La ciudad de Huete
según Pascual Madoz
(datos extraídos
del Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Pascual Madoz, las aparentes faltas de ortografía, no lo
son. Así las escribe Madoz)
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Huete, ciudad con ayuntamiento en la
provincia y diócesis de Cuenca (10 leguas), cabeza de partido
judicial, arcedianato de su nombre y administración subalterna
de loterías, audiencia territorial de Albacete (24) y Capitanía
General de Castilla la Nueva (Madrid 15): situada al estremo oeste de la provincia en un pequeño llano rodeado de colinas, en
medio del cual se eleva un cerro de forma ovalada, con las ruinas
de un antiguo castillo en su cima, y en su parte este y sur, y
parte del llano, se halla la ciudad, ocupando ¼ de legua de estensión, de norte a sur, próxima a la vega del
Canda, que con
muchas huertas y arbolado la hacen muy amena:
Su clima es templado, bien ventilado y sano, padeciéndose sólo
algunas intermitentes.
Tiene 500 casas de dos y tres pisos, algunas de buena
arquitectura, cómodas y espaciosas, contándose entre estas la
consistorial, pósito, palacio del obispo y otras de
particulares; forman la población 29 calles, las principales
anchas, llanas y regularmente empedradas: la mejor es la llamada
Nueva con arrecife en medio y arroyos laterales empedrados, las
demás no tienen cosa notable, 2 plazas, la del Reloj, en la que
hay una magnífica torre donde está colocado aquél y la de los
toros donde se acostumbraban a correr estos; varias plazuelas, la
de Santo Domingo, plantada de árboles, y con asientos de piedra
y una columna en su centro, la de la Merced y otras
insignificantes:
dentro de la población hay cinco fuentes de agua salobre y otra
en casas particulares conducidas todas del abundante manantial
denominado Borbotón, distante ¼ de legua,sirviendo solo para
los usos domésticos pues para beber se surten de las que se
hallan en su término a distancia de ¼ y ½ legua, denominadas
Fuente Saz, Santa Quiteria, Sacedilla, Cerrillo, y Fuente-Dulce,
y otra llamada del Arca en la que se ha construído un hermoso
lavadero. En el convento y colegio que fue de Jesuítas fundados
por estos con los bienes que la ciudad les cedió con la
condición de tener escuela de primeras letras, latinidad,
filosofía, teología y lenguas orientales, hay una escuela, en
la que se enseña gramática castellana, leer y contar por un
maestro dotado con 2.800 reales, y un pasante con 800; y para las
niñas una maestra que les enseña las labores de su sexo y
demás cosas necesarias, dotada con 1.440 reales, y una pequeña
retribución de las discípulas. Tuvo esta ciudad cuando su
vecindario era de 4.000 vecinas, 10 parroquias; pero en el día
en que este ha quedado muy reducido, sólo hay 4 bajo las
advocaciones de Sta. María de Castejón, cuya iglesia, demolida
en 1.841 por su estado ruinoso, fue trasladada a la del convento
de monjas de Jesús y María, la de San Esteban que por la misma
causa pasó a ocupar la del convento de la Merced que es
magnífica, con un precioso coro cuya sillería de nogal es obra
de mucho mérito por sus buenos relieves. San Pedro, cuya
iglesia, aunque pequeña es de mucho gusto con el altar mayor de
estuco y yeso imitando perfectamente el mármol y una capilla de
Jesús Nazareno cuya efigie está perfectamente acabada y es muy
venerada por los vecinos; y San Nicolás el Real de Medina que
ocupa la iglesia que fue de Jesuítas. Cada una de ellas está
servida por un cura de primer ascenso, dos beneficiados y un
sacristán. Había 4 conventos de frailes y 2 de monjas no
habiendo en ellos nada notable, a escepción del de la Merced,
edificio suntuoso, todo de piedra sillería con dos órdenes de
balcones y uno de rejas en las fachadas del este, y del sur,
sirviendo algunas de sus habitaciones en la actualidad de
almacén de granos de la hacienda pública, y en otra se ha
construído un teatro que pertenece a la junta de beneficiencia,
lo restante del edificio está inhabitado, es una de las obras de
más mérito de esta provincia, por lo que sería una fatalidad
que desapareciese; su fundación que es antiquísima, se atribuye
a San Pedro Nolasco.
El de Sto Domingo que es también de
buena arquitectura, tiene un hermoso patio, que aunque en mal
estado, todavía se ven con gusto sus galerías cuyas columnas de
orden dórico y jónico demuestran el mérito del artista que las
hizo; en la capilla de su iglesia que es muy buena, hay
sepultados varones ilustres, entre ellos el célebre Andrés
González de Monteroso, armado caballero por los reyes Católicos
en premio de sus heroicas hazañas. El de San Benito no tiene
cosa digna de mencionarse.
El de San Francisco, estramuros, es de buena fábrica con una
iglesia espaciosa y de mucha altura, fundado por el mismo santo a
espensas de las principales casas de la ciudad las que pusieron
sus armas en la parte que cada uno edificó.
El de las monjas de Jesús y María fundado por D. Marcos Parada,
arcediano de Cuenca, , y señor de Huelves en el cual entraban
sin dote las que tenían algun parentesco con dicho señor, es
tambien fábrica de mucha solidez; y finalmente el de las monjas
de Santa Clara estinguido en el año 1836 por traslación de
estas al de Priego;
3 ermitas, la de San Gil, la de Atienza, y la de San Sebastian;
para socorro de los pobres enfermos hay 2 hospitales llamados de
San Juan Bautista el uno, sin rentas y en estado ruinoso, y el
otro de Santa Catalina de Sena, administrados sus bienes por la
junta de beneficiencia: al estremo de la población hay 2
cementerios denominados de San Gil y de Atienza, y que pertenecen
cada uno a los dos barrios de estos nombres en que desde
inmemorial se halla dividida la ciudad.
En su parte sur y lindando con las casas, da principio el hermoso
paseo denominado la Chopera, ocupando un espacio de 530 pasos de
longitud y 150 de latitud, dividido en 5 calles formadas de
árboles de mucha elevación y con una bonita glorieta, en cuyo
centro se eleva una columna de granito perfectamente trabajada:
tanto en aquellas como alrededor de esta, hay colocados muchos
asientos de piedra terminando este delicioso sitio la ya
mencionada ermita de San Sebastian; para custodia del arbolado y
limpieza del paseo hay un guarda pagado por el ayuntamiento.
Confina el término por norte con el de Moncalbillo y Garcinarro;
por este con Verdelpino y Langa; y por sur con Loranca y Alcazar;
y por oeste con Vellisca y Mazarulleque: su estensión será como
de una legua cuadrada: en el se hallan varias casas de campo y
corrales para ganado.
el TERRENO es de mediana calidad y le forman siete veguitas,
regadas por los ríos y arroyos que cruzan su término y varios
cerros la mayor parte de yeso y carbonato de cal: las cumbres de
estos son bastante llanas y tanto estas como algunas de sus
faldas, se hallan labradas de manera que las dos terceras partes
de su término, están puestas en cultivo; hay 2 montes de roble
y algun plantío de viñas y olivas; los ríos y arroyos que le
atraviesan son el río Mayor o Huete que pasa a ¼ de legua al
norte de la ciudad (V.) y riega parte de su vega, da impulso a 2
molinos harineros y le cruzan 2 puentes enominados del Canto y de
la Sacedilla, el primero de piedra y el segundo de mampostería
que sirven de comunicación con los pueblos de la Alcarria de
este a norte, sigue su curso hasta Villalva del Rey donde se
incorpora al Guadiela; el Canda o Borbotón sobre el cual hay
varios molinos harineros y 2 batanes; fertiliza una legua de vega
que constituye la principal riqueza de la ciudad uniéndose
despues al anterior. Fuenzorita nace a ¼ de legua y se incorpora
tambien al Borbotón despues de regar una veguita; el Valdilongo
que nace en el término de Langa; muelen con sus aguas 2 molinos
harineros y se une al Mayor, incorporándosele antes el arroyo de Valdecabras, y finalmente, el Peñahora que naciendo en el
término de Saceda del Río, riega una vega de ½ legua de
estensión sumamente pintoresca por su mucho arbolado y se une al
Mayor:
Los CAMINOS son de pueblo a pueblo, los que se dirigen a sur y
oeste son carreteros por ser el terreno mas llano, y los de norte
y este son de herradura: unos y otros se hallan en mal estado a
escepción de un trozo que se hizo en cada una de las cuatro
entradas principales de la ciudad por los ayuntamientos de 1830,
36, 41 y 42:
la CORRESPONDENCIA se recibe de la administración de Tarancón
en la estafeta de esta ciudad 3 veces a la semana, y además un
correo de la Alcarria por Sacedón y Buendía, para su
conducción hay un encargado con 2 caballos.
PRODUCCION: trigo, cebada, centeno, avena, cáñamo, hortaliza,
fruta, vino y algun aceite; se cría ganado lanar, caza de
liebres, conejos y perdices y pesca de peces, cangrejos y algunas
anguilas.
INDUSTRIA: la principal es la agricultura no obstante que hay
muchos artesanos y entre ellos se cuentan 13 tegedores de lienzo
y paños ordinarios, 5 herreros, igual número de carpinteros, 2
silleros, 3 guarnicioneros, 8 cabestreros, 7 cordeleros, 10
zapateros, 4 cedaceros, 5 tintoreros, 2 caldereros, 2 vidrieros,
7 sastres y varios molinos harineros, trabajando tanto estos como
aquellos no solo para la ciudad sino tambien para los pueblos
inmediatos:
el COMERCIO consiste en 5 tiendas de tegidos del reino y estrangeros, generos coloniales, quincalla y papel, 2 cererías,
una confitería, 7 tiendas de abacería, varias tiendas de
chocolate elaborado con mucha perfección y de esquisita calidad:
se celebran dos ferias anuales, la primera en 21 de setiembre y
la segunda en 11 de noviembre, duran tres días cada una y los
principales artículos que se venden, son productos del país,
caballerías de menor y algunas de mayor, aperos de labranza,
telas de varias clases y otros efectos.
POBLACION: 689 vecinos, 2746 almas
CAPACIDAD DE PRODUCCION: 9.517.020 reales
IMPUESTOS: 470.851.
El presupuesto municipal asciende a 50.000 reales y se cubre con
los productos de propios que ascienden a sumas considerables
procedentes de sus varias fincas, entre las que se cuenta la
dehesa de Lavinillas en el término de Barajas de Melo; las
Villasviejas una legua de Saelices; la dehesa de Barajas de Yuso
entre Barajas de Melo y Vellisca, y la denominada de los Pozos en
el término de Sacedón, en cuya dehesa se hallan los famosos
baños de la Isabela, pertenecientes a los propios de dicha
ciudad hasta el año 1824, en que por disposición del Señor D.
Fernando VII fueron agregados al real patrimonio.