El camino de Santiago
La historia del Camino de Santiago se remonta a los albores del siglo IX con el descubrimiento del sepulcro de Santiago el Mayor,
evangelizador de España. El hallazgo de este santo mausoleo está rodeado de una rica imaginería popular que en vez de distorsionar ha
preservado y llenado de colorido la narración histórica.
Una de estas leyendas populares sitúa el extraordinario suceso en la primitiva diócesis de Iria Flavia, cuando el ermitaño Pelayo tuvo
una "revelación divina": en la espesura del bosque ve unas "luminarias" y "oye canciones de ángeles". Los feligreses de la antigua
iglesia de San Félix de Solobio, al pie del bosque, participan de esas visiones.
El obispo iriense Teodomiro acude al bosque y halla el mausoleo sepulcral, identificándolo como el túmulo funerario del Apóstol
Santiago. Este hallazgo fue un hecho trascendental que deslumbró y conmovió profundamente a los pueblos del Occidente Medieval. Ante
sus ojos se mostraron las pruebas evidentes transmitidos por documentos irienses que identificaban la tumba.
No existen datos precisos de las circunstancias del descubrimiento del venerado mausoleo, sus descubridores consideraron este hecho
como una revelación divina de la instauración del culto sepulcral a Santiago en el lugar en el que fue hallado. De hecho, existen
indicios de la antigua adoración apostólica en la misma Compostela, dentro del sepulcro.
Los estudios arqueológicos del reciente siglo pasado han arrojado más luz sobre la tumba y el culto sepulcral a Santiago el Mayor
durante los nueve primeros siglos de la era cristiana. Las excavaciones realizadas en el subsuelo de la Catedral de Santiago de
Compostela han permitido situar el mausoleo dentro de una necrópolis cristiana, romana y germánica entre los siglos I y VII. Todos
estos datos han ayudado a aclarar, unir y armonizar los datos inconexos de la tradición compostelana.
Por otro lado, desde su descubrimiento la tumba y su culto se integraron en el movimiento cultural auspiciado por la Corte Carolingia
de Aquisgrán que sentó las bases de la Europa Medieval. Fue tan importante este hallazgo en el viejo continente que en la literatura
y representaciones iconográficas medievales se concede al emperador Carlomagno un importante papel en el descubrimiento del santo
sepulcro.
El camino de Santiago ha significado en la historia europea el primer elemento vertebrador del viejo continente. El hallazgo del
sepulcro del primer apóstol mártir, supuso encontrar un punto de referencia indiscutible en el que podía converger la pluralidad
de concepciones de distintos pueblos ya cristianizados, pero necesitados en aquel entonces de unidad.
Conscientes de la importancia que suponía tener una reliquia como los restos de Santiago el Mayor para sus intereses militares
–necesitaban guerreros y dinero en su lucha contra los moros, las monarquías españolas colaboraron activamente en el éxito del
camino santo.
Los soberanos de Aragón, Navarra y Castilla se esforzaron por atraer a sus dominios a gentes ricas y poderosas de otros países, por
lo que utilizaron todos los medios a su alcance para seducirlos.Intercambios de presentes, política de matrimonios y proclamación
de los favores que otorgaba el Apóstol si uno iba a visitar su sepulcro. La creencia cada vez más extendida en los milagros de Santiago
provocó que la gente comenzara a peregrinar hacia Santiago de Compostela para obtener su gracia.
El primer peregrino conocido fue Gotescalco, obispo de Puy, el año 950, en unión de una importante comitiva; más tarde recorrería el
camino Raimundo II, marqués de Gothia, quien sería asesinado en el trayecto, y un siglo después visitaría la tumba del apóstol el
arzobispo de Lyon. Y junto a estos peregrinos ilustres caminaron creyentes de todas las condiciones, cada vez en mayor número.
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El románico y los castillos en el camino
El románico en el Camino de Santiago
El apogeo del románico, primer estilo internacional de la Edad Media, siguió a la consolidación del Camino durante los siglos
XI y XII. Los intercambios culturales surgidos de la peregrinación provocaron que este movimiento artístico, con sus variantes
regionales, se extendiera por toda Europa.
Con el asentamiento de la ruta jacobea se fueron sucediendo cambios en la sociedad medieval que ayudaron también a la extensión
del románico: el fortalecimiento de los reinos europeos, el crecimiento de la población y la generalización del comercio.
También tuvo una importancia capital en el florecimiento de este estilo las órdenes religiosas, sobre todo la de Cluny.
El aumento de feligreses hizo que se comenzaran a construir cada vez más iglesias, pero de forma más cuidad y elaborada. Las
viejas construcciones de techumbre de madera y reducidas dimensiones se transformaron en otras más resistentes y monumentales.
Pero no todo en el románico son iglesias. El trasiego de peregrinos -acompañados de trabajadores que levantaban templos para
acogerlos, y mercaderes que llenaban la Ruta con sus puestos- propició una arquitectura civil complementaria a la religiosa.
Se comenzaron a edificar hospederías, hospitales, puentes y barrios para albergar a la masa que movía el Camino de Santiago.
Así fue como poco a poco fueron naciendo los burgos medievales, y en el centro de ellos, la iglesia románica con sus cimborrios
y ábsides.
El elemento fundamental del románico es la sencillez, el purismo en sus líneas y formas. En España desaparece el eclecticismo
imperante hasta ese momento, que mezclaba detalles bizantinos con influencias locales, paleocristianas o godas. Aunque sí se
siguió cultivando algún componente local como los arcos fajones. También se aprecia en las iglesias románicas españolas la
influencia mudéjar.
El templo románico se caracteriza además por la utilización de la planta de cruz latina; tres naves (la central, mayor en
altura y anchura que la laterales); un crucero con una torre (cimborrio) que limita un extremo de la nave central, y una
cabecera semicircular donde se sitúa el altar mayor. A veces, según el tamaño de la construcción, los brazos del crucero
albergaban capillas semicirculares llamadas absidiolos.
Los templos se orientaban hacia Jerusalén, por lo que las cabeceras se situaban en la fachada oriental, y la entrada, en
línea recta opuesta, en la parte occidental. Esta fachada estaba siempre ricamente decorada, con molduras, columnas y
capiteles donde se esculpían narraciones bíblicas.
El camino de Santiago ha ido unido indisociablemente a la cultura, a la formación y a la información. Cuanto se decía,
predicaba, contaba, cantaba, esculpía o pintaba en el camino alcanzaba siempre a más gente y a más lugares. Gracias a su
influjo en el arte y la literatura, Compostela junto con Jerusalén y Roma se convirtió en meta de la sociedad cristiana,
especialmente a partir del siglo XI al XIV. El camino, fenómeno peregrinatorio jacobeo, llegaría a ser un foco catalizador
de toda la sociedad cristiana.
Los castillos en el Camino
Los Castillos son el símbolo por antonomasia de la Edad Media española. Entre los años 722 y 1422 el paisaje ibérico se llenó
de estas monumentales construcciones de piedra que se alzaban poderos en enclaves estratégicos. Su número aumentó
espectacularmente en esta época gracias a la expansión económica que se vivía, y a la recuperación de territorios en manos de
los árabes durante centurias.
Esta coyuntura socio-económica favorable le debe mucho al Camino. El constante trasiego de peregrinos trajo consigo movimiento
de capital y población venida de otras regiones de Europa, gente que llegó cargada de conocimientos y dinero.
Las arcas de los reyes comenzaron a llenarse, pudiendo contratar mercenarios para continuar con la reconquista de las tierras
del sur de Iberia. Alrededor de los castillos se levantaron pueblos -cuando había peligro sus gentes se refugiaban en ellos-
y en su interior se formaron pequeñas y bulliciosas ciudades; con molinos, herrerías y pequeños mercados. Estas fortalezas se
constituyeron en los núcleos sociales más relevantes del medioevo.
La sociedad de entonces era básicamente rural: la tierra suponía el elemento económico más importante, a ella se destinaba la
casi totalidad de la mano de obra disponible, que muchas veces se veía obligada a coger las armas para defender las posesiones
de sus amos. El castillo se erigió en elemento catalizador de todas las actividades de la sociedad, agrícolas, gremiales,
militares...
Las ciudadelas estuvieron, también, relacionadas de manera muy directa con la consolidación y extensión de los feudos en los
territorios reconquistados a los musulmanes. El castillo solía ser la recompensa o botín por los servicios prestados en una
guerra al señor, era el centro de una naciente y boyante propiedad rural, y también la primera víctima de las revueltas
populares y campesinas que se sucedieron en esos siglos.
Los peregrinos realizaron su marcha hacia Compostela al abrigo de estas magníficas construcciones que se alzaban en elevadas
colinas oteando el horizonte. En el camino pudieron admirar castillos como el de Javier en Navarra; el del Temple en
Ponferrada, el Castillo-Palacio de Villafranca del Bierzo en León...
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Las rutas hacia Santiago de Compostela
La mayoría de los peregrinos llega a Santiago por el llamado "Camino Francés", pero existen otras seis rutas históricas
por las cuales se puede hacer el camino santo. Lavía francesa es la más transitada y la más promocionada, entra en España
por Roncesvalles y Sompot, en los Pirineos y atraviesa las comunidades autónomas de Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla y
León y Galicia.
La segunda ruta conocida es la del"Camino Norte". Entra en Galicia por Ribadeo, desde la costa, y por A Fonsagrada, desde
el interior, una vez recorrido la costa española del Cantábrico a partir de Irún atravesando Euskadi, Cantabria y Asturias.
Fue hasta el siglo X el más frecuentado. Los peregrinos procedentes del norte de Europa y de las Islas Británicas hacían su
peregrinaje por mar siguiendo el denominado "Camino Inglés", desembarcaban en el puerto de la Coruña o en el de El Ferrol
y desde allí continuaban a pie hasta la Catedral.
También entra en Galicia el Camino Portugués, que lo hace por el municipio de Tui para seguir por O Porriño, Mos, Redondela,
Soutomaior, Vilaboa, Pontevedra, Barro, Portas, Caldas de Reis, Valga, Pontecesures, Padrón, Rois, Teo y Ames, hasta Santiago.
Esta ruta tiene también una variante que alcanza la frontera española por Chaves y, ya en Galicia, se une al Camino del
Sureste por Verín.
La quinta ruta hacia Santiago de Compostela es el "Camino del Sureste - Vía de la Plata". Surge de la prolongación hasta
Galicia de la calzada romana que comunicaba las ciudades de Mérida y Astorga. Entra en Galicia por A Mezquita, y desde A
Gudiña cuenta con dos ramales que atraviesa numerosos pueblos gallegos hasta alcanzar su destino.
Otra vía elegida por los peregrinos es el "Camino de Fisterra-Muxía". Durante la Edad Media algunos peregrinos, después de
venerar la tumba del Apóstol, seguían viaje hasta Cabo Neiro (Finisterre), considerado el fin del mundo.
El último camino utilizado por los creyentes es la "Ruta Marítima de Mar de Arousa y Río Ulla" que conmemora la llegada en
barco del Apóstol Santiago desde Palestina. Tiene dos puntos de entrada en Galicia y se funde en Padrón con el Camino
Portugués.
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CAMINANTE, NO HAY CAMINO. SE HACE CAMINO AL ANDAR.
Etapa 1: De Roncesvalles a Zubiri (Navarra)
De las diferentes rutas que conducen a Santiago de Compostela la más transitada es la francesa, que entra en España
por Roncesvalles (Navarra) y por Somport (Aragón). Lo habitual es comenzar el Camino por Roncesvalles, aunque si se
empieza por la población aragonesa de Somport, esta ruta confluirá con la navarra en Puente la Reina.
Roncesvalles es uno de los puntos del Camino de Santiago más emblemáticos, no sólo por ser punto de partida de la
Ruta Jacobea Navarra, si no por la historia que alberga. En esta bella población se levanta La Real Colegiata,
construida en 1219 por orden de Sancho el Fuerte, vencedor de la Batalla de las Navas. Sus restos mortales reposan
en la sala capitular de esta abadía. Unos pocos metros más adelante el caminante se encontrará con una cruz de
peregrinaje del siglo XIV. Por otra parte, es tradición entre los viajeros, sean creyentes o no, asistir la noche
anterior de iniciar la aventura del camino a la misa de peregrinos.
Una vez iniciada la ruta, la primera población que aparecerá en el camino será Burguete, conocida por sus recios
casones de estilo pirenaico. Seguidamente está Espinal, típico pueblo pirenaico fundado por el rey navarro Teobaldo II
en 1269.
Durante el trayecto, y antes de llegar a la siguiente población, los peregrinos pasarán por el Alto de Menkiritz,
donde se halla una lápida en la que se puede leer: “Aquí se reza una salve a Ntra. Sra. de Roncesvalles”. Posteriormente,
el camino se adentra en Viscarret que tuvo antiguamente un hospital de peregrinos. A unos pocos kilómetros, la ruta se
bifurca durante un pequeño tramo para poder cruzar la bella población de Erro. Pero, si al salir de Viscarret se continúa
el camino sin seguir la bifurcación el excursionista pasará por Lintzoain –que posee una pequeña iglesia románica
dedicada a San Saturnino– para después comenzar a ascender al Puerto de Erro, famoso por su inigualable paisaje y la
impresionante panorámica que se divisa desde su punto más alto. En la subida al Puerto de Erro los caminantes descubrirán
“Los Pasos de Roldán”, una gran piedra que según la leyenda marca el tamaño del paso de Roldán. En la bajada del puerto
se encuentra Venta de Caminante.
Esta primera etapa de la Ruta Jacobea finaliza en Zubiri, población a la que se entra cruzando el puente gótico de la
Rabia, que afirma la tradición quita la rabia de los animales si dan tres vueltas al pilón central de su arcada.
Etapa 2: de Zubiri a Pamplona
Tras descansar en Zubiri de la primera agotadora jornada, el peregrino emprenderá la segunda etapa del Camino que le
llevará por Ilárraz y Esquízoz hasta llegar a Larrasoaña, donde se halla una Sociedad de Amigos del Camino que aclarará
cualquier duda que tenga el caminante.
La Ruta transcurre después por Aquerreta, con su Iglesia de la Transfiguración, llega a Zuriáin que posee el templo de
San Millán, cruza el río Arga, en Iroz, por un hermosísimo puente románico y alcanza el pueblo de Zabaldica donde el
peregrino puede visitar la imagen de Santiago que guarda su Iglesia de San Esteban. Posteriormente, el Camino pasa por
Arleta, aquí se puede disfrutar de su románica Iglesia de Santa Marina que posee una imagen moderna de Santiago.
La siguiente población que aparece en la Ruta es Trinidad de Arre, donde hubo un pequeño hospital (siglo XIV) dependiente
del de Roncevalles. Continúa después el trayecto por Villava y Burlada hasta alcanzar Pamplona, meta de la segunda jornada
del Camino de Santiago.
Etapa 3: de Pamplona a Puente la Reina
Antes de partir de Pamplona para llevar a cabo la tercera fase del Camino, se puede disfrutar de esta hermosa e importante
ciudad durante la Edad Media; con su deslumbrante catedral gótica del siglo XIV, que posee uno de los claustros ojivales
más bellos de Europa, y fue famosa entre los peregrinos del medioevo por las comidas que repartían diariamente. Destacan
también, el convento de Santo Domingo (S. XVI) -con imágenes y relieves jacobeos-,y las iglesias fortaleza de San Cernin
(S.XIV), y San Nicolás (S. XIII), ambas de estilo gótico.
La tercera jornada del Camino de Santiago sale de Pamplona y atraviesa en primer lugar Cizur Menor, donde se conservan las
ruinas de un hospital de peregrinos y se puede visitar la iglesia de la Encomienda de San Juan de Jerusalén (S. XII), y los
templos románicos de San Emeterio y San Celedonio. Posteriormente continúa su recorrido por la villa de Zariegui, que mantiene
un tramo del Camino empedrado en dirección al Alto del Perdón.
Después la Ruta recorre los pueblos de Uterga, Muruzábal y Obanos, donde se funden los caminos de Somport y Roncesvalles, al
lado de la ermita de San Salvador. Finalmente, el camino alcanza la villa del Puente de la Reina, fin de la tercera etapa.
Esta población debe su nombre al puente edificado por doña Mayor de Navarra en el siglo XI, para facilitar el paso a los
peregrinos.
En este mapa, como en los siguientes, aparece en color azul el camino para peregrinos, que nosotros seguiremos aproximadamente
por carretera por la ruta marcada en amarillo.
Al principio del camino
Etapa 4: de Puente la Reina a Estella
En Puente la Reina, meta de la tercera etapa, se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV),
construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor
y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta
Jacobea. La cuarta fase del Camino de Santiago abandona esta encantadora villa por el Puente de los Peregrinos
-joya medieval del siglo XI- y se dirige a Mañeru donde el caminante halla un hermoso crucero renacentista, y puede
entrar a orar a su parroquia del siglo XVIII, San Pedro.
Después llega a Cirauqui, típico poblado medieval con una bella calzada romana y que conserva la Iglesia de San Román
(S. XVI), repleta de recuerdos de antiguas peregrinaciones. Destaca también por su antigüedad, el templo de Santa
Catalina, del siglo XIII. Continuando con su trayecto, la Ruta Jacobea entra en Lorca, que posee un bello conjunto de
casa blasonadas e Iglesia románica del siglo XII, El Salvador.
Tras dejar atrás este pueblo, el caminante llega a Villatuerta, con su iglesia parroquial románica del Siglo XII, una
ermita, San Miguel, del siglo XI y un puente románico. Finalmente, el Camino lleva a los cansados peregrinos a la
morada de su cuarta noche jacobea, Estella, noble Villa fundada en el 1909 por el rey de Navarra Sancho Ramírez.
Etapa 5: de Estella a los Arcos
Estella, popularmente llamada "la pequeña Toledo", ofrece a los peregrinos unas cuantas joyas medievales como la Iglesia
de San Pedro de la Rúa, del siglo XII, que posee un bellísimo Claustro donde se encuentra el capitel de columnas
torcidas; la iglesia de San Miguel, siglo XII, con su maravillosa portada de estilo románico tardío; la del Santo Sepulcro,
siglo XII, también con una magnífica portada románica; la de San Juan Bautista, siglo XII; la de San Pedro de Lizarra,
de estilo gótico; y el Palacio de los Reyes, siglo XII.
Tras visitar esta medieval villa, el caminante inicia su quinta jornada de peregrinación, que le lleva en primer lugar
a Ayegui, municipio en el que está situado el Monasterio de Irache, cuyos orígenes se pierden en la época visigótica.
Fue el más antiguo hospital de peregrinos jacobeos a su paso por Navarra y universidad en los siglos XVII y XVIII.
Cuenta con ábsides románicos, naves ojivales y un magnífico claustro renacentista. La visita a este bellísimo santuario
depara a los caminantes agradables sorpresas como una fuente de la que mana vino. Pero el Monasterio no es lo único
digno de ver en este histórico pueblo.
El peregrino puede también detenerse ante la Parroquia de San Martín, del siglo XII, y disfrutar de los caldos de la
zona en el Museo del vino. El Camino discurre después hasta llegar a Azqueta donde se halla una fuente medieval, y
continúa pasando por Villamayor de Monjardín con su Iglesia del siglo XII, dedicada a San Andrés. Se halla aquí también
las Bodegas Castillo de Monjardín. Finalmente, la ruta continúa por Urbiola hasta alcanzar Los Arcos -una villa
desarrollada a ambos lados del Camino-, punto final de la quinta etapa del Camino Jacobeo.
Etapa 6: de Los Arcos a Logroño
Antes de comenzar la sexta etapa del Camino, que conducirá a los peregrinos a Logroño, éstos pueden disfrutar de un
paseo por la Calle Mayor de la noble villa de Los Arcos, detenerse ante las fachadas de sus señoriales casas y contemplar
los blasones que las decoran.
Después, el viajero puede entrar en la Iglesia Parroquial de Santa María -levantada en el siglo XVI- y admirar los distintos
estilos artísticos que atesora; el bello claustro gótico, la talla de una virgen también gótica (S. XIV), la sillería del
coro es de 1561, los retablos mayor y laterales son barrocos, la torre renacentista y la portada plateresca.
El recorrido del sexto día de peregrinaje, tras abandonar Los Arcos, conduce a los caminantes en primer lugar a Sansol,
municipio que conserva una iglesia del siglo XVIII, San Zoilo. Posteriormente entra en la villa de Torres del Río, donde
se alza una interesante iglesia funeraria románica de planta octogonal e influencias mudéjares. Fue erigida por la Orden
del Santo Sepulcro en el siglo XII. A esta iglesia la llaman popularmente "Linterna de los muertos", pues según cuenta la
tradición existía la costumbre de encender un fuego en lo alto de la linterna cuando algún peregrino fallecía en las
proximidades o en el hospital para peregrinos que aún se conserva.
El camino continúa después su trayecto hasta Viana, declarado Principado en el siglo XV por Carlos III el Noble, título
que ostentaba el heredero de la Corona de Navarra. En esta principesca villa el viajero puede admirar la magnífica portada
renacentista de la Iglesia de Santa María, construida entre los siglos XIV y XVI. Por su grandiosidad parece una catedral,
posee cinco naves, once capillas y una espaciosa girola. En su interior hay un retablo lateral dedicado al Apóstol Santiago.
El peregrino también puede disfrutar aquí de las ruinas de la Iglesia de San Pedro y de las hermosas fachadas blasonadas
que jalonan esta ciudad. Después de dejar atrás a la hermosa Viana, el Camino se despide de Navarra y entra en La Rioja,
tras cruzar un viejo puente de piedra de origen jacobeo penetra en Logroño, destino final del sexto día de ruta.
Etapa 7: de Logroño a Nájera
En Logroño el peregrino puede disfrutar de una ciudad cuyo casco antiguo conserva toda su atmósfera de burgo medieval.
La Rúa Vieja -la travesía más antigua de la Capital riojana- y la Calle Barriocepo son los viales que utiliza utiliza el
peregrino para atravesar esta villa, no sin antes detenerse ante la Iglesias de Santiago el Real, con una imagen del siglo
XVII que representa la aparición del Apóstol en la batalla de Clavijo; Santa María del Palacio, que posee un retablo del
siglo XVI de Arnao de Bruselas, una de las obras más importantes del manierismo hispano; San Bartolomé, de estilo románico
y gótico, -e incluso, mudéjar-; y la Concatedral de Santa María la Redonda, un hermoso templo gótico coronado por dos torres
barrocas.
El viajero sale de la ciudad por la puerta del Camino, y continúa el trayecto hasta Navarrete, donde antes de llegar
descubrirá los restos del Hospital de san Juan de Acre, mandado construir en la Edad Media por doña María Ramírez. Cruza
después la villa por la medieval Calle Mayor -sigue el mismo trazado que impuso la peregrinación- en la que se alza la
Iglesia de la Asunción, del siglo XVI, y la abandona pasando al lado del cementerio que conserva la portada del Hospital
antes mencionado y capiteles jacobeos.
La ruta transcurre después hacia la conocida Nájera, cuna de reyes y corte del reino Pamplona-Nájera en tiempo del rey
Don García. Esta real villa fue etapa del Camino a partir del año 1030, en que Sancho el Grande decide desviar el
itinerario de los peregrinos. Su hijo García IV mandó después edificar el Monasterio de Santa María la Real y un albergue
fijando así, definitivamente, su carácter de ciudad de peregrinación. El Monasterio, un magnífico templo gótico edificado
sobre otro anterior a principios del siglo XV, acoge el claustro y el sepulcro de Doña Blanca, el de Diego López de Haro,
el panteón de los Reyes y el Coro, obras maestras de su época.
Etapa 8: de Nájera a Santo Domingo de la Calzada
La octava jornada del Camino se despide de Nájera, pero antes de continuar su trayecto hacia Azofra se desvía de la
ruta jacobea para conducir al peregrino a los santuarios de San Millán de la Cogolla, que, aunque ajenos a la peregrinación,
sí tuvieron un enorme peso en la España cristiana medieval. En San Millán se hallan dos de los más conocidos e importantes
de España, los monasterios de Suso, siglo VI al XI -probablemente el más antiguo de la Península Ibérica-, y Yuso, siglo XI.
Ambos son la cuna del idioma castellano, aquí se escribieron las primeras palabras de una de las lenguas más importantes del
mundo. Recuperada la Ruta Jacobea, ésta continúa hasta Azofra -pueblo que contó con un hospital y una iglesia destinada a
dar sepultura a los peregrinos-, entrando después en los municipios de Cirueña y Hervias. Finalmente el Camino llega a Santo
Domingo de la Calzada, una de las etapas más importantes de la ruta Jacobea, que atraviesa la villa de parte a parte.
Esta bellísima ciudad conmemora con su nombre a un monje -elevado a Santo- que dedicó gran parte de su vida a facilitar el
paso a los caminantes, construyendo él mismo el puente que salva el Oja y la calzada que une su ciudad con Redecilla. A
Santo Domingo se le atribuyen diversos milagros, entre ellos el más conocido es el acaecido unos 300 años después de su
muerte y que es conocido popularmente con el nombre de la Leyenda del Gallo y la Gallina.
Etapa 9: de Santo Domingo a Belorado
La novena etapa del Camino abandona La Rioja y entra en Burgos. Tras dejar Santo Domingo de la Calzada la Ruta
continúa hacia Grañón, donde poco antes de llegar el peregrino se encuentra con la "Cruz de los Valientes", que recuerda
el escenario de un "Juicio de Dios" entre los representantes de Grañón y Santo Domingo, por la posesión de una dehesa.
Ganó el pleito Martín García, de Grañón, que desde entonces es recordado como héroe local.
El caminante halla aquí un ejemplo del típico urbanismo jacobeo, con una alargada calle principal. Posee además el
pueblo una iglesia parroquial, san Juan Bautista, que atesora un maravilloso retablo mayor renacentista.
Posteriormente el recorrido deja la Rioja y penetra en Burgos a través de Redecilla del Camino, municipio asentado a
ambos lados del Camino. Durante la Edad Media poseyó hasta tres centros de asistencia al viajero. El romero puede
aquí orar en su Iglesia de la Virgen de la Calle, levantada en el siglo XIV y reedificada en los siglos XVII y XVIII
y que posee una magnífica pila bautismal románica del siglo XII. La localidad conserva también un antiguo hospital de
peregrinos, San Lázaro.
Una vez finalizado el recorrido por Redecilla, el Camino continúa hacia Castidelgado donde hubo hace mucho un monasterio
y hospital dedicadas a la advocación de Santiago Apóstol. En la actualidad, conservan la casa solariega de los condes de
Berberana, así como la iglesia de San Pedro (S. XVI) y la ermita de Santa María del Campo, con portada del siglo XVIII.
El siguiente pueblo en aparecer en el trayecto de la Ruta Jacobea es Viloria, patria de Santo Domingo de la Calzada,
aquí nació el santo en el 1019 y fue bautizado en la pila bautismal que aún se conserva en la iglesia parroquial,
Nuestra Señora de la Asunción. Después cruza Villamayor del Río y finalmente alcanza Belorado, fin de trayecto de la
novena jornada del Camino.
Estos maravillosos hechos atrajeron durante siglos a los peregrinos, que llagaban a Santo Domingo de la Calzada
-erigida ciudad en 1134 por concesión de Alfonso XI-, deseosos de contemplar alguno.
Una vez en Santo Domingo, el viajero debe visitar la Catedral, magnifico edificio iniciado a mediados del siglo XII
y concluido ya en época gótica, que conserva, entre otras valiosas obras de arte, el mausoleo del Santo y un retablo
mayor de estilo renacentista. También destaca su torre del siglo XVIII. La ciudad conserva además la hospedería que
fundó Santo Domingo, aunque fue reconstruida en el siglo XIV y actualmente lo ocupa un parador de turismo.
Al principio del camino
Etapa 10: de Belorado a San Juan de Ortega
En Belorado el peregrino puede beber como sus antiguos predecesores de su medieval fuente, y orar en la ermita de
Nuestra Señora de Belén, antes hospital. También destaca su iglesia parroquial de Santa María -reedificada en el siglo
XVI sobre la antigua Iglesia de la Virgen de la Capilla, guarda interesantes sepulcros, una capilla jacobea y un hermoso
retablo renacentista-, la iglesia de San Pedro, del siglo XVII y el Convento de la Virgen Bretonera.
La décima jornada del Camino lleva al romero en primer lugar a Tosantos, municipio al que se entra tras cruzar el puente
del Cato, atribuido a Alfonso VI. Preside la villa una ermita rupestre, Virgen de la Peña, rodeada de antiguas cuevas.
Después continúa el trayecto hasta Villambista donde su iglesia parroquial conserva un retablo del siglo XVI y la Ermita
de San Roque otro procedente del Convento de San Francisco de Belorado.
Prosigue la Ruta hacia Espinosa del Camino, población levantada a ambos lados del Camino. Se hallan en este municipio las
ruinas de San Felices, abadía fundada en el siglo IX por el santo que le da nombre. Fueron enterrados aquí tanto San Félix
como el conde Diego Parcelos, insigne hombre que llevó a cabo la repoblación de Burgos. Posteriormente, el peregrino entra
en Villafranca Montes de Oca, villa llena de historia, en ella se conservan las ruinas del Hospital de San Antonio Abad,
fundado en 1830 por la Reina Juana.
Tuvo una catedral que fue destruida por los musulmanes, sobre sus restos se levantó la Iglesia de Santiago, en el siglo
XVIII. Tras abandonar este pueblo la Ruta pasa por Valdefuentes, de camino a San Juan de Ortega, meta de la décima etapa del
Camino. La Iglesia de San Nicolás (S. XII) guarda el sepulcro del santo fundador de esta villa, San Juan, lo mismo que un
baldaquino gótico-florido del siglo XV donde se representan milagrosas escenas de la vida de San Juan.
Etapa 11: de San Juan de Ortega a Burgos
La undécima etapa del Camino sale de San Juan de Ortega y se dirige en primer lugar a Agés, antes de llegar, el peregrino
pasa por la ermita de Nuestra Señora del Rebollar, del siglo XVIII. En este municipio, donde en su día hubo minas de hierro,
el viajante puede entrar a orar en su iglesia parroquial (S. XVI). La Ruta abandona después el pueblo cruzando un puente
románico de un solo ojo y transcurre hasta Atapuerca, municipio conocido mundialmente gracias a sus yacimientos prehistóricos.
En esta villa el caminante puede disfrutar de su iglesia parroquial del siglo XVI, San Martín.
Tras dejar este ancestral pueblo el trayecto continúa hacia Cardenuela -con su iglesia parroquial de bella portada renacentista-,
pasa por Orbaneja y Villafría y llega a Gamonal, sede episcopal hasta que se trasladó a Burgos. Destaca su Iglesia de Nuestra
Señora La Real y Antigua, S. XIV, que posee un bello crucero del siglo XVI.
Finalmente, el Camino llega a Burgos, ciudad íntimamente ligada a la Ruta Jacobea, en ella han estado presentes a lo largo
de su historia 35 hospitales y albergues. Destaca su impresionante y bellísima catedral, una de las más importantes de
España, donde el peregrino puede contemplar las capillas del Condestable, de Santiago, del Cristo de Burgos..., el Coro,
varias de sus portadas; Pellejería, Sarmental...
Pero la Catedral no es el único monumento de Burgos, la villa está repleta de ellos, el romero puede visitar la Iglesia de
San Nicolás, la puerta mudéjar de San Martín, S. XIV, el Monasterio de las Huelgas Reales -acoge numerosos panteones reales
y un museo de telas-, el Hospital del Rey del siglo XII -el más antiguo de la ciudad-, la Parroquia de San Lesmes, S. XV-XVI.
Etapa 12: de Burgos a Hontanas
El Camino abandona Burgos e inicia la duodécima jornada de la Ruta por Villalvia, transcurre después por Tardajos, antiguo
pueblo de origen precristiano que llegó a tener un hospital junto a la Iglesia de San Juan. El viajero puede disfrutar aquí de
su iglesia parroquial de la Asunción, S. XIII-XVIII, con un bonito crucero del siglo XVIII, y del Convento de los PP. Paúles que
conserva restos de la portada del Palacio de los Santo Domingo, S.XVI.
El trayecto continúa hacia Rabé de las Calzadas donde el romero pasa por su iglesia parroquial de Santa Marina, de la que destaca
su puerta del siglo XIII. Entra después en Hornillos del Campo, con su calle-camino típicamente jacobea y presidido por una
desproporcionada iglesia ojival de tres naves y una buena crucería. La villa conserva también los restos de un monasterio
benedictino y del Hospital de San Lázaro, vestigios de su medieval esplendor cuando llegó a contar con varios hospitales. Se
hallan además aquí, dos puentes medievales.
Finalmente, el Camino llega a Hontanas, fin de trayecto de esta etapa. Aquí se halla la iglesia parroquial de Nuestra Señora de
la Concepción, junto a las ruinas del Convento de San Antón -con una iglesia gótica del siglo XIV- fundado por Alfonso VII en
1146. Según las leyendas populares los monjes antonianos curaban, aquí, el llamado fuego de San Antón -enfermedad parecida a la
lepra- cortando los miembros enfermos de los afectados..
Etapa 13: de Hontanas a Frómista
Después de un buen descanso el peregrino comienza su decimotercera jornada en el Camino de Santiago, éste le lleva en
primer lugar a San Antón, donde se hallan las ruinas del Convento de los Antonianos, S.XIV. Prosigue después hacia
Castrogeriz, viejo poblado celta repoblado por Sigeríco a finales del siglo VII. En esta histórica villa -llegó a contar
con siete hospitales- el viajante puede entrar a orar en la Iglesia de Santa María del Manzano y disfrutar a la vez de
una imagen de la virgen en madera policromada.
Puede también visitar la iglesia parroquial de Santo Domingo, que cuenta con un museo; la iglesia gótica de San Juan,
S.XIII-XVI; los restos de un castillo del siglo XIV y las murallas con basamentos de la época romana.
Tras abandonar este pueblo, la Ruta entra en tierras palentinas cruzando primero por Itero de la Vega, población que tuvo
en la Alta Edad Media la potestad de elegir por señor a quien quisiesen. Su iglesia de San Pedro se levantó durante el
siglo XVI sobre otra anterior del siglo XII. Tiene también una ermita, de la Piedad, del Siglo XIII, con una talla del
Apóstol Santiago. El romero además puede admirar las esculturas y monumentos funerarios que atesora el municipio.
Posteriormente, el trayecto continúa y llega a Boadilla del Camino, donde fundó su primer hospital el obispo Antonio de
Rojas en el siglo XVI, tiempo por el que se constituyó también la iglesia de la Asunción, que posee un retablo renacentista
con pinturas de Juan de Villoldo y una pila bautismal románica.
Tras esta intensa y agotadora jornada el caminante llega a Frómista, una de las localidades más genuinamente jacobeas, como
indica su riqueza monumental. De los hospitales con que contó, queda el de Palmeros, convertido en hostería. Destaca también,
la iglesia románica de San Martín, que formó parte del monasterio benedictino fundado por doña Mayor. Conserva en su interior
notables esculturas. También son dignas de mención las iglesias de San Pedro renacentista, S.XV, y de Santa María del
Castillo, construida durante el siglo XVI.
Etapa 14: de Frómista a Carrión de los Condes
Tras abandonar Frómista el Camino inicia su recorrido en esta etapa por Población de Campos, donde el peregrino puede
visitar las ermitas de San Miguel, del siglo XII, y del Socorro, también del siglo XII, y la iglesia parroquial de la Magdalena,
de estilo gótico. La ruta cruza después los pueblos de Villovieco; Revenga de Campos, donde se alza la iglesia de San Lorenzo
que guarda una talla del santo del siglo XVIII; y Villarmentero de Campos, aquí el romero puede entrar en la iglesia de San
Martín y disfrutar de su artesonado mudéjar, del retablo plateresco y de un bello Calvario.
Posteriormente, el trayecto continúa por tierras palentinas hasta llegar a Villalcázar de Sirga, villa que contó con dos hospitales
para peregrinos. Aquí se alza la iglesia de Santa María la Blanca, del siglo XIII, que consta de tres naves y tiene una capilla
dedicada al Apóstol Santiago. Guarda también esta iglesia una imagen de la Virgen de las "Cantigas", a la que el rey Alfonso X
"El Sabio" dedicó algunos de sus escritos.
Destaca también en este templo el Presbiterio, el Retablo Mayor y la Capilla con sepulcros del siglo XII. Este municipio conserva
además un palacio del siglo XVII. Finalmente, la Ruta Jacobea lleva a los caminantes a la villa en la que descansaran de la
decimocuarta etapa del Camino, Carrión de los Condes. Ciudad con un importante pasado medieval, fue corte de reyes, sede de
concilios y cuna de personajes tan insignes como el Marqués de Santillana.
Al principio del camino
Etapa 15: de Carrión de los Condes a Calzadilla de la Cueza
En la decimoquinta etapa del Camino el peregrino se puede desviar del Camino tradicional para acercarse a Calzada de los
Molinos y visitar la iglesia románica de Santiago, con su Retablo Mayor en el que aparece representado el Apóstol Santiago.
También puede ir a visitar las ruinas del monasterio de Benevivere, S.XII. Después, el trayecto cruza Calzadilla y llega a
Cervatos de la Cueza, donde se encuentran las iglesias de Santa Columba y de San Miguel.
Tras atravesar estos pueblos el caminante retoma la Ruta Jacobea y la sigue hasta llegar a Quintanilla de la Cueza, población
tardo-romana del siglo III y IV donde se conservan los restos de una villa romana con importantes mosaicos y en la que se
alza la Iglesia parroquial de la Asunción, de ladrillo y con notables artesonados.
Su Retablo Mayor del siglo XVI, recoge escenas de la vida de Cristo, y esculturas de San Antón y Santa Catalina, ambas del
siglo XVI. En el pórtico y el presbiterio se pueden contemplar artesonados mudéjares. Continúa después el Camino hacia
Calzadilla de la Cueza, villa por la que pasó antiguamente una calzada romana. Preside la población una solitaria torre, faro
de los peregrinos durante la Edad Media.
Posee una iglesia parroquial, San Martín, que atesora un retablo renacentista del siglo XVI, obra de la escuela de Juan de
Juni y que procede del antiguo monasterio de Santa María de las Tiendas. En esta zona no abundan los monumentos pero sí
construcciones típicas como los palomares, edificaciones de distintas formas desde cuadradas hasta octogonales.
Aquí el romero puede visitar el convento de Santa Clara, S.XIII, donde se guarda una Piedad de Gregorio Fernández; la iglesia
románica de Santa María del Camino, con una imagen de Cristo del siglo XV; el Monasterio de Zoilo, S.XVI, obra maestra del
renacimiento, y numerosas iglesias más. También se puede disfrutar de la bella fachada románica del templo de Santiago,
destruida por los franceses durante la Guerra de la Independencia.
Etapa 16: de Calzadila de la Cueza a Sahagún
La etapa de hoy conduce a los peregrinos a León, comunidad importante en la Ruta Jacobea y llena de historia y arte. Pero
antes de entrar en tierras leonesas el Camino cruza aún por algunos pueblos palentinos como; Santa María de las Tiendas,
donde se halla un caserío construido con las ruinas de un hospital del siglo XI-XII; Lédigos, población donada a la
Iglesia de Compostela por doña Urraca.
Terradillos de los Templarios, villa que como su nombre indica perteneció a esta orden religioso-militar; Moratinos, y
San Nicolás del Real Camino, municipio en el que se alza una iglesia de ladrillo que guarda un retablo del siglo XVIII.
Abandona la Ruta Palencia y entra en León por Sahagún, meta de esta decimosexta etapa del Camino. Esta histórica ciudad
adquirió muchísima importancia gracias al Camino de Santiago. Se convirtió en un Burgo de especial relevancia, con ferias
y mercados donde se vendían numerosos productos, así mismo el arte románico se desarrolló aquí con gran vigor.
El romero puede disfrutar en esta hermosa villa de los restos del que fue uno de los monasterios más importantes del norte
de la península, dueño de grandes extensiones de tierra y que llegó incluso a acuñar moneda. Fue además un centro cultural
de prestigio, donde recibieron educación personajes tan ilustres como Fray Bernardino de Sahagún. También destacan las
iglesias románicas de San Tirso y San Lorenzo, siglos XII y XIII; la ermita de la Virgen del Puente; el monasterio de San
Facundo; San Juan, la Trinidad y la Peregrina.
Destaca entre todos estos templos, el monasterio de las Benedictinas de estilo románico de ladrillo, siglo XII. Su fachada
es de una inigualable estética con unos capiteles románicos muy valiosos. En el interior de la iglesia y presidiendo la
misma un cristo de Gregorio Fernández. Actualmente, este monasterio acoge un museo donde se exhiben importantes piezas de
arte procedentes de diversos lugares de Sahagún y comarca, entre las que destaca la Custodia procesional de Enrique de Arfe,
numerosos cuadros renacentistas y barrocos, esculturas románicas y flamencas, custodias procesionales de diversas épocas,
así como un retablo de estilo churrigueresco. También cabe destacar que se encuentra aquí el sarcófago con los restos
mortales del Rey Alfonso VI y sus esposas.
Etapa 17: de Sahagún a Reliegos
En esta jornada, y tras dejar atrás Sahagún, el Camino comienza su recorrido por Calzada del Coto. A la entrada de esta
población la Vía Jacobea se bifurca en dos rutas, unidas de nuevo en Mansilla de las Mulas: el Real Camino Francés, que
discurre por El Burgo Ranero, y el camino de Calzadilla de los Hermanillos, que sigue la antigua Calzada Trajana de los
romanos.
Siguiendo el trayecto por la Ruta Francesa, el peregrino llegará primero a Bercianos del Real Camino, donde se alza la
iglesia parroquial de El Salvador, edificio que guarda en su interior una talla de San Juan Bautista y una pintura del
Calvario, las dos del siglo XVI. Posteriormente, el caminante alcanzará la población de El Burgo Ranero, atravesado por
una larga y recta Calle Real herencia del Camino de Santiago.
Finalmente, el peregrino alcanza, al final de la etapa de esta tranquila jornada, Reliegos, población que fue Pallantia
de los romanos y en la que confluían tres calzadas militares. Son muy conocidas sus bodegas subterráneas.
Etapa 18: de Reliegos a León
Al peregrino le espera hoy una jornada llena de historia, donde podrá observar algunos de los monumentos románicos más
importantes de España. La decimoctava etapa comienza cruzando Mansilla de las Mulas, población con murallas y torres
que fue repoblada por Fernando II en 1181. Tuvo una posición relevante en la Edad Media que ha legado monumentos como
la iglesia de San Martín (S. XIII) –restaurada en 1989 y hoy sede de la Casa de Cultura del municipio–; la iglesia
parroquial de Santa María, construida en el siglo XVIII sobre un templo anterior; el convento de San Agustín (S. XVI)
y la ermita de la Virgen de Gracia –restaurada en varias ocasiones–.
Tras abandonar esta histórica villa por un puente de piedra que cruza el río Esla, el andariego retoma el Camino para
dirigirse a Villamoros, aunque antes puede desviarse de la ruta para acercarse al Monasterio de San Miguel de la Escalada
–a 16 kilómetros de Mansilla de las Mulas–, Monumento Nacional de estilo mozárabe.
Después de Villamoros aparece en la Ruta Jacobea Puente Villarente, población a la que se accede tras pasar por un puente
de veinte ojos. Se conserva aquí un Hospital de Peregrinos del siglo XVI. Continúa el trayecto hasta Arcahueja y alcanza
después Valdelafuente, donde se pasa por un crucero moderno a la salida del pueblo. Tras descender del alto del Portillo
el Camino se adentra en la ciudad de León.
León atesora algunos de los monumentos histórico-artísticos más relevantes de España, como su Catedral, joya del gótico
y obra maestra de la arquitectura. Fue levantada entre los siglos XIII y XVI, y restaurada durante el siglo pasado. Destaca,
también, la Basílica románica de San Isidoro (S. XI y XII), donde se guarda el sepulcro de San Isidoro de Sevilla, y el
monasterio de San Marcos con su magnífica fachada de estilo plateresco. Otros edificios destacables son la iglesia de Santa
Ana –construida por Doña Urraca en el siglo XII–, el Palacio de los Guzmanes (S. XVI), la románica iglesia de Santa María
del Mercado (S. XII), el convento de la Concepción (S. XVI) y la Casa Botines, diseñada por Gaudí a finales del XIX. León
conserva, asimismo, muestras de las antiguas murallas romanas que protegieron el recinto de la ciudad.
Etapa 19: de León a Villadangos del Páramo
Abandona el peregrino la ciudad de León y continúa su viaje siguiendo la Ruta Jacobea hacia Trobajo del Camino, con una
ermita dedicada al Apóstol Mártir, después de esta pequeña población viene La Virgen del Camino, donde cuenta una leyenda
popular que en 1506 se le apareció la Virgen a un pastor pidiéndole que construyese un santuario. Actualmente existe uno
edificado en 1961. El trayecto sigue posteriormente hasta llegar a Valverde de la Virgen, donde no quedan vestigios del
Camino medieval.
La siguiente población por la que cruza la ruta es San Miguel del Camino, donde hubo un hospital para peregrinos en el
siglo XII. En el museo arqueológico de León se conserva una imagen del Santo Apóstol del siglo XV que perteneció a esta
institución. Tras abandonar éste municipio la Ruta conduce al romero al último punto de la decimonovena etapa, Villadangos
del Páramo, una villa de origen romano.
En 1111 tuvo lugar aquí la batalla entre la reina doña Urraca de León y Alfonso I de Aragón, su marido. Aquí también hubo un
hospital durante la Edad Media. El romero puede dar un tranquilo paseo por sus calles y entrar a orar a su iglesia parroquial,
donde conservan una imagen del Apóstol Santiago del siglo XVIII.
Etapa 20: de Villadongos del Páramo a Astorga
Inicia la Ruta Jacobea una nueva etapa más que conduce al romero en primer lugar a San Martín del Camino donde se conserva
el solar de un antiguo hospital. Continúa después el trayecto hasta Hospital de Órbigo, villa en la que se celebraron en 1434
unas famosas justas organizadas por Suero de Quiñónez en las que retó a numerosos caballeros europeos. El caminante descubre
aquí una iglesia, de San Juan, construida por los antiguos Caballeros Hospitalarios. Tras abandonar este épico pueblo el Camino
cruza Santibáñez de Valdeiglesias y conduce al viajero a San Justo de la Vega, donde se alza una iglesia parroquial que guarda
una talla de San Justo del siglo XVI, y un retablo del siglo XVII.
Finalmente el peregrino llega al final de su vigésima jornada en el Camino de Santiago cuando alcanza la episcopal villa de
Astorga, conocida por los romanos con el nombre de Astúrica Augusta. En esta histórica y religiosa urbe, que llegó a contar con
25 hospitales, confluyen las Rutas Jacobeas Francesa y de la Plata. Preside la ciudad su espléndida catedral gótica, S.XV, con
fachada barroca y elementos renacentistas.
Tiene además una portada jacobea y guarda en su interior un retablo de Becerra del siglo XVI. Se alza también en Astorga el
Palacio Episcopal ó Palacio Gaudí, en el que se encuentra situado el Museo de los Caminos, que recoge piezas de todas las
iglesias relacionadas con el Camino de Santiago. El romero puede también disfrutar con la muralla romana y medieval, la
Ergástula romana y las emparedadas.
Al principio del camino
Etapa 21: De Astorga a Rabanal del Camino
Abandona el Camino Astorga y comienza una nueva jornada en la que conduce al peregrino, en primer lugar, hasta Valdeviejas.
Antes de entrar en esta pequeña población el caminante pasará al lado de la ermita del Ecce Homo. Después, ya en el municipio
-que tuvo hospital de peregrinos- verá su iglesia de San Verísimo cuyo retablo del siglo XIV se exhibe en el Museo de los
Caminos de Astorga.
La Ruta cruza más tarde Murias de Richivaldo y llega a Castrillo de los Polvazares, villa que posee un impresionante conjunto
arquitectónico en el que permanece impasible el espíritu maragato, y donde se conservan los restos de un castro romano.
Posteriormente, el trayecto avanza hacia Santa Catalina de Somoza, ejemplo de pueblo jacobeo, con sus casas a ambos lados del
camino. Tuvo un Hospital denominado Grande por los lugareños. En sus cercanías se encuentra el monte Teleno, dedicado a Marte
por los romanos. Después de dejar atrás este pequeño municipio, el Camino entra por la Calle Real en El Ganso donde en 1142
hubo un Hospital y Monasterio. En su iglesia de Santiago destaca la Capilla dedicada al Cristo de los Peregrinos. Un par de
kms. más adelante se conservan en buen estado las ruinas de La Fucarona, explotación aurífera de los romanos.
Continúa la Ruta Jacobea su recorrido y llega a Rabanal del Camino -fin de trayecto por hoy-, en cuya entrada aparece una
casona que en época medieval fue Hospital de Peregrinos. También se halla aquí una casa, la de las Cuatro Esquinas, en la que
se afirma se alojó Felipe II. El viajero puede entrar a orar en su ermita de San José, o en su iglesia parroquial templaria,
con restos del siglo XII.
Etapa 22: de Rabanal del Camino a Molinaseca
Tras abandonar Rabanal, el Camino de Santiago continúa su recorrido por tierras leonesas. El primer pueblo que cruza en esta
etapa es Foncebadón, enclave de gran importancia durante la Edad Media, pero hoy abandonado. Aquí se celebró un concilio
en el siglo X, y un siglo después el ermitaño Guacelmo fundó una hospedería para peregrinos. A pocos Kms. del municipio,
en una cumbre que los romanos dedicaron a Mercurio, se alza la Cruz de Ferro, un gran montículo de piedras con una cruz
de hierro clavada en un palo en lo alto. Es tradición depositar aquí una piedra traída del lugar de origen del caminante.
El recorrido avanza y llega a Manjarín, otro pueblo abandonado y que tuvo también un Hospital. La Ruta cruza después El
Acebo, en cuya entrada se halla la Fuente de la Trucha. Sorprenden sus casas, con escalera exterior y tejado de pizarra.
Mientras que en su iglesia parroquial se atesora una talla románica de Santiago peregrino. Cerca de este municipio se
halla Compludo, donde San Fructuoso fundó en el siglo VII su primer monasterio.
Se conserva su herrería medieval que funciona con agua. El trayecto continúa y lleva al caminante a Riego de Ambrós, donde
se pueden visitar las ermitas de San Fabián y San Sebastián y su iglesia de la Asunción. Finalmente, el caminante llega al
final de la etapa de hoy que se sitúa en Molinaseca. Al entrar en esta hermosa villa -cruzando por un puente románico- lo
primero que se ve son las ruinas del Santuario de las Angustias. Y una vez en el pueblo no se puede dejar de admirar sus
casas blasonadas y con torres, entre las que se cuenta la que habitó la reina Doña Urraca. También destacan la casa de los
Balboa, el Hospital y el crucero con capilla del Santo Cristo que hay al final de pueblo.
Etapa 23: de Molinaseca a Villafranca del Bierzo
El Camino abandona Molinaseca e inicia el recorrido de esta nueva jornada atravesando en primer lugar la pequeña población
de Campo, donde se halla la ermita del Santo Cristo, para posteriormente entrar en la conocida ciudad leonesa de Ponferrada.
A esta ciudad, con antecedentes prehistóricos y romanos, se entraba en la Edad Media por dos accesos: por el puente romano
del río Boeza, que se hundió en el siglo XVIII; o bajando por el camino de los Gallegos y cruzando después el río por el
puente medieval del Mascarón.
A finales del siglo XI el obispo de Astorga, Osmundo, mandó construir un nuevo puente "la Pons ferrata", un paso con
barandilla de hierro que dio nombre a la ciudad. Más adelante, entre los siglos XI y XIV, se alzó el castillo de los
Templarios, y a finales del siglo XV, los Reyes Católicos mandaron edificar el Hospital de la Reina, cerca de la fortaleza.
Destacan también en esta monumental villa la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, S. XVI -erigida para conmemorar la
aparición de esta virgen en un encinar-, y la iglesia barroca de San Andrés, S. XVII, con un maravilloso retablo del siglo
XIII, "El Cristo de las Maravillas".
Una vez recorrida esta ciudad, el caminante continúa su recorrido hasta Columbrianos, donde se conserva su calzada romana;
para cruzar después Fuentesnuevas, con su ermita del Campo; y entrar posteriormente en Camponayara, un pueblo importante
en el camino. Tuvo dos hospitales durante la Edad Media.
La Ruta sigue después su trayecto hasta Cacabelos, donde lo primero que se ve es la ermita de San Roque; luego la iglesia
de Santa María, S. XIII-XVI, con una talla de la virgen del siglo XIII. También destaca el Santuario de la Quinta Angustia,
neoclásico del siglo XVIII, con Hospital de Peregrinos.
La etapa de hoy finaliza en Villafranca del Bierzo, ciudad fundada en el siglo XI y donde tuvo una notable presencia la Orden
de Cluny. El peregrino puede disfrutar aquí de la Colegiata de Santa María, S. XIII-XVI; de las iglesias de Santiago, S. XII,
y San Nicolás; y de la Calle del Agua, repleta de palacios y casonas con blasones. También hay que visitar el Castillo-palacio
de los Marqueses.
Etapa 24: de Villafranca del Bierzo a Cebreiro
Al finalizar la etapa de hoy el peregrino habrá alcanzado tierras gallegas. La Ruta abandona Villafranca del Bierzo, e inicia el
recorrido cruzando primero Pereje, municipio de aspecto medieval, para entrar después en Trabadelo, población que perteneció
a la Iglesia de Compostela tras ser donado por Alfonso III y en el que se alzó el Castillo de Auctares. Continúa después el
trayecto por Vega de Valcarcel, en plenos Ancares leoneses. Esta villa nació a la vera de los castillos de Sarracín, aún se
conservan algunas ruinas, y de Veiga, ambos llenos de leyendas celtas. Se cuenta además que en el año 1520 se alojó aquí
Carlos V.
Cerca ya de Lugo, el Camino cruza Ruitelán, con su Capilla de San Froilán, que según relatan las leyendas populares estuvo
aquí de ermitaño. Entra después el viajero en Herrerías, llamado así porque antiguamente hubo muchas en su suelo.
Posteriormente, el trayecto discurre hasta La Faba, desde aquí ya se divisa la cumbre del Cebreiro, meta de la etapa vigésimo
cuarta. El último pueblo leonés que cruza la Ruta Jacobea es Laguna de Castilla.
Entra el peregrino en tierras gallegas por Lugo, ya está más cerca de Santiago. El primer pueblo lucense que recorre el
Camino es Cebreiro, situado a 1.300 metros de altitud. Se conserva aquí un núcleo de "pallozas" -viviendas prerrománicas de
forma circular y techo de paja- y un bonito templo prerrománico de los siglos IX-X, en el que se puede admirar el Cáliz, la
Patena del "Santo Milagro" y una preciosa talla románica de Santa María la Real. Así mismo, se puede visitar el Museo
etnográfico, situado en una pazolla.
Etapa 25: de Cebreiro a Triascatela
Se inicia la primera jornada gallega por Liñares para entrar después en Hospital de la Condesa, población que cuenta con una
iglesia y hospital para peregrinos de similar estilo y estructura que otras hospederías como el de Santa María la Real, o la del
vecino Cebreiro. El sobrenombre de "La Condesa" que acompaña a la denominación del pueblo es un homenaje a la fundadora del
hospital, a finales del siglo IX.
El caminante cruza después las aldeas de Padorneio, con su iglesia del siglo XV; Fonfría do Camiño, que conserva el antiguo
hospital para peregrinos Santa Catalina y en su iglesia parroquial se guarda un cáliz de plata dorada del siglo XVIII. Continúa
la Ruta por su trayecto lucense para entrar en Biduedo, donde se encuentra la iglesia más pequeña del Camino, San Pedro; y As
Pasantes, donde el romero puede entrar a orar en una capilla dedicada a la Virgen de los Remedios.
Finalmente, el Camino llega al destino último de su vigésimo quinta etapa, Triacastela. La tradición jacobea narra que los
peregrinos cogían aquí una piedra caliza con la que cargaban hasta Castañeda para que fuera transformada en cal y así contribuir
en la construcción de la Catedral de Santiago.
En el siglo XIII, Alfonso IX pretendió convertir esta preciosa villa en una gran ciudad, deseo que no se llevó a cabo. Dispuso
Triacastela de un hospital y de una cárcel, algo no muy habitual en la Ruta Jacobea. El caminante puede visitar en este
municipio la iglesia parroquial de Santiago, con una fachada del siglo XVIII y ábside románico. Guarda en su interior una cruz
procesional del siglo XII.
Etapa 26: de Triacastela a Sarria
Esta vigésimo sexta etapa se puede comenzar por Samos, que no se encuentra en la ruta tradicional del Camino Francés,
pero resulta imprescindible hacer una visita a la abadía benedictina de San Xulián de Samos, S. VI-XVIII. Este importante
monasterio está situado en el valle del río Ouribio rodeado de un entorno natural que lo engrandece y envuelve en el misterio.
Impresiona su maravillosa fachada neoclásica.
Destaca también por el tamaño de sus clautros, el de las Nereidas, del siglo XVI, posee una hermosa fuente. La Capilla del
Ciprés es una de los elementos más antiguos del cenobio, es del siglo X. Una vez abandonado Samos, el caminante retoma La
ruta y se dirige a Balsa, con su ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Después, cruza San Xil, a través de un paisaje
pintoresco lleno de castaños y robles. Se alza en este pueblo una iglesia románica que guarda un cáliz del siglo XV.
Continúa el trayecto del Camino por Montán, donde se encuentra una iglesia de nave románica y el peregrino puede beber de
su Fuente do Chafarico. Y posteriormente atraviesa el caminante Furela, con una capilla dedicada a San Roque; Pintín; Calvor,
posee numerosos restos prehistóricos; Aguiada; San Mamed del Camino; y San Pedro del Camino.
Tras dejar atrás este último pueblo, el camino conduce al romero a Sarria, último enclave de la etapa de hoy. Destaca en esta
villa -donde falleció Alfonso IX, en 1230, mientras realizaba el Camino-, su casco antiguo, en la parte alta de la ciudad, de
fuerte carácter medieval. El viajero también puede visitar la iglesia de El Salvador, de planta románica y fachada gótica; la
ermita de San Lázaro; el Hospital de San Antonio, hoy destinado a Juzgado; y los restos de su antigua fortaleza, del siglo XIV.
Al principio del camino
Etapa 27: de Sarria a Portomarín
El camino se despide de Sarria y comienza la nueva jornada cruzando primero Viley y Barbadelo después. Es esta segunda
población hay que detenerse ante la iglesia de Santiago, declarada Monumento Histórico Nacional. Levantada en el siglo XII
es uno de los mejores exponentes del románico gallego. Destaca en el templo su tímpano, el frontis, el lateral norte y su
decoración escultórica. El siguiente municipio que aparece ante los ojos del caminante es Rente al que sigue Mercado da Serra,
humilde aldea a la que solían acudir los judíos de Portomarín para negociar y proveer a los peregrinos.
Continúa la Ruta por Xisto del Camino; Leimán; Pana; Peruscallo; Cortiñas; Lavandeira; Casal; Brea, que significa camino, lugar
de paso para viajeros en general, y peregrinos en particular; Morgade, donde solo hay una casa; Ferreiros; Mirallos, con una
interesante iglesia del siglo XII de la que destaca su crucero; Pena; Couto; Rozas; Moimentos; Cotareio; Mercadoiro, donde el
peregrino podrá descubrir evidentes vestigios de la antigua calzada; Moutras; Parrocha y Vilachá, pueblo rural de campesinos
acomodados donde se conservan las ruinas del Monasterio de Loio, cuna de los Caballeros de la Orden de Santiago. Destaca también
en este pueblo la ermita de Santa María de Loio con muros de estilo visigótico.
Finalmente el Camino, tras recorrer numerosas aldeas, llega a una ciudad, una urbe conocida, Potomarín. Esta villa, que ya
existía en tiempos de los romanos, fue otro de los enclaves importantes del Camino durante la Edad Media. El antiguo Portomarín
yace actualmente bajo las aguas del embalse construido en 1962, aunque antes de inundarlo trasladaron, piedra a piedra, entre
otros monumentos; la iglesia-fortaleza de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, que tuvieron a su cargo el viejo hospital que
no tuvo tanta suerte como la iglesia y que, al igual que los viejos puentes medieval y romano, duerme bajo las aguas del Miño.
Se puede visitar en este municipio además de los monumentos mencionados, la iglesia de San Nicolás del siglo XIII; la portada de
la iglesia de San Pedro, de 1182; la Casa del Conde, S. XVI, y el Palacio de Berbetoros, S. XVII.
Etapa 28: de Portomarín a Palas de Rey
Tras abandonar Portomarín el peregrino vuelve al Camino, que recorrerá lentamente numerosas aldeas que pueblan, no solo
Lugo, sino toda Galicia. En esta etapa cruza Toxibó; Gonzar; Castromayor; Hospital da Cruz; Ventas de Narón, enclave importante
en la época medieval, en sus tierras se produjo una cruenta batalla entre cristianos y árabes en el año 820; Prebisa; Lameiros,
donde se puede detener el caminante para visitar su Capilla de San Marcos y admirar un hermoso crucero.
La Ruta avanza en esta jornada y entra en Ligonde, población en la que pararon en su peregrinaje Carlos V y Felipe II en 1520.
Muestra de la nobleza de esta villa son sus casas blasonadas. Tuvo, por supuesto, Hospital, en cuyo recuerdo se alza en el solar
que ocupó una sencilla cruz de piedra. También se puede visitar la iglesia de Santiago, con su antiguo cementerio de peregrinos.
Continúa el recorrido hacia Portos, donde el romero puede dejar por un momento la Ruta Jacobea principal y acercarse a Vilar de
Donas, población en la que se alza majestuoso un valioso templo románico con pinturas góticas del siglo XVI. Destacan, así mismo,
los bustos de las "donas" o señoras que fundaron la casa y su ábside central del siglo XIV, que guarda varios sarcófagos de
Caballeros de la Orden de Santiago. Conserva además, un retablo de piedra que representa el milagro eucarístico de O Cebreiro.
Tras retomar el Camino principal, el trayecto sigue su trazado original y cruza Lastedo y Valos antes de alcanzar Palas de Rei,
meta de la etapa vigésimo octava. Villa destacada durante el medioevo -llegó a contar con un Hospital Real- se puede visitatar
en ella la iglesia de San Tirso con portada románica. A la salida de esta población está el Campo dos Romeiros, donde según la
cuenta la tradición, se reunían todos los peregrinos para comenzar una nueva etapa.
Etapa 29: de Palas de Rey a Arzúa
Abandona el Camino Palas de Rei para continuar con su trayecto, que hoy, entrará en La Coruña. Santiago de Compostela
ya está muy cerca. Inicia el recorrido cruzando en primer lugar San Julián del Camino, un pequeño pueblo donde se levanta
una iglesia románica con un interesante crucero. Continúa después hacia Outeiro da Ponte, en cuyo suelo se alza el Castillo
de Pambre, una de las fortalezas mejor conservadas de Galicia. El peregrino cruza más tarde Pontecampaña, Casanova Mato,
Porto de Bois y Campanilla. Tras abandonar este último pueblo, la Ruta se despide de Lugo y entra en La Coruña.
El primer pueblo coruñés que atraviesa el Camino es Coto, le sigue después Leboreiro, donde se conserva una antigua calzada
romana que también fue cruzada por los peregrinos medievales. El caminante puede detenerse aquí y disfrutar de su iglesia
románica del siglo XII y de la Casona blasonada de la familia Ulloa que acogió en su época al hospital. Poco después, aparece
en el trayecto Disicabo, al que sigue Furelos, con su iglesia parroquial del siglo XIX y un puente medieval del siglo XIV
que conduce al siguiente pueblo de la Ruta, Melide.
Esta última villa es un enclave fundamental en la Ruta Jacobea, aquí se funde el Camino Francés con el que viene de Oviedo.
A la entrada del pueblo el peregrino descubre un cruceiro del siglo XIV, uno de los más antiguos de Galicia. El actual templo
parroquial fue iglesia del Monasterio de Sancti Spíritus y posee sepulcros señoriales en su interior. Destaca también la
ermita de San Roque, con su crucero del siglo XIV, y la iglesia románica de Santa María.
Continúa la Ruta su recorrido por tierras coruñesas hacia Carballal, Ponte das Peñas, Raído, Bonete y Castañeda, donde estaban
los hornos de cal para la construcción de la catedral de Santiago, a cuya obra contribuyeron los peregrinos cargando en su
morral una piedra desde los montes de Triacastela, aumentando así su penitencia. Llega después el Camino atravesando un puente
medieval a Ribadiso, y tras esta población llega el romero al final de la etapa de esta jornada, Arzúa.
En ésta villa el caminante además de un hermoso paraje, puede disfrutar visitando la Capilla gótica de la Magdalena, único
resto del antiguo convento de los agustinos.
Etapa 30: de Arzúa a Rúa
Comienza el peregrino alborozado la etapa de este día, mañana entrará en Santiago de Compostela, donde además de visitar
en primer lugar el sepulcro del Apóstol Mártir, le esperan otras muchas maravillas. La próxima etapa además de emocionante,
por toda la carga espiritual y sentimental que tiene, resulta también agotadora. Por ello, el recorrido de hoy es breve y
tranquilo, hay que reservar fuerzas.
Inicia el Camino su trayecto por Las barrosas, donde se encuentran la ermita de San Lázaro y el Molino de los Franceses.
Cruza posteriormente Calzada, Calle y Salceda, donde el romero puede detenerse un momento para homenajear al peregrino belga
fallecido aquí repentinamente el 23 de agosto de 1989, en su honor se ha levantado un pequeño monumento. Posteriormente el
trayecto entra en Brea y después en Santa Irene, para finalizar su recorrido en Rúa.
El Camino ha llegado al final de la etapa de hoy, el peregrino antes de ir a descansar puede pasear tranquilamente por este
pequeño pueblo.
La emoción se refleja en la cara de todos, el cansancio acumulado durante estos 30 días de peregrinación no se nota. En la
mente, el recuento de todas las cosas que hay que ver en Santiago tras la visita al Apóstol y recoger el diploma que certifica
que se ha hecho la Ruta Jacobea. En Compostela les espera la Catedral, la Plaza del Obradoiro, el Antiguo Hospital Real de los
Reyes Católicos, la Rúa de San Pedro... También tendrá tiempo de degustar la deliciosa cocina gallega.
Etapa 31: de Rúa a Santiago de Compostela
Ha llegado el día, el peregrino inicia la última etapa del Camino de Santiago por el cual ha recorrido una buena parte del territorio
español y ha podido disfrutar de las innumerables maravillas que guarda, fruto de siglos de historia donde ha jugado un papel
fundamental la Ruta Jacobea. Comienza el recorrido por Burgo, al que sigue Arca, San Antón, Amenal y San Paio. Posteriormente
entra en Lavacolla, población donde los antiguos peregrinos se lavaban y adecentaban para entrar en la ciudad de Compostela.
Tras abandonar este municipio la Ruta cruza Villamalor, San Marcos -antigua aldea donde se levanta una capilla en honor a San
Marcos-, Monte do Gozo, San Lázaro, y por fin, SANTIAGO DE COMPOSTELA.
Ciudad nacida para albergar como se merecía a Santiago Apóstol, mantiene su aspecto medieval, excepto la muralla, ésta
desapareció desgraciadamente a finales del siglo pasado. El emocionado peregrino recorrerá sus antiguas rúas; Rúa do Franco,
la Rúa do Vilar, la Rúa Nova y la Rúa de San Pedro. Admirará sus bellas plazas; la más famosa, la del Obradoiro, al pie de la
Catedral, la Plaza de la Quintana, la de la Inmaculada, la de San Martín, la de la Ánimas...
Pronto llegará el caminante ante la Catedral, el destino largo tiempo anhelado. Esta obra maestra de la arquitectura es el
monumento más importante del románico. A través de la fachada del Obradoiro se accede al Pórtico de la Gloria, y ya dentro solo
queda dejarse llevar por las emociones que produce ver las valiosísimas y hermosas obras de arte aquí guardadas.
La tradición invita a los romeros a seguir varios rituales, el más importante y significativo es el abrazo al Santo.
Posteriormente hay que respetar el rito pagano de los coscorrones, que consiste en intentar coger una rama en el parteluz, bajo
la figura del apóstol sedente y después pedir tres deseos, tras la misma columna hay una figura al que se le dan tres coscorrones
con la cabeza "para que transmita su sabiduría y talento".
Una vez fuera de la catedral, en la Plaza del Obradoiro, el caminante podrá sorprenderse con los magníficos edificios que la
rodean, y que hablan de los mil años de historia y arquitectura de la ciudad: el Colegio de San Jerónimo, fundado en 1501; el
neoclásico Pazo Raxoi, construido en 1766 y el Antiguo Hospital Real, hospital para peregrinos patrocinado por los Reyes
Católicos y edificado a principios del siglo XVI. Estas son algunas de las maravillas que puede disfrutar el peregrino en esta
histórica ciudad.
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