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Antes de empezar a cocinar debemos tener en cuenta las propiedades de la planta con la que vamos a realizar la receta, cada planta tiene unas propiedades psicotrópicas ligeramente distintas de las demás, unas te pueden poner eufórico, otras hablador y otras dejarte el cuerpo tan relajado que lo único que te apetece es dormir, si a esto le sumas la dosis usadas podemos convertir una simple galleta en la "lanzadera del sueño espacial", que te hará hacer un viaje espectacular o espeluznante.
La
cantidad de THC como habíamos indicado va a ser un factor determinante
a la hora de realizar la receta, un cogollo cultivado con mimo puede
contener un promedio del 4 la 8 % de THC e incluso mayor, mientras que
la hoja suele tener un 1 o 2 % de THC. El hachís suele rondar
alrededor del 2 al 10 %, dependiendo de su calidad con lo cual es muy
difícil calcular la dosificación.
Ojo
con la dosis mínima y el peso y la experiencia del comensal,
es preferible por ejemplo en galletas, hacer pequeñas dosis para
comensales sin experiencia y menor peso que tiempo hay de comerse dos
galletas en lugar de una si tienes más peso y más experiencia.
Y vuelvo a repetir hasta la saciedad, en el consumo oral los efectos
son más potentes y más duraderos por lo que no hay que
abusar de la mesa. La cocina de la marihuana
(Tom Flowers)
Continuará ....
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