Guía rápida:
PRIMERA EXCURSIÓN OPCIONAL A LAS COSTAS DE VIGO
COGER LA SALIDA COMO SI FUÉRAMOS A SANTIAGO (A-9) (E-1)
ESTA RUTA ES POR LA PENÍNSULA DEL MORRAZO, RICA EN MARISCOS Y BUENOS VINOS.
EL RECORRIDO SE EFECTUARA POR LA SIGUIENTE RUTA:
-MEIRA
-COIRO
-CANGAS
-DONON
-ALDAN
-BELUSO
-BUEU
-SEIXO
-MOGOR
-MARIN
-ENLACE CON A-9 DIRECCIÓN VIGO PARA VUELTA DE HOTEL.
MAPA:
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SEGUNDA EXCURSIÓN OPCIONAL A LAS COSTAS DE VIGO
EL RECORRIDO SERIA EL SIGUIENTE:
-AUTOPISTA A-9
-SALIDA BUSCANDO SANXENXO O SANGENJO
-COMBARRO
-SAMIEIRA
-RAXO
-SANXENXO
-SEGUIR POR CARRETERA COMARCAL PARA VER LA COSTA
-PORTONOVO
-O GROVE
-LA TOJA
-VUELTA POR EL MISMO CAMINO BUSCANDO CAMBADOS
-VILALONGA
-CAMBADOS, Parada obligatoria por el vino.
-VILANOVA DE AROSA (RIAS DE AROSA)
-VILAXOAN
-BUSCAR CARRETERA A SANTIAGO (A-9)
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HAY QUE TENER EN CUENTA QUE PODEMOS COMER EN EL CAMINO SI SE NOS HACE TARDE, PROBABLEMENTE COMAMOS MUCHO MEJOR Y MÁS BARATO.
COMO LLEGAR
Diariamente salen barcos hacia las Islas Cíes desde las poblaciones de Vigo, Cangas de Morrazo y Moaña. El trayecto no dura más de una hora. La empresa Cía Vapores de Pasaje realiza viajes cada hora desde Vigo. El primer barco sale a las 11:00 AM y a las nueve de la noche sale el último barco desde las Cíes. Más información en el teléfono: 986 22 52 72. Precio: 15 € pesetas ida y vuelta. De las 9 a las 13 horas salen barcos cada 60 minutos. No se hacen reservas tiene que pasar por la ventanilla de venta en la estación marítima del puerto de Vigo media hora antes de la salida del buque.
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CONTROLES
El número de visitantes está limitado. No pueden acceder a las islas más de 2.200 personas al día.SERVICIOS DISPONIBLES
SITUACION Y EXTENSIÓN
HISTORIA
La historia de las islas se remonta a la antigüedad, de hecho, algunos autores las identifican como las Islas Casitérides nombradas por Herodoto. Ptolomeo se refiere a ellas como Islas de los Dioses. Plinio, por su parte, se refiere a ellas como Siccas. En su día pertenecieron a Tuy y posteriormente a Bayona, de ahí que, en un pasado, también se las conociera por las Bayonas.Los estudios arqueológicos llevados a cabo sacaron a la luz restos de cerámica castreña y romana. Y es que en su día (año 58 antes de J.C.) fueron visitadas por el emperador romano Julio Cesar que a bordo de un trirreme persiguió y luchó contra los herminios, pobladores de la Sierra da Estela (Portugal). En su resistencia a la dominación romana se fueron desplazando al norte de Portugal hasta refugiarse finalmente en las islas Cíes.
Los romanos se vieron obligados a mantener una enorme flota en el puerto de Erizana (actual Bayona). Finalmente, el aislamiento, que no los romanos, los doblegó.En los siglos XVI, XVII y XVIII fueron atacadas en varias ocasiones por los piratas, lo que ocasionó el abandono de sus habitantes. En el siglo XIX se construyó un cuartel de carabineros y dos fábricas de salazones. Alrededor de unas treinta familias, vecinas de las cercanías, se ubicaron en las islas con objeto de dedicarse a la agricultura, pesca y ganadería. Pero las dificultades del aislamiento les hizo abandonar su empresa.
TRAVESÍA POR EL ARCHIPIÉLAGO
Las islas nos ofrecen muchas posibilidades de practicar la fotografía de naturaleza en cualquiera de sus variantes (paisaje, fauna, flora y macrofotografía). Una vez desembarcamos en el muelle de Rodas, en un extremo de la playa, comenzamos nuestro periplo que nos conduce por una pista que discurre entre pinos. Al principio del recorrido podemos ver las dunas de Muxieiro que están rodeadas por un vallado de madera y alambre para impedir el paso a las personas, facilitando así su regeneración.
Aquí crece una amplia variedad de flora dunar, entre ella la camariña, especie muy escasa en Galicia. Aunque está prohibido adentrarse en la duna, si buscamos encontraremos algunos ejemplares que crecen fuera del vallado y podremos fotografiarlos. Volviendo al camino se divisa la playa nudista de Figueiras y continuando por él, a través de un bosque de eucaliptos encontramos un cruce, tomando la senda llegamos al “Alto do Principe”, donde se obtienen unas espléndidas vistas de la Isla de Faro y de la Playa de Rodas. Retrocediendo el camino hasta el citado cruce podemos finalizar el periplo tomando la ruta del “Faro do Peito”, en el que se ubica un observatorio de aves marinas. Desde aquí tenemos la posibilidad de fotografiar la gaviota patiamarilla y el cormorán moñudo que suelen estar posados en las rocas blanqueadas con sus excrementos, en el fondo del acantilado.
EXCURSIÓN POR LA ISLA DE FARO
Partiendo del mismo punto del otro itinerario emprendemos la marcha por la vereda que bordea la playa de Rodas hacia el “Lago dos Nenos”. Seguimos camino hasta llegar al Centro de Interpretación del Parque, un antiguo convento del siglo XVII, una parada obligatoria para conocer algo más sobre este paradisíaco enclave natural, en el camino se halla el “Alto da Campana”, donde podemos ver la característica “Pedra da campá”, una gran roca horadada sobre el alto del acantilado, un ejemplo espectacular del resultado de los procesos erosivos. Un último esfuerzo nos lleva al observatorio de aves marinas.
El paisaje desde este lugar es extraordinario, un enclave donde puede apreciarse la diferencia que existe entre la vertiente occidental que da al Océano Atlántico, acantilada y con fuertes pendientes, y la oriental, más protegida, con bosques y paradisíacas playas, que ofrece la posibilidad de recoger unas estupendas imágenes. Retrocediendo sobre nuestros pasos, retomamos dirección al Monte Faro. Las gaviotas han colonizado esta ladera por lo que en la época de cría encontramos nidos con huevos o pollos junto al camino que podemos fotografiar. Alcanzado el Monte Faro, con una altura de 172 metros sobre el mar, tenemos unas de las vistas más espectaculares de los acantilados de la Isla de Monteagudo y el Faro, además de una excelente panorámica de la Isla de San Martiño.
MAS DATOS
Las islas Cíes recortan el horizonte con un festival de desniveles y precipicios. Rompen la mañana azul o la tarde púrpura con la pasmosa naturalidad de su belleza, rasgando el lienzo del cielo con sus cresteríos de metal mohoso. Naturaleza pura que fascina, seduce e inventa leyendas o metáforas. Desde la noche de los tiempos, las Islas Cíes emanaron un magnetismo especial, un grito misterioso que convocaba a los más variados fantasmas o soñadores. Hogar de hadas, nido de gaviotas, cuna de piratas y de fervores religiosos, paraíso del hippismo tardío de los setenta. Las Cíes acogen a todo aquel que acaricia el contorno de su cuerpo. Un puñetazo de viento salado y húmedo golpea al visitante cuando llega al único embarcadero existente, el de Rodas, en la Isla do Faro.
La blanquecina extensión de la playa de Rodas se instala, amplia y cómoda, en la retina. Y un ensordecedor huracán de graznidos de gaviotas sobrevuela la sorpresa inicial. Un dique camina sobre un lago de aguas transparentes que separa las dos vertientes de las isla. Al sobrepasarlo, se llega a una huella cultural añeja, desgastada de siglos, enmohecida por el transcurso de años y años de soledad salada.Las ruinas del convento de San Estevo, construido en el siglo XI por los primeros monjes benedictinos, esperan en silencio a los visitantes. El camino sigue, la vegetación cada vez escasea más porque la atmósfera impone sus duras condiciones. Raciona la lluvia y riega de viento rancio las islas. Los ecosistemas se adaptan, clavan sus raíces y se despojan, resignados, del verde húmedo de Galicia.
ISLA DO FARO
En esta isla hay una excepción de verdor donde las ramas de los eucaliptos y de los pinos tejen una tupida red que baña al paraje de un halo de leyenda y misterio. Cerca espera, meditativa y añeja, la Piedra de Campa, un espectacular ejemplo del trabajo de la erosión del viento y del agua brusca de la cara occidental. Esta vertiente es abrupta, espectacular, salvaje, prácticamente intransitable. Las rocas, grises y platas, adoptan las caprichosas formas de la erosión y despiertan continuamente la imaginación del viajero.
El camino principal de esta isla conduce hacia otro testigo mudo de los últimos tiempos: el Monte Faro. En una culebreante sucesión de zigzag, el camino asciende y remonta un desnivel de más de 150 metros. Con sus 172 metros de altitud, el Monte Faro domina una panorámica difícil de olvidar: el cabo Sillero, el monte de Santa Tecla, la península del Morrazo, el cabo Home, las islas de Ons. A última hora de la tarde, el crepúsculo sangra en la lejanía y tiñe de rojos y naranjas el horizonte. Las preguntas surgen del fondo de alguna parte y bajan por el costado del faro abandonado que corona la isla. ¿Por qué fueron las Cíes el reino de todos y de nadie? Incluidas en las rutas de los romanos, elegidas para su retiro por los monjes benedictinos del siglo XI, las islas Cíes han sido punto de encuentro de las más diversas e interesantes culturas. Autores de la Roma clásica como Plinio o Diodoro hablaban ya de estas mágicas islas en sus escritos. Julio César infligió en ellas una soberana derrota a los herminios. Incluso el temido pirata inglés del siglo XVI Francis Drake eligió las Cíes como punto fijo para hacer escala en sus viajes. Hasta finales del siglo pasado unas cuantas familias de pescadores poblaron esta tierra.
ISLA DE MONTE AGUDO
Las dunas de Figueiras-Muxierio reciben al visitante en su camino hacia la isla de Monte Agudo. Hasta hace 40 años estas dunas eran móviles pero, por causas inciertas, anclaron sus pies de arena. Cerca de ellas descansa una pequeña y blanquecina cala, un rincón paradisíaco reservado a todos aquellos amantes del nudismo, es la playa de Figueiras.
Bordeando la cara este de la isla de Monte
Agudo y bajando hasta el nivel del mar se llega a O Bufardo, un lugar donde el
mar se retira y se dispersa en pequeñas lagunas llenas de vida marina. El
paisaje resulta aquí especialmente misterioso, lleno de árboles
melancólicamente modelados por el fuerte viento salitroso y de rocas de formas
fantasmagóricas. Una sinuosa curva esconde el Faro do Feito, situado en las
estribaciones del abrupto Monte Agudo, de 182 metros de altura, prácticamente
el techo de las Cíes. Bajando hacia el mar se llega a la cueva de Monte Agudo.
La cara oeste de las Islas Cíes está sembrada de cuevas, auténticos santuarios
para la cría de aves marinas. Allí, un acertado observatorio sirve de idílico
cuartel general a los oteadores aficionados que se acercan a disfrutar de este
escenario. Con la mole granítica del Monte Agudo a las espaldas, la amplitud
del horizonte se condensa en la retina. Entonces, la naturaleza se olvida hasta
de sí misma y se diluye, como en un cuento o en un sueño, en la inmensidad del
misterioso y oscuro océano.
MAS INFORMACIÓN
Parque Natural de las Islas Cíes. Teléfono: 986 80 54 36. Dirección: C/ Benito Corbal, 47-5º (36071 Pontevedra). También se puede solicitar la información necesaria para visitar estas islas en la Oficina de Turismo de Vigo: As Avenidas, s/n.
Teléfono: 986 43 05 77
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Como en todas las ciudades, exiten sitios interesantes para ver y destacaré los siguientes:
ConCatedral Santa María
Monumento trabajo
O Sereo
Iglesia Soledad
Monumento José Elduyen
Cristo de la Victoria
La Ermita A Guía
Iglesia Castrelos
Os Cabalos
Escultura García Barbón
Escultura Méndez Núñez
Puerta del Atlántico
Centro Cultural Caixanova
De todas maneras os recomiendo que disfruteis de esta ciudad, simplemente paseando por que tiene un encanto y se puede saborear todo tipo de comidas y bebidas.
Os dejo un plano de Vigo para que no se perdais Plano de Vigo
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