El pasado 17 de Mayo de 2007, mi profesora de Geometría en el Arte nos llevó a sus alumnos a Granada para hacer una visita pedagógica a los bellísimos diseños geométricos de la Alhambra.
Llevé mi cámara sony p43 haciendo fotos a lo largo de todo el recorrido.
Serían las diez de la mañana, cuando a pocos metros de la entrada, a mano derecha entrando en el Generalife, capté un lugar que me pareció especial. Se trataba de una acequia muy fresquita rodeada de frondosa vegetación. La sensación de estar a gusto era allí especialmente palpable. La composición del lugar me recordó otros escenarios donde habían sido fotografiados orbes celestes y vistosos, fotos que los lectores de mi página sobre orbes me habían enviado. Así que hice una foto. Gratamente sorprendido, en efecto, allí estaba un orbe de tales características:

También me llamó la atención que ya era de día. De noche ese orbe hubiera brillado mucho más.
Cuando llegamos al salón de los embajadores, o salón de trono, en lo alto, surcando bajo el artesonado, había muchos orbes. Es un lugar bastante fresquito e imponente. También da gusto estar allí. Al verlos me recordó los altos techos de las catedrales, donde también gustan de pasear. En la página http://www.alhambradegranada.org/historia/alhambraSEmbajadores.asp esto es lo que se dice del lugar:
El salón se halla repleto de inscripciones decorativas: tacas, nichos, arcos, paredes, camarines, etc. se hayan repletos de poemas, alabanzas a Dios, al emir, el lema de los nazaríes o textos del Corán, como el que encontramos en la cámara central, la del trono, situado en el alfiz de su arco, que según la traducción de Echevarría reza así:
«Ayúdeme Dios apedreador del demonio. En el nombre de Dios que es misericordioso y tiene misericordia. Ser, Dios, con nuestro Señor Mahoma y su generación, compañia y salvación. Y di: Mi ayuda de la ira de Dios y de todo el demonio que permite rompimiento del infierno; y me libre del mal del envidioso cuando se dispone a envidiar. Y no es viva otra divinidad que la de Dios a quien alabar eternamente. La loa al Dios de los siglos.»
La cámara central, es la de mayor riqueza en cuanto a su decoración. Junto a la inscripción anterior del alfiz, encontramos un artesonado de lazo que cubre el interior de la cámara, que está rodeada por un zócalos de alicatados, adornados con yeserías. La sala está rodeada por un zócalo de piezas vidriadas formando figuras geométricas, sobre el que podemos admirar una bellísima decoración de atauriques recubriendo la pared, combinando elementos geométricos y vegetales con gran armonía, rematada por una cornisa de mocárabes pintados. Según Fernández-Puertas, el techo se presenta como la representación de los Siete Cielos del Paraíso Islámico, con el trono de Dios situado en el octavo cielo, representado por el cubo central de mocárabes, y los cuatro árboles de la vida situados en las diagonales. La cúpula es una obra maestra de carpintería. Está compuesta por paños de madera de cedro cubiertos de lacería, con un gran cubo de mocárabes en el centro, salpicado de multitud de estrellas, pintado de tal manera que parecen nácar, plata y marfil. Esta distribución no sólo proporcionaba una atmósfera fresca al estar la mayor parte del espacio en penumbra, sino que además la luz llegaba que del exterior producían efectos de intensa ilumniación que se concentraban en el trono
Y este es un collage de las fotos de tal lugar:

Otro lugar de la Alhambra donde aparecieron en nutrido grupo, fue en la recién abierta a las visitas Torre de la Cautiva, también flotando bajo el precioso artesonado:
