ANALISIS POLITICO DE LA COMARCA

            Lo primero que llama la atención de la Comarca es la mínima organización jurídica que presenta. No existe el Derecho Público (lógico: si los hobbits no cometen delitos, no se necesita el Derecho Penal; y si la actuación de los poderes públicos es inexistente, no se necesita el Derecho Administrativo), y el Derecho Privado es mínimo: se reduce a los Preceptos, que serían Derecho civil limitado seguramente a los derechos reales (propiedad) y al Derecho sucesorio y de familia. Los contratos eran muy limitados: debían ser simples contratos de compraventa civil y arrendamiento regulados seguramente por la costumbre por ser muy sencillos. Esto ya supone todo un malabarismo mental para nuestros cerebros: toda nuestra sociedad se articula en torno al Derecho, hay cientos de disciplinas jurídicas (Derecho Mercantil, Civil, Financiero, Procesal, Eclesiástico y qué sé yo) y es difícil pensar que en un día cualquiera no nos relacionemos con el Derecho; algo tan simple como comprar un billete de autobús supone una cantidad de actos jurídicos impresionante. No podemos imaginar una sociedad en la que sus miembros no se vinculen jurídicamente. Pero es que además los hobbits tienen otro problema: son buenos. No cometen delitos, ni se hacen la puñeta los unos a los otros más allá de unos hongos o unas cucharas de plata. Son lo más parecido al “hombre natural” de Rousseau que podemos imaginar... y consecuentemente NO lo podemos imaginar.

        ¿Qué vínculos unen a los hobbits? Posiblemente, vínculos éticos (aunque no creo que ellos se lo plantearan en estos términos). Seguramente, se limitarían a vivir como habían vivido sus padres, abuelos, etc... Hacer la puñeta no trae beneficios inmediatos y es algo molesto y cansado; ¿para qué perder el tiempo haciéndolo?

        En cuanto a las fuentes del Derecho, no parece que hayan fuentes creadoras más allá de la propia comunidad mediante la costumbre; las leyes hobbíticas son los Preceptos, y puesto que los puso el Rey sólo el Rey puede reformarlos. A falta de Rey, se limitarían a no tocarlos o a complementarlos mediante la costumbre; p.e. SdA, libro I, capítulo I: “de acuerdo con las costumbres legales de los hobbits, quienes exigían, entre otras cosas, las firmas de siete testigos, estampadas con tinta roja”. Posiblemente los Preceptos sólo dirían que el testamento necesita testigos, y sería la costumbre la que habría incluido el resto de requisitos.

        En cuanto a los cargos, sólo hay tres de cierta importancia. El Thain (cargo asociado al Tuk, al patriarca de esta familia) es simplemente un cargo honorífico que en la época de Bilbo y Frodo es sólo un título, como demuestra el hecho de que sólo después de que Lotho empiece a hacer de las suyas Paladin (el padre de Pippin y el Thain) se decida a pararle los pies (si el cargo hubiera tenido algún valor se habría enfrentado a Lotho desde el principio, como intenta hacer Will Pieblanco). Más que importante por el hecho de ser Thain, es importante por pertenecer al patriarca de la familia Tuk, que es una de las más ricas y poderosas; tiene la misma importancia que el de Señor de los Gamos, que no es un título con clientelas económicas o familiares o una autoridad ejecutiva sino la indicación de que quien posee el título es el patriarca de la familia Brandigamo. Si aceptáramos que este es un título, habría que aceptar también que ser “el señor Bolsón de Bolsón Cerrado” (SdA, libro I, capítulo II) como era Frodo es un título, y así ad infinitum. Es más, es muy probable que el título de Señor de los Gamos se lo inventaran los Brandigamo cuando el título de Thain recayó en la familia Tuk, pues el primer Thain era Bucca del Pantano, de quien se decían descendientes los Gamoviejo (y por ende los Brandigamo). Una especie de pataleta, a mi juicio.

        El Alcalde es elegido democráticamente, no creo que por sufragio; lo más posible es que se eligiera por aclamación, o en todo caso en una votación en régimen de concejo abierto (o sea, una reunión de los vecinos). No creo que hubiera sufragio censitario; las hobbits parecen jurídicamente iguales que los hobbits y además los Preceptos son normas de Derecho arnoreano, que proviene del Derecho númenóreano, en el cual la igualdad entre sexos era (más o menos) algo reconocido (p.e. tras Aldarion las mujeres podían ser Reinas en Númenor, aunque se prefiriera siempre al varón -no es tan raro, sin ir más lejos es lo mismo que pasa en el Estado español). Respecto al funcionamiento de los servicios “públicos” (correos y policía) hay que señalar dos cosas: en primer lugar, dado que no todos los hobbits sabían escribir no creo que el servicio de correos fuera muy importante: un simple acontecimiento como la fiesta de Bilbo, y “la oficina de correos de Hobbiton quedó bloqueada y la de Delagua abrumada y hubo que contratar carteros voluntarios” (Sda, libro I, capítulo I). Posiblemente, el servicio de correos sería gratis y la profesión de cartero una tradición familiar. En cuanto a la forma de retribución, no tengo la más remota idea; los carteros cobraban, eso está claro (“hubo que contratar carteros voluntarios”, o sea que si hay contrato es porque cobran). Me inclino por la opción de las tierras comunales. No creo que lo financiara el Alcalde con su fortuna, porque teniendo en cuenta que Sam es Alcalde siete veces y que tiene 13 hijos esto habría bastado para arruinar cualquier fortuna.

            La policía y los fronteros sí debían ser puestos voluntarios, en los que no se cobraba por ejercerlos (algo así como el voluntariado medioambiental); obsérvense las razones por las que Robin Madriguera se mete a oficial: “me daba la oportunidad de recorrer el país, y de ver gente, y de enterarme de las novedades, y de saber dónde tiraban la mejor cerveza”, SdA, libro VI, capítulo VIII. No llevaría mucho tiempo, así que durante gran parte del día los fronteros y oficiales podían dedicarse a ganarse la vida en lo que fuera. Esta organización de los servicios públicos evitaría al Alcalde el engorroso trabajo de tener que regularlo mediante un reglamento.

        Respecto a la organización social, no hay pobres en la Comarca. O al menos, no hay pobres en el sentido de “personas cuya renta no les permita llevar una vida digna”; si entendemos como pobres los que tienen menos dinero en relación a los Bolsón, Tuk, etc... sí los hay. Pero cualquier hobbit gana bastante como para no tener problemas y poder pasar tanto tiempo como quiera en la taberna. Y tampoco es necesario tener mucho dinero: en una sociedad no capitalista y no devorada por la fiebre del consumismo no hay muchos bienes en el mercado. Bilbo sólo compra comida y cosas útiles, no compra las mil chorradas que todos nosotros compramos en cuando empiezan las rebajas. Y no creo que haya “desigualdades sociales” en el sentido de que unos hobbits son explotados a latigazos, segando al duro sol, mientras los otros cantan y bailan a su costa. La mayoría viven de lo que cultivan o de lo que trabajan, sólo Bilbo y algunos pocos más pueden vivir sin trabajar. Obsérvese que el mismísimo Thain de la Comarca es un simple agricultor: “mi padre cultiva las tierras de los alrededores de Fuente Blanca, cerca de Alforzaburgo en la Comarca” (SdA, libro V, capítulo I) es la presentación que hace Pippin al orgulloso Bergil hijo de Beregond de la guardia. Si Paladin Tuk hubiera sido un terrateniente que no daba ni chapa la presentación habría sido algo así como “mi padre es el mayor propietario de tierras al oeste del Brandivino”. Y en cuanto a los que viven sin trabajar, aprovechan las fortunas legadas por los antepasados y se limitan a estirarlas para vivir bien, pero tampoco en medio de una opulencia sin límites. Y esto por una razón: la sociedad no es capitalista, por tanto no se basa en la distinción empresario-proletario ni el empresario se enriquece mediante la plusvalía del trabajo de sus obreros. Las diferencias entre las distintas clases no son, pues, demasiado importantes; no hay una barrera que separe a los que tienen de los que no tienen (porque todos tienen; en todo caso, habría que hablar de los que tienen más y de los que tienen menos). Las diferencias sociales entre Frodo y Sam son mínimas, teniendo en cuenta el abismo económico que los separa y el hecho de que Sam es su criado.

        En alguna ocasión, se ha aventurado que la distribución de la riqueza en la Comarca se debe a la osadía de los primeros hobbits: los hobbits más osados al llegar a la Comarca cogieron más tierra, y por tanto sus descendientes estuvieron entre los más ricos. Pero esta teoría plantea un problema: los Tuk y Gamoviejo son Albos, y por tanto es lógico que estén entre los más osados, pero ¿qué explicación da a la riqueza de los Bolsón? Son una familia tranquila, que nunca se mete en líos. Posiblemente sería algo tan simple como que no serían los más osados, sino los más numerosos: cada hobbit coge sólo la tierra que necesita (¿para qué más, si ni la va a vender ni la va a aprovechar?) y por tanto la familia con más hobbits es la que más tierra coge. Simple y llano. Las familias más numerosas son casualmente los Tuk, los Gamoviejo/Brandigamo y los Bolsón; o sea, las más ricas.

        Otro error típico, que suele utilizarse para señalar la “inviabilidad” de la Comarca (en el sentido de que es un mundo ficticio, que no sería viable en una realidad coherente) consiste en analizar la población de la Comarca mediante la demografía y la ley de rendimientos decrecientes sin modularlas. La teoría que, hoy día, se mantiene sobre la explosión demográfica es básicamente aplicación de las teorías de Thomas Malthus, que señala que llegado un punto la población crece geométricamente (es decir, multiplicando: 1, 2, 4, 8, etc...) mientras que los alimentos crecen aritméticamente (es decir, sumando: 1, 2, 3, 4, etc...). O sea, que hay que controlar la natalidad (¿de dónde creíais que venía lo de los “ejercicios neomaltusianos” de “Un mundo feliz”, de Huxley?). Pero estos análisis no tienen en cuenta dos cosas: la primera, que los hobbits no tienen el mismo ritmo vital que los humanos (no son mayores de edad hasta los 33 años, y si asumimos que la mayoría de edad representa la madurez sexual supone que los humanos empiezan a poder tener hijos al menos 15 años antes que los hobbits, lo que distorsiona el crecimiento de la población hobbítica), y la segunda, que los hobbits son sólo cinco mil en un país de 50x50 leguas, o sea unos 250 km cuadrados. Esto da una densidad de población de 20 hab/km, lo que no es una “superpoblación”, más aún cuando la tierra es extraordinariamente fértil.

        Creo que me estoy alejando de lo meramente político en este momento. Pero ya puestos, no me resisto a referirme a un último aspecto: la naturaleza de los hobbits. Desde algún sector se ha señalado que los hobbits no son capaces de renunciar a todo para sobrevivir, a pesar de que así lo diga el propio Tolkien. Se intenta presentar a los hobbits como pequeñoburgueses acomodados, incapaces de luchar sin un líder que los conduzca, llegándose a decir que durante el dominio de Zarquino se comportan como indefensos borregos hasta que llegan Frodo y sus compañeros. Vamos a analizar lo que dice Tolkien, por boca del granjero Coto: “¡Bien, bien! (..) ¡Así que la cosa ha empezado, por fin! De un año a esta parte, me ardía la sangre, pero la gente no quería ayudar” (SdA, libro VI, capítulo VIII). Alguien tan -presuntamente- calmado como un granjero de una familia no muy importante veía la rebelión no como una cuestión de “si”, sino como una cuestión de “cuándo” (al decir “ha empezado, por fin” da a entender que lo veía como algo poco menos que inevitable). Esa gente que no quería ayudar estaba atada por el miedo, pero el miedo acaba por ser superado siempre; unas pocas atrocidades más de los bandidos, y seguramente la rebelión habría acabado estallando. ¿O es que acaso a una manada de borregos se les subleva en una sola noche porque llegan cuatro tipos vestidos “de una manera estrafalaria” según el propio Coto y se ponen a dar la brasa en medio de la noche tocando un cuerno de guerra ? Y más cuando ya se ha iniciado la lucha armada: los Tuk se han levantado en armas y no dejan a los hombres de Zarquino entrar en sus tierras; en el momento en que llegan Frodo y los demás a la Comarca, los Tuk ya han causado tres bajas al enemigo (muy impresionante para unos indefensos borregos). Era cuestión de tiempo que esta rebelión la secundaran los Brandigamo, y posteriormente sería muy raro que no se extendiera por todo el país. El estado de opinión está “maduro” para una rebelión, y Frodo & co. se limitan a encauzar esta rebelión y a guiarla militarmente.... lo que es una suerte porque sin instrucción militar y sin la más mínima idea de lo que es la guerra es más que probable que la rebelión fuera ahogada en un mar de sangre, y cuando nuestros héroes regresaran a la Comarca se encontrarían con que ya no tiene arreglo. Sólo los Tuk y los Brandigamo, encerrados en sus tierras, podrían resistir, aunque acabarían cayendo. Así que podemos considerar que los cuatro hobbits vuelven en el momento idóneo: si hubieran llegado antes la situación no estaría lo bastante tensa como para permitir la rebelión, y si hubieran llegado después pues eso, habría sido muy tarde. Otra “casualidad”, como aquel encuentro entre Gandalf y Thorin... pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.