Laboriosidad

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LABORIOSIDAD DE LOS HIJOS DE CUIPER

            El barrio de Cuiper, aún siendo tan pequeño, contó entre sus hijos o esporádicos vecinos, con personalidades ilustres: Políticos como el Gobernador que fue de Valencia, médicos odontólogos, comerciantes, pintores, pero especialmente ilustres fueron sus labradores por su competencia en el cultivo de la tierra, hasta conseguir las mejores cosechas de la huerta de Valencia. Los trabajos más primorosamente realizados en sus campos lo hacían los hijos de Cuiper. Sus melones alcanzaron renombre general por su gran calidad y exquisito sabor.

            Duro fue el trabajo desarrollado para lograr tan justa fama. Tuvieron que transformar la tierra dedicada al viñedo preferentemente, en tierra apta para hortalizas, con los rudos y primitivos medios de entonces: los brazos humanos y las caballerías. Las tierras próximas al mar en marjales para plantaciones de arroz.

            A la orilla de la playa, como protección ante los frecuentes temporales marinos, había un montañar de arena que alcanzaba una considerable altura. En el crecía el baladre y el Tamarit, junto con cañas y árboles de toda clase. Así permaneció todo ello hasta el año 1924 en que un insólito y violento temporal arrasó prácticamente todo. El agua del mar embravecido inundó de arena los campos hasta la vía, llegó el agua muy cerca del pueblo. Fue el temporal más grande que he conocido en toda mi vida. Tenia yo ocho años y aún estoy viendo cómo mi casa, rodeada de agua, parecía flotar, cual barco fijo, por encima de las aguas circundantes. Estaba mirando, a través de una ventana, tan asombrosa inundación, cuando una ola gigantesca penetró por ella, no ahogándonos todos de milagro. Casas, campos, caminos etc...   Quedaron anegados por las aguas que, después al retirarse, convirtieron toda la llanura en un inmenso arenal. Las tareas de limpieza, aunque costosas, no fueron, sin embargo, tan pesadas como lo hubieran sido de tratarse de una riada, con su lastre de barro y lodo. La arena es dócil y tan pronto los campos quedaron limpios volvieron a plantarse cosechas. No obstante, hubo campos, con tanta cantidad de arena, que fueron abandonados. Se dejó de pagar la contribución y se incautó de ellos la Comandancia de Marina. Después, si los propietarios iban a sacar arena, los carabineros les multaban por no llevar la licencia requerida.

            No paró ahí la cosa. El año 1928 vino otro temporal que acabó de arrasar lo poco que se había salvado del anterior. Así desaparecieron les barraquetes dels peixcadors del vecino término de Albuixech. Estas barracas, construidas ab fanc i pallus, como las típicas valencianas, servían de vivienda a las familias humildes de pescadores. Allí vivieron familias tan célebres como la del retoret, descrita por Blasco Ibáñez en su fantástica novela La flor de Mayo. También vivieron en ellas la Señá Rosa y sus dos guapísimas hijas Roseta y Elvira, inmortalizadas por el inspirado pincel de Joaquín Sorolla, en su cuadro, conservado en Madrid, llamado Pescadoras, pintado en la playa de Albuixech, y para el que posaron las dos hermanas, con sus largas faldas, moda de la que se hace eco la célebre canción:

                      Hay que ver, hay que ver, hay que ver

                      La ropa que hace un siglo, gastaba la mujer.

                     Creo yo, creo yo, creo yo,

                     Que de una de esas faldas salen al menos dos......

            En Cuiper no faltaron intentos de completar o de crear alternativas laborales diferentes a la agricultura. A principios de este siglo existió una fábrica de objetos de escritorio, ubicada en la parte este del caserón, casi enfrente del horno. Pero no debió de durar mucho tiempo, pues yo no la conocí actuar, tan solo recuerdo haber visto en mi casa, restos de los productos fabricados, como escuadras, reglas y objetos parecidos.

            Lo que si recuerdo de niño son colmenas de abejas en el corralón de los Guerrero y a los hombres vestidos, como modernos astronautas, acercarse a manipular las colmenas o a recoger la preciada miel. Pero también con el tiempo desapareció tal actividad.