Leonardo da Vinci y la Astrología: il Cenacolo

Una de las razones por las que Leonardo da Vinci ha llegado a ser mi pintor preferido, además de su perfección y belleza en pintura y dibujo, originalidad, inventiva y creatividad, lo es por su estudio y valoración de la Astrología, la cual, según él, es una de las grandes ciencias.

Habrá quien considere esto como una desfachatez, pero me remito a los manuscritos del propio artista:

Buscad en Google: aforismos "Leonardo da Vinci"

o pinchad aquí: http://www.arquitectuba.com.ar/monografias-de-arquitectura/aforismos-leonardo-da-vinci/

Si el navegante quiere saber la verdad respecto a la idea que Leonardo tenía sobre esta antigua ciencia, bájese este documento, que viene en algunas páginas en pdf, y busque en él la palabra "astrología". Comprobará que lo que aquí resumo es cierto.

Lo que algunos califican un desprecio de Leonardo hacia la Astrología en tales manuscritos, parte del desconocimiento de que el pintor se refiere tan sólo a una rama de la Astrología llamada "judiciaria", que los astrólogos ilustrados también despreciamos porque carece de base científica, pues se basa en el cálculo de la carta astral del momento en que se hace una pregunta, en la creencia supersticiosa de que en tal momento astral está la respuesta a la pregunta. Tal práctica estaba de moda en los ambientes de consulta callejera, pero coincidimos con Leonardo en su rechazo.

¿Y porqué Leonardo consideraba a la Astrología troncal como una más de las grandes ciencias? Para Leonardo, la PERSPECTIVA es la razón última, el principio ordenado del cual emana la Creación. La Astrología se basa en el estudio de las perspectivas que los planetas tienen desde el punto de vista terrestre del observador, que han sido estudiadas según la Trigonometría, la Geometría que el fraile Lucca Paccioli explicó en su gran obra "De Divina Proporcione", para la cual Leonardo ejecutó los dibujos de los sólidos platónicos, en los cuales los sextiles, trígonos, cuadraturas, quincuncios, oposiciones, conjunciones, todas estas disposiciones angulares perfectas, son las llaves maestras de la Arquitectura Sagrada.

Y todo ello es algo que hoy en día casi se ha perdido en el terreno artístico, la Gran Teoría, la aspiración de los artistas de crear obras de Arte participando de la Creatividad Divina, acercando la Humanidad a Lo Sublime, por encima de instituciones y tradiciones, bebiendo directamente del estudio de la Creación, con mayúsculas. Ése era el esfuerzo de Leonardo, ésa era su Misión vital.

El Cenacolo y el Código da Vinci

La Última Cena es una muestra de este interés de Leonardo en la Astrología. Podemos ver que las doce figuras de los apóstoles corresponden a los doce signos, empezando por la derecha con Aries, y finalizando con Piscis en la izquierda. Una señal y prueba de ello, y de las intenciones del pintor, es que en la segunda figura de apóstol, correspondiente al signo de Tauro, pintó un perfecto autorretrato suyo, pues él había nacido un 15 de Abril de 1452, sábado, a tercera hora de la tarde, en el Sol en el signo deTauro.

(Aunque parezca extraño, el 15 de abril de 1452 sí era tauro, porque hasta treinta años después de nacido Leonardo, en el año 1582, se usaba otro calendario diferente al gregoriano que usamos hoy en día. Aquel calendario era el juliano, instaurado por Julio César en el año 45 adC.)

7º signo: Libra. Matrimonio. Ocupado por... ¿María Magdalena?

Y en esta pintura, como prueba de la posible veracidad de las premisas de El Código da Vinci acerca del matrimonio entre Cristo y María Magdalena, tenemos que el séptimo signo, Libra, ligado a la casa siete que significa en Astrología MATRIMONIO, está representado por una figura claramente femenina, que muy bien podría ser María Magdalena, haciendo "manitas" con el Salvador.

El Cenacolo y El Evangelio de Judas

El signo Escorpio es el octavo lugar, casa VIII, muerte y resurrección, donde Judas está sentado, el número del Caos. El noveno lugar-signo es Sagitario, donde Pedro está sentado. Pero Pedro adelanta su cabeza, y la sitúa en octavo lugar, y su mano hace además de cortar la cabeza del lugar de Libra, casa siete, signo femenino, matrimonio; mientras Judas retrotrae su cabeza hasta el noveno lugar. Los papeles entre tronos y voluntades son trasferidos entre Judas y Pedro. El papel de traidor que la tradición ha impuesto, parece que Leonardo lo está revisando futurísticamente.

Qué casualidad que ahora (2006 d. C.), cuando National Geografic está publicando la traducción del recién encontrado Evangelio de Judas, estalla la polémica en torno a El Código da Vinci.

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