La mayoría de las historias que Tolkien nos dejó sobre la Tierra Media se desarrollan en el contexto de los reinos noroccidentales de Elfos y Hombres, cubriendo con una niebla de misterio las regiones de más allá de sus límites meridionales. Y es que el Este siempre ha sido una región en la cual las leyendas y la historia más antigua de los pueblos de la Tierra Media se funden.
A pesar de ello el Este tiene
una importancia relativa en la Obra de Tolkien, pues
todos los Hijos de Eru pueden trazar sus ancestros
hasta las regiones orientales del mundo, y es el Primer Hogar de Elfos y
Hombres. Por otro lado, con el paso de las Edades el carácter simbólico del
Este como el “Origen” se cambió por el de “Amenaza”, ya que nuevas tribus de
Hombres que de allí procedían perturbaban la paz en Occidente. En la Tercera
Edad el Este era prácticamente sinónimo del Mal, al hablarse de la “Sombra en
el Este”, indudablemente imagen forzada por la oscura Tierra de Mordor y sus aliados Orientales.
¿Pero de cuántos reinos
desconocidos podría estar poblado Rhûn? ¿Cuántas
culturas perdidas se dieron en el misterioso Oriente? En este articulo pretendo verter algo de luz sobre el asunto, en
base al pequeño material del que disponemos.
El mismo nombre que el Profesor
decidió asignar a tal región nos sugiere alguna idea: “secreto” el mismo nombre
de “runa”, rûn en antiguo nórdico.
A modo de anécdota lingüística
es resaltable que Tolkien
mantuvo la consonante rh- en esta palabra,
que ya desde los inicios más tempranos tuvo esa forma, lo que provoca un
conflicto con la palabra en quenya rómen (“Este”, que viene de la raíz RÔ- y en sindarin debería dar *rûn).
El verdadero significado de Rhûn está relacionado con amrûn
(“salida del sol”) y nos recuerda que nos adentramos en las tierras donde nace
el Sol.
Cuando apenas era
reconocible la forma de los continentes en Arda los Valar
alzaron las Lámparas (Illuin en el Norte y Ormal en el Sur) para iluminar el mundo, y Melkor las derribó. Su destrucción provocó la aparición de
mares en el interior del continente, y el que ahora nos ocupa es el gran Mar
Interior de Helcar, que se dice formado por
aguanieve del pilar de Illuin, en cuyas aguas estaba
la bahía meridional de Cuiviénen (“Aguas
del Despertar”), lugar del despertar de los Elfos, junto al Bosque Salvaje
cercano a las Montañas Rojas.
“[...]despertaron junto a las aguas del Cuiviénen. Vivían junto a sus orillas en el Bosque Salvaje y se deleitaban con la música de los arroyos que bajaban de las Orocarni, las Montañas del Este.”
Dicho bosque en el que moraron los elfos era un gran pinedo que se extendía unas 800 millas bordeando el Helcar desde el noreste hasta el sureste, llegando casi hasta Hildorién, lugar de origen de los Hombres, llamado así por el nombre que se otorgó a estos, Hildor o Seguidores.
En respecto a esta primera morada, se encontraba junto a las costas del Mar Oriental y en él se hallaba el Valle de Murmenalda (Valle Soñoliento), tan sólo mencionado en escritos tempranos como el sitio en el cual el elfo oscuro Nuin se topó con los hombres aún dormidos.
Las Montañas Rojas u Orocarni eran también llamadas Montañas del Este, pues se erguían por el borde Este del continente, desde el Norte donde confluían con las Montañas de Hierro (Ered Engrin, Utumno estaba situado ahí, al Noreste de la Tierra Media).
Toda la
región oriental comprendida entre las Hithaeglir
y las Orocarni,
limitada al Norte por las Ered Engrin,
se llamaba entonces Palisor, que desde antes
de la Edad de las Estrellas ocupaba lo que posteriormente sería Mordor, Rhovanion, Khand, y el propio Rhûn.
Hay que
notar aquí, que desde la posición occidental de Beleriand,
el Este comenzaba más allá de Las Montañas Azules, lo cual incluía Bosqueverde el Grande y las Tierras Salvajes.
Tras el
sumergimiento de las tierras de Beleriand la
geografía de Oriente cambió considerablemente, no se puede argumentar un motivo
a ciencia cierta, pero el Mar Interior de Helcar
desapareció, alzándose las tierras orientales, y donde antes sólo había agua se
formó Rhûn, quedando las aguas únicamente en
el Mar de Rhûn y el Mar de Nûrnen
(en Mordor), mares (interiores) pequeños en
comparación a la gran extensión que presuntamente llenaba el Helcar.
Es, por
tanto, en la Segunda Edad en la cual por primera vez se trata como Rhûn a las regiones orientales, haciendo frontera con Rhovanion (Tierras Salvajes) en el Norte y con Mordor y Khand en el Sur.
Rhûn debería ser un terreno cenagoso y pantanoso (abundante
en agua, adecuado para la flora oriental a la que estamos acostumbrados, ya sea
para el bambú o los nenúfares y lotos, así como para las plantaciones de arroz)
si nos atenemos a la anterior localización del mar de Helcar,
no obstante teniendo en cuenta el clima de su zona abundarían las estepas y
llanuras de hierba corta (indicadas para la cria de
caballos), y algunos bosques estarían dispersos por su geografía.
Estaba
comunicado con Rhovanion a través de los ríos Celduin, que bajaba desde Esgaroth
y el río Carnen que descendía desde las Colinas
de Hierro, al Este de Valle. La región de mayor contacto con Rhûn debió de ser Dorwinion,
zona meridional de Rhovanion, en la costa Oeste del
Mar de Rhûn, tierra de vinos como el origen dudoso de
su nombre indica (apenas si se puede ocultar el elemento “wine”
del inglés, junto con el “dor”, tierra, del sindarin, aunque seguramente “vino” fuera “gwin” en sindarin).
“Tiene que ser un
vino muy poderoso el que ponga somnoliento a un elfo del bosque; pero este
vino, parecía, era la embriagadora cosecha de los grandes jardines de Dorwinion, no destinado a soldados o sirvientes, sino sólo
a los banquetes del rey.”[1]
El Mar de Rhûn posee una isla en su interior y en su costa oriental
hay un gran bosque, posiblemente llamado Taur
Rómen (Bosque Oriental).
Hacia el Sur de Rhûn, el sureste por tanto, está situada la oscura región
de Khand (tierras yermas y salvajes,
semidesérticas por su proximidad a Harad), cercana a Nurn, la parte meridional de Mordor,
que era un territorio de cultivos usado por las esclavizadas gentes de Sauron, y cuatro ríos lo atravesaban para desembocar en el
Mar de Nûrnen.
Como es
sabido en el tiempo del despertar de los elfos todos vivieron en el Este, hasta
que algunos de ellos siguieron la llamada de los Valar
y partieron en el Gran Viaje. De los que se quedaron atrás no se volvió a saber
nada en muchas edades, los “renuentes” rechazaron la tierra de la beatitud,
felices de vivir en la Tierra Media, en el Este del mundo, bajo la luz de las
estrellas. Muchos nombres recibieron: Avari, Elfos
del Este, e incluso Moriquendi que significa Elfos
Oscuros, nombre aplicado inicialmente a todos aquellos que nunca vieron la Luz
de los Árboles de Valinor, incluso a aquellos Teleri que se quedaron en el camino. Estos elfos oscuros
moraron a orillas del Mar Helcar, en sus extensas
florestas, en pequeñas comunidades silvanas, sin
construir ciudades ni tener reyes, y así continuaron cuando este mar
desapareció y los Hombres comenzaron a desplazarse a regiones más despejadas.
Pero las tierras
orientales pronto se plagaron de poderes oscuros, y los elfos del Este se
ocultaron y disminuyeron en número.
Se conocen siete
divisiones de los Elfos Avari, según su filiación
lingüística, pero lo único que tenemos son los nombres que a ellos mismos se
daban (kindi, cuind,
hwenti, windan, kinn-lai, penni),
procedentes de la palabra “kwendî” (parlantes)
del élfico primitivo.
Muchos
elfos silvanos (término genérico para aquello elfos que moran en los bosques)
descendientes de los Nandor de los Teleri fueron también hacia el Este y poblaron zonas
boscosas.
“Había otro tipo de Elfos. Los Elfos del Este que, satisfechos de la Tierra Media, se quedaron en ella, y allí siguen aún. [...] En la Tercera Edad quedaban pocos Teleri, y en su mayor parte moraban como señores entre Elfos del Este en reinos de los bosques que se encontraban lejos del Mar, aunque su corazón lo añoraba.”[2]
Enanos
del Este
Si largo tiempo fueron ocultos para las demás razas
los elfos del Este, más desconocidos fueron los Enanos, pues cuatro de sus
Siete Casas eran Enanos que tomaron el Este como su Hogar.
Poco se
sabe de ellos pero hay pruebas que permiten hacernos ver su presencia allí:
“En los Días
Antiguos, los Naugrim moraban en muchas montañas de
la Tierra Media, y allí encontraron a los Hombres mortales (dicen) mucho antes
de que los conocieran los Eldar; de ahí que muchas de
las lenguas de los Orientales sean más similares al habla de los Enanos que a
las lenguas de los Elfos.”[3]
Y esto
mismo se verifica cuando al hablar de los Hombres Orientales que llegaron a Beleriand en la Primera Edad se afirma lo siguiente:
“Tenían muchas casas y tribus, y algunos preferían a los Enanos de las montañas que a los Elfos.”
Orientales
de Beleriand
La primera noticia que tenemos de hombres procedentes
de Oriente nos la da El Silmarillion con la llegada a
Beleriand de hombres que cruzaron las Montañas Azules
(Ered Luin) y se
establecieron allí en la Primera Edad.
Estos
Orientales habían tenido ya tratos con Morgoth antes
de partir desde sus zonas de origen y no tuvieron gran amistad con los Edain, que desconfiaban de ellos, a pesar de que los Noldor, diezmados en número y viendo el gran poder de Angband, se hicieron sus aliados.
Se nos
da una descripción muy apropiada de estos hombres, a los cuales los propios Edain llamaron “Hombres Cetrinos” (aplicado en la Tercera
Edad a los haradrim, por otro lado muy distintos
físicamente a los Orientales):
“Ahora bien,
los Orientales o Rómenildi, como los Elfos llamaron a
los recién llegados, eran de escasa talla y corpulentos, de brazos largos y
fuertes; tenían el pelo negro, que les crecía abundante también en el rostro y
el pecho; eran de piel cetrina o amarillenta, y de ojos marrones; no obstante,
en su mayor parte los rostros no eran desagradables, aunque había algunos
fieros y severos.”[4]
En parte se dice que los Orientales acudieron a Beleriand
pues habían oido hablar de sus reinos y riquezas, o
tal vez instigados por la voluntad de Morgoth, ya que
no fueron pocos los que allí cometieron traiciones y felonias,
y desde aquellos tiempos muchos de los de esta raza mantuvieron su alianza con Melkor o su siervo Sauron.
Y así llegamos a la Tercera Edad en la cual se habla de los Hombres del
Este, u Orientales descendientes de tribus similares a las que ya aparecieron
en la Primera Edad.
Hombres del Este – Orientales (Easterlings)
Durante las edades pasadas los Orientales se habían
formado en una confederación de pueblos diversos, reinos, y culturas propias, y
hay constancia de múltiples ataques, invasiones y escaramuzas de Hombres del
Este al reino de Gondor desde el año 490 de la
Tercera Edad.
He
separado aquí a los Orientales en general de otros dos pueblos pertenecientes a
esta denominación pero con carácter propio, como son los Aurigas y los Balchoth, de los cuales hablaré más adelante.
En el
siglo V de la Tercera Edad azotaron Gondor, durante
el reinado de Tarostar, que les venció en el año 500
y tras ello se proclamó Rómendacil (Vencedor del
Este), mas fue muerto en otra batalla contra Hombres del Este en el 541.
Le
sucedió un periodo de inactividad bélica en el Oeste hasta que en la época de Narmacil I se reanudaron los ataques, y se nos apunta que
algunos Hombres del Norte se unieron a las hordas orientales. En el 1248 el rey
Minalcar liderando a un gran ejército cerca de Dorwinion derrotó nuevamente a los invasores, tomando el
título de Rómendacil II.
Parece
ser que los Orientales utilizaron Rhovanion como
tierra de paso y asentamiento temporal en sus incursiones al reino occidental y
muchas batallas tuvieron lugar en dicha zona.
En lo
que respecta a su cultura, poco sabemos, debió de ser un pueblo heterogéneo, recio y aguerrido, belicoso y
orgulloso, arrogante y temerario en ocasiones, altivos sus reyes. Por otra
parte, podemos aducir que usaron algún tipo de runas como sistema de escritura:
“Las Cirth en su forma más antigua y simple se extendieron
ampliamente, incluso hacia el Este, y muchas razas de Hombres las conocieron, y
desarrollaron muchos tipos y usos.” [5]
Por
último, gruesas tropas de Orientales apoyaron a los ejércitos de Mordor durante la Guerra del Anillo en el 3019, como queda
constancia en varias ocasiones durante la narración de la batalla del Pelennor:
“El capitán había caído; pero Gothmog, el lugarteniente de Morgul, los exhortaba ahora a la contienda: Hombres del Este que empuñaban hachas, Variags que venían de Khand, Hombres del Sur vestidos de escarlata, y Hombres Negros [...]”[6]
“Una nube de polvo oscureció el
aire, y desde las cercanías vino marchando un ejército de Hombres del Este que
había estado esperando la señal oculto entre las sombras del Ered Lithui.” [7]
Cuando la Guerra terminó los
pueblos del Este acordaron la paz con el rey Elessar,
muchos gobernantes enviando embajadas, aunque se sabe que el propio rey viajó
al Este a pacificar la zona, acompañado de Éomer.
Aurigas (Wainriders)
Tiempo después de
que Rómendacil II rechazara la última invasión de
Hombres del Este, llegó en 1850 una nueva amenaza más poderosa, que llegó hasta
el corazón del reino de Gondor.
Los gondorianos
les llamaron “aurigas” por los carros de combate en los que solían acudir a las
batallas (en inglés “wain”) y los carromatos tirados
por caballos que usaron para el transporte de su verdadera migración a las
tierras de Rhovanion esclavizando a las gentes del
Norte que allí vivían, pues eran un pueblo numeroso y bien armado.
Dos siglos antes de la aparición
de los Aurigas, Gondor había sufrido una Gran Plaga
(también vino del Este, sí) y se encontraba debilitado, por lo que no pudo
defender sus fronteras más alejadas y pronto perdió los territorios
meridionales a manos de los Aurigas, llegando incluso a controlar todo más allá
del vado del Anduin, oportunidad aprovechada por los nazgûl para reunirse con Sauron.
Por un siglo Gondor
estuvo bajo la presión de las constantes incursiones de los Aurigas, en el
reinado de Narmacil II, que perdió la vida en una
ofensiva de los bárbaros. No obstante, el hijo de Narmacil,
el rey Calimehtar, expulsó por un tiempo a los
Aurigas tras derrotarles en la batalla del llano de Dagorlad.
Tras esta retirada provisional
mantuvieron los conflictos en los límites de Gondor y
volvieron a declarar la guerra a Gondor aliados esta
vez en un ataque conjunto desde el Este y el Sur con Harad
y Khand, en 1944. En el Norte el entonces rey Ondoher defendió sus fronteras, pero obtuvo una derrota y
su muerte, mientras que en el Sur el general Eärnil
luchaba contra haradrim y variags.
Eärnil regresó al Norte y pilló por
sorpresa a los Aurigas, venciéndoles en la Batalla del Campamento y dándoles
muerte en las Ciénagas de los Muertos.
Después de este incidente nada se volvió a saber de los Aurigas.
En cuanto a su cultura y modo de
vida, por los pocos datos disponibles podemos inferir que eran celtoides, que en la Época Clásica solían guerrear en
carruajes, manejados por aurigas (que es el nombre latino que se daba a los
conductores de carros, cuadrigas, etc.), tanto
Galos como Gaelicos.
Estableciendo este paralelismo y
para entender las invasiones que padeció Gondor,
podríamos relacionar a este pueblo con los Dunlendinos,
emparentados cercanamente con los Orientales de hecho. Y es que Tolkien trazó el carácter de los Dunlendinos
como céltico, desde su establecimiento en Calenardhon,
previo incluso a los reinos de Gondor y Arnor, hasta su conflicto con los éothéod
(anglosajones), similar al de los britanos y escotos de nuestro mundo.
La región de Rhovanion
sería el equivalente de una provincia Gallica,
fiel al imperio y limítrofe con las
tierras de bárbaros, y como no, tierra de vinos, como Dorwinion.
Así, los Aurigas serían una
segunda oleada celtoide, tal y como en el año 390
a.C. invadieron los celtas Roma y en el 279 a.C. Grecia.
Tendrían que pasar ocho siglos
para que Roma fuera de nuevo invadida, esta vez por los godos y los vándalos,
así como Gondor fue atacado
siete siglos después por los Balchoth, pueblo que
venía del Este.
Balchoth (“huestes crueles”)
En el siglo XXVI Gondor ya había entrado en un período lento de decadencia
que duraría hasta la Guerra del Anillo, los senescales gobernaban y su
territorio se había visto reducido, habiendo tenido que abandonar las
provincias meridionales, pobladas ahora por feroces bárbaros.
En Rhovanion
eran famosos por su salvajismo y crudeza un pueblo de raza oriental conocido
como los Balchoth. Su número debía de ser amplio y
desbordó a las tropas gondorianas penetrando en sus
fronteras en el año 2510, arrasando la provincia de Calenardhon.
El Senescal gobernante Círion mandó un ejército para controlar su avance pero se
encontraron con hordas de orcos que desde las montañas descendieron para
sorprender por la espalda a los soldados gondorianos en
contienda con los Balchoth.
Cuando ya se creía todo perdido,
unos hombres pertenecientes a la raza de Hombres del Norte, que se llamaban a
sí mismos éothéod, lograron la victoria. Gracias a su
apoyo los Balchoth fueron aniquilados, y nada más se
supo de ellos. Ésta fue la Batalla del Campo de Celebrant.
Como recompensa por su alianza,
los éothéod recibieron las tierras de Calenardhon, que luego sería Rohan,
para proteger las fronteras de Gondor.
La historia de los balchoth sería comparable a la de otros pueblos bárbaros
del mundo real que procedentes de las estepas entraron en Roma en su
decadencia. Los tratados de mutua protección con otros pueblos romanizados
fueron comunes, y así, una unión de romanos y visigodos exterminó a los hunos,
alanos y demás tribus en la batalla de los Campos Catalaunicos,
en 451 d.C.. Los visigodos obtuvieron la Provincia Hispanica, para protegerla de otros invasores.
Otro pueblo temible
y feroz, cuyo origen se encontraba en las tierras del sureste, eran los variags, que en 1944
se unieron a los haradrim en un frente conjunto
contra las huestes de Eärnil, y posteriormente pactó
con Sauron y luchó en su bando en la Guerra del
Anillo, mil años después de su primera aparición en las crónicas.
No tenemos ninguna descripción
de estas gentes, pero curiosamente poseemos cierta información sobre su lengua,
tres palabras en concreto:
Mûmak “elefante”, plural mûmakil, cuyo sufijo –il indica
parentesco con el pluralizador –il
del dunlendino en “forgoil”
(cabezas de paja, nombre aplicado a los rohirrim), y
las ya mencionadas Khand y Variag,
de las cuales no conocemos significado
etimológico.
El nombre “variag”
me sugiere el de “varego” ,
definido como “vikingo del Este” , pueblo éste que realizaba la ruta entre el
Mar Báltico y el Mar Negro, llegando frecuentemente a Asia Menor y el Imperio
Bizantino. Los datos históricos apuntan efectivamente que un guerrero vikingo armado tenía la pinta de un
guerrero asiático, similar a los del Turkestán, según
muchos investigadores.
Por lo que sabemos
de los nazgûl que antaño fueron grandes reyes de los
Hombres, probablemente algunos de ellos pertenecían a la raza de los
Orientales, aunque al menos tres de ellos eran numenoreanos
y otros tantos haradrim, el resto de reyes aliados a Sauron no podían sino ser de Rhûn
o Khand, donde sus tribus adoraban al Señor Oscuro
como a un dios.
Eran los hombres del
Norte que más al Este moraban, en la orilla oeste del Mar de Rhûn, y resistieron el paso de varias hordas orientales.
Los Pastores de
Árboles vagaron por el Este, de bosque en bosque, muchos junto los elfos, que
les enseñaron a hablar. Pero como ya se lamentaba Barbol,
cada vez el bosque fue menos extenso y profundo, y los hombres fueron ocupando
cada vez más zonas.
Parece ser que con la
pacificación del Este le esperaban tierras propicias a los Ents,
como podemos deducir del comentario de Aragorn a Barbol:
“-Sin embargo, quizás ahora vuestra búsqueda
tenga un nuevo sentido – dijo Aragorn - . Se os
abrirán tierras en el Este que durante largo tiempo permanecieron cerradas.”[8]
Dragones
No hay información
fiable, pero es posible que algunos dragones fueran hacia el Este, tras la caida de Morgoth, desapareciendo
de las historias contadas por edain o eldar, y creando la tradición mítica entre los pueblos
orientales.
Es muy probable que
en las grandes estepas de Rhûn se criaran los
caballos o estos vivieran en manadas de forma salvaje, ya que tenemos
referencias que apuntan que los Orientales solían realizar sus incursiones con
caballos. Esto nos recuerda a las hordas invasoras de hunos y mongoles, cuyo
uso de equinos era imprescindible.
Podemos especular
sobre la presencia de arañas en las diversas zonas forestales que poblaban el
Este, sobre todo después de que la Sombra se cerniera sobre este.
En los Apéndices se
nos habla de unas vacas salvajes que habitaban a la orilla del Mar de Rhûn, cuyos cuernos eran muy preciados, pues se decía que
descendían de las propias reses de Oromë.
Se dice que Vorondil
el cazador, antepasado de los Senescales gobernantes, cazó a una de estas vacas
de Araw (como eran llamadas, siendo Araw el nombre en sindarin de Oromë), y con uno de sus cuernos fabricó un cuerno de caza
engarzado en plata. El último en usar este cuerno de los Senescales fue el
propio Boromir.
En lo referente a estos bóvidos,
no podemos atestiguar cómo eran exactamente y si se trataba específicamente de
vacas, suponiendo que no como las entendemos nosotros, o más probablemente de
bueyes o uros. Tolkien usa
la palabra “kine”, que resulta ser un plural arcaico
de “cow” (vaca), no usado en inglés moderno
(anglosajón: cû, plural cýna).
Estos eran los
líderes o caciques de las tribus de
hombres que se asentaron en Beleriand oriental en la
Primera Edad.
Ulfang y sus hijos Ulfast,
Ulwarth y Uldor se unieron
en alianza amistosa con Caranthir, pues este les
otorgó grandes obsequios. Pero Morgoth ya lo había planeado todo anteriormente y había
pactado con los hombres orientales que parecían ser más corruptibles, y no les
fueron fieles a los Noldor y en batalla les
traicionaron.
En cambio Bór
y sus hijos Borlad, Borlach y Borthand
siguieron a Maedhros y Maglor
y lucharon valiente y lealmente a su lado en la Nirnaeth
Arnoediad, La Batalla de las Lágrimas Innumerables,
en la cual dieron muerte a Ulfang y sus hijos.
“Sin embargo, ni por lobo, ni por
Balrog, ni por dragón alguno alcanzaría Morgoth su propósito, sino por la traición de los Hombres.
En ese momento se revelaron los planes de Ulfang.
Muchos de los Orientales se volvieron y huyeron, llenos de miedo y de mentiras;
pero los hijos de Ulfang se volvieron de pronto nacía
Morgoth y atacaron la retaguardia de los hijos de Fëanor, y en medio de la confusión llegaron cerca del
estandarte de Maedhros. No cosecharon la recompensa
que Morgoth les prometiera, porque Maglor mató a Uldor el Maldecido,
la cabeza de la traición, y los hijos de Bór mataron
a Ulfast y a Ulwarth antes
de morir ellos mismos. Pero como nuevas fuerzas del mal llegaron Hombres que Uldor había convocado y escondido en las colmas del este, y
el ejército de Maedhros, atacado por tres lados, se
deshizo y se dispersó aquí y allí.”[9]
Magos Azules (Ithryn Luin)
Cinco Istari llegaron a la Tierra Media aunque sólo tres aparecen
en los relatos que circundan al Anillo, pues los otros dos fueron hacia el Este
y no se volvió a tener noticia de ellos.
También se sabe que Saruman estuvo viajando
por aquellas regiones durante bastante tiempo y que al regresar se instaló en Orthanc, así como Gandalf nunca
fue por allí.
Conocemos sus nombres como Alatar y Pallando, pero no son sus únicos nombres.
“Pero los otros dos Istari fueron enviados con otro propósito. Morinehtar y Rómestámo. El que
mata a la Oscuridad y el que ayuda al Este. Su tarea era burlar a Sauron: ayudar a las pocas tribus de los Hombres que se
habían rebelado contra la adoración de Melkor,
provocar una revuelta ... y después de su primera
caída buscar su escondite (en lo que fracasaron) y causar disensión y desorden
en el oscuro Este ... Debieron de tener una gran influencia en la historia de
la Segunda y la Tercera Edad al debilitar y desordenar las fuerzas del Este ...
que de otro modo habrían superado al Oeste”.[10]
El asunto no está muy claro y
parece ser que Tolkien se lo planteo muchas veces, el
posible papel que pudieron jugar estos Magos en tierras desconocidas.
“Realmente, no tengo ningún
conocimiento claro de los otros dos, pues no conciernen a la historia del NO.
Creo que fueron como emisarios a regiones distantes fuera del territorio de los
Númenóreanos: misioneros en tierras “ocupadas por el
enemigo”, por así decir. Nada sé del éxito que pudo haber tenido su misión;
pero me temo que fracasaron, como fracasó Saruman,
aunque sin duda de modo diferente; y sospecho que fueron fundadores de cultos
secretos y tradiciones “mágicas” que perduraron después de la caída de Sauron.” [11]
Una idea reveladora es ésta que
nos permite imaginarnos algo sobre los cultos religiosos de los pueblos de
Oriente, relacionados en parte con estos Magos tratados como profetas,
semidioses, similares a los que podemos encontrar en nuestro mundo. Otros
cultos que debían de profesar era la adoración a la Oscuridad, instituida por Sauron, y tal vez ya por Morgoth,
cosa que no podemos afirmar, ya que es posible que éste no necesitara de
religión siendo el mismo un dios prácticamente.
En los Cuentos Inconclusos se hace mención de este nazgûl, que un día fue rey de algún pueblo de los orientales y acabó por convertirse en
el segundo más poderoso de los Jinetes Negros, tras el Rey Brujo, lo que nos
confirma la teoria de que algunos de estos siervos de
Sauron eran reyes de los Hombres de Rhûn.
Fue el
principal nazgûl en el Bosque Negro y ocupó Dol Guldur.
Finalmente se echa en falta y uno se queda con ganas
de conocer más sobre los reinos que allí había, las costumbres y tradiciones de
sus gentes, las leyendas y los mitos,
pero el corpus es reducido y los misterios muchos. Forma parte del
encanto de la Tierra Media el conocer lo amplio que es ese mundo y ver que no
todo él está trazado y fijado, sino libre a la imaginación de cada uno, mucho
más grande que toda Arda.