EL ENIGMA DEL MAR DE RHÛN
Por Diddier Willis
Versión original,
en francés: L'énigme de la mer de Rhûn
Article issu de Hiswelókë, Quatrième Feuillet, pp. 125-132.
Traducción: Luis Unsain Alcarohtar-Cuthalion. Julio 2005
PRESENTADO como un relato mixto, mezclando la tradición élfica y las leyendas humanas, el Quenta Silmarillion describe la historia del mundo desde su creación por Ilúvatar. En los comienzos del tiempo, Morgoth el oscuro habría derribado las lámparas Illuin y Ormal, concebidas para iluminar la Tierra Media. El gran mar interior de Helcar se habría formado por la caída de la lámpara septentrional
De este
tiempo mítico, sólo han sobrevivido los mapas del Ambarkanta.[1]
El mapa V es con mucho, el más desconcertante: presenta una asombrosa semejanza
con nuestro mundo real, donde Helcar sería la imagen
del Mediterráneo, un mar que separaba el norte de la Tierra Media de un extenso
continente al sur, parecido al África. Al noroeste, como pudiéramos esperar,
los reinos élficos de Beleriand,
confinados por las Montañas Azules[2],
ocupando una posición europea.
Tal
documento, lejos de interesar al lector sobre los vínculos que mantendría la
Tierra Media con el mundo donde vivimos, satisface sus dudas a primera vista.
Pese a que aún ningún texto contemporáneo viene a apoyarlo. El problema
planteado por este bosquejo es un problema sobre todo de escala: en los mapas
tardíos del Señor de los Anillos, el mar Helcar, así
representado, debería constituir una cuenca que cubre Mordor
y las tierras salvajes hasta las cercanías del mar de Rhûn.
Es
cierto que sería un inconveniente conceder una confianza total a este proyecto
prematuro y sin gran precisión. Quizá, argumentarían algunos, sólo se trató,
para el autor, de un juego, de una tentativa sin gran seriedad para reconciliar
su mundo imaginario y la geografía real. Los Mapas del Ambarkanta
datan del final años treinta; en esta época, J.R.R. Tolkien aún no había dado forma definitiva (cosa que nunca
hizo) a la vieja historia de su marinero anglosajón Ælfewine, del que ya había escrito en el Libro de los Cuentos
Perdidos. Pero, incluso sujeto a
cuestionamientos, el mapa V es la única representación completa del
mundo que Tolkien, parece nunca haber revisado. A
este respecto, es obviamente tentador servirse de él para imaginar la geografía
de la Primer Edad.
Karen Wynn Fonstad, en su Atlas de la
Tierra Media, se encuentra enfrentada a este problema. Sobre su mapa del Gran Mar[3],
el mar de Helcar cubre completamente el futuro Mordor y el mar de Rhûn. Su
teoría para justificar la evolución geológica de esta región es relativamente
simple, considera que las montañas que rodean el Mordor
resultan de un fenómeno volcánico:
“(…) Esta
localización es digna de una nota: Mordor. Según lo
observado en la discusión sobre la primera edad, en el mapa del mundo que
figura en “el Ambarkanta”', se demostró que el mar
interior [ de Helcar ] ocupaba el área que sería
eventualmente el sitio de Mordor. Aunque ningún texto
apoya mi conclusión, Mordor ha aparecido luego de un
gran levantamiento de la corteza terrestre, durante la destrucción de las
Montañas de Hierro; en el área en donde la formación del gran golfo, produjo un
drenaje parcial de el mar interior. Los fenómenos volcánicos que actuaron en la
formación de esa tierra, permitieron un relativamente rápido proceso de
elevación de las montañas.”[4]
Aunque
la Montaña del Destino, el Orodruin, dónde se forjó
el Anillo Único, prueba que existe un determinado vulcanismo en esta región, la
tesis de Fonstad choca, sin embargo, con los dos
obstáculos principales: El supuesto repliegue del mar de Helcar
se habría producido al final de la Primer Edad, en un período de tiempo muy
corto,[5]
y ello supondría también una actividad volcánica de enorme envergadura.[6]
Problema de escala de nuevo... admitiendo incluso, que el proceso propuesto por
Fonstad pueda ser rápido a escala geológica, nos
parece apenas posible!
Vamos a
poner de manifiesto que es posible solucionar este problema de una manera más
elegante de lo que lo hace el Atlas de la Tierra Media. Pero antes de eso,
concederemos de buena gana a Fonstad el único punto
sobre el cual no la contradeciremos completamente.
Para ella, el Mar de Rhûn es un resto del mar de Helcar, muy reducido. El Silmarillion
le da probablemente la razón, puesto que todo lleva a pensar en la vaga
descripción de la Gran Marcha, en la que los Elfos bordearon el mar de Helcar, cruzaron los ríos que desembocan en él, y cruzaron
el Bosque Negro, antes de alcanzar el
río Anduin:
“(…) Pero se dice entre los Elfos que Cuiviénen estaba muy lejos al este de la Tierra Media y hacia el norte, y que era una bahía del Mar Interior de Helcar; y ese mar se encontraba donde habían estado las raíces de la montaña de Illuin antes de que Melkor la derribara…”[7]
“(…)y al dirigirse al norte bordeando el Mar de Helcar, se volvieron hacia el oeste…” “(…)Tampoco tenían prisa los Eldar,
pues todo lo que veían los maravillaba, y deseaban morar junto a tierras y ríos…”
“(…)Y sucedió al cabo de muchos años de viajar de
este modo, que los Eldar se internaron en un bosque y
llegaron a un gran río, más ancho que ninguno que hubieran visto antes…”
“(…)Este río, se dice, era el que más tarde se llamó
Anduin el
Grande, y sirvió siempre de frontera occidental de la Tierra Media…”[8]
Cuando
comenta las revisiones que condujeron esta a formulación,[9]
Christopher Tolkien tiene en cuenta, con mucha razón,
que el mar de Helcar en la antigua mitología parece
confundirse con el mar de Rhûn, aunque los textos no
hayan sido nunca revisados íntegramente en este sentido:
“(…) En los textos de la época posterior a “El Señor de loa Anillos” aparece la afirmación en los “Anales Grises” AG §57 de que (Hildórien) se encontraba “en las regiones centrales de mundo”, igual que en la corrección de AV 2; y está la nueva frase de la revisión de QS, “en las regiones centrales de la Tierra Media mas allá del Gran Río y el Mar Interior” (con la omisión de la mención en el texto original del “Mar Oriental”. En esto vemos que ha ocurrido un cambio, pero resulta difícil determinar cual. No puede concordar con los antiguos mapas del Ambarkanta, de hecho uno podría dudar que esos mapas siguieran siendo válidos, para las regiones orientales, y preguntándose si con “el Mar interior”, mi padre se refería a “el Mar Interior de Rhûn” (véase la “Traición de Isengard pp 359 389) sin embargo, por otro lado, en los “Anales de Aman” (VII. 90, 102) de esta misma época el Gran Viaje de los Elfos desde Kuiviénen (una bahía de Mar Interior de Helcar) se describe en términos que sugieren que la antigua concepción todavía estaba del todo presente. ¿Puede el Mar de Rhûn identificarse como el Mar de Helkar, considerablemente reducido…?”[10]
La
cuestión de si "¿Puede el Mar de Rhûn
identificarse como el Mar de Helkar,
considerablemente reducido?", difícilmente puede
definirse con certeza, pero sigue siendo muy pertinente. Dejemos pues la etapa
que él mismo J.R.R. Tolkien
no terminó de aclarar, y vamos más lejos que Fonstad
en la suposición de que Helkar y Rhûn constituyen, finalmente, un solo y mismo mar
interior. Proponer esta hipótesis, es considerar como nulo el mapa V del Ambarkanta. Esto entra también en contradicción con varios
otros pasajes del Silmarillion, lo que no debe
detenernos, puesto que según acuerda el mismo de Christopher Tolkien, no conocemos exactamente la amplitud de los
cambios que su padre parecía prever, pero es muy probable que no haya podido
revisar y terminar la redacción de su Legendario.[11]
La única cuestión que debe subsistir es ésta: ¿cuáles son los otros textos que
podrían justificar nuestra tesis? Dos elementos vienen inmediatamente a la
mente. En una breve nota sobre Círdan, escrita en
1972, Tolkien debe volver sobre el tema de la
fabricación de barcos por los Teleri:
“Antes incluso de que llegaran a Beleriand los Teleri habían
desarrollado el arte de la construcción de barcas; primero de balsas, luego de
barcas ligeras con remos hechos a imitación de las aves acuáticas de los lagos
que había junto a sus primeros hogares, y luego, durante el Gran Viaje, al
cruzar los ríos, o sobre todo durante la larga demora junto a las orillas del
Mar de Rhûn , de embarcaciones más grandes y fuertes…”[12]
Se
observa aquí que la antigua concepción según la cual Cuiviénen
habría sido un golfo del mar de Helcar parece haber
desaparecido; sólo se habla de lagos: por una singular modificación de la
situación, Tolkien vuelve, al final de su vida, a la
concepción primitiva que se expresaba en el Libro de los Cuentos Perdidos[13];
y el único mar encontrado en el camino, ahora, es el de Rhûn...
Si este paso es decisivo, hay otro, más conocido para los lectores del Señor de
los Anillos, que va implícitamente en el mismo sentido
“(…)Vorondil padre de Mardil
cazaba los bueyes de Araw en las lejanas tierras de Rhûn…”[14]
“Las blancas vacas salvajes que todavía se
encontraban cerca del Mar de Rhûn, según se decía,
descendían de las Vacas de Araw el cazador, único de
los Valar que visitaba a menudo la Tierra Media en los Días Antiguos. Oromë es la forma en alto élfico
de este nombre.”[15]
¿Por
qué asociaría las manadas de bovinos salvajes, que viven cerca del mar de Rhûn, a las leyendas sobre el cazador Oromë,
sino porque es, precisamente, el Valar que descubrió a los Primeros Elfos cerca
de su lugar de nacimiento?
***
Así, Fonstad hizo la delicada apuesta de aceptar el mapa V del Ambarkanta y adaptar los otros mapas para que se ajusten a
este. Pusimos de manifiesto, sin embargo, que la teoría volcánica que utiliza
para justificar este enfoque es apenas plausible.
Rechazando
el Ambarkanta, nosotros sostenemos la propuesta
inversa, reemplazando íntegramente un extenso mar de Helcar,
que probablemente nunca ha existido, por el "pequeño" mar de Rhûn. Los textos tardíos del legendario parecen darnos
razón. No obstante el error, no sería entonces todo el trabajo de Fonstad sobre la Primer Edad, que requeriría ser
revisado... Si bien su Atlas de la Tierra Media sigue siendo una buena obra no
desprovista de méritos, contiene, sobre este punto, un importante error.
***
Al
rebatir la propuesta de Fonstad, sobre cómo explicar la formación del mar de Rhûn, es allí, precisamente, que las cosas se vuelven
interesantes. La ecuación "Helcar = Rhûn" nos lleva al hecho de tener que reconsiderar la
historia de las dos lámparas. El mar de Helcar nunca
habría existido como tal, sería una "invención" de los Hombres o
Elfos, en un tiempo en que conocían mal geografía de su mundo. Seguramente el
mar de Rhûn era muy impresionante para los Primeros
Elfos, que lo creyeron mayor de lo que es realmente. En cuanto a la caída de
las lámparas, el hecho pertenecería a la mitología y no a la historia y tuvo
lugar mucho antes de la llegada de los Elfos.
Entre
1946 y 1948, Tolkien intentó reescribir
un Ainulindalë posible científicamente. Este texto,
conocido bajo el nombre de Ainulindalë C*, presupone
que el mundo es redondo a partir de su origen, y que la visión de un mundo
plano, presentada en las otras versiones de la Música del Ainur,
se debe a la ignorancia de los Elfos o de los Hombres.[16]
Las modificaciones introducidas en esta versión eran tan importantes que Tolkien lo abandonó, y sólo las reanudó en algunos puntos
menores en la versión C que siguió. Sin embargo, debía tenerlo siempre en
mente; puesto que algunos años más tarde (-1958), cuando emprendió, con más
éxito, una refundación de la cosmogonía del Silmarillion,
lo hizo en forma de pequeñas notas temáticas.[17]
Figura 1 : Versión del « Ainulindalë »
con el nombre de las lámparas
La
historia de las lámparas desaparece completamente en el Ainulindalë
C*: Tolkien ya tenía mucho que trabajar con el tema
los Dos Árboles y la creación de la Luna y el Sol, por eso pensó, según su
parecer, que podía ahorrarse este trabajo, que no hacía más que repetir el robo
de la luz por Melkor... Pero nos parece que habría
podido conservarla, encontrándole al mismo tiempo, una explicación científica
satisfactoria. En efecto, el mar de Rhûn posee una
isla central que, aunque ausente en los primeros mapas dibujados por
Christopher Tolkien; siempre ha figurado en los
originales de su padre.[18]
Además los ríos que desembocan en el mar de Rhûn
probablemente, modificaron el contorno del mar, cuando cavaron sus estuarios.
Ahora bien, si suponemos que en su origen éste era más circular, entonces es
posible que su forma evoque un astroblema (“herida de estrella” del griego blêma "herida"), es decir un cráter de impacto meteorítico, fósil. Al caer sobre la Tierra, un asteroide de
Figura 2 : Formación de un cráter de pitón central
Si
seguimos el Ainulindalë C *, podríamos conservar el
mito de la Caída de las Lámparas, creando un acontecimiento geológico antiguo
sobre el cual los Elfos habrían reproducido su mitología. Serían los Valar los
que les habrían enseñado cómo se formó el mar de Rhûn,
pero, naturalmente, habrían visto en tal fenómeno la influencia de Melkor hipótesis que, sin ser perfecta, nos parece
ampliamente más satisfactoria que la de Fonstad
Cráter de impacto lunar Theophilus
[1] La Formación de la Tierra Media, Minotauro, 1998, p. 284.
[2] Ver nuestro artículo « Lhúndurien », en Hiswelókë, Premier Feuillet, pp. 13–22.
[3] Karen W. Fonstad, The Atlas of Middle-earth (en adelante AMe), HarperCollins Publishers, edición revisada de 1992, pp 16-17. Los lectores que no tienen este atlas pueden acercarse a nuestro bosquejo en Hiswelókë, Tercera Hoja, p. 88
[4] AMe, p. 37. oponer también el mapa de las pp 38-39 con el de las pp 4-5
[5] Menos de un milenio, puesto que Sauron se instala en Mordor en los alrededores del año 1000 de la Segunda Edad, ESDLA, apéndice B.
[6] En el mapa de la Primer Edad de Fonstad, AMe pp 4-5, el mar de Helcar cubre varios millones de km2
[7] El Silmarillion Quenta Silmarillion pp. 61
[8] Ibidem. pp. 68-69
[9] Los dos pasajes de El Silmarillion provienen, aparentemente, de Los Anales de Aman, en El Anillo de Morgoth, p. 90 (§38) y p. 102 (§59–61) respectivamente.
[10] La Guerra de las Joyas, p. 210.
[11] Para un caso similar donde una revisión tardía habría originado un cambio drástico del Silmarillion, véase la versión tardía de la historia de los gemelos Amrod y Amras [ ver nota 35 de nuestro artículo sobre Míriel ].
[12] Los Pueblos de la Tierra Media. pp 446-447
[13] En “El Libro de los Cuentos Perdidos”, (vol.1, Minotauro, 1990, p. 143) los Elfos se despiertan cerca de un lago, Koivië-néni "Aguas del Despertar". Un salto de agua se vertía en este lago, véase p. 284. En el Ambarkanta, Cuiviénen es aún un lago independiente, cerca del mar de Helcar, ver La Formación de la Tierra Media, en texto, en p. 280 ("Kuiviénen [... ] al norte, junto a las aguas de Helkar"), y el mapa IV en p. 291." Las versiones siguientes de El Silmarillion hacen de Cuiviénen un golfo del mar de Helcar, pero parece que Tolkien finalmente volvió a la versión inicial: además del pasaje mencionado anteriormente, ver también Los Quendi y los Eldar, en La Guerra de las Joyas, p. 444 ("y la cascada de Cuiviénen"), al igual que en el Cuivienyarna pp 491-492, y el comentario en p. 505. En el pasaje citado arriba, se trata pues de una vuelta a las fuentes y de una nueva revisión, puesto que Helcar parece ceder el lugar a Rhûn."
[14] El Señor de los Anillos libro V capítulo I
[15] ESDLA Apéndice A I (ii)
[16] Ainulindalë C *: el Anillo de Morgoth, p. 13 y pp 54-59. Sobre la ignorancia de los Elfos u Hombres: esto es una opinión desarrollada en una carta no datada en AM. p 8, y recogida más tarde en La Transformación de los Mitos, en AM. p. 443, texto V de 1958 – en el pasaje, para satisfacción de Fonstad, hay una mención a una era volcánica, "oscurecimientos devised by Melkor: "clouds and smokes (a volcanic era!)”
[17] En “La Transformación de los Mitos”, ver nota precedente
[18] Véase nuestro mapa (en el artículo sobre Dorwinion). Véase también en la Traición de Isengard, Minotauro, 1994, sección II del primer mapa del autor, p. 357, y el comentario de Christopher Tolkien, p. 359: "En el Primer Mapa la isla en el Mar está coloreada de verde, y en el mapa de 1943 como una zona boscosa". La isla figura en el mapa redibujado para los “Cuentos Inconclusos”, Minotauro, 1990.
[19] Quid 1986, Robert Laffont, pp. 25–26
[20] Encyclopædia Universalis, volumen X, 5º edición de 1973, « Meteoritos », p. 995.
[21] Redibujado según el trabajo de André de Cayeux et Serge Brunier, en Les Planètes, Bordas, 1982, pp. 60–61.
[22] En Encyclopædia Britannica (www.britannica.com), « Impact crater ».