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La Real Acequia de Moncada en la historia:
La Real Acequia de Moncada es uno de los sistemas hidráulicos más
antiguos de las tierras valencianas. Sus orígenes se encuentran en la valencia
musulmana, lo cual implica que tiene una historia de mas de ochocientos años,
aunque no sabemos exactamente la fecha en que fue construida ni en que
condiciones. Se ha hablado de los tiempos del Califato de Córdoba, o de la época
del despegue de la ciudad de Valencia, en la llamada época de los reinos de
Taifas en el siglo XXI, pero lo cierto es que no existe documentación tan
antigua ni, por ahora, los historiadores han encontrado referencias exactas
sobre todo ello. Tampoco parece fácil que una excavación arqueológica
arroje mas luz sobre el particular, y, en consecuencia, la historia de la
acequia de Moncada durante la Valencia musulmana sigue siendo en buen parte un
misterio.
Una nueva etapa comienza a partir de la conquista cristiana en tiempos de
Jaime I, a partir de Octubre de 1238 cuando la ciudad de Valencia se rinde al
monarca. A partir de entonces la sociedad cristiana elaboro y redacto documentos
que si que han llegado a nuestros días y, en algunos de ellos, se empieza a
hablar de la acequia. Gracias a esos documentos también podemos tener alguna
idea sobre ella en los últimos tiempos islámicos. Por ejemplo, que es distinta
a las otras del termino de la
ciudad, pues se le califica de ¨Real¨ y se la retiene el monarca, e,
igualmente, que ya en 1239 llega hasta Puzol, acabando así con las dudas que ha
habido algunas veces sobre si el paso de su recorrido mas allá del Carraixet
era una construcción posterior a la conquista cristiana. De hecho también hay
que señalar que este documento más antiguo no la llama acequia de Moncada,
sino acequia real que va a Puzol, planteándonos así seriamente la idea de que
el nombre de Moncada sea un bautizo, y nunca mejor dicho, por parte de la
sociedad cristiana. Finalmente el uso del termino ¨Real¨ la distingue de las
otras de la huerta, y anima a pensar que si se tratase de una acequia propiedad
del estado musulmán, construida o controlada por los reyes musulmanes de la
ciudad de Valencia. Es por ello que Jaime I se la queda en 1239 como continuación
de los bienes de ese estado musulmán que ha conquistado.
En todo caso su historia como acequia poseída y controlada por el
monarca no fue muy duradera. Como es sobradamente conocido, el 8 de mayo de 1268
hizo donación de ella al conjunto de labradores y vecinos de los pueblos de la
huerta que usaban de sus aguas para regar. Entre el florido lenguaje
administrativo y legal que domina en el texto, los hechos más importantes son
que a partir de aquel momento ya no tendrán que pagar impuestos al rey por usar
el agua y que podrán gobernar el uso de la acequia de una forma autónoma
nombrando por sí mismo un acequiero. De hecho, la única reserva que hace Jaime
I es la de garantizar el agua que tienen los molinos construidos sobre ella, y
la razón es que éstos si que le pagan impuestos a él y no quiere perder sus
rentas porque no trabajen.
A partir de aquel año empieza, pues, una nueva etapa en la historia de
esta acequia, la cual llega hasta nuestra época presente. Ello no quiere decir
que su historia, su realidad física o su organización hayan quedado
fosilizadas durante casi ocho siglos, ni mucho menos.
Quizá podría hablarse de
un primer ciclo de conformación de los derechos y privilegios, pero también de
las obligaciones de los regantes y del funcionamiento de la acequia. Entre 1268
y 1360 fueron sucediéndose los privilegios y ordenes reales o sentencias para
regular la conflictividad y los problemas de funcionamiento en el reparto del
agua. Prácticamente todos ellos, bien enteros o resumidos, fueron copiados mas
adelante en el libro de Ordenanzas que ha llegado a nuestros días, y, la mayoría,
corresponden o bien al rey Jaime II, entre 1310 y 1325, o al rey Pedro el
Ceremonioso, entre 1340 y 1360 aproximadamente.
Básicamente dichos documentos fueron estableciendo la autonomía
judicial de los acequieros de Moncada para resolver
todos los pleitos y denuncias por el riego, frente a la intromisión de
los oficiales reales; también establecieron el derecho del acequiero y síndicos
a cobrar el cequiaje a los labradores, sin que dichos oficiales reales pudiesen
cobrar nada por riego; en otros casos se regularon las obligaciones de cuidado y
reparación de los cauces de la acequia y, finalmente, se regulo el problema que
a lo largo del siglo XIX parece mas frecuente: La falta de agua. Son repetidos
los conflictos y resoluciones reales a lo largo de dicho siglo para intentar
repartir el caudal del Turia entre todos los pueblos ribereños y especialmente,
entre las ocho acequias de la huerta de Valencia. Básicamente las soluciones
posibles fueron en dos direcciones: una, establecer que no se puedan hacer más
acequias ni azudes a lo largo del río, esto es, que no haya nuevos demandantes
de agua; y, segundo establecer turnos y tandeos de diversas características
para repartir el agua entre todos, desde la parte alta del río hasta la misma
ciudad. En realidad da la impresión que más que acequia, lo que se dio en
aquellas décadas fue un aumento de la demanda de agua, esto es, que estaba
aumentando el número de hanegadas que se cultivaban y que se querían regar,
con lo cual el caudal regulado y repartido hasta entonces ya no era suficiente.
Durante los dos siglos siguientes, el XV y el XVI, la historia de la
acequia de Moncada parece entrar en una etapa de normalidad, de funcionamiento
ordinario sin grandes altibajos, lo cual no quiere decir que no tuviese una
regular y casi “normal” conflictividad. Problemas de sequías, roturas del
cajero de la acequia, abusos o incumplimiento de normas por parte de los
molineros, con el consiguiente perjuicio para los regantes; hurtos de agua o
incumplimiento de los turnos entre estos; negativas al pago del cequiaje o de
las multas impuestas por el tribunal, etc, En conjunto una autentica historia de
la vida cotidiana en la huerta, con sus luces y sus sombras.
Todo indica que a mitad del siglo XVII la historia de la acequia de
Moncada tuvo un importante revulsivo. En unos años se realizo toda una revisión
de la legislación que se había ido acumulando a lo largo de los siglos
anteriores, se reunieron los acuerdos, decisiones y privilegios vigentes en una
nueva recopilación documental que es la base del actual texto de las
Ordenanzas, y se efectuó en el año 1658 una primera revisión de todo el cauce
principal de la acequia, detallándose por escrito todas y cada una de las tomas
de agua- rolls o boqueres-, con su nombre propio y volumen de agua que les
correspondía. Puede hablarse pues de un momento de reorganización que prosiguió
unos cuantos años, volviéndose a realizar nuevas visuras e inspecciones que
también se copiaron en el actual libro de Ordenanzas. También conviene
destacar que es a partir de los inicios del siglo XVII cuando se ha conservado
documentación ordinaria en el archivo de la casa Comuna actualmente existente
en Moncada, documentos de actas, de contabilidad y de correspondencia básicamente.
A lo largo del siglo XVIII la historia de la acequia vuelve a entrar en
una etapa de funcionamiento habitual, quizá con el único aspecto a destacar
del progresivo crecimiento de las tierras regadas en el conjunto de pueblos
incluidos en su ámbito. Una consecuencia material de dicho crecimiento, por
ejemplo, es el aumento en el número de boqueres que se iban abriendo en su
cauce, lo cual generaba conflictos por alterar el reparto tradicional del agua.
En el futuro habrá que ir estudiando con mas detalle todo ese proceso, como se
dio, quienes fueron sus protagonistas, si los beneficiarios del aumento de la
zona regada fueron los labradores de los pueblos o los propietarios ricos de la
ciudad de Valencia, y así todo el contexto de la evolución social de la huerta
valenciana durante la expansión económica y demográfica de los siglos XVIII y
XIX.
En este ultimo siglo, el hecho político más importante que se dio fue
el proceso de la revolución burguesa a partir de las cortes de Cádiz de 1812.
Uno de los pilares de dichos cambios sociales, políticos y economitos que
convirtieron la España feudal en una España burguesa en unas pocas décadas,
fue la abolición de los señoríos y la desamortización de los bienes de la
Iglesia y de municipios. El hecho más notable es que la peculiar institución
que es el sistema de gobierno autónomo de la real Acequia de Moncada no fue
alterada en nada sustancial, aunque si se dio un cierto procesó de control de
los cargos de gobierno por parte de los propietarios más ricos. Otra
consecuencia de dicha abolición de los derechos feudales fue, por ejemplo, la
construcción de un grupo de nuevo molinos en zonas no usadas hasta entonces por
parte de propietarios o molineros profesionales.
A lo largo del siglo xx entramos en la etapa de cambios más acelerados
en la historia de la acequia, y no tanto por nuevas formas de organización o de
plantear el sistema de riego, que también se han dado, sino porque a partir de
los años cincuenta se ha entrado en un proceso creciente y cada vez mas
acelerado de urbanización de la huerta de Valencia. Han crecido los pueblos
sobre los campos regados, recortando una y otra vez la superficie tradicional de
la huerta; se han construido polígonas industriales
y una creciente red de carreteras que ha cambiado de forma importantísima
el paisaje histórico de la acequia. Los viejos molinos, algunos convertidos en
modernas fabricas industriales de harina han ido cerrando uno tras otro, la
tradicional acequia centenaria de tierra ha sido substituida por un cajero de
hormigón, y esta en marcha un ambicioso proceso de construcción de grandes
balsas para regular el riego, ahorrar agua y evitar los turnos nocturnos.
Son todos ellos cambios que, en parte, nos dejan una imagen
contradictoria, entre la añoranza de una tradición agrícola que no es ni
puede ser la de una sociedad moderna, y el desconocimiento de cuáles pueden ser
algunas de las consecuencias para la historia de la acequia y de sus labradores.
En todo caso es una historia abierta al futuro, que puede y debe basarse en el
conocimiento, reivindicación y orgullo de lo que es un patrimonio de todos los
valencianos. El medio natural
El funcionamiento de un sistema hidráulico como el de la acequia de
Moncada y el papel que ha tenido históricamente en la organización y explotación
de la huerta de Valencia, es comprensible si se conoce el medio físico, natural
y climático en el que se inscribe. Ayudará a ello la visión sucinta que se
presenta a continuación de la geomorfología, de los diferentes tipos de suelos
y del clima dominante en el área dominada por la acequia, con una mención
especial a las consecuencias que las inundaciones y riadas producen sobre la
propia acequia y los campos que riega. La Geomorfología:
El área irrigada denominada por esta acequia se extiende sobre dos
espacios claramente diferenciados por su origen y sus formas. Los primeros
tramos del canal y una parte de los espacios que riega ocupan una franja de
terreno estrecha en el valle del río Turia, antes de su llegada al llano de
inundación. Mas adelante, el canal sufre un cambio brusco de dirección pasando
NW-SE a tomar la SW-EN , y regar así
los espacios de la llanura litoral entre el barranco del Carraixet y las
formaciones aluviales existentes al sur de la desembocadura del rió Palancia.
Esta llanura litoral es el resultado de un proceso de colmatación de antiguos
espacios de albufera mediante los aportes que realizan los barrancos del
Carraixet y de la Calderona, así como también una serie de pequeñas ramblas
que drenan las zonas intermedias entre ambos.
En el valle del Turia, el tramo de Paterna-Burjasot-Godella, la
delimitación del trazado de la acequia lo constituye la plataforma calcárea
miocénica, que es drenada por un conjunto de barrancos de fondo plano y dirección
NW-SE. En este tramo, el área regada con las aguas de la acequia de Moncada
puede subdividirse en tres espacios diferentes según su morfología: el primero
corresponde al tramo de la acequia denominado del Sequier, que discurre por el
propio cauce del río Turia y también adosado al acantilado que forman las
terrazas del cuaternario; el segundo espacio se inicia donde lo hacen los riegos
de la derivación o Roll de la Saldia. El canal se separa bruscamente del río
para adaptar su recorrido al punto de contacto entre la mencionada terraza y los
depósitos fértiles de sedimentos, realizando después una curvatura que abraza
todo el barranco de la Font; el tercer espacio, comprendido entre Paterna y
Benimamet, inicia una cuenca de acumulación fluvial que recibe los aportes del
barranco d’en Dolça. Una vez superado éste, la zona regada se reduce a su mínima
expresión entre Benimamet y Burjasot, abandonando la influencia del río Turia
y dirigiendo su curso hacia el norte para adentrarse en la llanura aluvial.
Siguiendo hacia el norte, el perímetro dominado por la acequia esta
asentado sobre los espacios que son fruto de la confluencia del llano de
inundación del Carraixet con los barrancos del Moliner, Cabés Bort, Calderona
y otros menores. El llano de inundación del Carraixet, en su margen izquierdo,
cuenta con un drenaje paralelo constituido por el paleocauce del Camí Fondo de
Foios. La acequia y sus tramos.
El paisaje idílico de la huerta valenciana que divulgaran nuestros clásicos,
un perenne vergel de cultivos primorosos, recorrido por acequias susurrantes
flanqueadas de frutales y tachonado de alquerías y pequeños pueblos
comunicados por caminos zigzagueantes, probablemente nunca existió como tal. El
medio rural transformado por la mano del hombre, del cual la huerta constituye
el paradigma perfecto, es esclavo del devenir histórico y, como tal está
sometido a un proceso continuado de transformación. En muy poco se debe
corresponder el paisaje actual con el que ofrecería la huerta al final de la
edad media, y apenas nada debía tener ésta en común con la época islámica.
No obstante, como en un palimpsesto, todas las etapas históricas han ido
dejando su huella en el paisaje, y es oficio del historiador descubrirlas para
llegar a comprender la evolución experimentada. El perímetro dominado actualmente por la acequia de
Moncada, esto es, la superficie susceptible de ser regada por sus aguas, es prácticamente
el mismo que abarcara hacia el final del periodo musulmán. Ya en aquel momento
el canal derivaba las aguas del Turia en paterna y las conducía hasta Puçol.
Cuestión aparte seria determinar en que medida ese perímetro dominado estaba
equipado inicialmente para ser irrigado de forma efectiva, pues de hecho muchas
zonas de la huerta testimonian un riego autónomo a partir de fuentes y
surgencias naturales de la capa freática, como sucede en los extremals que se
extienden al norte del barranco del Carraixet, y su incorporación posterior en
el sistema de la acequia no responde tanto a un proceso de puesta en valor de
las tierras cuanto a un ejercicio de integración de la red hidráulica. Los tramos. El trazado de la acequia de Moncada tiene un
recorrido extenso que supera los 33 Km., a lo largo de los cuales se observa
como se modifica la forma de las riberas y los paisajes circundantes, o los
cambios que existen en la dedicación de los recursos hidráulicos. Todo ello
permite hablar de cuatro tramos diferentes, bien caracterizado cada uno de ellos
por su orografía, sus suelos o el tipo de explotación del agua de la acequia. El primer tramo: del Sequier El
canal de la acequia de Moncada deriva el agua del río Turia por su margen
izquierda mediante un azud en el término de Paterna, a la altura del kilómetro
281’5 del río. Junto a este azud existe una obertura de 17’5 palmos
valencianos-unos 4 metros, cerrada mediante cuatro tablones, la llamada Almenara
Real, que desde tiempo inmemorial ha determinado la dotación de la acequia, con
dos compuertas accionadas mecánicamente que permitían la entrada a voluntad
del agua en el canal. Un grupo de edificios destinados al servicio de los
guardas y a la eventual pernocta de los síndicos y el sequier completan el
conjunto. El segundo tramo: Dels Molins El
canal de la acequia abandona su discurrir de la mano del Turia al iniciar el río
su postrer meandro antes de penetrar en la plana aluvial. Entramos en un tramo
de fuerte pendiente, lo que favorece la concentración de molinos, y donde el
canal discurre en muchos casos por debajo de los espacios que riega. Este tramo
se extiende desde la primera sangría del canal en el roll de la Saldia hasta
pasado el casco urbano de Burjasot. La fuerte pendiente de este tramo ya fue
observada por Jaubert de Pasa a principios del siglo pasado, quien alude a ella
con estas palabras: " es muy raro que la acequia de Moncada
padezca sequías, su territorio, aunque muy extenso, con dificultad absorbe toda
el agua que entra por su azud, y para formarnos una idea aproximada de esta
inmensa cantidad de agua, creo será suficiente observar que en el corto espacio
comprendido entre el azud y el lugar de Benimamet, el suelo de la acequia tiene
15 varas valencianas de pendiente. Sobre estos planos inclinados, las aguas
corren con rapidez; y la velocidad aumenta por el peso que ejerce sobre ella tan
fuerte derivación. La pendiente del terreno es en general una de las
condiciones para el buen éxito del riego en los países calientes, y por muchas
que sean las necesidades y el número de sangrías, el canal reemplaza rápidamente
y sin obstáculo el inmenso volumen de agua que pierde a cada instante. ¨
Debido
a la circulación deprimida de la acequia en este tramo, el riego del perímetro
agrícola no se realiza directamente, sino mediante dos grandes derivaciones, la
fila de Quart por la derecha, que riega los espacios próximos al cauce del río
Turia, y la acequia de la Uncía
por la izquierda, que se prolonga más allá del barranco d’ en Dolça por la
de els Frares. Este último brazo riega las tierras que quedan a la izquierda
del canal principal y, mediante una serie de canaletes que lo atraviesan, las
parcelas que quedan a su derecha y a las que no llegan las aguas de la fila de
Quart.
La pendiente y la circulación continuada de las aguas justifican la
elevada concentración de molinos que se advierte en esta tramo. Según el
inventario de 1862, solo en Paterna había 13 molinos en funcionamiento, con el
volumen de producción harinera anual más importante de toda la provincia (
56.000 fanegas), sólo superada por la misma ciudad de valencia. A su elevado número
de instalaciones, todas ellas de gran potencia, unía Paterna la ventaja de
estar situada al lado de la ruta que bajaba el grano desde Castilla por el
portillo de Buñol. El tercer tramo: l’ Arc de Moncada. El perímetro de riego dominado por la acequia se ensancha entre Godella
y Alfara, teniendo como límite el barranco del Carraixet. Esta zona tiene una
morfología peculiar, asociada al espacio cóncavo generado por la unión de las
planas aluviales del Turia y el Carraixet, de drenaje dificultoso, y conocido
como el marjal de Moncada. Este perímetro dominado por el canal de Moncada
excede en mucho al realmente regado con sus aguas, puesto que en su interior se
sitúan los parámetros dominados y regados por las acequias de Tormos, Mestalla
y Rascanya.
La red de derivaciones primarias presenta un modelo convergente, como
radios de un semicírculo con centro a la altura de Carpesa. Este sistema radial
tiene como derivaciones básicas el roll d’ en Ferris, la fila de Masarrojos,
el roll de Sorolla, la acequia dels Francs. La fila de Alfara y la acequia de la
Pascualeta. Por la izquierda del canal innumerables boqueres permiten el riego
de una estrecha franja de terrenos, en gran parte los jardines de las casas
veraniegas de Godella y Rocafort, donde más claramente se constata el
crecimiento de sangrías a lo largo del tiempo. Por su parte, las acequias de la
Closa y el Pontarró ponen en riego los espacios a la izquierda del canal en
Masarrojos y Moncada.
La localización perimetral respecto de la acequia y del espacio regado
que ocupan los núcleos urbanos ubicados en esta vaguada, Godella, Rocafort,
Masarrojos, Moncada y Alfara obliga a sortear el canal para acceder a los mismos
por los caminos que provienen de la ciudad de Valencia y su entorno de huertas,
de tal manera que los puentes que atraviesan la acequia son elementos característicos
de este tramo.
Tan solo existen tres molinos situados sobre el cajero de la acequia de
este tramo, uno al inicio, en Godella, otro a mitad, en la misma Moncada, y el
otro al final, en Alfara.
En la ciudad de Moncada está ubicada la sede de la Comunidad de
Regantes. La casa Comuna ocupa un espléndido edificio, de construcción
moderna, pero con arquitectura y diseño añejo, para mejor representar el espíritu
y la tradición de tan señera institución. Existió otro edificio, de mayor
antigüedad, situado en una localización próxima a la actual, ya desaparecido,
y que fue sustituido por el actual.
Dos elementos hidráulicos de gran interés se sitúan en este tramo. Se
trata del quadrat de Moncada y del Cano o sifón para atravesar el barranco del
Carraixet y que da paso al tramo siguiente. El quadrat de Moncada es descrito así
en las antiguas Ordenanzas de la acequia:”El cuadrado de Moncada
con brancas de piedra; tiene un ancho trece palmos, y de alto ocho; se
cierra en días de cuadrado con vigas y tablones”. En la actualidad su
funcionamiento está mecanizado pero su utilidad es la misma: elevar la altura
de la lamina de agua para permitir su sangría por las tomas más altas. El miércoles
era el día de quadrat, alternando los miércoles de quadrat ordinario, para el
riego exclusivo de las verduras, y el extraordinario, que permitía el riego de
todo tipo de cultivos. El Cano, por su parte, con una longitud de 177’10 m.
permite el paso de las aguas de la acequia al otro lado del barranco del
Carraixet, ya al término de Vinalesa. El cuarto tramo: Jovedat Versus Extremal. Caracteriza
a este ultimo tramo de la acequia y a su espacio regado la distinción que
existió hasta tiempos muy recientes entre el Jovedat, tierras con derecho a
riego de la acequia y que pagan cequiaje, y el Extremal, espacios situados
dentro del perímetro dominado por el canal de Moncada pero sin derecho a
utilizar sus aguas. Estos espacios, los mas próximos al mar, se abastecían, en
mejores o peores condiciones, de las aguas afloradas, y eran superficialmente
muy importantes, como ya observara el ilustrado Antonio José Cavanilles” .
El término del Puig tiene legua y media desde el mar hasta el de Naquera, y la
mitad de norte á sur entre los de Puzol y la Pobla de Farnals, conocida hoy con
el nombre de la Creu del Puig. Hacia el poniente es algo montuoso, por oriente
tiene marjales y pantanos. Su huerta es deliciosa y grande, extendiéndose á
1600 cahizadas, de las cuales 700 se riegan con las aguas del Turia, y las
restantes con las fuentes y manantiales. Son estos tan abundantes y frecuentes,
que inutilizan bastante espacio en las cercanías del mar”.
Destacan
las importantes sangrías, en numero y volumen, que sufre la acequia en este
tramo. Entre ellas, y por su margen derecha: el roll del Carraixet, la fila de
Meliana, roll de Foios, la fila de Albalat, el roll de Albuixec, el roll del Molí
de Museros, la fila de Rafalell, el roll de Massamagrell, y el de la Creu; y por
su izquierda, además de muchas boqueres para regar alters, els Alcabons, les
Huitenes y la Sequiola. Al adentrarse la acequia en el término del Puig, en el
paraje conocido como les Llengues, se bifurca hacia las tierras del Puig y a las
de Puçol, ultima demarcación del riego. De camino a Puçol, última demarcación
del riego. De camino a Puçol cruza mediante un sifón el cauce del barranco de
Calderona y, tras derivar por la izquierda la acequia de la Barraca, atraviesa
por debajo del casco urbano y concluye su recorrido ya en el límite con las
tierras de Sagunt.
Este tramo se caracteriza por su escasa pendiente, que tan solo ha
permitido la existencia de un molino sobre el cajero principal, el de la Lloma
en Massamagrell, y dos mas en su derivación hacia Puçol. Por el contrario, la
mayor pendiente hacia el mar y el gran volumen de agua de las derivaciones, ha
permitido la instalación de múltiples artefactos en files y rolls. El reparto del agua.
La
base del funcionamiento de todo sistema hidráulico es un reparto ordenado,
pactado y lo más equitativo posible del agua entre los regantes, así como la
regulación de su uso por las instalaciones molineras situadas en su cauce. Que
dicho planteamiento no era sencillo lo demuestra la gran cantidad de conflictos
que ello ha generado a lo largo de la historia, en la acequia de Moncada como en
todas las demás, debido básicamente a tres causas: los conflictos periódicos
entre regantes por no respetar las normas establecidas por la comunidad; los
conflictos entre regantes y molineros, producidos generalmente por que las
paradas que éstos últimos provocan para acumular agua y tener mayor potencia
en sus muelas repercuten en la alteración del reparto de agua entre los
primeros o desperfectos en el cauce de la acequia; y los periodos de la sequía,
durante los cuales los sistemas de distribución de agua se revelan
insuficientes por la disminución del caudal y hacen surgir los conflictos entre
regantes.
Los derechos sobre el agua, las formas de riego y las soluciones de los
conflictos en la acequia no han sido siempre los mismos a lo largo de la
historia. El privilegio de Jaime l que concede la propiedad de la acequia a los
regantes cita expresamente que “ninguno de dicha acequia pueda regar o
usar de sus aguas corrientes, y moler sin voluntad de vosotros y de los
vuestros”, lo que viene a decir que dejaba en manos de los regantes usuarios
de la acequia la potestad de organizar la distribución de sus aguas."
Los turnos de riego: Aunque
no se ha podido encontrar referencias exactas a cómo se regaba la época
medieval, si existen indicios como para pensar que en aquellos tiempos circulaba
el agua de forma continua por el cauce principal de la acequia al menos hasta
Massamagrell. Un argumento en su favor es que los molinos situados sobre el
cajero principal debían pagar cequiaje o derecho por el uso del agua, ya que
siempre disponían de ella, a diferencia de los casales situados en los rolls o
derivaciones que estaban exentos, pues solo tenían agua cuando les tocaba el
turno a dicha acequia secundaria. Con todo, algunos de estos rolls también
tuvieron agua continua, bien para el riego bien para el consumo de las
poblaciones. El
sistema de reparto del agua más antiguo documentado, que podría considerase
casi inmemorial, es el tandeo o reparto por turnos entre las diversas zonas, si
bien dicho sistema ha sufrido diversas variaciones a lo largo de los dos
últimos siglos.
El
gobierno de la acequia Los cargos: La acequia de Moncada se distingue dentro del conjunto
de los regadíos históricos valencianos por la conservación de la mayor parte
de su antiguo modelo de gestión medieval. La cesión de la acequia real a los
regantes, según el privilegio de Jaime 1 del 9 de mayo de 1262, dejó las manos
libres a los labradores vecinos y propietarios de tierras de los muchos
municipios incluidos en su demarcación para que organizaran de forma autónoma
su gestión.
El modelo escogido fue el de la representación por poblaciones hasta un
numero simbólico de doce síndicos, aunque no todas ellas tuvieron, ni tienen,
la misma voz. Los municipios más importantes, hasta diez demarcaciones,
ocupaban el cargo con carácter permanente, mientras los otros dos cargos
restantes se repartían por turno.
Entre ellos, la demarcación de Foios comprende a los regantes del
jovedat y del extremal del citado término, más los del término de Vinalesa.
Ahora bien, dado que Vinalesa entra en el turno de síndico rotatorio, cada
veintiún años por un periodo de tres, durante su mandato se constituye como
demarcación autónoma de la de Foios.
Bibliografía: "La Real Acequia de Moncada - Camins D'Aigua" editado por la Conselleria de Agricultura, Peixca i Alimentaciò de la Generalitat Valenciana" ISBN:84-482-2341-1
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