La Astromúsica se la conoció desde antiguo como "Música de las Esferas", término inventado por
"Hay
Geometría en el canturreo de las cuerdas;
hay Música en el espacio que
separa a las Esferas."
Como veréis más adelante, en el capítulo "Teoría del Color y Armonía", la base de la Astromúsica es precisamente una cuerda de guitarra.
Pero antes que Pitágoras, es muy posible que el rey Salomón la estudiara, ya que el número de músicos del templo eran doce, en grupos de doce, tocando cada grupo durante dos horas, (movimiento del ascendente un signo cada dos horas) tal y como sería el esquema Zodiacal-planetario, lo cual nos hace pensar que quizá la música del templo de Salomón fuera de naturaleza Zodiacal. (Crónicas 25:9-31)
No hemos de olvidar que las fuentes de la genealogía hebrea están el Ur de Caldea, patria de los sacerdotes-magos descubridores de la Astrología.
Platón decía que los humanos no podíamos oírlas porque son un sonido constante desde que nacemos hasta que morimos, y no podemos dejar de oírlo, ya que no tiene fin. (Algo así como trabajar en una oficina con ruido de aire acondicionado)
es un teórico de la Música árabe medieval que decía, en su grueso libro "Elementos de la Ciencia de la Composición Musical", que no podía existir Música de las Esferas porque el sonido necesita de aire para propagarse, y en el espacio exterior no lo hay.
Sin embargo, si no hay aire en el espacio exterior (¿cómo pudo saberlo Al Farabi?), cómo Neptuno, por ejemplo, interfiere en los movimientos gravitacionales de Urano, tan patentemente que fuera esto el motivo del descubrimiento de aquel nuevo planeta?
Joan
Kepler escribió en su "Harmonices Mundi" abundantemente
sobre el tema. Suya es la frase:"Con esta sinfonía de voces el ser humano puede tocar la eternidad del tiempo en menos de una hora, y puede saborear en una pequeña medida el deleite de Dios, artista supremo... me abandono libremente al frenesí sagrado."
Él fue quien descubrió las leyes de las órbitas elípticas de los planetas.
La fotografía Infrarroja ha revelado la naturaleza real de la energía de la Eclíptica, o plano que recorren los planetas en sus órbitas, visible en estas bajas frecuencias como un camino de luz gris perla, idéntico al que describiera Platón en su "mito de Er", en su libro "La República".
Si la Música de las Esferas es de naturaleza infrarroja, es decir, infracústica, de una frecuencia enormemente baja, el oído humano no podría oírla ni soñando, aunque existiera. (Excepto quizás en algunos estados de trance o experiencias post mortem, con una especie de "oído astral", como el caso del soldado Er, o algunos meditadores.)