Reflexiones
anexas al Ambarkanta de Rúmil,
tratando
la curvatura de Arda antes de la Caída de Númenor.
Habitualmente,
y con numerosos datos en la mano, se ha aceptado que Arda es un mundo plano,
hasta que con la Caída de Númenor se produce un cambio de
características cataclísmicas, mediante la intervención
directa de Eru Ilúvatar. Diversas citas sacadas del Quenta Silmarillion,
de la Akallabêth y del Ambarkanta (el único escrito cosmográfico
que tenemos) nos afirman en esta teoría, al igual que hace el propio
Tolkien en tres de sus cartas. Tomemos algunas citas, sin entrar en tantas
como nos hablan de los límites de Arda, las Puertas de la Mañana
y las de la Noche, por donde el Sol y la Luna pasan "por debajo de la Tierra"
(El Silmarillion, pág. 134) Los diversos subrayados son míos:
Del
Quenta Silmarillion:
"(...)
en ningún sitio más abundante que en las partes centrales
del mundo, donde las luces de ambas lámparas se encontraban y se
mezclaban. Y allí en la Isla de Almaren, en el Gran Lago, tuvieron
su primera morada los Valar, cuando todas las cosas eran jóvenes
y el verde reciente maravillaba aún a sus hacedores." El Silmarillion,
pág. 42. La idea de que ambas lámparas mezclen sus luces
en la cintura de Arda es incompatible con un mundo esférico, a menos
que sólo una pequeña parte de Arda estuviera iluminada. Pero
en la pág. 41 se dice que "todo quedó iluminado como si estuviera
en un día inmutable".
De
la Akallabêth:
"Fue
asíque a causa de la Prohibición
de los Valar los Dúnedain de aquellos días navegaban siempre
hacia el este y no hacia el oeste, desde la oscuridad del norte hasta los
calores del sur, y más allá del sur hasta las Oscuridades
Bajas; y se internaban aun en el mar interior y viajaban alrededor de la
Tierra Media, y atisbaban desde las elevadas proas las Puertas de la Mañana
en el Este" El Silmarillion, pág. 357.
"Hemos
dominado todos los mares, y no hay aguas demasiado salvajes o extensas
para nuestros barcos." El Silmarillion, pág. 358. Ambas citas
nos muestran que los númenóreanos habían explorado
todos los mares de Arda, dentro de los límites de la Prohibición,
hasta los extremos del mundo (y no habían llegado a Valinor por
mucho que navegasen hacia el este).
"–Todos
los caminos son curvos ahora" El Silmarillion, pág.
182.
"De
este modo, en parte por los viajes de los barcos, en parte por la ciencia
y la lectura de las estrellas, los reyes de los Hombres supieron que el
mundo era en verdad redondo". El Silmarillion, pág.
182-3. Pero esta cita resulta ambigua, si la comparamos con la original
en inglés:
"Thus
in after days, what by the voyages of ships, what by lore and star-craft,
the kings of Men knew that the world was indeed made round" Obsérvese
el cambio de expresión del original: "el mundo realmente había
sido hecho redondo" El cambio queda claramente atribuido al cataclismo
de la Caída.
De
las Cartas:
Carta
131, a Milton Waldman:
"La
Caída de Númenor, la Segunda Caída del Hombre
(o el Hombre rehabilitado, pero todavía mortal), es causa del final
catastrófico no sólo de la Segunda Edad, sino del Viejo Mundo,
el mundo primordial dela leyenda
(concebido plano y limitado)" Cartas, pág. 183.
"Enfrentados
con esta rebelión de espantable locura y blasfemia, y también
con un verdadero peligro (pues los númenóreanos dirigidos
por Sauron podrían haber llevado la ruina a la misma Valinor), los
Valar deponen el poder que se les había delegado, apelan a Dios
y reciben la capacidad y el permiso para tratar esta situación;
el viejo mundo se rompe y cambia. Se abre un cisma en el mar, y Tar-Calion
y su armada se hunden en él. La misma Númenor, al borde de
la hendedura, se derrumba y desaparece para siempre en el abismo con toda
su gloria. Desde entonces no hay morada visible divina o inmortal en la
tierra. Valinor (o el Paraíso) y aun Eressëa desaparecen, y
sólo quedan en la memoria de la tierra. Los Hombres pueden navegar
ahora hacia el Oeste si quieren, tan lejos como les sea posible sin acercarse
jamás a Valinor o al Reino Bendecido, para volver siempre al este;
porque el mundo es redondo y finito, y un círculo inevitable...
salvo por mediación de la muerte." Cartas, pág. 185-186.
Carta
151, a Hugh Brogan:
"La
Tierra Media es sólo ingles arcaico por ?????????, el mundo habitado
de los hombres. Se extendía entonces como se extiende ahora. De
hecho, como ahora, redondo e inevitable. Eso es en parte la cuestión.
La nueva situación, establecida a comienzos de la Tercera Edad,
conduce final e inevitablemente a la Historia ordinaria, y vemos aquí
la culminación del proceso. Si usted o yo o cualquiera de los hombres
mortales (o hobbits) de los días de Frodo se hubiera hecho a la
mar hacia el Oeste, habría llegado finalmente al punto de partida
(como ahora). Han pasado los días «mitológicos»
en que Valinor (o Valimar), la Tierra de los Valar (dioses, si se quiere)
existía físicamente en el Extremo Oeste, o la élfica
isla inmortal de Eressëa; o la Gran Isla de Oesternesse (Númenor-Atlantis).
Después de la Caída de Númenor y su destrucción,
todo esto quedo eliminado del mundo «físico» y no fue
ya accesible por medios materiales." Cartas, pág. 219.
Carta
154, a Naomi Mitchison:
"En
realidad, al imaginar esta historia, estamos viviendo ahora en una Tierra
físicamente redonda. Pero el entero «legendarium» contiene
la transición desde un mundo plano (o cuando menos una ????????
con límites a su alrededor) a un globo." Cartas, pág.
232
Es
esta última cita la que nos deja con una duda. Arda es finita, pero
parece que Tolkien no se atreva a afirmar con rotundidad que era plana,
como hace en la primera carta que hemos citado. Entre ambas han pasado
tres años (del 1951 a 1954). En esos mismos años Tolkien
revisa la Ainulindalë e intenta adaptarla a un "mundo redondo" (véase
Morgoth's Ring), pero para ello debe suprimir la historia de las Lámparas,
y la creación del Sol y la Luna. Un trastorno del mito demasiado
profundo para poder asumirlo tras cuarenta años de trabajos.
Volvamos
a la Akallabêth. En la pág. 156 se dice que "desde el Meneltarma
o desde algún barco que hubiera ido tan lejos al oeste como les
estaba permitido", en un día claro los númenóreanos
de vista más aguda eran capaces de divisar lejos al oeste una costa
distante, seguramente Avallónë, o la altura del Taniquetil,
que debía resultar más fácil de ver, ya que se trata
de la más alta cima de Arda. Según el Atlas de la Tierra
Media, Thangorodrim "las más poderosas de las cumbres de la
Tierra Media" (¿altas?) se elevabaal
menos 10.000 metros sobre el Belegaer (más de mil metros por encima
de la altura del Mt. Everest), por tanto el Taniquetil se elevaría
aún más alto. De todas formas este dato es escaso, aunque
interesante En este momento es cuando debo agradecer a Jorge López
Erkenbrand por haber encontrado, sin él pretenderlo ni saberlo,
la cita que yo andaba buscando para confirmar mi teoría:
"Así
fue que una mañana de bello sol y claro viento, en la brillante
primavera del año setecientos veinticinco de la Segunda Edad, el
hijo del Heredero del Rey de Númenor se hizo a la mar desde tierra;
y antes que el día acabara, la vio hundirse resplandeciente en el
mar, y último de todos el pico del Meneltarma, como un dedo oscuro
sobre la caída de la tarde." Cuentos Inconclusos, pág.
225. Aldarion y Erendis
El
fenómeno óptico que se nos describe es claramente incompatible
con un mundo completamente plano, en el que la altura del Meneltarma no
se hundiría en el mar, sino que se haría más pequeño,
hasta difuminarse en el aire debido a la presencia de partículas
y el polvo flotante en la atmósfera (las mismas que hacen que los
atardeceres tomen un color rojizo). La ilusión óptica de
que la tierra se hunde en el mar al alejarse de ella un barco (o viceversa)
se debe a la curvatura de la tierra.
Si
aceptamos los cálculos y aproximaciones que hace Karen Wynn Fonstad
en su Atlas de la Tierra Media (el más completo trabajo cartográfico
de que disponemos sobre la Tierra Media), la
Cintura de Arda (línea
imaginaria oeste-esteque divide
Arda en dos partes iguales y sobre la cual discurrirían los cursos
del Sol y la Luna) antes de la Caída de Númenor tendría
una longitud estimada, desde un extremo de los Muros del Mundo, de unas
6.500 millas (unos 10.500 kilómetros, aproximadamente). Caso de
ser esférica, su radio sería de 2.050 millas (unos 3.300
km.), casi la mitad del radio terrestre (6.378 km. en el Ecuador). Nuevamente
debemos descartar la posibilidad de una Arda esférica, pues tal
esfera debería tener un núcleo muy pesado, o tener un movimiento
de rotación mucho más rápido que el actual, para poder
mantener una gravedad similar a la terrestre. Pero, por otro lado, parece
demostrada la curvatura de la superficie de Arda... ¿cómo
podemos conjugar ambas ideas?
La
solución evidente es la superficie de un casquete esférico
(véase gráfico I). La cuestión ahora es determinar
su radio. Lamentablemente, no tenemos bastantes datossobre
la geografía de Arda. Necesitaríamos diversas mediciones
sobre el terreno de la longitud del meridiano de Arda para poder realizar
cálculos medianamente fiables del radio de curvatura. Como hipótesis
de trabajo aceptaremos que ese radio era igual al actual radio terrestre
(suposición que además nos permite realizar el paso del mundo
"plano" al esférico de forma menos traumática).
A
partir del gráfico I, y aproximando el radio terrestre a 6400 km.
podemos calcular el ángulo ?, ya que la longitud del arco (la Cintura
de Arda), es igual al radio multiplicado por el ángulo en radianes.
El resultado es igual a 1,640625
radianes, o 94º. Si calculamos el área de la superficie de
Arda, esta es de 82 millones de km2 (la de la Tierra es de 510
millones de km2 con lo que el ángulo sólido de
Arda resulta ser de aproximadamente 2 estereorradianes. Una esfera completa
tiene un ángulo sólido de 4? estereoradianes). Para hacernos
una idea, sería similar a la superficie del hemisferio norte de
la Tierra desde el paralelo 43º, que atraviesa España desde
Finisterre a Roncesvalles.
Estos
cálculos presuponen que la curvatura de Arda es igual a la terrestre,
extremo que debería ser confirmado Aunque es difícil, no
descarto poder calcular la curvatura de forma aproximada, pero antes de
ello debería realizarse una búsqueda exhaustiva de elementos
astronómicos en El Señor de los Anillos y El Silmarillion,
quizás ayudados por las ilustraciones del propio Tolkien. No es
materia sencilla, pero valga este pequeño estudio como introducción
a un análisis más completo de la estructura de Arda antes
de la Caída de Númenor.
Adanost
Dúnadan,
profesor
titular de Historia Dúnedain
de
la Universidad Autónoma de Númenor