El camino de Santiago


- El camino en la Historia - El románico y los castillos en el camino - Las rutas a Santiago de Compostela - La ruta del Camino francés El camino de Santiago en la historia
La historia del Camino de Santiago se remonta a los albores del siglo IX con el descubrimiento del sepulcro de Santiago el Mayor, evangelizador de España. El hallazgo de este santo mausoleo está rodeado de una rica imaginería popular que en vez de distorsionar ha preservado y llenado de colorido la narración histórica. Una de estas leyendas populares sitúa el extraordinario suceso en la primitiva diócesis de Iria Flavia, cuando el ermitaño Pelayo tuvo una "revelación divina": en la espesura del bosque ve unas "luminarias" y "oye canciones de ángeles". Los feligreses de la antigua iglesia de San Félix de Solobio, al pie del bosque, participan de esas visiones. El obispo iriense Teodomiro acude al bosque y halla el mausoleo sepulcral, identificándolo como el túmulo funerario del Apóstol Santiago. Este hallazgo fue un hecho trascendental que deslumbró y conmovió profundamente a los pueblos del Occidente Medieval. Ante sus ojos se mostraron las pruebas evidentes transmitidos por documentos irienses que identificaban la tumba. No existen datos precisos de las circunstancias del descubrimiento del venerado mausoleo, sus descubridores consideraron este hecho como una revelación divina de la instauración del culto sepulcral a Santiago en el lugar en el que fue hallado. De hecho, existen indicios de la antigua adoración apostólica en la misma Compostela, dentro del sepulcro. Los estudios arqueológicos del reciente siglo pasado han arrojado más luz sobre la tumba y el culto sepulcral a Santiago el Mayor durante los nueve primeros siglos de la era cristiana. Las excavaciones realizadas en el subsuelo de la Catedral de Santiago de Compostela han permitido situar el mausoleo dentro de una necrópolis cristiana, romana y germánica entre los siglos I y VII. Todos estos datos han ayudado a aclarar, unir y armonizar los datos inconexos de la tradición compostelana. Por otro lado, desde su descubrimiento la tumba y su culto se integraron en el movimiento cultural auspiciado por la Corte Carolingia de Aquisgrán que sentó las bases de la Europa Medieval. Fue tan importante este hallazgo en el viejo continente que en la literatura y representaciones iconográficas medievales se concede al emperador Carlomagno un importante papel en el descubrimiento del santo sepulcro. El camino de Santiago ha significado en la historia europea el primer elemento vertebrador del viejo continente. El hallazgo del sepulcro del primer apóstol mártir, supuso encontrar un punto de referencia indiscutible en el que podía converger la pluralidad de concepciones de distintos pueblos ya cristianizados, pero necesitados en aquel entonces de unidad. Conscientes de la importancia que suponía tener una reliquia como los restos de Santiago el Mayor para sus intereses militares –necesitaban guerreros y dinero en su lucha contra los moros, las monarquías españolas colaboraron activamente en el éxito del camino santo. Los soberanos de Aragón, Navarra y Castilla se esforzaron por atraer a sus dominios a gentes ricas y poderosas de otros países, por lo que utilizaron todos los medios a su alcance para seducirlos.Intercambios de presentes, política de matrimonios y proclamación de los favores que otorgaba el Apóstol si uno iba a visitar su sepulcro. La creencia cada vez más extendida en los milagros de Santiago provocó que la gente comenzara a peregrinar hacia Santiago de Compostela para obtener su gracia. El primer peregrino conocido fue Gotescalco, obispo de Puy, el año 950, en unión de una importante comitiva; más tarde recorrería el camino Raimundo II, marqués de Gothia, quien sería asesinado en el trayecto, y un siglo después visitaría la tumba del apóstol el arzobispo de Lyon. Y junto a estos peregrinos ilustres caminaron creyentes de todas las condiciones, cada vez en mayor número. Al menú Al menú
El románico y los castillos en el camino
El románico en el Camino de Santiago El apogeo del románico, primer estilo internacional de la Edad Media, siguió a la consolidación del Camino durante los siglos XI y XII. Los intercambios culturales surgidos de la peregrinación provocaron que este movimiento artístico, con sus variantes regionales, se extendiera por toda Europa. Con el asentamiento de la ruta jacobea se fueron sucediendo cambios en la sociedad medieval que ayudaron también a la extensión del románico: el fortalecimiento de los reinos europeos, el crecimiento de la población y la generalización del comercio. También tuvo una importancia capital en el florecimiento de este estilo las órdenes religiosas, sobre todo la de Cluny. El aumento de feligreses hizo que se comenzaran a construir cada vez más iglesias, pero de forma más cuidad y elaborada. Las viejas construcciones de techumbre de madera y reducidas dimensiones se transformaron en otras más resistentes y monumentales. Pero no todo en el románico son iglesias. El trasiego de peregrinos -acompañados de trabajadores que levantaban templos para acogerlos, y mercaderes que llenaban la Ruta con sus puestos- propició una arquitectura civil complementaria a la religiosa. Se comenzaron a edificar hospederías, hospitales, puentes y barrios para albergar a la masa que movía el Camino de Santiago. Así fue como poco a poco fueron naciendo los burgos medievales, y en el centro de ellos, la iglesia románica con sus cimborrios y ábsides. El elemento fundamental del románico es la sencillez, el purismo en sus líneas y formas. En España desaparece el eclecticismo imperante hasta ese momento, que mezclaba detalles bizantinos con influencias locales, paleocristianas o godas. Aunque sí se siguió cultivando algún componente local como los arcos fajones. También se aprecia en las iglesias románicas españolas la influencia mudéjar. El templo románico se caracteriza además por la utilización de la planta de cruz latina; tres naves (la central, mayor en altura y anchura que la laterales); un crucero con una torre (cimborrio) que limita un extremo de la nave central, y una cabecera semicircular donde se sitúa el altar mayor. A veces, según el tamaño de la construcción, los brazos del crucero albergaban capillas semicirculares llamadas absidiolos. Los templos se orientaban hacia Jerusalén, por lo que las cabeceras se situaban en la fachada oriental, y la entrada, en línea recta opuesta, en la parte occidental. Esta fachada estaba siempre ricamente decorada, con molduras, columnas y capiteles donde se esculpían narraciones bíblicas. El camino de Santiago ha ido unido indisociablemente a la cultura, a la formación y a la información. Cuanto se decía, predicaba, contaba, cantaba, esculpía o pintaba en el camino alcanzaba siempre a más gente y a más lugares. Gracias a su influjo en el arte y la literatura, Compostela junto con Jerusalén y Roma se convirtió en meta de la sociedad cristiana, especialmente a partir del siglo XI al XIV. El camino, fenómeno peregrinatorio jacobeo, llegaría a ser un foco catalizador de toda la sociedad cristiana. Los castillos en el Camino Los Castillos son el símbolo por antonomasia de la Edad Media española. Entre los años 722 y 1422 el paisaje ibérico se llenó de estas monumentales construcciones de piedra que se alzaban poderos en enclaves estratégicos. Su número aumentó espectacularmente en esta época gracias a la expansión económica que se vivía, y a la recuperación de territorios en manos de los árabes durante centurias. Esta coyuntura socio-económica favorable le debe mucho al Camino. El constante trasiego de peregrinos trajo consigo movimiento de capital y población venida de otras regiones de Europa, gente que llegó cargada de conocimientos y dinero. Las arcas de los reyes comenzaron a llenarse, pudiendo contratar mercenarios para continuar con la reconquista de las tierras del sur de Iberia. Alrededor de los castillos se levantaron pueblos -cuando había peligro sus gentes se refugiaban en ellos- y en su interior se formaron pequeñas y bulliciosas ciudades; con molinos, herrerías y pequeños mercados. Estas fortalezas se constituyeron en los núcleos sociales más relevantes del medioevo. La sociedad de entonces era básicamente rural: la tierra suponía el elemento económico más importante, a ella se destinaba la casi totalidad de la mano de obra disponible, que muchas veces se veía obligada a coger las armas para defender las posesiones de sus amos. El castillo se erigió en elemento catalizador de todas las actividades de la sociedad, agrícolas, gremiales, militares... Las ciudadelas estuvieron, también, relacionadas de manera muy directa con la consolidación y extensión de los feudos en los territorios reconquistados a los musulmanes. El castillo solía ser la recompensa o botín por los servicios prestados en una guerra al señor, era el centro de una naciente y boyante propiedad rural, y también la primera víctima de las revueltas populares y campesinas que se sucedieron en esos siglos. Los peregrinos realizaron su marcha hacia Compostela al abrigo de estas magníficas construcciones que se alzaban en elevadas colinas oteando el horizonte. En el camino pudieron admirar castillos como el de Javier en Navarra; el del Temple en Ponferrada, el Castillo-Palacio de Villafranca del Bierzo en León... Al menú Al menú
Las rutas hacia Santiago de Compostela
La mayoría de los peregrinos llega a Santiago por el llamado "Camino Francés", pero existen otras seis rutas históricas por las cuales se puede hacer el camino santo. Lavía francesa es la más transitada y la más promocionada, entra en España por Roncesvalles y Sompot, en los Pirineos y atraviesa las comunidades autónomas de Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia. La segunda ruta conocida es la del"Camino Norte". Entra en Galicia por Ribadeo, desde la costa, y por A Fonsagrada, desde el interior, una vez recorrido la costa española del Cantábrico a partir de Irún atravesando Euskadi, Cantabria y Asturias. Fue hasta el siglo X el más frecuentado. Los peregrinos procedentes del norte de Europa y de las Islas Británicas hacían su peregrinaje por mar siguiendo el denominado "Camino Inglés", desembarcaban en el puerto de la Coruña o en el de El Ferrol y desde allí continuaban a pie hasta la Catedral. También entra en Galicia el Camino Portugués, que lo hace por el municipio de Tui para seguir por O Porriño, Mos, Redondela, Soutomaior, Vilaboa, Pontevedra, Barro, Portas, Caldas de Reis, Valga, Pontecesures, Padrón, Rois, Teo y Ames, hasta Santiago. Esta ruta tiene también una variante que alcanza la frontera española por Chaves y, ya en Galicia, se une al Camino del Sureste por Verín. La quinta ruta hacia Santiago de Compostela es el "Camino del Sureste - Vía de la Plata". Surge de la prolongación hasta Galicia de la calzada romana que comunicaba las ciudades de Mérida y Astorga. Entra en Galicia por A Mezquita, y desde A Gudiña cuenta con dos ramales que atraviesa numerosos pueblos gallegos hasta alcanzar su destino. Otra vía elegida por los peregrinos es el "Camino de Fisterra-Muxía". Durante la Edad Media algunos peregrinos, después de venerar la tumba del Apóstol, seguían viaje hasta Cabo Neiro (Finisterre), considerado el fin del mundo. El último camino utilizado por los creyentes es la "Ruta Marítima de Mar de Arousa y Río Ulla" que conmemora la llegada en barco del Apóstol Santiago desde Palestina. Tiene dos puntos de entrada en Galicia y se funde en Padrón con el Camino Portugués. Al menú Al menú
CAMINANTE, NO HAY CAMINO. SE HACE CAMINO AL ANDAR.

		
		Etapa 1: De Roncesvalles a Zubiri (Navarra)


		De las diferentes rutas que conducen a Santiago de Compostela la más transitada es la francesa, que entra en España 
		por Roncesvalles (Navarra) y por Somport (Aragón). Lo habitual es comenzar el Camino por Roncesvalles, aunque si se 
		empieza por la población aragonesa de Somport, esta ruta confluirá con la navarra en Puente la Reina.  	

    
		Roncesvalles es uno de los puntos del Camino de Santiago más emblemáticos, no sólo por ser punto de partida de la 
		Ruta Jacobea Navarra, si no por la historia que alberga. En esta bella población se levanta La Real Colegiata, 
		construida en 1219 por orden de Sancho el Fuerte, vencedor de la Batalla de las Navas. Sus restos mortales reposan 
		en la sala capitular de esta abadía. Unos pocos metros más adelante el caminante se encontrará con una cruz de 
		peregrinaje del siglo XIV. Por otra parte, es tradición entre los viajeros, sean creyentes o no, asistir la noche 
		anterior de iniciar la aventura del camino a la misa de peregrinos.
		
		Una vez iniciada la ruta, la primera población que aparecerá en el camino será Burguete, conocida por sus recios 
		casones de estilo pirenaico. Seguidamente está Espinal, típico pueblo pirenaico fundado por el rey navarro Teobaldo II 
		en 1269.
		
		Durante el trayecto, y antes de llegar a la siguiente población, los peregrinos pasarán por el Alto de Menkiritz, 
		donde se halla una lápida en la que se puede leer: “Aquí se reza una salve a Ntra. Sra. de Roncesvalles”. Posteriormente, 
		el camino se adentra en Viscarret que tuvo antiguamente un hospital de peregrinos. A unos pocos kilómetros, la ruta se 
		bifurca durante un pequeño tramo para poder cruzar la bella población de Erro. Pero, si al salir de Viscarret se continúa 
		el camino sin seguir la bifurcación el excursionista pasará por Lintzoain –que posee una pequeña iglesia románica 
		dedicada a San Saturnino– para después comenzar a ascender al Puerto de Erro, famoso por su inigualable paisaje y la 
		impresionante panorámica que se divisa desde su punto más alto. En la subida al Puerto de Erro los caminantes descubrirán 
		“Los Pasos de Roldán”, una gran piedra que según la leyenda marca el tamaño del paso de Roldán. En la bajada del puerto 
		se encuentra Venta de Caminante.
		
		Esta primera etapa de la Ruta Jacobea finaliza en Zubiri, población a la que se entra cruzando el puente gótico de la 
		Rabia, que afirma la tradición quita la rabia de los animales si dan tres vueltas al pilón central de su arcada. 


		
		
		Etapa 2: de Zubiri a Pamplona

		
		Tras descansar en Zubiri de la primera agotadora jornada, el peregrino emprenderá la segunda etapa del Camino que le 
		llevará por Ilárraz y Esquízoz hasta llegar a Larrasoaña, donde se halla una Sociedad de Amigos del Camino que aclarará 
		cualquier duda que tenga el caminante. 	
		
		La Ruta transcurre después por Aquerreta, con su Iglesia de la Transfiguración, llega a Zuriáin que posee el templo de 
		San Millán, cruza el río Arga, en Iroz, por un hermosísimo puente románico y alcanza el pueblo de Zabaldica donde el 
		peregrino puede visitar la imagen de Santiago que guarda su Iglesia de San Esteban. Posteriormente, el Camino pasa por 
		Arleta, aquí se puede disfrutar de su románica Iglesia de Santa Marina que posee una imagen moderna de Santiago.
		
		La siguiente población que aparece en la Ruta es Trinidad de Arre, donde hubo un pequeño hospital (siglo XIV) dependiente 
		del de Roncevalles. Continúa después el trayecto por Villava y Burlada hasta alcanzar Pamplona, meta de la segunda jornada 
		del Camino de Santiago.
 		
		
				
		
		Etapa 3: de Pamplona a Puente la Reina

		
		Antes de partir de Pamplona para llevar a cabo la tercera fase del Camino, se puede disfrutar de esta hermosa e importante 
		ciudad durante la Edad Media; con su deslumbrante catedral gótica del siglo XIV, que posee uno de los claustros ojivales 
		más bellos de Europa, y fue famosa entre los peregrinos del medioevo por las comidas que repartían diariamente. Destacan 
		también, el convento de Santo Domingo (S. XVI) -con imágenes y relieves jacobeos-,y las iglesias fortaleza de San Cernin 
		(S.XIV), y San Nicolás (S. XIII), ambas de estilo gótico. 	
		
		
		La tercera jornada del Camino de Santiago sale de Pamplona y atraviesa en primer lugar Cizur Menor, donde se conservan las 
		ruinas de un hospital de peregrinos y se puede visitar la iglesia de la Encomienda de San Juan de Jerusalén (S. XII), y los 
		templos románicos de San Emeterio y San Celedonio. Posteriormente continúa su recorrido por la villa de Zariegui, que mantiene 
		un tramo del Camino empedrado en dirección al Alto del Perdón.
		
		Después la Ruta recorre los pueblos de Uterga, Muruzábal y Obanos, donde se funden los caminos de Somport y Roncesvalles, al 
		lado de la ermita de San Salvador. Finalmente, el camino alcanza la villa del Puente de la Reina, fin de la tercera etapa. 
		Esta población debe su nombre al puente edificado por doña Mayor de Navarra en el siglo XI, para facilitar el paso a los 
		peregrinos. 
		
		
		En este mapa, como en los siguientes, aparece en color azul el camino para peregrinos, que nosotros seguiremos aproximadamente 
		por carretera por la ruta marcada en amarillo. 
		
		
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		Etapa 4: de Puente la Reina a Estella


		En Puente la Reina, meta de la tercera etapa, se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV), 
		construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor 
		y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta 
		Jacobea. La cuarta fase del Camino de Santiago abandona esta encantadora villa por el Puente de los Peregrinos 
		-joya medieval del siglo XI- y se dirige a Mañeru donde el caminante halla un hermoso crucero renacentista, y puede 
		entrar a orar a su parroquia del siglo XVIII, San Pedro. 	


		Después llega a Cirauqui, típico poblado medieval con una bella calzada romana y que conserva la Iglesia de San Román 
		(S. XVI), repleta de recuerdos de antiguas peregrinaciones. Destaca también por su antigüedad, el templo de Santa 
		Catalina, del siglo XIII. Continuando con su trayecto, la Ruta Jacobea entra en Lorca, que posee un bello conjunto de 
		casa blasonadas e Iglesia románica del siglo XII, El Salvador.
		
		Tras dejar atrás este pueblo, el caminante llega a Villatuerta, con su iglesia parroquial románica del Siglo XII, una 
		ermita, San Miguel, del siglo XI y un puente románico. Finalmente, el Camino lleva a los cansados peregrinos a la 
		morada de su cuarta noche jacobea, Estella, noble Villa fundada en el 1909 por el rey de Navarra Sancho Ramírez.
		  


		
		
		Etapa 5: de Estella a los Arcos

		
		Estella, popularmente llamada "la pequeña Toledo", ofrece a los peregrinos unas cuantas joyas medievales como la Iglesia 
		de San Pedro de la Rúa, del siglo XII, que posee un bellísimo Claustro donde se encuentra el capitel de columnas 
		torcidas; la iglesia de San Miguel, siglo XII, con su maravillosa portada de estilo románico tardío; la del Santo Sepulcro, 
		siglo XII, también con una magnífica portada románica; la de San Juan Bautista, siglo XII; la de San Pedro de Lizarra, 
		de estilo gótico; y el Palacio de los Reyes, siglo XII. 	


		Tras visitar esta medieval villa, el caminante inicia su quinta jornada de peregrinación, que le lleva en primer lugar 
		a Ayegui, municipio en el que está situado el Monasterio de Irache, cuyos orígenes se pierden en la época visigótica. 
		Fue el más antiguo hospital de peregrinos jacobeos a su paso por Navarra y universidad en los siglos XVII y XVIII. 
		Cuenta con ábsides románicos, naves ojivales y un magnífico claustro renacentista. La visita a este bellísimo santuario 
		depara a los caminantes agradables sorpresas como una fuente de la que mana vino. Pero el Monasterio no es lo único 
		digno de ver en este histórico pueblo.
		
		El peregrino puede también detenerse ante la Parroquia de San Martín, del siglo XII, y disfrutar de los caldos de la 
		zona en el Museo del vino. El Camino discurre después hasta llegar a Azqueta donde se halla una fuente medieval, y 
		continúa pasando por Villamayor de Monjardín con su Iglesia del siglo XII, dedicada a San Andrés. Se halla aquí también 
		las Bodegas Castillo de Monjardín. Finalmente, la ruta continúa por Urbiola hasta alcanzar Los Arcos -una villa 
		desarrollada a ambos lados del Camino-, punto final de la quinta etapa del Camino Jacobeo. 
		
		
				
		
		Etapa 6: de Los Arcos a Logroño

		
		Antes de comenzar la sexta etapa del Camino, que conducirá a los peregrinos a Logroño, éstos pueden disfrutar de un 
		paseo por la Calle Mayor de la noble villa de Los Arcos, detenerse ante las fachadas de sus señoriales casas y contemplar 
		los blasones que las decoran. 	

		Después, el viajero puede entrar en la Iglesia Parroquial de Santa María -levantada en el siglo XVI- y admirar los distintos
		estilos artísticos que atesora; el bello claustro gótico, la talla de una virgen también gótica (S. XIV), la sillería del 
		coro es de 1561, los retablos mayor y laterales son barrocos, la torre renacentista y la portada plateresca.
		
		El recorrido del sexto día de peregrinaje, tras abandonar Los Arcos, conduce a los caminantes en primer lugar a Sansol, 
		municipio que conserva una iglesia del siglo XVIII, San Zoilo. Posteriormente entra en la villa de Torres del Río, donde 
		se alza una interesante iglesia funeraria románica de planta octogonal e influencias mudéjares. Fue erigida por la Orden 
		del Santo Sepulcro en el siglo XII. A esta iglesia la llaman popularmente "Linterna de los muertos", pues según cuenta la 
		tradición existía la costumbre de encender un fuego en lo alto de la linterna cuando algún peregrino fallecía en las 
		proximidades o en el hospital para peregrinos que aún se conserva.
		
		El camino continúa después su trayecto hasta Viana, declarado Principado en el siglo XV por Carlos III el Noble, título 
		que ostentaba el heredero de la Corona de Navarra. En esta principesca villa el viajero puede admirar la magnífica portada 
		renacentista de la Iglesia de Santa María, construida entre los siglos XIV y XVI. Por su grandiosidad parece una catedral, 
		posee cinco naves, once capillas y una espaciosa girola. En su interior hay un retablo lateral dedicado al Apóstol Santiago.
		
		El peregrino también puede disfrutar aquí de las ruinas de la Iglesia de San Pedro y de las hermosas fachadas blasonadas 
		que jalonan esta ciudad. Después de dejar atrás a la hermosa Viana, el Camino se despide de Navarra y entra en La Rioja, 
		tras cruzar un viejo puente de piedra de origen jacobeo penetra en Logroño, destino final del sexto día de ruta.
				
				
		
		
		Etapa 7: de Logroño a Nájera


		En Logroño el peregrino puede disfrutar de una ciudad cuyo casco antiguo conserva toda su atmósfera de burgo medieval. 
		La Rúa Vieja -la travesía más antigua de la Capital riojana- y la Calle Barriocepo son los viales que utiliza utiliza el 
		peregrino para atravesar esta villa, no sin antes detenerse ante la Iglesias de Santiago el Real, con una imagen del siglo 
		XVII que representa la aparición del Apóstol en la batalla de Clavijo; Santa María del Palacio, que posee un retablo del 
		siglo XVI de Arnao de Bruselas, una de las obras más importantes del manierismo hispano; San Bartolomé, de estilo románico 
		y gótico, -e incluso, mudéjar-; y la Concatedral de Santa María la Redonda, un hermoso templo gótico coronado por dos torres 
		barrocas. 	


		El viajero sale de la ciudad por la puerta del Camino, y continúa el trayecto hasta Navarrete, donde antes de llegar 
		descubrirá los restos del Hospital de san Juan de Acre, mandado construir en la Edad Media por doña María Ramírez. Cruza 
		después la villa por la medieval Calle Mayor -sigue el mismo trazado que impuso la peregrinación- en la que se alza la 
		Iglesia de la Asunción, del siglo XVI, y la abandona pasando al lado del cementerio que conserva la portada del Hospital 
		antes mencionado y capiteles jacobeos.
		
		La ruta transcurre después hacia la conocida Nájera, cuna de reyes y corte del reino Pamplona-Nájera en tiempo del rey 
		Don García. Esta real villa fue etapa del Camino a partir del año 1030, en que Sancho el Grande decide desviar el 
		itinerario de los peregrinos. Su hijo García IV mandó después edificar el Monasterio de Santa María la Real y un albergue 
		fijando así, definitivamente, su carácter de ciudad de peregrinación. El Monasterio, un magnífico templo gótico edificado 
		sobre otro anterior a principios del siglo XV, acoge el claustro y el sepulcro de Doña Blanca, el de Diego López de Haro, 
		el panteón de los Reyes y el Coro, obras maestras de su época. 
		

		
		
		Etapa 8: de Nájera a Santo Domingo de la Calzada

		
		La octava jornada del Camino se despide de Nájera, pero antes de continuar su trayecto hacia Azofra se desvía de la 
		ruta jacobea para conducir al peregrino a los santuarios de San Millán de la Cogolla, que, aunque ajenos a la peregrinación, 
		sí tuvieron un enorme peso en la España cristiana medieval. En San Millán se hallan dos de los más conocidos e importantes 
		de España, los monasterios de Suso, siglo VI al XI -probablemente el más antiguo de la Península Ibérica-, y Yuso, siglo XI. 	

		Ambos son la cuna del idioma castellano, aquí se escribieron las primeras palabras de una de las lenguas más importantes del 
		mundo. Recuperada la Ruta Jacobea, ésta continúa hasta Azofra -pueblo que contó con un hospital y una iglesia destinada a 
		dar sepultura a los peregrinos-, entrando después en los municipios de Cirueña y Hervias. Finalmente el Camino llega a Santo 
		Domingo de la Calzada, una de las etapas más importantes de la ruta Jacobea, que atraviesa la villa de parte a parte.

		Esta bellísima ciudad conmemora con su nombre a un monje -elevado a Santo- que dedicó gran parte de su vida a facilitar el 
		paso a los caminantes, construyendo él mismo el puente que salva el Oja y la calzada que une su ciudad con Redecilla. A 
		Santo Domingo se le atribuyen diversos milagros, entre ellos el más conocido es el acaecido unos 300 años después de su 
		muerte y que es conocido popularmente con el nombre de la Leyenda del Gallo y la Gallina.
 		
		
				
		
		Etapa 9: de Santo Domingo a Belorado

		
		La novena etapa del Camino abandona La Rioja y entra en Burgos. Tras dejar Santo Domingo de la Calzada la Ruta 
		continúa hacia Grañón, donde poco antes de llegar el peregrino se encuentra con la "Cruz de los Valientes", que recuerda 
		el escenario de un "Juicio de Dios" entre los representantes de Grañón y Santo Domingo, por la posesión de una dehesa. 
		Ganó el pleito Martín García, de Grañón, que desde entonces es recordado como héroe local. 	

		El caminante halla aquí un ejemplo del típico urbanismo jacobeo, con una alargada calle principal. Posee además el 
		pueblo una iglesia parroquial, san Juan Bautista, que atesora un maravilloso retablo mayor renacentista.

		Posteriormente el recorrido deja la Rioja y penetra en Burgos a través de Redecilla del Camino, municipio asentado a 
		ambos lados del Camino. Durante la Edad Media poseyó hasta tres centros de asistencia al viajero. El romero puede 
		aquí orar en su Iglesia de la Virgen de la Calle, levantada en el siglo XIV y reedificada en los siglos XVII y XVIII 
		y que posee una magnífica pila bautismal románica del siglo XII. La localidad conserva también un antiguo hospital de 
		peregrinos, San Lázaro.

		Una vez finalizado el recorrido por Redecilla, el Camino continúa hacia Castidelgado donde hubo hace mucho un monasterio 
		y hospital dedicadas a la advocación de Santiago Apóstol. En la actualidad, conservan la casa solariega de los condes de 
		Berberana, así como la iglesia de San Pedro (S. XVI) y la ermita de Santa María del Campo, con portada del siglo XVIII.

		El siguiente pueblo en aparecer en el trayecto de la Ruta Jacobea es Viloria, patria de Santo Domingo de la Calzada, 
		aquí nació el santo en el 1019 y fue bautizado en la pila bautismal que aún se conserva en la iglesia parroquial, 
		Nuestra Señora de la Asunción. Después cruza Villamayor del Río y finalmente alcanza Belorado, fin de trayecto de la 
		novena jornada del Camino.

		Estos maravillosos hechos atrajeron durante siglos a los peregrinos, que llagaban a Santo Domingo de la Calzada 
		-erigida ciudad en 1134 por concesión de Alfonso XI-, deseosos de contemplar alguno.
		Una vez en Santo Domingo, el viajero debe visitar la Catedral, magnifico edificio iniciado a mediados del siglo XII 
		y concluido ya en época gótica, que conserva, entre otras valiosas obras de arte, el mausoleo del Santo y un retablo 
		mayor de estilo renacentista. También destaca su torre del siglo XVIII. La ciudad conserva además la hospedería que 
		fundó Santo Domingo, aunque fue reconstruida en el siglo XIV y actualmente lo ocupa un parador de turismo.
		
		
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		Etapa 10: de Belorado a San Juan de Ortega


		En Belorado el peregrino puede beber como sus antiguos predecesores de su medieval fuente, y orar en la ermita de 
		Nuestra Señora de Belén, antes hospital. También destaca su iglesia parroquial de Santa María -reedificada en el siglo 
		XVI sobre la antigua Iglesia de la Virgen de la Capilla, guarda interesantes sepulcros, una capilla jacobea y un hermoso 
		retablo renacentista-, la iglesia de San Pedro, del siglo XVII y el Convento de la Virgen Bretonera. 	


		La décima jornada del Camino lleva al romero en primer lugar a Tosantos, municipio al que se entra tras cruzar el puente 
		del Cato, atribuido a Alfonso VI. Preside la villa una ermita rupestre, Virgen de la Peña, rodeada de antiguas cuevas. 
		Después continúa el trayecto hasta Villambista donde su iglesia parroquial conserva un retablo del siglo XVI y la Ermita 
		de San Roque otro procedente del Convento de San Francisco de Belorado.

		Prosigue la Ruta hacia Espinosa del Camino, población levantada a ambos lados del Camino. Se hallan en este municipio las 
		ruinas de San Felices, abadía fundada en el siglo IX por el santo que le da nombre. Fueron enterrados aquí tanto San Félix 
		como el conde Diego Parcelos, insigne hombre que llevó a cabo la repoblación de Burgos. Posteriormente, el peregrino entra 
		en Villafranca Montes de Oca, villa llena de historia, en ella se conservan las ruinas del Hospital de San Antonio Abad, 
		fundado en 1830 por la Reina Juana.

		Tuvo una catedral que fue destruida por los musulmanes, sobre sus restos se levantó la Iglesia de Santiago, en el siglo 
		XVIII. Tras abandonar este pueblo la Ruta pasa por Valdefuentes, de camino a San Juan de Ortega, meta de la décima etapa del 
		Camino. La Iglesia de San Nicolás (S. XII) guarda el sepulcro del santo fundador de esta villa, San Juan, lo mismo que un 
		baldaquino gótico-florido del siglo XV donde se representan milagrosas escenas de la vida de San Juan. 


		
		
		Etapa 11: de San Juan de Ortega a Burgos

		
		La undécima etapa del Camino sale de San Juan de Ortega y se dirige en primer lugar a Agés, antes de llegar, el peregrino 
		pasa por la ermita de Nuestra Señora del Rebollar, del siglo XVIII. En este municipio, donde en su día hubo minas de hierro, 
		el viajante puede entrar a orar en su iglesia parroquial (S. XVI). La Ruta abandona después el pueblo cruzando un puente 
		románico de un solo ojo y transcurre hasta Atapuerca, municipio conocido mundialmente gracias a sus yacimientos prehistóricos. 
		En esta villa el caminante puede disfrutar de su iglesia parroquial del siglo XVI, San Martín. 	


		Tras dejar este ancestral pueblo el trayecto continúa hacia Cardenuela -con su iglesia parroquial de bella portada renacentista-, 
		pasa por Orbaneja y Villafría y llega a Gamonal, sede episcopal hasta que se trasladó a Burgos. Destaca su Iglesia de Nuestra 
		Señora La Real y Antigua, S. XIV, que posee un bello crucero del siglo XVI.

		Finalmente, el Camino llega a Burgos, ciudad íntimamente ligada a la Ruta Jacobea, en ella han estado presentes a lo largo 
		de su historia 35 hospitales y albergues. Destaca su impresionante y bellísima catedral, una de las más importantes de 
		España, donde el peregrino puede contemplar las capillas del Condestable, de Santiago, del Cristo de Burgos..., el Coro, 
		varias de sus portadas; Pellejería, Sarmental...

		Pero la Catedral no es el único monumento de Burgos, la villa está repleta de ellos, el romero puede visitar la Iglesia de 
		San Nicolás, la puerta mudéjar de San Martín, S. XIV, el Monasterio de las Huelgas Reales -acoge numerosos panteones reales 
		y un museo de telas-, el Hospital del Rey del siglo XII -el más antiguo de la ciudad-, la Parroquia de San Lesmes, S. XV-XVI.
		
		
				
		
		Etapa 12: de Burgos a Hontanas

		
		El Camino abandona Burgos e inicia la duodécima jornada de la Ruta por Villalvia, transcurre después por Tardajos, antiguo 
		pueblo de origen precristiano que llegó a tener un hospital junto a la Iglesia de San Juan. El viajero puede disfrutar aquí de 
		su iglesia parroquial de la Asunción, S. XIII-XVIII, con un bonito crucero del siglo XVIII, y del Convento de los PP. Paúles que 
		conserva restos de la portada del Palacio de los Santo Domingo, S.XVI. 	


		El trayecto continúa hacia Rabé de las Calzadas donde el romero pasa por su iglesia parroquial de Santa Marina, de la que destaca 
		su puerta del siglo XIII. Entra después en Hornillos del Campo, con su calle-camino típicamente jacobea y presidido por una 
		desproporcionada iglesia ojival de tres naves y una buena crucería. La villa conserva también los restos de un monasterio 
		benedictino y del Hospital de San Lázaro, vestigios de su medieval esplendor cuando llegó a contar con varios hospitales. Se 
		hallan además aquí, dos puentes medievales.

		Finalmente, el Camino llega a Hontanas, fin de trayecto de esta etapa. Aquí se halla la iglesia parroquial de Nuestra Señora de 
		la Concepción, junto a las ruinas del Convento de San Antón -con una iglesia gótica del siglo XIV- fundado por Alfonso VII en 
		1146. Según las leyendas populares los monjes antonianos curaban, aquí, el llamado fuego de San Antón -enfermedad parecida a la 
		lepra- cortando los miembros enfermos de los afectados..
		
		
		
		
		
		Etapa 13: de Hontanas a Frómista


		Después de un buen descanso el peregrino comienza su decimotercera jornada en el Camino de Santiago, éste le lleva en 
		primer lugar a San Antón, donde se hallan las ruinas del Convento de los Antonianos, S.XIV. Prosigue después hacia 
		Castrogeriz, viejo poblado celta repoblado por Sigeríco a finales del siglo VII. En esta histórica villa -llegó a contar 
		con siete hospitales- el viajante puede entrar a orar en la Iglesia de Santa María del Manzano y disfrutar a la vez de 
		una imagen de la virgen en madera policromada.  	


		Puede también visitar la iglesia parroquial de Santo Domingo, que cuenta con un museo; la iglesia gótica de San Juan, 
		S.XIII-XVI; los restos de un castillo del siglo XIV y las murallas con basamentos de la época romana.

		Tras abandonar este pueblo, la Ruta entra en tierras palentinas cruzando primero por Itero de la Vega, población que tuvo 
		en la Alta Edad Media la potestad de elegir por señor a quien quisiesen. Su iglesia de San Pedro se levantó durante el 
		siglo XVI sobre otra anterior del siglo XII. Tiene también una ermita, de la Piedad, del Siglo XIII, con una talla del 
		Apóstol Santiago. El romero además puede admirar las esculturas y monumentos funerarios que atesora el municipio.

		Posteriormente, el trayecto continúa y llega a Boadilla del Camino, donde fundó su primer hospital el obispo Antonio de 
		Rojas en el siglo XVI, tiempo por el que se constituyó también la iglesia de la Asunción, que posee un retablo renacentista 
		con pinturas de Juan de Villoldo y una pila bautismal románica.

		Tras esta intensa y agotadora jornada el caminante llega a Frómista, una de las localidades más genuinamente jacobeas, como 
		indica su riqueza monumental. De los hospitales con que contó, queda el de Palmeros, convertido en hostería. Destaca también, 
		la iglesia románica de San Martín, que formó parte del monasterio benedictino fundado por doña Mayor. Conserva en su interior 
		notables esculturas. También son dignas de mención las iglesias de San Pedro renacentista, S.XV, y de Santa María del 
		Castillo, construida durante el siglo XVI. 


		
		
		Etapa 14: de Frómista a Carrión de los Condes

		
		Tras abandonar Frómista el Camino inicia su recorrido en esta etapa por Población de Campos, donde el peregrino puede 
		visitar las ermitas de San Miguel, del siglo XII, y del Socorro, también del siglo XII, y la iglesia parroquial de la Magdalena, 
		de estilo gótico. La ruta cruza después los pueblos de Villovieco; Revenga de Campos, donde se alza la iglesia de San Lorenzo 
		que guarda una talla del santo del siglo XVIII; y Villarmentero de Campos, aquí el romero puede entrar en la iglesia de San 
		Martín y disfrutar de su artesonado mudéjar, del retablo plateresco y de un bello Calvario. 	


		Posteriormente, el trayecto continúa por tierras palentinas hasta llegar a Villalcázar de Sirga, villa que contó con dos hospitales 
		para peregrinos. Aquí se alza la iglesia de Santa María la Blanca, del siglo XIII, que consta de tres naves y tiene una capilla 
		dedicada al Apóstol Santiago. Guarda también esta iglesia una imagen de la Virgen de las "Cantigas", a la que el rey Alfonso X 
		"El Sabio" dedicó algunos de sus escritos.

		Destaca también en este templo el Presbiterio, el Retablo Mayor y la Capilla con sepulcros del siglo XII. Este municipio conserva 
		además un palacio del siglo XVII. Finalmente, la Ruta Jacobea lleva a los caminantes a la villa en la que descansaran de la 
		decimocuarta etapa del Camino, Carrión de los Condes. Ciudad con un importante pasado medieval, fue corte de reyes, sede de 
		concilios y cuna de personajes tan insignes como el Marqués de Santillana.
 		
		
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		Etapa 15: de Carrión de los Condes a Calzadilla de la Cueza

		
		En la decimoquinta etapa del Camino el peregrino se puede desviar del Camino tradicional para acercarse a Calzada de los 
		Molinos y visitar la iglesia románica de Santiago, con su Retablo Mayor en el que aparece representado el Apóstol Santiago. 
		También puede ir a visitar las ruinas del monasterio de Benevivere, S.XII. Después, el trayecto cruza Calzadilla y llega a 
		Cervatos de la Cueza, donde se encuentran las iglesias de Santa Columba y de San Miguel. 	


		Tras atravesar estos pueblos el caminante retoma la Ruta Jacobea y la sigue hasta llegar a Quintanilla de la Cueza, población 
		tardo-romana del siglo III y IV donde se conservan los restos de una villa romana con importantes mosaicos y en la que se 
		alza la Iglesia parroquial de la Asunción, de ladrillo y con notables artesonados.

		Su Retablo Mayor del siglo XVI, recoge escenas de la vida de Cristo, y esculturas de San Antón y Santa Catalina, ambas del 
		siglo XVI. En el pórtico y el presbiterio se pueden contemplar artesonados mudéjares. Continúa después el Camino hacia 
		Calzadilla de la Cueza, villa por la que pasó antiguamente una calzada romana. Preside la población una solitaria torre, faro 
		de los peregrinos durante la Edad Media.

		Posee una iglesia parroquial, San Martín, que atesora un retablo renacentista del siglo XVI, obra de la escuela de Juan de 
		Juni y que procede del antiguo monasterio de Santa María de las Tiendas. En esta zona no abundan los monumentos pero sí 
		construcciones típicas como los palomares, edificaciones de distintas formas desde cuadradas hasta octogonales. 
		Aquí el romero puede visitar el convento de Santa Clara, S.XIII, donde se guarda una Piedad de Gregorio Fernández; la iglesia 
		románica de Santa María del Camino, con una imagen de Cristo del siglo XV; el Monasterio de Zoilo, S.XVI, obra maestra del 
		renacimiento, y numerosas iglesias más. También se puede disfrutar de la bella fachada románica del templo de Santiago, 
		destruida por los franceses durante la Guerra de la Independencia.
				
				
		
		
		Etapa 16: de Calzadila de la Cueza a Sahagún


		La etapa de hoy conduce a los peregrinos a León, comunidad importante en la Ruta Jacobea y llena de historia y arte. Pero 
		antes de entrar en tierras leonesas el Camino cruza aún por algunos pueblos palentinos como; Santa María de las Tiendas, 
		donde se halla un caserío construido con las ruinas de un hospital del siglo XI-XII; Lédigos, población donada a la 
		Iglesia de Compostela por doña Urraca. 	


		Terradillos de los Templarios, villa que como su nombre indica perteneció a esta orden religioso-militar; Moratinos, y 
		San Nicolás del Real Camino, municipio en el que se alza una iglesia de ladrillo que guarda un retablo del siglo XVIII.

		Abandona la Ruta Palencia y entra en León por Sahagún, meta de esta decimosexta etapa del Camino. Esta histórica ciudad 
		adquirió muchísima importancia gracias al Camino de Santiago. Se convirtió en un Burgo de especial relevancia, con ferias 
		y mercados donde se vendían numerosos productos, así mismo el arte románico se desarrolló aquí con gran vigor.

		El romero puede disfrutar en esta hermosa villa de los restos del que fue uno de los monasterios más importantes del norte 
		de la península, dueño de grandes extensiones de tierra y que llegó incluso a acuñar moneda. Fue además un centro cultural 
		de prestigio, donde recibieron educación personajes tan ilustres como Fray Bernardino de Sahagún. También destacan las 
		iglesias románicas de San Tirso y San Lorenzo, siglos XII y XIII; la ermita de la Virgen del Puente; el monasterio de San 
		Facundo; San Juan, la Trinidad y la Peregrina.

		Destaca entre todos estos templos, el monasterio de las Benedictinas de estilo románico de ladrillo, siglo XII. Su fachada 
		es de una inigualable estética con unos capiteles románicos muy valiosos. En el interior de la iglesia y presidiendo la 
		misma un cristo de Gregorio Fernández. Actualmente, este monasterio acoge un museo donde se exhiben importantes piezas de 
		arte procedentes de diversos lugares de Sahagún y comarca, entre las que destaca la Custodia procesional de Enrique de Arfe, 
		numerosos cuadros renacentistas y barrocos, esculturas románicas y flamencas, custodias procesionales de diversas épocas, 
		así como un retablo de estilo churrigueresco. También cabe destacar que se encuentra aquí el sarcófago con los restos 
		mortales del Rey Alfonso VI y sus esposas.
		  


		
		
		Etapa 17: de Sahagún a Reliegos

		
		En esta jornada, y tras dejar atrás Sahagún, el Camino comienza su recorrido por Calzada del Coto. A la entrada de esta 
		población la Vía Jacobea se bifurca en dos rutas, unidas de nuevo en Mansilla de las Mulas: el Real Camino Francés, que 
		discurre por El Burgo Ranero, y el camino de Calzadilla de los Hermanillos, que sigue la antigua Calzada Trajana de los 
		romanos.
		Siguiendo el trayecto por la Ruta Francesa, el peregrino llegará primero a Bercianos del Real Camino, donde se alza la 
		iglesia parroquial de El Salvador, edificio que guarda en su interior una talla de San Juan Bautista y una pintura del 
		Calvario, las dos del siglo XVI. Posteriormente, el caminante alcanzará la población de El Burgo Ranero, atravesado por 
		una larga y recta Calle Real herencia del Camino de Santiago. 
	


		Finalmente, el peregrino alcanza, al final de la etapa de esta tranquila jornada, Reliegos, población que fue Pallantia 
		de los romanos y en la que confluían tres calzadas militares. Son muy conocidas sus bodegas subterráneas.
		
		
				
		
		Etapa 18: de Reliegos a León

		
		Al peregrino le espera hoy una jornada llena de historia, donde podrá observar algunos de los monumentos románicos más 
		importantes de España. La decimoctava etapa comienza cruzando Mansilla de las Mulas, población con murallas y torres 
		que fue repoblada por Fernando II en 1181. Tuvo una posición relevante en la Edad Media que ha legado monumentos como 
		la iglesia de San Martín (S. XIII) –restaurada en 1989 y hoy sede de la Casa de Cultura del municipio–; la iglesia 
		parroquial de Santa María, construida en el siglo XVIII sobre un templo anterior; el convento de San Agustín (S. XVI) 
		y la ermita de la Virgen de Gracia –restaurada en varias ocasiones–.
	


		Tras abandonar esta histórica villa por un puente de piedra que cruza el río Esla, el andariego retoma el Camino para 
		dirigirse a Villamoros, aunque antes puede desviarse de la ruta para acercarse al Monasterio de San Miguel de la Escalada 
		–a 16 kilómetros de Mansilla de las Mulas–, Monumento Nacional de estilo mozárabe.

		Después de Villamoros aparece en la Ruta Jacobea Puente Villarente, población a la que se accede tras pasar por un puente 
		de veinte ojos. Se conserva aquí un Hospital de Peregrinos del siglo XVI. Continúa el trayecto hasta Arcahueja y alcanza 
		después Valdelafuente, donde se pasa por un crucero moderno a la salida del pueblo. Tras descender del alto del Portillo 
		el Camino se adentra en la ciudad de León.

		León atesora algunos de los monumentos histórico-artísticos más relevantes de España, como su Catedral, joya del gótico 
		y obra maestra de la arquitectura. Fue levantada entre los siglos XIII y XVI, y restaurada durante el siglo pasado. Destaca, 
		también, la Basílica románica de San Isidoro (S. XI y XII), donde se guarda el sepulcro de San Isidoro de Sevilla, y el 
		monasterio de San Marcos con su magnífica fachada de estilo plateresco. Otros edificios destacables son la iglesia de Santa 
		Ana –construida por Doña Urraca en el siglo XII–, el Palacio de los Guzmanes (S. XVI), la románica iglesia de Santa María 
		del Mercado (S. XII), el convento de la Concepción (S. XVI) y la Casa Botines, diseñada por Gaudí a finales del XIX. León 
		conserva, asimismo, muestras de las antiguas murallas romanas que protegieron el recinto de la ciudad. 
				
				
		
		
		Etapa 19: de León a Villadangos del Páramo


		Abandona el peregrino la ciudad de León y continúa su viaje siguiendo la Ruta Jacobea hacia Trobajo del Camino, con una 
		ermita dedicada al Apóstol Mártir, después de esta pequeña población viene La Virgen del Camino, donde cuenta una leyenda 
		popular que en 1506 se le apareció la Virgen a un pastor pidiéndole que construyese un santuario. Actualmente existe uno 
		edificado en 1961. El trayecto sigue posteriormente hasta llegar a Valverde de la Virgen, donde no quedan vestigios del 
		Camino medieval. 	


		La siguiente población por la que cruza la ruta es San Miguel del Camino, donde hubo un hospital para peregrinos en el 
		siglo XII. En el museo arqueológico de León se conserva una imagen del Santo Apóstol del siglo XV que perteneció a esta 
		institución. Tras abandonar éste municipio la Ruta conduce al romero al último punto de la decimonovena etapa, Villadangos 
		del Páramo, una villa de origen romano.

		En 1111 tuvo lugar aquí la batalla entre la reina doña Urraca de León y Alfonso I de Aragón, su marido. Aquí también hubo un 
		hospital durante la Edad Media. El romero puede dar un tranquilo paseo por sus calles y entrar a orar a su iglesia parroquial, 
		donde conservan una imagen del Apóstol Santiago del siglo XVIII. 
		

		
		
		Etapa 20: de Villadongos del Páramo a Astorga

		
		Inicia la Ruta Jacobea una nueva etapa más que conduce al romero en primer lugar a San Martín del Camino donde se conserva 
		el solar de un antiguo hospital. Continúa después el trayecto hasta Hospital de Órbigo, villa en la que se celebraron en 1434 
		unas famosas justas organizadas por Suero de Quiñónez en las que retó a numerosos caballeros europeos. El caminante descubre 
		aquí una iglesia, de San Juan, construida por los antiguos Caballeros Hospitalarios. Tras abandonar este épico pueblo el Camino 
		cruza Santibáñez de Valdeiglesias y conduce al viajero a San Justo de la Vega, donde se alza una iglesia parroquial que guarda 
		una talla de San Justo del siglo XVI, y un retablo del siglo XVII. 	


		Finalmente el peregrino llega al final de su vigésima jornada en el Camino de Santiago cuando alcanza la episcopal villa de 
		Astorga, conocida por los romanos con el nombre de Astúrica Augusta. En esta histórica y religiosa urbe, que llegó a contar con 
		25 hospitales, confluyen las Rutas Jacobeas Francesa y de la Plata. Preside la ciudad su espléndida catedral gótica, S.XV, con 
		fachada barroca y elementos renacentistas.

		Tiene además una portada jacobea y guarda en su interior un retablo de Becerra del siglo XVI. Se alza también en Astorga el 
		Palacio Episcopal ó Palacio Gaudí, en el que se encuentra situado el Museo de los Caminos, que recoge piezas de todas las 
		iglesias relacionadas con el Camino de Santiago. El romero puede también disfrutar con la muralla romana y medieval, la 
		Ergástula romana y las emparedadas.
 		
		
		
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		Etapa 21: De Astorga a Rabanal del Camino

		
		Abandona el Camino Astorga y comienza una nueva jornada en la que conduce al peregrino, en primer lugar, hasta Valdeviejas. 
		Antes de entrar en esta pequeña población el caminante pasará al lado de la ermita del Ecce Homo. Después, ya en el municipio 
		-que tuvo hospital de peregrinos- verá su iglesia de San Verísimo cuyo retablo del siglo XIV se exhibe en el Museo de los 
		Caminos de Astorga.

		La Ruta cruza más tarde Murias de Richivaldo y llega a Castrillo de los Polvazares, villa que posee un impresionante conjunto 
		arquitectónico en el que permanece impasible el espíritu maragato, y donde se conservan los restos de un castro romano.

		Posteriormente, el trayecto avanza hacia Santa Catalina de Somoza, ejemplo de pueblo jacobeo, con sus casas a ambos lados del 
		camino. Tuvo un Hospital denominado Grande por los lugareños. En sus cercanías se encuentra el monte Teleno, dedicado a Marte 
		por los romanos. Después de dejar atrás este pequeño municipio, el Camino entra por la Calle Real en El Ganso donde en 1142 
		hubo un Hospital y Monasterio. En su iglesia de Santiago destaca la Capilla dedicada al Cristo de los Peregrinos. Un par de 
		kms. más adelante se conservan en buen estado las ruinas de La Fucarona, explotación aurífera de los romanos.

		Continúa la Ruta Jacobea su recorrido y llega a Rabanal del Camino -fin de trayecto por hoy-, en cuya entrada aparece una 
		casona que en época medieval fue Hospital de Peregrinos. También se halla aquí una casa, la de las Cuatro Esquinas, en la que 
		se afirma se alojó Felipe II. El viajero puede entrar a orar en su ermita de San José, o en su iglesia parroquial templaria, 
		con restos del siglo XII.
				
				
		
		
		Etapa 22: de Rabanal del Camino a Molinaseca


		Tras abandonar Rabanal, el Camino de Santiago continúa su recorrido por tierras leonesas. El primer pueblo que cruza en esta 
		etapa es Foncebadón, enclave de gran importancia durante la Edad Media, pero hoy abandonado. Aquí se celebró un concilio 
		en el siglo X, y un siglo después el ermitaño Guacelmo fundó una hospedería para peregrinos. A pocos Kms. del municipio, 
		en una cumbre que los romanos dedicaron a Mercurio, se alza la Cruz de Ferro, un gran montículo de piedras con una cruz 
		de hierro clavada en un palo en lo alto. Es tradición depositar aquí una piedra traída del lugar de origen del caminante.


		El recorrido avanza y llega a Manjarín, otro pueblo abandonado y que tuvo también un Hospital. La Ruta cruza después El 
		Acebo, en cuya entrada se halla la Fuente de la Trucha. Sorprenden sus casas, con escalera exterior y tejado de pizarra. 
		Mientras que en su iglesia parroquial se atesora una talla románica de Santiago peregrino. Cerca de este municipio se 
		halla Compludo, donde San Fructuoso fundó en el siglo VII su primer monasterio.

		Se conserva su herrería medieval que funciona con agua. El trayecto continúa y lleva al caminante a Riego de Ambrós, donde 
		se pueden visitar las ermitas de San Fabián y San Sebastián y su iglesia de la Asunción. Finalmente, el caminante llega al 
		final de la etapa de hoy que se sitúa en Molinaseca. Al entrar en esta hermosa villa -cruzando por un puente románico- lo 
		primero que se ve son las ruinas del Santuario de las Angustias. Y una vez en el pueblo no se puede dejar de admirar sus 
		casas blasonadas y con torres, entre las que se cuenta la que habitó la reina Doña Urraca. También destacan la casa de los 
		Balboa, el Hospital y el crucero con capilla del Santo Cristo que hay al final de pueblo. 


		
		
		Etapa 23: de Molinaseca a Villafranca del Bierzo

		
		El Camino abandona Molinaseca e inicia el recorrido de esta nueva jornada atravesando en primer lugar la pequeña población 
		de Campo, donde se halla la ermita del Santo Cristo, para posteriormente entrar en la conocida ciudad leonesa de Ponferrada. 
		A esta ciudad, con antecedentes prehistóricos y romanos, se entraba en la Edad Media por dos accesos: por el puente romano 
		del río Boeza, que se hundió en el siglo XVIII; o bajando por el camino de los Gallegos y cruzando después el río por el 
		puente medieval del Mascarón.

		A finales del siglo XI el obispo de Astorga, Osmundo, mandó construir un nuevo puente "la Pons ferrata", un paso con 
		barandilla de hierro que dio nombre a la ciudad. Más adelante, entre los siglos XI y XIV, se alzó el castillo de los 
		Templarios, y a finales del siglo XV, los Reyes Católicos mandaron edificar el Hospital de la Reina, cerca de la fortaleza. 
		Destacan también en esta monumental villa la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, S. XVI -erigida para conmemorar la 
		aparición de esta virgen en un encinar-, y la iglesia barroca de San Andrés, S. XVII, con un maravilloso retablo del siglo 
		XIII, "El Cristo de las Maravillas".

		Una vez recorrida esta ciudad, el caminante continúa su recorrido hasta Columbrianos, donde se conserva su calzada romana; 
		para cruzar después Fuentesnuevas, con su ermita del Campo; y entrar posteriormente en Camponayara, un pueblo importante 
		en el camino. Tuvo dos hospitales durante la Edad Media.

		La Ruta sigue después su trayecto hasta Cacabelos, donde lo primero que se ve es la ermita de San Roque; luego la iglesia 
		de Santa María, S. XIII-XVI, con una talla de la virgen del siglo XIII. También destaca el Santuario de la Quinta Angustia, 
		neoclásico del siglo XVIII, con Hospital de Peregrinos.

		La etapa de hoy finaliza en Villafranca del Bierzo, ciudad fundada en el siglo XI y donde tuvo una notable presencia la Orden 
		de Cluny. El peregrino puede disfrutar aquí de la Colegiata de Santa María, S. XIII-XVI; de las iglesias de Santiago, S. XII, 
		y San Nicolás; y de la Calle del Agua, repleta de palacios y casonas con blasones. También hay que visitar el Castillo-palacio 
		de los Marqueses.
		
		
				
		
		Etapa 24: de Villafranca del Bierzo a Cebreiro

		
		Al finalizar la etapa de hoy el peregrino habrá alcanzado tierras gallegas. La Ruta abandona Villafranca del Bierzo, e inicia el 
		recorrido cruzando primero Pereje, municipio de aspecto medieval, para entrar después en Trabadelo, población que perteneció 
		a la Iglesia de Compostela tras ser donado por Alfonso III y en el que se alzó el Castillo de Auctares. Continúa después el 
		trayecto por Vega de Valcarcel, en plenos Ancares leoneses. Esta villa nació a la vera de los castillos de Sarracín, aún se 
		conservan algunas ruinas, y de Veiga, ambos llenos de leyendas celtas. Se cuenta además que en el año 1520 se alojó aquí 
		Carlos V.

		Cerca ya de Lugo, el Camino cruza Ruitelán, con su Capilla de San Froilán, que según relatan las leyendas populares estuvo 
		aquí de ermitaño. Entra después el viajero en Herrerías, llamado así porque antiguamente hubo muchas en su suelo. 
		Posteriormente, el trayecto discurre hasta La Faba, desde aquí ya se divisa la cumbre del Cebreiro, meta de la etapa vigésimo 
		cuarta. El último pueblo leonés que cruza la Ruta Jacobea es Laguna de Castilla.

		Entra el peregrino en tierras gallegas por Lugo, ya está más cerca de Santiago. El primer pueblo lucense que recorre el 
		Camino es Cebreiro, situado a 1.300 metros de altitud. Se conserva aquí un núcleo de "pallozas" -viviendas prerrománicas de 
		forma circular y techo de paja- y un bonito templo prerrománico de los siglos IX-X, en el que se puede admirar el Cáliz, la 
		Patena del "Santo Milagro" y una preciosa talla románica de Santa María la Real. Así mismo, se puede visitar el Museo 
		etnográfico, situado en una pazolla.
		
		
		
		Etapa 25: de Cebreiro a Triascatela

		
		Se inicia la primera jornada gallega por Liñares para entrar después en Hospital de la Condesa, población que cuenta con una 
		iglesia y hospital para peregrinos de similar estilo y estructura que otras hospederías como el de Santa María la Real, o la del 
		vecino Cebreiro. El sobrenombre de "La Condesa" que acompaña a la denominación del pueblo es un homenaje a la fundadora del 
		hospital, a finales del siglo IX.
	

		El caminante cruza después las aldeas de Padorneio, con su iglesia del siglo XV; Fonfría do Camiño, que conserva el antiguo 
		hospital para peregrinos Santa Catalina y en su iglesia parroquial se guarda un cáliz de plata dorada del siglo XVIII. Continúa 
		la Ruta por su trayecto lucense para entrar en Biduedo, donde se encuentra la iglesia más pequeña del Camino, San Pedro; y As 
		Pasantes, donde el romero puede entrar a orar en una capilla dedicada a la Virgen de los Remedios.

		Finalmente, el Camino llega al destino último de su vigésimo quinta etapa, Triacastela. La tradición jacobea narra que los 
		peregrinos cogían aquí una piedra caliza con la que cargaban hasta Castañeda para que fuera transformada en cal y así contribuir 
		en la construcción de la Catedral de Santiago.

		En el siglo XIII, Alfonso IX pretendió convertir esta preciosa villa en una gran ciudad, deseo que no se llevó a cabo. Dispuso 
		Triacastela de un hospital y de una cárcel, algo no muy habitual en la Ruta Jacobea. El caminante puede visitar en este 
		municipio la iglesia parroquial de Santiago, con una fachada del siglo XVIII y ábside románico. Guarda en su interior una cruz 
		procesional del siglo XII. 
				
				
		
		
		Etapa 26: de Triacastela a Sarria


		Esta vigésimo sexta etapa se puede comenzar por Samos, que no se encuentra en la ruta tradicional del Camino Francés, 
		pero resulta imprescindible hacer una visita a la abadía benedictina de San Xulián de Samos, S. VI-XVIII. Este importante 
		monasterio está situado en el valle del río Ouribio rodeado de un entorno natural que lo engrandece y envuelve en el misterio. 
		Impresiona su maravillosa fachada neoclásica.

		Destaca también por el tamaño de sus clautros, el de las Nereidas, del siglo XVI, posee una hermosa fuente. La Capilla del 
		Ciprés es una de los elementos más antiguos del cenobio, es del siglo X. Una vez abandonado Samos, el caminante retoma La 
		ruta y se dirige a Balsa, con su ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Después, cruza San Xil, a través de un paisaje 
		pintoresco lleno de castaños y robles. Se alza en este pueblo una iglesia románica que guarda un cáliz del siglo XV.

		Continúa el trayecto del Camino por Montán, donde se encuentra una iglesia de nave románica y el peregrino puede beber de 
		su Fuente do Chafarico. Y posteriormente atraviesa el caminante Furela, con una capilla dedicada a San Roque; Pintín; Calvor, 
		posee numerosos restos prehistóricos; Aguiada; San Mamed del Camino; y San Pedro del Camino.

		Tras dejar atrás este último pueblo, el camino conduce al romero a Sarria, último enclave de la etapa de hoy. Destaca en esta 
		villa -donde falleció Alfonso IX, en 1230, mientras realizaba el Camino-, su casco antiguo, en la parte alta de la ciudad, de 
		fuerte carácter medieval. El viajero también puede visitar la iglesia de El Salvador, de planta románica y fachada gótica; la 
		ermita de San Lázaro; el Hospital de San Antonio, hoy destinado a Juzgado; y los restos de su antigua fortaleza, del siglo XIV. 
		  

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		Etapa 27: de Sarria a Portomarín

		
		El camino se despide de Sarria y comienza la nueva jornada cruzando primero Viley y Barbadelo después. Es esta segunda 
		población hay que detenerse ante la iglesia de Santiago, declarada Monumento Histórico Nacional. Levantada en el siglo XII 
		es uno de los mejores exponentes del románico gallego. Destaca en el templo su tímpano, el frontis, el lateral norte y su 
		decoración escultórica. El siguiente municipio que aparece ante los ojos del caminante es Rente al que sigue Mercado da Serra, 
		humilde aldea a la que solían acudir los judíos de Portomarín para negociar y proveer a los peregrinos.

		Continúa la Ruta por Xisto del Camino; Leimán; Pana; Peruscallo; Cortiñas; Lavandeira; Casal; Brea, que significa camino, lugar 
		de paso para viajeros en general, y peregrinos en particular; Morgade, donde solo hay una casa; Ferreiros; Mirallos, con una 
		interesante iglesia del siglo XII de la que destaca su crucero; Pena; Couto; Rozas; Moimentos; Cotareio; Mercadoiro, donde el 
		peregrino podrá descubrir evidentes vestigios de la antigua calzada; Moutras; Parrocha y Vilachá, pueblo rural de campesinos 
		acomodados donde se conservan las ruinas del Monasterio de Loio, cuna de los Caballeros de la Orden de Santiago. Destaca también 
		en este pueblo la ermita de Santa María de Loio con muros de estilo visigótico.

		Finalmente el Camino, tras recorrer numerosas aldeas, llega a una ciudad, una urbe conocida, Potomarín. Esta villa, que ya 
		existía en tiempos de los romanos, fue otro de los enclaves importantes del Camino durante la Edad Media. El antiguo Portomarín 
		yace actualmente bajo las aguas del embalse construido en 1962, aunque antes de inundarlo trasladaron, piedra a piedra, entre 
		otros monumentos; la iglesia-fortaleza de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, que tuvieron a su cargo el viejo hospital que 
		no tuvo tanta suerte como la iglesia y que, al igual que los viejos puentes medieval y romano, duerme bajo las aguas del Miño. 
		Se puede visitar en este municipio además de los monumentos mencionados, la iglesia de San Nicolás del siglo XIII; la portada de 
		la iglesia de San Pedro, de 1182; la Casa del Conde, S. XVI, y el Palacio de Berbetoros, S. XVII.
		
		
				
		
		Etapa 28: de Portomarín a Palas de Rey

		
		Tras abandonar Portomarín el peregrino vuelve al Camino, que recorrerá lentamente numerosas aldeas que pueblan, no solo 
		Lugo, sino toda Galicia. En esta etapa cruza Toxibó; Gonzar; Castromayor; Hospital da Cruz; Ventas de Narón, enclave importante 
		en la época medieval, en sus tierras se produjo una cruenta batalla entre cristianos y árabes en el año 820; Prebisa; Lameiros, 
		donde se puede detener el caminante para visitar su Capilla de San Marcos y admirar un hermoso crucero.

		La Ruta avanza en esta jornada y entra en Ligonde, población en la que pararon en su peregrinaje Carlos V y Felipe II en 1520. 
		Muestra de la nobleza de esta villa son sus casas blasonadas. Tuvo, por supuesto, Hospital, en cuyo recuerdo se alza en el solar 
		que ocupó una sencilla cruz de piedra. También se puede visitar la iglesia de Santiago, con su antiguo cementerio de peregrinos.

		Continúa el recorrido hacia Portos, donde el romero puede dejar por un momento la Ruta Jacobea principal y acercarse a Vilar de 
		Donas, población en la que se alza majestuoso un valioso templo románico con pinturas góticas del siglo XVI. Destacan, así mismo, 
		los bustos de las "donas" o señoras que fundaron la casa y su ábside central del siglo XIV, que guarda varios sarcófagos de 
		Caballeros de la Orden de Santiago. Conserva además, un retablo de piedra que representa el milagro eucarístico de O Cebreiro.

		Tras retomar el Camino principal, el trayecto sigue su trazado original y cruza Lastedo y Valos antes de alcanzar Palas de Rei, 
		meta de la etapa vigésimo octava. Villa destacada durante el medioevo -llegó a contar con un Hospital Real- se puede visitatar 
		en ella la iglesia de San Tirso con portada románica. A la salida de esta población está el Campo dos Romeiros, donde según la 
		cuenta la tradición, se reunían todos los peregrinos para comenzar una nueva etapa.  
				
				
		
		
		Etapa 29: de Palas de Rey a Arzúa


		Abandona el Camino Palas de Rei para continuar con su trayecto, que hoy, entrará en La Coruña. Santiago de Compostela 
		ya está muy cerca. Inicia el recorrido cruzando en primer lugar San Julián del Camino, un pequeño pueblo donde se levanta 
		una iglesia románica con un interesante crucero. Continúa después hacia Outeiro da Ponte, en cuyo suelo se alza el Castillo 
		de Pambre, una de las fortalezas mejor conservadas de Galicia. El peregrino cruza más tarde Pontecampaña, Casanova Mato, 
		Porto de Bois y Campanilla. Tras abandonar este último pueblo, la Ruta se despide de Lugo y entra en La Coruña. 	


		El primer pueblo coruñés que atraviesa el Camino es Coto, le sigue después Leboreiro, donde se conserva una antigua calzada 
		romana que también fue cruzada por los peregrinos medievales. El caminante puede detenerse aquí y disfrutar de su iglesia 
		románica del siglo XII y de la Casona blasonada de la familia Ulloa que acogió en su época al hospital. Poco después, aparece 
		en el trayecto Disicabo, al que sigue Furelos, con su iglesia parroquial del siglo XIX y un puente medieval del siglo XIV 
		que conduce al siguiente pueblo de la Ruta, Melide.

		Esta última villa es un enclave fundamental en la Ruta Jacobea, aquí se funde el Camino Francés con el que viene de Oviedo. 
		A la entrada del pueblo el peregrino descubre un cruceiro del siglo XIV, uno de los más antiguos de Galicia. El actual templo 
		parroquial fue iglesia del Monasterio de Sancti Spíritus y posee sepulcros señoriales en su interior. Destaca también la 
		ermita de San Roque, con su crucero del siglo XIV, y la iglesia románica de Santa María.

		Continúa la Ruta su recorrido por tierras coruñesas hacia Carballal, Ponte das Peñas, Raído, Bonete y Castañeda, donde estaban 
		los hornos de cal para la construcción de la catedral de Santiago, a cuya obra contribuyeron los peregrinos cargando en su 
		morral una piedra desde los montes de Triacastela, aumentando así su penitencia. Llega después el Camino atravesando un puente 
		medieval a Ribadiso, y tras esta población llega el romero al final de la etapa de esta jornada, Arzúa.

		En ésta villa el caminante además de un hermoso paraje, puede disfrutar visitando la Capilla gótica de la Magdalena, único 
		resto del antiguo convento de los agustinos. 
		

		
		
		Etapa 30: de Arzúa a Rúa

		
		Comienza el peregrino alborozado la etapa de este día, mañana entrará en Santiago de Compostela, donde además de visitar 
		en primer lugar el sepulcro del Apóstol Mártir, le esperan otras muchas maravillas. La próxima etapa además de emocionante, 
		por toda la carga espiritual y sentimental que tiene, resulta también agotadora. Por ello, el recorrido de hoy es breve y 
		tranquilo, hay que reservar fuerzas.

		Inicia el Camino su trayecto por Las barrosas, donde se encuentran la ermita de San Lázaro y el Molino de los Franceses. 
		Cruza posteriormente Calzada, Calle y Salceda, donde el romero puede detenerse un momento para homenajear al peregrino belga 
		fallecido aquí repentinamente el 23 de agosto de 1989, en su honor se ha levantado un pequeño monumento. Posteriormente el 
		trayecto entra en Brea y después en Santa Irene, para finalizar su recorrido en Rúa.

		El Camino ha llegado al final de la etapa de hoy, el peregrino antes de ir a descansar puede pasear tranquilamente por este 
		pequeño pueblo.

		La emoción se refleja en la cara de todos, el cansancio acumulado durante estos 30 días de peregrinación no se nota. En la 
		mente, el recuento de todas las cosas que hay que ver en Santiago tras la visita al Apóstol y recoger el diploma que certifica 
		que se ha hecho la Ruta Jacobea. En Compostela les espera la Catedral, la Plaza del Obradoiro, el Antiguo Hospital Real de los 
		Reyes Católicos, la Rúa de San Pedro... También tendrá tiempo de degustar la deliciosa cocina gallega.
 		
		
				
		
		Etapa 31: de Rúa a Santiago de Compostela

		
		Ha llegado el día, el peregrino inicia la última etapa del Camino de Santiago por el cual ha recorrido una buena parte del territorio 
		español y ha podido disfrutar de las innumerables maravillas que guarda, fruto de siglos de historia donde ha jugado un papel 
		fundamental la Ruta Jacobea. Comienza el recorrido por Burgo, al que sigue Arca, San Antón, Amenal y San Paio. Posteriormente 
		entra en Lavacolla, población donde los antiguos peregrinos se lavaban y adecentaban para entrar en la ciudad de Compostela. 
		Tras abandonar este municipio la Ruta cruza Villamalor, San Marcos -antigua aldea donde se levanta una capilla en honor a San 
		Marcos-, Monte do Gozo, San Lázaro, y por fin, SANTIAGO DE COMPOSTELA. 	


		Ciudad nacida para albergar como se merecía a Santiago Apóstol, mantiene su aspecto medieval, excepto la muralla, ésta 
		desapareció desgraciadamente a finales del siglo pasado. El emocionado peregrino recorrerá sus antiguas rúas; Rúa do Franco, 
		la Rúa do Vilar, la Rúa Nova y la Rúa de San Pedro. Admirará sus bellas plazas; la más famosa, la del Obradoiro, al pie de la 
		Catedral, la Plaza de la Quintana, la de la Inmaculada, la de San Martín, la de la Ánimas...

		Pronto llegará el caminante ante la Catedral, el destino largo tiempo anhelado. Esta obra maestra de la arquitectura es el 
		monumento más importante del románico. A través de la fachada del Obradoiro se accede al Pórtico de la Gloria, y ya dentro solo 
		queda dejarse llevar por las emociones que produce ver las valiosísimas y hermosas obras de arte aquí guardadas.

		La tradición invita a los romeros a seguir varios rituales, el más importante y significativo es el abrazo al Santo. 
		Posteriormente hay que respetar el rito pagano de los coscorrones, que consiste en intentar coger una rama en el parteluz, bajo 
		la figura del apóstol sedente y después pedir tres deseos, tras la misma columna hay una figura al que se le dan tres coscorrones 
		con la cabeza "para que transmita su sabiduría y talento".

		Una vez fuera de la catedral, en la Plaza del Obradoiro, el caminante podrá sorprenderse con los magníficos edificios que la 
		rodean, y que hablan de los mil años de historia y arquitectura de la ciudad: el Colegio de San Jerónimo, fundado en 1501; el 
		neoclásico Pazo Raxoi, construido en 1766 y el Antiguo Hospital Real, hospital para peregrinos patrocinado por los Reyes 
		Católicos y edificado a principios del siglo XVI. Estas son algunas de las maravillas que puede disfrutar el peregrino en esta 
		histórica ciudad.
 
				
		
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