Heráldica en "El señor de los anillos"
"Pero vuelve los ojos a esotra parte, y verás [...] al siempre vencedor y
jamás vencido Timonel de Carcajona, [...] que viene armado con las armas
partidas a cuarteles: azules, verdes, blancas y amarillas, y trae en el escudo
un gato de oro en campo leonado, con una letra que dice: Miau, que es el
principio del nombre de su dama que, según se dice, es la sin par Miulina."
Don Quijote I. Cap. XVIII
¿Es correcto hablar de heráldica en Tolkien? o mejor ¿hay datos en el Señor de
los Anillos que nos permitan hablar de heráldica? Viene siendo costumbre en
estos tiempos atraer hacia el campo de interés de uno a los autores de
literatura que más nos interesan. No es extraño escuchar rimbombantes y sonoros
títulos del estilo: "La coyuntura económica y social de las ciudades estado de
la Italia renacentista a la luz del Mercader de Venecia de William Shakespeare".
De nada sirve recordar que Shakespeare es muy improbable que visitara Italia.
Dicho lo anterior, y con la clara prudencia a que nos invita, me inclino a
pensar que hay suficientes elementos en la narración de El Señor de los Anillos,
y aun de las otras obras de Tolkien, como para hablar de la existencia de la
heráldica en la Tierra Media, siquiera como una ciencia en sus albores.
El primer argumento en este sentido podría ser la existencia de heraldos, en los
reinos de Gondor y Rohan al menos. Así aparece la palabra "herald"
(1) en diversas ocasiones en
relación con los reinos de Gondor y Rohan a lo largo de la narración de El Señor
de los Anillos. Incluso toma ese título para sí La Boca de Sauron en el
parlamento con los Capitanes del Oeste (2).
Se podría objetar que la función que estos "heraldos" cumplen se adecua con más
rigor a la labor de pregón o funcionario que convoca públicamente, o de legado y
embajador, antes que a la determinación de las armas y escudos por los que se
conoce el linaje de un soldado o caballero. En este sentido cabe recordar que
esas funciones también correspondieron a los heraldos medievales, cuya labor de
informar sobre las armas tenía un carácter, en muchos casos, secundario.
La existencia cierta de escudos, signos y emblemas, diferentes según los reinos
o regiones y por los que se permite reconocer a su portador, su uso durante la
batalla para reagrupar fuerzas o, cuando es derribado o capturado, minar la
moral del enemigo, nos fuerza a considerar que no se trata de mera casualidad y
que, con toda probabilidad, en torno a este uso debieron de surgir unas normas o
leyes básicas, tal vez simples costumbres, que regulaban la forma de diseñar
estos.
La tercera y contundente razón que asegura a mis ojos la existencia de heráldica
en la Tierra Media nos la da una frase de Faramir: "Señores sin descendencia
holgazaneaban en antiguos castillos sin otro pensamiento que la heráldica
(3)". La palabra heráldica no
admite en este caso ningún otro significado que el estudio de la forma y
composición de los escudos y estandartes (salvo en el error de haber relacionado
heráldica y genealogía, aserto que no debe presumirse teniendo en cuenta que el
propio Tolkien usa la palabra genealogía en bastantes ocasiones no
comprendiéndose que se hubiera deslizado un error tan concreto en los labios del
hermano de Boromir), y lo refuerza el sentido general de la aseveración.
Añadamos, por último, palabras como "blasonaban", "blasones" o "campo"
(4) extraídas directamente del
lenguaje heráldico.
Un poco de historia.
Etimológicamente la Heráldica es la ciencia de los heraldos. Estos heraldos
fueron, en el medioevo, los encargados de dirigir los torneos primero y de
determinar y distinguir los escudos de armas correspondientes a cada familia
después. Como curiosidad y dentro del campo de la etimología recojamos el origen
de la palabra blasón, que asegura Julio Atienza, procede de la costumbre de
tocar el cuerno o la trompeta dos veces (en alemán de la época, blacen) al
comparecer un caballero "a las cancelas o barreras de la carretera", en este
momento el heraldo examinaba "el escudo y demás testimonios de nobleza del
caballero y, una vez reconocidos, se le ataban dos cuernos al yelmo en señal de
estar bien probada su nobleza". Todo un espectáculo en caso de ser cierto.
El nacimiento de esta ciencia no se puede afirmar con exactitud. Hacia el S. X
los caballeros empezaron a usar determinados signos para diferenciarse unos de
otros en las contiendas y torneos (téngase en cuenta la constante evolución de
las armaduras y otros elementos defensivos que cubren poco a poco al caballero
de tal modo que se vuelve irreconocible). Cerca del S. XI se determinan las
reglas básicas del arte heráldico, que se entiende proceden de Alemania. En
España no es hasta los inicios del S. XII que podemos hablar con propiedad de la
heráldica.
En sus inicios se trata de escudos muy sencillos, que más tarde se fueron
complicando, añadiendo el del segundo apellido y posteriormente, por influencia
francesa, cuatro, ocho y hasta dieciséis apellidos.
Las leyes de la heráldica en nuestro mundo
La heráldica tradicional se basa en una pequeña serie de reglas, no siempre
respetadas, que vienen a ser las siguientes:
1. Nunca poner metal sobre metal ni color sobre color, salvo los detalles
pequeños (frutos, uñas, picos, garras, etc...).
Concretemos esta terminología poco clara; en heráldica se denomina esmalte al
color que se muestra en las figuras, fondo o elementos de cualquier tipo que
configuran el escudo o estandarte. Los esmaltes se dividen en 2 metales (oro y
plata) y 5 colores [gules (rojo), azur (azul), sinople (verde), púrpura (morado)
y sable (negro)]. Fuera de España se aceptan también otros colores (leonado o
anaranjado por ejemplo). Por último cabe pintar un determinado elemento "al
natural" o "en su color". En este caso, usualmente figuras naturales, no es
necesario respetar la norma descrita.
Antiguos tratadistas recogían una simbología relacionada con cada esmalte hoy
día completamente desechada por cualquier estudioso serio, salvo como
curiosidad. La selección de los colores obedecía a un contraste que hiciera más
reconocible cada una de las partes o elementos del escudo y no a una simbología
esotérica de la gama cromática seleccionada.
2. Plenitud: cuando haya una sola figura en el escudo se colocará en el centro
llenando todo su campo, pero sin tocar los extremos del escudo.
Según evolucionó esta ciencia, además de volverse cada vez más abstrusos y
excéntricos los escudos, se vulneró en bastantes ocasiones esta norma. Ha de
tenerse en cuenta que mientras en los inicios de la heráldica primaba el
elemento identificador respondiendo esta norma a dicha exigencia (cuanto más
grande sea la figura mejor se ve), en su evolución posterior se le da más
importancia a lo meramente estético o artístico, haciendo excusable esta ley.
3. Las figuras deben colocarse mirando al frente o a la diestra. Si mira a la
siniestra debe indicarse.
La diestra y siniestra hace referencia a la posición con respecto al que porta
el escudo, por lo tanto una figura que ocupe la parte derecha de un escudo a
nuestros ojos se indicará que está a siniestra.
Aparte de estas tres reglas consuetudinarias, más que código normativo, existen
toda otra serie de costumbres seguidas con más o menos rigidez en la confección
del escudo heráldico. Dejemos mencionadas la que se refiere a la
"esquematización" o exageración de los rasgos definitorios de las figuras, o la
profusa normativa sobre colocación de los elementos cuando se trata de una
pluralidad de estos.
Para terminar con los conceptos más básicos de la hermética terminología
heráldica quedémonos con que un escudo se divide en campo (el esmalte de fondo)
y piezas o figuras (elementos que se colocan dentro del campo). Estos últimos se
clasifican en Heráldicas (figuras geométricas en general: barras, aspas,
borduras, etc...), Naturales [imágenes de figuras o cuerpos existentes (dice
Atienza: de la Creación), inclusive los cuerpos celestes, aves, animales, seres
humanos y partes de ellos, etc...], Artificiales (objetos creados por el hombre)
o Quiméricas (seres inexistentes).
Con estas pequeñas bases será suficiente para atacar los textos de Tolkien sin
más demora.
El arte heráldico en la Tierra Media
En primer lugar se tercia una precisión: este esbozo de estudio se refiere en
exclusiva a los elementos definitorios del arte heráldico entre los hombres y,
en menor medida, los orcos. Apenas recojo apuntes sobre la heráldica élfica o
enana que, al menos en el primero de los supuestos, merecería un estudio propio.
Y quitando alguna referencia suelta he escogido como lapso temporal el de la
Tercera Edad.
Bien, establecido lo anterior cabe preguntarse ¿hay en los emblemas humanos y
orcos elementos definitorios suficientes como para hablar de normas heráldicas?
Considero que sí, y en mi humilde opinión destacaría los siguientes:
· Simplicidad.
Los escudos que describe Tolkien carecen de la complejidad que se relaciona con
la época de decadencia del arte heráldico. Responden claramente a los principios
que dan luz a este arte en los que la identificación del guerrero o su pueblo es
el fin último de la representación. Ello puede obedecer a dos motivos bien
distintos. Uno sería la descripción de un arte heráldico en sus inicios en el
que prima, como ya hemos dicho, distinguir a unos contendientes de otros. El
otro, quizás igual de importante, a la dificultad que ofrece la descripción
pormenorizada de un emblema complejo en una narración literaria. Ya sea tomando
el oscuro vocabulario de la heráldica, ya sea haciendo una relación en palabras
simples de lo visto por los personajes de la novela, un escudo complejo es un
obstáculo grave en una narración fluida. Veamos un ejemplo; el escudo de armas
del linaje Rodríguez de Ledesma o de Sanabria tiene la siguiente definición
heráldica: De azur, aspa de oro cantonada de cuatro flores de lis de plata.
Bordura de azur con crecientes ranvesados de plata. Es evidente que para el
profano la anterior definición no sirve de mucho. Por el contrario, si optamos
por una definición para legos obtendríamos algo así como: Siguiendo la silueta
del escudo, aunque unos centímetros hacia su interior, se delimita una zona de
color azul en la que hay representadas unas lunas de color blanco en cuarto
creciente con las puntas hacia abajo, un total de ocho. Luego, en la parte
interior del escudo, hay una división en cuatro que provocan dos barras doradas
o amarillas que lo cruzan perpendicularmente. En cada una de esas cuatro
particiones hay una flor de lirio estilizada de color blanco. Se puede apreciar
rápidamente lo largo y tedioso de la explicación.
Ejemplos de esta simplicidad a la que hago referencia al principio los
encontramos en que la mayoría de los escudos y estandartes son lisos como el de
los Senescales de Gondor (blanco sin ningún adorno o figura
(5)), el de Elfhelm de Rohan
(blanco (6)), el de Erkenbrand de
Rohan ("escudo rojo" (7)), la
Casa de Elrond ("A la cabeza cabalgaban Elladan y Elrohir con un estandarte de
plata" (8)), los Haradrim
("blandían estandartes rojos" o "estandartes rojos" y "escudos redondos,
amarillos y negros con grandes clavijas."
(9)) e incluso buena parte de las tropas de Isengard cuando no portan
la clásica Mano Blanca ("escudos negros"
(10)). Remontándonos a la antigüedad del mismo estilo son incluso los
escudos de los guardias de Gondolin o de Húrin Thalion (dorado
(11)).
Cuando no son lisos cuentan con una única figura y no se producen particiones de
ningún tipo.
· Respeto a las normas heráldicas más frecuentes, con excepciones.
En primer lugar los esmaltes suelen respetar la máxima de no mezclar color con
color o metal con metal. Buenos ejemplos de ello son los estandartes de Rohan
(en campo de sinople caballo galopante en plata), de la casa real de Gondor (en
campo de sable árbol de plata frutado y nimbado por siete estrellas de lo mismo)
o el de Saruman (en campo de sable mano de plata). Remontándonos a la antigüedad
se nos ofrece el ejemplo del escudo de Turgon para Tuor (en campo de azur ala
blanca de cisne).
El caso discordante lo ofrecen los orcos (en campo de sable ojo de gules) y el
de los Haradrim del Pelennor (en campo de sable serpiente de gules). En el
primer caso se puede salvar considerando que el ojo rojo está pintado al natural
o su color (12) y que el arte
heráldico de Sauron debía ser forzosamente distinto del humano partiendo de la
disminución en la gama de esmaltes que supone no usar el blanco
(13). El de las gentes venidas
de Harad no ofrece fácil explicación y debemos considerar que la norma de los
esmaltes no debía estar consolidada en este lugar.
La regla de la plenitud no nos consta si regía o no en la Tierra Media. Parece
que debía ser lo más frecuente por meras razones de utilidad, si bien se dan
excepciones como en el escudo de Saruman
(14).
· Preferencia por las figuras naturales.
La gran mayoría de los escudos de la Tierra Media o bien son lisos, o contienen
una única figura natural. Son usados profusamente el Árbol (árbol blanco, el
acebo), las Estrellas (desde la librea de los herederos de Elendil hasta la
puerta occidental de Moria), los Animales (cisnes, caballos, serpientes) y
bastante más presente de lo usual en la heráldica tradicional, las partes del
cuerpo (Ojo, Mano, Ala). Tampoco son raros los elementos artificiales como la
Corona (con el detalle de ser alada) y el Barco (en forma de cisne).
· Preferencia por determinados colores. Posible significación de los
esmaltes.
En la Tierra Media es constante el uso de determinados colores. Ello podría
explicarse de muchas maneras una de las cuales sería que en el mundo creado por
Tolkien sí tuvieran significado los colores seleccionado para el emblema.
Apoyaría esta tesis el abandono del Enemigo del color blanco o plateado,
continuamente usado por los pueblos más relacionados con los elfos o
numenoreanos. En todo caso es destacable que no aparecen escudos que hagan uso
del púrpura, y que son muy escasos los que usan del sinople y el oro. A cambio
predomina el campo de sable tanto en escudos de pueblos bajo la esfera de
influencia de Sauron como de los enemigos de este.
Tres escudos curiosos.
Embarcado estaba en la búsqueda y captura de referencias sobre escudos en las
obras de Tolkien cuando me encontré con dos escudos que me plantearon algún que
otro quebradero de cabeza, y un tercero que no recordaba de anteriores lecturas
y que me pareció bastante curioso. Vayamos primero con el más complejo y
comencemos con citas.
Un escudo poco claro
La primera referencia a Imrahil y su escudo se produce ya en el tercer volumen
del Señor de los Anillos (15),
donde se nos dice que portaban sus tropas "Estandartes de oro y el emblema del
Navío y el Cisne de Plata". Comienzan las complejidades. Por una parte tenemos
que el estandarte es de oro. Pero ¿el tejido es oro o su campo es de oro? Como
no hay referencia al esmalte del campo parece que lo correcto es lo segundo.
Luego dice el emblema del Navío y el Cisne de Plata. Parece indicar que se trata
de dos figuras diferentes a la vista de la función cumulativa de la conjunción
"y". De la embarcación no se nos cuenta el color, pero del cisne sí, que
vulneraría las normas de los esmaltes por tratarse de un metal sobre otro metal.
Siguiente referencia. "...con el Príncipe Imrahil a la cabeza, seguido de su
estandarte azul" (16) . La
lectura de este estandarte ahora plantea posibles dificultades, con la aparición
de un color antes no especificado. Podría ser que el campo fuera azul (aunque
mal se llevaría con los hilos de oro), o que se trate del Navío, o incluso que
el propio Príncipe posea un estandarte diferente del de su ciudad, perfectamente
plausible.
Continuamos. "...llevaban el cisne de plata de Dol Amroth"
(17). Que el cisne es de plata
parece no plantear más dudas. Pero, ¿y el navío? En esta cita nada se dice de
barcos. Luego tenemos "...el estandarte de Dol Amroth, un navío blanco como un
cisne sobre aguas azules..." (18).
Las cosas parecen aclararse un poco, pero no mucho. El campo seguimos sin
saberlo con certeza, y las figuras se han convertido en una sola que navega
sobre aguas azules, dato que no teníamos hasta ahora.
Llegamos entonces a "...en la colina opuesta flameaban los estandartes de Rohan
y Dol Amroth, Caballo Blanco y Cisne de Plata"
(19). A la vista de lo esquematizado que presenta el estandarte
de Rohan podemos sentirnos tranquilos por lo que se refiere a campos y aguas,
pero en cuanto a la figura vuelve a plantear la duda ¿cisne, navío, los dos
juntos?
En las celebraciones de Cormallen se realiza, por fin, la definición más clara
del estandarte de los habitantes de Dol Amroth y con el que nos vamos a quedar,
a saber; "en él una nave de plata con la proa en forma de cisne surcaba un mar
azul" (20). Una sola figura de
plata (barco cisne) en campo de color indefinido (¿dorado?, ¿azur?) surcando un
mar azur. La cuestión del fondo puede resolverse considerando todo el campo azur
o bien todo el campo de bandas (representando el mar) azur y quizás plata.
Un escudo que no existe
Otra de las citas que me planteó una curiosidad muy grande es la que se dirá a
continuación. Estando Frodo Bolsón en Lórien es invitado por la Dama Galadriel a
examinar el espejo de "mágicas" propiedades. Finalmente se decide el portador
del anillo, y entre lo que vislumbra se nos cuenta que acertó a ver un barco de
bandera negra con una torre blanca. ¿Torre Blanca? Por la descripción de lo que
veía Frodo parecía referirse claramente a los primeros numenoreanos o, tal vez,
a los gondorianos del pasado o del presente. Ahora bien, ¿qué torre sería esa?
¿y a que reino, ciudadela o señor se refería? Se me ocurrían muchas
posibilidades: Minas Tirith, Minas Ithil, el Meneltarma, alguna ciudad costera
como Edhellond, la Torre de Ecthelion, etc. La respuesta la encontré al revisar
mis citas con el texto en inglés. Resulta que se trata de una traducción
incorrecta (dentro de un párrafo todo él no muy bien pasado al castellano) de lo
siguiente: "...the emblem of the White tree". En fin, parece que el traductor
cambió "tree" por "tower" y se inventó un escudo o emblema del que nada nos dijo
Tolkien a cambio del clásico del árbol blanco
(21).
Un escudo divertido
Por último un emblema que no recordaba y que plantea algunos detalles curiosos.
Se trata del siguiente: "Sam notó que había dos uniformes diferentes, uno
marcado con la insignia del Ojo Rojo, el otro con una Luna desfigurada en una
horrible efigie de la muerte" (22).
Cabe destacar en primer lugar que la figura de la luna desfigurada, probable
alusión a la antigua Minas Ithil, quizás deformación del escudo de esta ciudad
anterior a su asedio por los Nazgûl, es un elemento nuevo que no vuelve a
aparecer en ninguna otra parte. La forma, efigie de la muerte, es original de
Tolkien, o al menos no tiene igual en la heráldica tradicional en donde solo el
sol, usualmente, de entre las figuras naturales celestes, es representado con
alguna mueca humana (normalmente serio, alegre o angustiado). La luna, de
acuerdo con la heráldica tradicional, se dibuja sin gestos o muecas. Algunos
casos hay de luna "figurada", no precisamente con efigie de muerte (¿cómo será
esa efigie? ¿cómo una calavera?) pero son bastante raros. La cuestión divertida
del asunto es que la palabra para referir esas actitudes humanas en los objetos
resulta designada en heráldica como "figurada". Por tanto, tenemos un juego de
palabras inevitable: la luna de Tolkien es una luna figurada desfigurada.
También se debe destacar el uso del color blanco que, antes se nos dijo, no
utilizaba Sauron. La disculpa de un posible color "natural" no resuelve del todo
esta contradicción que obedecerá, con casi toda seguridad, a un pequeño olvido
de nuestro autor que, parafraseando a Horacio, "aliquando bonus dormitat Tolkien".
Bibliografía.
de Atienza, Julio. Nociones de Heráldica. Madrid. Aguilar Ediciones. 1989.
Pardo de Guevara, Eduardo. Manual de Heráldica Española. Edimat Libros. 2000.
Tolkien, Christopher. La Guerra del Anillo. Minotauro.
Notas
Volver
1 Páginas 162, 168 y 169 SdlA II por lo que respecta a Rohan. SA
5 X:16 a 18 por lo que respecta a Gondor, por poner algunos ejemplos.
2 SA 5 X:37
3 "heraldry" en el original. pag. 394 SdlA II.
4 Entre otros: 149 SdlA II y SA 6 IV:42
5 pag. 40 Ap. y SA 6 V:78
6 CI 3 V:12
7 SA 3 VII:170
8 SA 6 V:127
9 pag. 114 SdlA III y 347 SdlA II
10 SA 3 VII:65
11 CI 1 II:67
12 No obstante quedaría contradicho por el tenor literal del
siguiente texto: "enarbolando un único estandarte negro, pero con el Ojo
Maléfico pintado en rojo". SA 5 X:35
13 SA 3 I:38
14 "Una manita blanca en el centro de un campo negro". SA 3
I:34
15 SA 5 I:203
16 pag. 114 SdlA III
17 SA 5 VI:35
18 pag. 190 SdlA III
19 SA 5 X:57
20 SA 6 IV:49
21 Es curioso hasta que punto puede perpetuarse una mala
traducción. Examinando GA 3 II:Nota 42, uno de los volúmenes en que se nos narra
como nació "El Señor de los Anillos", nos encontramos con que la visión de Frodo
en el momento de introducirse en la historia la mención a un barco, en la
traducción al castellano nos revela "un navío con velas negras y una bandera que
lleva el emblema de una torre blanca" cuando el original inglés habla de "Frodo's
vision of a ship with black sails and a banner bearing the emblem of a white
tree".
22 pag. 234 SdlA III