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Introducción.
Nuestro cuerpo para realizar
sus funciones vitales necesita un aporte de energía y de unas
determinadas sustancias químicas, estas le son suministradas
a través de la alimentación en forma de sustancias nutritivas.
Estas sustancias nutritivas son las proteínas, grasas, hidratos
de carbono, vitaminas y minerales.
Sustancias
nutritivas |
Las
podemos dividir en energéticas y no energética.
Entre los energéticos incluimos las grasas, los hidratos
de carbono y las proteínas, mientras que los no energéticos
son las vitaminas y los minerales.
Llamamos nutrientes vitales a los componentes de los
alimentos sin los cuales no sería posible estar vivo, podremos
prescindir temporalmente de ellos, pues durante ese período,
nuestro cuerpo hará uso de sus reservas energéticas
acumuladas en forma de grasas. Este grupo lo forman las proteínas,
las vitaminas y los minerales. Una deficiencia en el aporte no
produce un trastorno corporal inmediato pero su carencia en largos
períodos puede desembocar en problemas metabólicos
e incluso la muerte. Por ejemplo las vitaminas liposolubles pueden
ser almacenadas fácilmente en el hígado, mientras
que las hidrosolubles no son almacenadas, siendo su eliminación
rápida, apareciendo síntomas carenciales rápidamente. |
Nutrientes
energéticos |
Grasas
Los
componentes de las grasas alimenticias son la glicerina y los
ácidos grasos.
Ahora es cuando empieza la charla de los ácidos grasos
saturados y monoinsatuados. Un poco de química,
la mayor parte de los ácidos grasos existentes en las grasas
alimenticias contienen todos lo átomos de hidrógenos
posibles químicamente, a estos ácidos que no pueden
absorber más hidrógeno se les conoce como ácidos
grasos saturados. Existen otros ácidos grasos que tienen
2, 4, 6 u 8 átomos de hidrógeno menos que los saturados,
los que tienen una falta de 2 átomos se les conoce como
ácidos grasos monoinsaturados, y a los restantes
como ácidos grasos
poliinsaturados
(llamados también poliénicos, AGP). Dependiendo
de la longitud de la cadena de las moléculas tenemos los
ácidos grasos de cadena corta, los ácidos
grasos de cadena media, y los ácidos grasos de
cadena larga. Los de cadena media son absorbidos con mayor
rapidez y su oxidación es más rápida que
los de cadena larga. Los ácidos grasos monoinsaturados
y poliinsaturados (ácidos oleicos) pueden
ser sintetizados por el cuerpo humano a partir de moléculas
de hidratos de carbono, es decir, el propio cuerpo humano puede
“fabricar” ácidos grasos partiendo de hidratos
de carbono, pero hay una serie de ácidos grasos poliinsaturados
que no pueden ser sintetizados, a estos se le llaman ácidos
grasos esenciales, entre los que se encuentran algunos de
los ácidos linoléicos, como los encontrados
en el pescado y algunos aceites vegetales, (aceite de soja, aceite
de cannabis).
Lípidos
o Grasas
Las
grasas se utilizan en su mayor parte para aportar energía
al organismo de la misma forma que lo hacen los glúcidos.
También son imprescindibles para otras funciones como la
absorción de las vitaminas liposolubles, la síntesis
de hormonas y como material aislante y de relleno de órganos
internos. También forman parte de las membranas celulares
y de las vainas que envuelven los nervios.
Se encuentran en los aceites vegetales (oliva, maíz, girasol,
cacahuete, cañamón, etc.), que son ricos en ácidos
grasos insaturados, y en las grasas animales (tocino, mantequilla,
manteca de cerdo, etc.), ricas en ácidos grasos saturados.
Las grasas de los pescados contienen mayoritariamente ácidos
grasos insaturados.
La mayor parte de los lípidos que consumimos proceden del
grupo de los triglicéridos. Están formados por una
molécula de glicerol, o glicerina, a la que están
unidos tres ácidos grasos de cadena más o menos
larga. En los alimentos encontramos una combinación de
ácidos grasos saturados e insaturados. Los ácidos
grasos saturados son más difíciles de utilizar por
el organismo, ya que sus posibilidades de combinarse con otras
moléculas están limitadas por estar todos sus posibles
puntos de enlace ya utilizados o "saturados". Esta dificultad
para combinarse con otros compuestos hace que sea difícil
romper sus moléculas en otras más pequeñas
que atraviesen las paredes de los capilares sanguíneos
y las membranas celulares. Por eso, en determinadas condiciones
pueden acumularse y formar placas en el interior de las arterias
(arteriosclerosis).
Fosfolípidos,
son la grasas que incluyen fósforo en sus moléculas.
Entre otras cosas, forman las membranas de nuestras células
y actúan como detergentes biológicos. colesterol,
es una sustancia indispensable en el metabolismo por formar parte
de la zona intermedia de las membranas celulares, e intervenir
en la síntesis de las hormonas.
Hay que tener en cuenta que los lípidos o grasas son la
mayor reserva energética del organismo en los animales
(de igual forma que en las plantas son los glúcidos). Esto
se debe a que cada gramo de grasa produce más del doble
de energía que los demás nutrientes, con lo que
para acumular una determinada cantidad de calorías necesitaremos
la mitad de grasa de lo que sería necesario de glucógeno
o proteínas.
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Glúcidos
o Carbohidratos
Son los conocidos hidratos de carbono, de los que podemos distinguir
los de alto peso molecular y difícil disolución
(p.e. la fécula) y son llamados polisacáridos,
y los azúcares de bajo peso molecular y fácil disolución
llamados monosacáridos y polisacáridos.
Estos compuestos están formados por carbono, hidrógeno
y oxígeno. El hidrógeno y oxígeno presente
en estos elementos se encuentran en los glúcidos en la
misma proporción que en el agua, de ahí su nombre
originario de hidratos de carbono.
La principal función de los glúcidos es el aporte
energético al organismo. De todos los nutrientes empleados
para obtener energía, los glúcidos son los que producen
una combustión más limpia en nuestras células
y son a su vez los que dejan menos residuos en el organismo. Es
más, el cerebro y el sistema nervioso solamente utilizan
glucosa para la obtención de energía. De esta manera
se evita la presencia de residuos tóxicos (como el amoniaco,
que resulta de quemar proteínas) en contacto con las delicadas
células del tejido cerebral y nervioso.
Una parte muy pequeña de los glúcidos que ingerimos
se emplea en construir moléculas más complejas,
junto con grasas y proteínas, que luego se incorporarán
a nuestros órganos. También utilizamos una porción
de estos carbohidratos para conseguir quemar de una forma más
limpia las proteínas y grasas que se usan como fuente de
energía.
Clasificación
de los glúcidos
Desde el punto de vista nutricional, y considerando sólo
los elementos que encontramos en mayor cantidad en nuestra dieta,
consideraremos que hay tres tipos de glúcidos:
Almidones
(o féculas):
Son los componentes fundamentales de la dieta humana. Se encuentran
en los cereales, las legumbres, las papas (patatas), etc. Los
vegetales concentran en los almidones sus reservas energéticas,
almacenándolos en sus tejidos o semillas con objeto de
disponer de energía en los momentos de escasez o críticos,
como el de la germinación.
Químicamente pertenecen al grupo de los polisacáridos.
Para asimilarlos es necesario partir los enlaces entre sus componentes
fundamentales: los monosacáridos. Esto es lo que se lleva
a cabo en el proceso digestivo mediante la acción de enzimas
específicos. Los almidones están formados por el
encadenamiento de moléculas de glucosa, y las enzimas que
lo descomponen son llamadas amilasas, que están presentes
en la saliva y los fluidos intestinales. Para poder realizar la
digestión de los almidones necesaria su preparación
culinaria (cocción, tostado, etc.) antes de su ingesta.
El almidón crudo no se digiere y produce diarrea. El grado
de digestibilidad de un almidón depende del tamaño
y de la complejidad de las ramificaciones de las cadenas de glucosa
que lo forman.
Azúcares:
Se caracterizan por su sabor dulce. Pueden ser azúcares
sencillos (monosacáridos) o complejos (disacáridos).
Están presentes en las frutas (fructosa), leche (lactosa),
azúcar blanco (sacarosa), miel (glucosa + fructosa), etc.
Los azúcares simples o monosacáridos: glucosa, fructosa
y galactosa se absorben en el intestino sin necesidad de digestión
previa, por lo que son una fuente muy rápida de energía.
Los azúcares complejos deben ser transformados en azúcares
sencillos para ser asimilados.
La glucosa es el más común y abundante de los monosacáridos.
Es el principal nutriente de las células del cuerpo humano
a las que llega a través de la sangre. No suele encontrarse
en los alimentos en estado libre, salvo en la miel y algunas frutas,
sino que suele formar parte de cadenas de almidón o disacáridos
Fibra:
El componente principal de la fibra que ingerimos con la dieta
es la celulosa. Es un polisacárido formado por largas hileras
de glucosa fuertemente unidas entre sí. Es el principal
material de sostén de las plantas, con el que forman su
esqueleto. Se utiliza para hacer papel. Otros componentes habituales
de la fibra dietética son la hemicelulosa, la lignina y
las sustancias pépticas.
Algunos tipos de fibra retienen varias veces su peso de agua,
por lo que son la base de una buena movilidad intestinal al aumentar
el volumen y ablandar los residuos intestinales. Debido al efecto
que provoca al retrasar la absorción de los nutrientes,
es indispensable en el tratamiento de la diabetes para evitar
rápidas subidas de glucosa en sangre. También aporta
algo de energía al absorberse los ácidos grasos
que se liberan de su fermentación bajo la acción
de la flora intestinal. Por último, sirve de lastre y material
de limpieza del intestino grueso y delgado.
Al cocer la fibra vegetal cambia su consistencia y pierde parte
de estas propiedades, por lo que es conveniente ingerir una parte
de los vegetales de la dieta crudos. |
Proteínas
Entran dentro de los nutrientes llamados plásticos, ya
que son utilizados por nuestro cuerpo para su autoreconstrucción
y autoregeneración. Proviene del griego propot (lo primero
y lo más importante). Además de los tipos de átomos
que componen la grasa y los hidratos de carbono, la proteína
contiene nitrógeno. La principal característica
de las proteínas son los aminoácidos. Dependiendo
de los contenidos en aminoácidos de las proteínas
serán las características nutricionales de las mismas.
Son
los nutrientes que desempeñan un mayor número de
funciones en las células de todos los seres vivos. Forman
parte de la estructura básica de los tejidos (músculos,
tendones, piel, uñas, etc.) y además, desempeñan
funciones metabólicas y reguladoras (asimilación
de nutrientes, transporte de oxígeno y de grasas en la
sangre, desactivación de materiales tóxicos o peligrosos,
etc.). También son los elementos que definen la identidad
de cada ser vivo, ya que son la base de la estructura del código
genético (ADN) y de los sistemas de reconocimiento de organismos
extraños en el sistema inmunitario.
Las proteínas son moléculas de gran tamaño
formadas por largas cadenas lineales de sus elementos constitutivos
propios: los aminoácidos. Existen unos veinte aminoácidos
distintos, que pueden combinarse en cualquier orden y repetirse
de cualquier manera. Una proteína media está formada
por unos cien o doscientos aminoácidos alineados, lo que
da lugar a un número inmenso de posibles combinaciones
diferentes (en teoría 20200). Si además sumamos
que, según la configuración espacial tridimensional
que adopte una determinada secuencia de aminoácidos, sus
propiedades pueden ser totalmente diferentes. Tanto los glúcidos
como los lípidos tienen una estructura relativamente simple
comparada con la complejidad y diversidad de las proteínas.
En la dieta podemos distinguir entre proteínas de origen
vegetal o de origen animal. Las proteínas de origen animal
están presentes en las carnes, pescados, aves, huevos y
productos lácteos en general. Las de origen vegetal se
pueden encontrar abundantemente en los frutos secos, la soja,
los cañamones, las legumbres, los champiñones y
los cereales completos (con germen). Las proteínas de origen
vegetal, tomadas en conjunto, son menos complejas que las de origen
animal.
Debido a que cada especie animal o vegetal se encuentra formada
por su propio tipo de proteínas, y estas son incompatibles
con los de otras especies, para poder ser asimilarlas deben ser
fraccionadas en sus diferentes aminoácidos. Esta descomposición
se realiza en el estómago e intestino, bajo la acción
de los jugos gástricos y los diferentes enzimas. Los aminoácidos
obtenidos pasan a la sangre, y se distribuyen por los tejidos,
donde se combinan de nuevo formando las diferentes proteínas
específicas de nuestra especie.
Aminoácidos esenciales
El ser humano necesita un total de veinte aminoácidos,
de los cuales, nueve no es capaz de sintetizar por sí mismo
y deben ser aportados por la dieta. Estos nueve son los denominados
aminoácidos esenciales, y si falta uno solo de ellos no
será posible sintetizar ninguna de las proteínas
en la que sea requerido dicho aminoácido. Esto puede dar
lugar a diferentes tipos de desnutrición, según
cual sea el aminoácido que falte. Los aminoácidos
esenciales más problemáticos son el triptófano,
la lisina y la metionina. Es típica su carencia en poblaciones
en las que los cereales o los tubérculos constituyen la
base de la alimentación. El déficit de aminoácidos
esenciales afectan mucho más a los niños que a los
adultos.
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Nutrientes
no energéticos
Estos
nutrientes tienen la labor de facilitar y controlar las funciones
bioquímicas que tienen lugar en el interior de los seres
vivos
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Minerales
Son componentes inorgánicos con gran influencia en el crecimiento
y el metabolismo.
Distinguiremos
dos tipos, los que se presentan en gran cantidad en nuestro organismo
(>50mg/Kg. de peso, 0.005%) y los que se encuentran en menor
concentración, exceptuando el hierro, que son conocidos
como oligoelementos. Podemos encontrar en el primer grupo
al sodio (Na) el potasio (K), el calcio (Ca), el fósforo
(P) y el magnesio. El sodio y el potasio son los que consumimos
en mayor cantidad, realizan regulaciones metabólicas del
agua y el trabajo muscular como la contracción. El calcio
y el fósforo actúan en la formación y mantenimiento
de huesos y dientes, el calcio a su vez es imprescindible para
la coagulación sanguínea y el trabajo muscular.
El magnesio aporta su granito de arena en la construcción
ósea y dental además de participar en las reacciones
musculares aunque su principal función es la creación
de enzimas.
Entre los oligoelementos esenciales destacamos el hierro (Fe),
el cinc (Zn), el manganeso (Mn), el cobre (Cu), el selenio (Se),
el cromo (Cr), el molibdeno (Mo), el cobalto (Co), el yodo (I),
el flúor (Fl) y otros en menor cantidad. |
Vitaminas
Las vitaminas han de ser asimiladas a través de la ingesta
de alimentos pues el cuerpo no puede metabolizarlas por si mismo,
salvo la vitamina D que puede ser sintetizada con la toma de radiación
ultravioleta, es necesaria para metabolizar el calcio.
Catalogaremos las vitaminas en liposolubles (A, D, E y K) e hidrosolubles
(complejo B y C). Las vitaminas liposolubles pueden ser almacenadas
en el cuerpo, pudiendo crear reservas para unos días, en
cambio las hidrosolubles son rápidamente desechas por el
cuerpo, por lo que es necesario un aporte diario o casi diario.
La vitamina A (retinol) solo se encuentra en los alimentos de
origen animal aunque en los de origen vegetal se puede encontrar
la provitamina en forma de carotinas, y estas a su vez son transformadas
en vitamina A por el cuerpo humano.
Son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos
metabólicos que tienen lugar en la nutrición de
los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan
como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar
los elementos constructivos y energéticos suministrados
por la alimentación. Normalmente se utilizan en el interior
de las células como precursoras de las coenzimas, a partir
de las cuales se elaboran los miles de enzimas que regulan las
reacciones químicas de las que viven las células.
Las vitaminas deben ser aportadas a través de la ingesta
de alimentos, ya que el cuerpo humano no puede sintetizarlas.
Una excepción es la vitamina D, que se puede formar en
la piel con la exposición al sol, y las vitaminas K, B1,
B12 y ácido fólico, que se forman en pequeñas
cantidades en la flora intestinal.
Existen dos tipos de vitaminas: las liposolubles (A, D, E, K),
que se disuelven en grasas y aceites, y las hidrosolubles (C y
complejo B), que se disuelven en agua.
Vitaminas liposolubles
Son las que pueden ser disueltas en disolventes orgánicos,
grasas y aceites. Son almacenadas en el hígado y tejidos
adiposos, por lo que es posible, tras un aprovisionamiento suficiente,
subsistir una época sin su aporte.
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Vitamina
A - (retinol)
Cantidad
recomendada por día: 800-1000 µg (como retinol)
La vitamina A sólo está presente como tal en los
alimentos de origen animal, aunque en los vegetales la encontramos
como provitamina A, en forma de carotenos. Estos carotenos pueden
ser transformados en vitamina A en el cuerpo humano. Su almacenamiento
se hace en el hígado en grandes cantidades y también
en el tejido graso de la piel (palmas de las manos y pies principalmente),
pudiendo subsistir el ser humano largos períodos sin su
aporte. Se destruye muy fácilmente con la luz, con la temperatura
elevada y con los utensilios de cocina de hierro o cobre.
Su función principal es la protección de la piel
y su intervención en el proceso de visión de la
retina. También participa en la elaboración de enzimas
en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales.
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Vitamina
D - (calciferol)
Cantidad
recomendada por día: 5-10 µg
La vitamina D es fundamental para la absorción del calcio
y del fósforo. Se forma en la piel con la acción
de los rayos ultravioleta en cantidad suficiente para cubrir las
necesidades diarias. Si tomamos el sol de vez en cuando, no tendremos
necesidad de buscarla en la dieta.
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Vitamina
E - (tocoferol)
Cantidad
recomendada por día: 8-10 mg.
Todavía no está clara cual es la función
de esta vitamina, pero se ha observado que es indispensable en
la reproducción de algunos animales y previene el aborto
espontáneo. Debido a su gran capacidad para captar el oxígeno,
actúa como antioxidante en las células frente a
los radicales libres presentes en nuestro organismo. Al impedir
la oxidación de las membranas celulares, permite una buena
nutrición y regeneración de los tejidos.
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Vitamina
K - (antihemorrágica)
Es
fundamental en los procesos de coagulación de la sangre.
Se encuentra en las hojas de los vegetales verdes y en el hígado
de bacalao, pero normalmente se sintetiza en las bacterias de
la flora intestinal. |
Vitamina
F - (ácidos grasos esenciales)
Cantidad
recomendada por día: 8-10 gr. o el 3 % del aporte energético
total.
En realidad no es una vitamina, sino que se utiliza este término
para denominar a los ácidos grasos insaturados que son
imprescindibles para el organismo, especialmente el ácido
linoleico. Al igual que las vitaminas el organismo no puede sintetizarlos
y deben aportarse en la dieta. No actúan como sustancias
activas que reaccionan con otros compuestos como el resto de las
vitaminas, sino que pasan a formar parte de las membranas celulares
como elementos estructurales. Tienen otras múltiples funciones,
como la de participar en el transporte de oxígeno por la
sangre, regulación del índice de coagulación
sanguínea, dispersión del colesterol depositado
en las venas, inducción a una actividad hormonal normal
(síntesis de prostaglandinas) y nutrición de todas
las células de la piel.
Se dividen en dos grupos o series: la serie omega 3 y la omega
6. La primera la forman los ácidos linoleico, linolénico
y araquidónico, presentes en los aceites vegetales vírgenes,
las semillas de cáñamo, las semillas de girasol,
los frutos secos y los aguacates, pueden ser destruidos por el
calor. También se incluye en esta serie el ácido
gamma-linolénico, presente en el aceite de prímula
(también llamada onagra) o de borraja. La serie omega 6
la constituyen los ácidos grasos eicosapentaónico
y docosahexaenóico, que se encuentran abundantemente en
los pescados grasos y en el aceite de cáñamo.
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Vitaminas
hidrosolubles
Se caracterizan porque se disuelven en agua, por lo que pueden
pasarse al agua del lavado o de la cocción de los alimentos.
Muchos alimentos ricos en este tipo de vitaminas no nos aportan
al final de prepararlos la misma cantidad que contenían
inicialmente. Para recuperar parte de estas vitaminas (algunas
se destruyen con el calor), se puede aprovechar el agua de cocción
de las verduras para caldos o sopas.
A diferencia de las vitaminas liposolubles no se almacenan en
el organismo. Esto hace que deban aportarse regularmente y sólo
puede prescindirse de ellas durante algunos días.
El exceso de vitaminas hidrosolubles se excreta por la orina,
por lo que no tienen efecto tóxico por elevada que sea
su ingesta
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Vitamina
C - (ácido ascórbico)
Cantidad
recomendada por día: 50-60 mg.
Esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en los vegetales
frescos. Su carencia produce el escorbuto, pero es muy poco frecuente
en la actualidad, ya que las necesidades diarias se cubren con
un mínimo de vegetales crudos que consumamos. Por ser una
vitamina soluble en agua apenas se acumula en el organismo, por
lo que es importante un aporte diario.
Actúa en el organismo como transportadora de oxígeno
e hidrógeno, también interviene en la asimilación
de ciertos aminoácidos, del ácido fólico
y del hierro. Al igual que la vitamina E, tiene efectos antioxidantes.
La vitamina C participa también de forma decisiva en los
procesos de desintoxicación que se producen en el hígado
y contrarresta los efectos de los nitratos utilizados en los pesticidas
en el estómago.
Es muy sensible a la luz, a la temperatura y al oxígeno
del aire. Un zumo de naranja natural pierde su contenido de vitamina
C a los 15 0 20 minutos de haberlo preparado, y también
se pierde en las verduras cuando las cocinamos.
Cuando falta vitamina C, nos sentimos cansados, irritables y con
dolores en las articulaciones. Las necesidades de ácido
ascórbico aumentan durante el embarazo, la lactancia, en
fumadores y en personas sometidas a situaciones de estrés.
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Vitamina
H- (biotina)
Cantidad
recomendada por día: 150-360 mg
Interviene en la formación de la glucosa a partir de los
carbohidratos y de las grasas. Se encuentra presente en muchos
alimentos, especialmente en los frutos secos, frutas, leche, hígado
y en la levadura de cerveza. También se produce en la flora
intestinal, no está demostrada su absorción por
el intestino grueso. Una posible causa de deficiencia puede ser
la ingestión de clara de huevo cruda, que contiene una
proteína llamada avidina que impide la absorción
de la biotina.
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Vitamina
B1 - (tiamina)
Cantidad
recomendada por día: 1100-1500 µg
Es necesaria para desintegrar los hidratos de carbono y poder
aprovechar sus principios nutritivos. La principal fuente de
vitamina B1 (y de la mayoría de las del grupo B) deberían
ser los cereales y granos integrales, pero el empleo generalizado
de la harina blanca y cereales refinados ha dado lugar a que
exista un cierto déficit entre la población de
los países industrializados.
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Vitamina
B2 - (riboflavina)
La
vitamina B2 participa en los procesos de respiración celular,
desintoxicación hepática, desarrollo del embrión
y mantenimiento de la envoltura de los nervios. También
ayuda al crecimiento y la reproducción, y mejora el estado
de la piel, las uñas y el cabello.
Se encuentra principalmente en las carnes, pescados y alimentos
ricos en proteínas en general. Su carencia se manifiesta
como lesiones en la piel, las mucosas y los ojos.
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Vitamina
B3 - (niacina)
Interviene
en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las
proteínas.
Es poco frecuente encontrarnos con estados carenciales, ya que
nuestro organismo es capaz de producir una cierta cantidad de
niacina a partir del triptófano, aminoácido que
forma parte de muchas proteínas que tomamos en una alimentación
mixta. |
Vitamina
B5 - (ácido pantoténico)
Cantidad recomendada por día: 50--500 mg
Interviene
en el metabolismo celular como coenzima en la liberación
de energía a partir de las grasas, proteínas y carbohidratos.
Se encuentra en una gran cantidad y variedad de alimentos (pantothen
en griego significa "en todas partes"). Los alimentos
más ricos en ácido pantoténico son las vísceras,
la levadura de cerveza, la yema de huevo y los cereales integrales. |
Vitamina
B6 - (piridoxina)
Es
imprescindible en el metabolismo de las proteínas. Se halla
en casi todos los alimentos tanto de origen animal como vegetal,
por lo que es muy raro encontrarse con estados deficitarios |
Vitamina
B12 - (cobalamina)
Resulta
indispensable para la formación de glóbulos rojos
y para el crecimiento corporal y regeneración de los tejidos.
El déficit de esta vitamina da lugar a la llamada "anemia
perniciosa" (palidez, cansancio, etc.), pero a diferencia
de otras vitaminas hidrosolubles se acumula en el hígado,
por lo que hay que estar períodos muy prolongados sin su
aporte en la dieta para que se produzcan estados carenciales.
Los requerimientos mínimos de vitamina B12, según
las RDA USA, son de 2 µg para el adulto. Durante la gestación
y la lactancia las necesidades aumentan en unos 2,2-2,6 µg.
Las fuentes más importantes de esta vitamina son los alimentos
de origen animal, por eso en muchas ocasiones se afirma que una
dieta vegetariana puede provocar su carencia. Actualmente, se
afirma que la flora bacteriana de nuestro intestino grueso puede
producirla en cantidades suficientes. En realidad, sólo
se ha detectado esta carencia en vegetarianos estrictos que no
consumen ni huevos ni lácteos y que padecen algún
tipo de trastorno intestinal. El consumo de alcohol hace aumentar
las necesidades de esta vitamina.
La vitamina B12 procedente de la dieta precisa un mecanismo complicado
para su absorción. Se debe unir a una proteína segregada
por el estómago (factor intrínseco) que permite
su absorción en el intestino. Por causas genéticas,
algunas personas pueden tener problemas para producir este factor
intrínseco y padecer síntomas de deficiencia.
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Continuará…
Nutrición
Cannábica
Bueno, supondremos que
te has leído todo el rollo de ahí arriba, ;O), ahora empezaremos
a analizar la composición de la semilla del cannabis.
La semilla del Cannabis
contiene todos los aminoácidos y ácidos grasos esenciales
para mantener en buen estado de salud el cuerpo humano.
No existe en el reino
vegetal otra planta que proporcione una nutrición proteínica
tan completa y que sea tan digestiva a la vez. El cuerpo humano necesita
para poder sobrevivir 45 nutrientes, que por otro lado, nuestro organismo
no produce, 22 minerales, 13 vitaminas, 8 aminoácidos y 2 ácidos
grasos esenciales.
No hay ninguna comida
por sí sola que contenga todos estos nutrientes a la vez, pero
la semilla del Cannabis posee los 8 aminoácidos necesarios y
el aceite que se extrae de la misma es una de las mejores fuentes conocidas
con los dos ácidos grasos esenciales.
La semilla de cáñamo
contiene un 25% de su contendio en proteínas de alta calidad,
un 40% de su volúmen se compone de grasas contenidas en forma
de aceite, vegetal por supuesto, el 57% de esta grasa es ácido
linoleico y un 19 % es ácido linoleico (los llamados omega 6
y omega 3), la característica principal, y que distingue la calidad
nutritiva del cáñamo con respecto a otros alimentos es
la proporción en la que se encuentran los ácidos linoleico
y linolénico, que es de 3 a 1, proporción que es la necesaria
en el cuerpo humano. Éstos ácidos se encuentran también
en las grasas animales, pero, como siempre, es preferible el consumo
de grasas vegetales, siendo en este caso la reina, la de cáñamo.

Podemos encontrar en la semilla de cannabis 8
aminoácidos esenciales en la nutrición humana además
de un micronutriente que no existe en otras semillas, éste micronutriente
es el ácido gama-linoleico. Éste ácido es un componente
activo en la reducción del colesterol en sangre. El ácido
gama-linoleico está presente en la leche materna humana.
Otra característica diferenciadora en las
semillas de cáñamo con respecto a otras semillas es su
contenido en globulina edistina, que es una de las 7 proteínas simples.
Éstas proteínas están compuestas de aminoácidos en su
totalidad, siendo su composición solo proteínica. Las
globulinas se encuentran en las semillas y en la composición
de la sangre, las edistinas en cambio solo se encuentran en las plantas.
Las globulinas son clasificadas como proteínas globulares de la misma
forma que lo son el albumen en las semillas, las globulinas son dos
de los tres tipos de proteínas que se encuentran en la el plasma de
la sangre humana y son las reservas de aminoácidos que son utilizadas
en la reconstrucción de tejidos.
"Cualitativamente,
se considera esencial asimilar los aminoácidos que sean mas similar
a aquellos que se encuentran en tejidos humanos"
(Texto de Anatomía y Fisiología; Kimber, Gray y Stackpole)
Comer semillas de cañamones nos
da los aminoácidos esenciales necesarios para la buena salud y también
los bloques necesarios que nuestros cuerpos necesitan para hacer serum
albumen y serum globulin como lo son los gama globulinas tan necesarias
para el sistema inmunológico.
(Lynn Osburn;Hemp Line Journal, July-August 1992, pp. 14-15, Vol. I
No. 1).
El añadir semillas de cáñamo
como suplemento alimenticio puede ayudar a aquellas personas con problemas
de deficiencias inmunológicas. Esta conclusión parece correcta
ya que en estudios checoslovacos de nutrición, los suplementos dietéticos
con semillas de cannabis fueron muy favorables en enfermos de tuberculosis,
una enfermedad que bloquea la asimilación de nutrientes y permite que
el cuerpo se deteriore poco a poco.
(Czechoslovakia Tubercular Nutritional Study, 1955)
Este aceite contiene
gran cantidad de vitamina A y E, además de ser un poderoso antioxidante.
ANÁLISIS
NUTRICIONAL DE LA SEMILLA DEL CANNABIS |
|
Proteína:
Carbohidratos:
Grasas:
Sodio (mg/100g) :
Fibra Dietética:
Kcal.:
Kjoules:
Ácidos Saturados Grasos: |
23.04
52.67
9
17.7
35.36
384
1606
1 |
|
Información
proporcionada por Los Laboratorios NewTech |
|
|
| |
Semilla
íntegra |
Semilla
sin cáscara |
Aceite
de semillas |
Harina
cannábica |
| Energia |
500 kCal |
560 kCal |
725 kCal |
385 kCal |
| Proteína |
23 g |
33 g |
0 g |
33 g |
| Grasas totales |
31 g |
44 g |
99.9 g |
7 g |
| Saturadas |
3 g |
15 g |
9.7 g |
0.7 g |
| Insaturadas |
28 g |
39 g |
90.2 g |
6.3 g |
| Carbohidratos |
34 g |
12 g |
0 g |
44.5 g |
| Fibra |
30 g |
7 g |
n/a |
n/a |
| Azúcares |
2 g |
3 g |
n/a |
n/a |
| Ceniza |
6 g |
6 g |
0 g |
7.3 g |
| Humedad |
6 g |
5 g |
0.1 g |
8.2 g |
| Colesterol |
0 g |
0 g |
0 g |
0 g |
Minerales |
| Calcio |
75 mg |
12 mg |
n/a |
200 mg |
| Hierro |
5 mg |
3 mg |
n/a |
23 mg |
| Sodio |
8 mg |
1.5 mg |
n/a |
15 mg |
|
Especificaciones típicas
de semillas de cannabis, íntegras y descascarilladas, aceite
y harina |
 
Continuará…
Bibliografía |
Marijuana herbal
cookbook. Recipes for recreation and health by Tom Flowers. (La
cocina de la marihuana. Virus Editorial)
Dr. Andrew Weil, del Colegio de Medicina
de la Universidad de Arizona
Sitios
Internet
www.lamarihuana.com
http://www.hempoilcan.com/index.html
http://www.laisla.com/uned/guianutr/ La
mejor pág de nutrición que he encontrado en Internet.
HempNut,
Inc. www.TheHempNut.com
foros www.cannabiscafe.net
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Octubre
2002
Continuará
....
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