arbustos silvestres. Pero las cosas empezaron a irle mal a dicho señor. Su desmedida afición al juego fue mermándole la hacienda de Benimamet, por lo que empezó a interesarse por las tierras de Cuiper.

             Con el fin de cultivar convenientemente la tierra, hacia mediados del siglo 18, creó una  Colonia Agrícola, trayendo colonos para trabajar la finca. El viejo caserón fue reconstruido, acondicionado su interior con habitaciones, amplios salones y una escalera de caracol que conducía a las dependencias del piso superior. En el ángulo Noroeste del caserón, recayente la puerta principal a la actual Calle Virgen de los Desamparados, fue construida una nueva ermita con su pequeña Sacristía y una espadaña con dos agujeros para sendas campanas, y en lo alto, montada sobre una bola, se colocó una veleta, para señalar la dirección de los vientos. Mientras, las ruinas de la vieja ermita permanecieron aún durante muchos años, junto al muro de la cerca, tal como las dejaron los franceses en su huida.

             Alrededor del caserón se construyeron las viviendas para los colonos, formando tres calles y una plaza. En la calle de arriba del caserón calle  Virgen de los Desamparados, se edificaron tres viviendas que miraban al mar, una, la conocida hoy como de Micalet, el Andresito, otra, la del tío Anselmo Montaña y la tercera, esquina al camino de Foios hoy bar, fue primero vivienda y bodega, después vivienda solamente, donde nací yo el 22 de Marzo de 1916, y luego escuela.

             Al otro lado de esta misma calle, mirando a Foios, estaba la puerta principal de la ermita y a su lado, tres casas más. En la lindante a la ermita, vivió un colono casado con la tía Morrera-Vicenta Tamarit y el Manuel Ferrando, de cuyo matrimonio nació una hija, que la tomó por esposa D. Vicente Guerrero Cervelló, pero tuvo tan mala fortuna que murió en su primer parto, dejando un hijo, al que le pusieron por nombre Joaquín. En la casa contigua a ésta, vivieron sucesivamente varios colonos, uno de ellos el  tío Federico LLácer, del Grao; tío del que fuera en su época famoso y excelente boxeador, conocido por su apellido LLácer, el cual llegó a ser campeón de España de su peso. La otra vivienda la ocupó la familia apedillada Bartolomé, de mote el Palau.

             En la parte de abajo del caserón se formó otra calle, compuesta por una vivienda, esquina al camino de Foios, destinada a horno. A su lado, otra vivienda para un colono, ocupada posteriormente hasta hoy por la familia  Montaña del tío Toni Garrofa y otra tercera casa, cara a Levante, que la ocupó la tía  Tona la Gorra, casada con José Bartolomé. Así llegamos ya a la plaza. En ella hay una casa, orientada cara al sol de mediodía, que fue habitada por sucesivos colonos, entre los cuales fue célebre uno, apodado  el Pepitero, no sé por qué. Estaba casado con una hija del tío Bichac, vecino del Barrio de Roca. Su fama se debió a que, entre otras actividades, fue lo que hoy llaman narcotraficante. Vendía la cocaína en los cabarets y salas de fiestas de la Valencia de aquel entonces. Por ello fue encarcelado varias veces. También se dedicó a falsificar monedas de plata, de dos pesetas y de cinco los celebres duros de plata. A tal efecto, tenia en Meliana el timbre apropiado para la falsificación y al ser descubierto, paró otra vez en prisión.

             Desde la plaza a la fuente, hay dos casas, en una Vivian los Montaña, apodados Garrofa, y la otra fue ocupada por mis abuelos; fallecido mi abuelo Ricardo Ruiz, la ocuparon dos hermanas solteras de los guerrero, y mas tarde ya se puso a vivir en ella mi padre, Juan Ruiz el Andresito. En las otras dos casas de enfrente, vivieron, en una, la familia apodada el NovenÇá y después Maria  la maña, en la otra, el tío Nelo el de Canelles.

             La tercera calle, al norte del caserón, no tenia casas. Completaba el paisaje de este primitivo casorio de Cuiper, la Fuente. Una fuente de agua caballera, así llamada porque el agua manaba por su natural, predio continuo, según la define la legislación de las aguas.

             Además del núcleo de Cuiper, está formado también por algunas barracas, una alquería y las casas del  Cami travesser. Las familias que ahí viven participan plenamente de los beneficios y penalidades de todos los vecinos. Son familias de solera, como las que llevan el apellido peris, en sus tres ramas: los Peris, Canelles y el Alcaldet. La familia del tío Juge y el tío Ricardo el Barber, sin olvidar la distinguida y señorial familia Lanuza, propietaria de la alquería.

             Al lado derecho del camino de Foios, un poco mas abajo de Cuiper, se construyeron las dos barracas de Peris de Canelles. Con el paso del tiempo, dejaron las barracas y se trasladaron a vivir a las nuevas casas que edificaron en el Cami travesser. Aquí mismo, con anterioridad a las nuevas casas, existía una barraca donde vivía la familia de Ramón Peris Lagarda. Mas al morir éste bastante joven aún, dejando un hijo; Ramón Peris, su viuda se volvió a casar con un Montaña y de este nuevo matrimonio nacen tres hijos más: el tío Rullo de Coret, el tío Pepet-el Redó y otro, soltero, que era el mayor de los tres. Descendiente de Ramón Peris, son los famosos hermanos Ramón y Vicente, de los que más adelante haré amplia referencia.

             También hubo dos familias más viviendo en sendas casas de esta misma calle o “ cami travesser “, la del tío Juge y otra la del tio Ricardo el Barber, ambos trabajaban en el Grao de Valencia, donde el tio Ricardo llegó a ser capataz, a la vez que en Cuiper ejercía de barbero.

             Al lado derecho del camino de Foios, a la altura de la calle Virgen de los Desamparados, fue edificada la alquería llamada de l´alcaldet, o dels pilarets y también del Pi, por el magnifico abeto que, frente a la puerta, asciende recto y majestuoso hacia el cielo. Pertenecía a la familia Lanuza, vulgarmente conocida por els senyorets de Cuiper. Hacía de cabeza de familia el Dr. D. José Lanuza, soltero, médico de Massamagrell y sobrinos suyos fueron, el también médico, D. José Lanuza, D, Adrián Lanuza, profesor mercante y maestro de escuela, D. Ignacio Lanuza, veterinario, y la única fémina de la familia Sara Lanuza. Arrendatario de la propiedad fue Vicente Peris, apodado sento l´alcaldet. Recuerdo que una hija del tío Alcaldet, Elvira, y yo, siendo muy jóvenes, plantamos el Abeto que todavía pervive, imprimiendo tan bella estampa al paisaje de la huerta. En realidad fueron dos los abetos que plantamos, pero el otro se cortó. La mentada Elvira, murió poco antes de terminar la guerra civil.

             Ya está Cuiper configurado como un pueblo, con su Iglesia, sus calles, su plaza y su fuente, al que las barracas y la Alquería le dan el hermoso carácter de típico pueblo de la huerta de valencia.

             Sus habitantes, fundamentalmente, son colonos de la familia Guerrero, cuyas  tierras trabajan. Cuando uno se casaba la daba el amo, casa y leña, y un jornal tan bajito que apenas podía vivir. Recuerdo el caso del criado Zanón, natural de Torrente, que al no poder dar de comer a sus hijos, tubo que volver de nuevo a su pueblo de origen.

             No se sabe en virtud de qué ley o privilegio, los naturales de Cuiper, podían bautizarse y casarse en la Ermita del caserío, yo he conocido aún a personas que aquí recibieron estos Sacramentos.

             También en esa época se daba el hecho relevante y singular de que los hijos de Cuiper, estaban exentos del servicio militar. El primero que ya no gozó de ese privilegio fue mi padre, que entró en sorteo, pero tuvo tal fortuna que salió excedente de cupo, por lo que se libró de la Mili. Mas toda esa suerte tuve que pagarla yo que, debido a la guerra civil, me pasé, nada menos que seis años de mi vida, en el servicio militar.