UN
ACERCAMIENTO AL CONCEPTO RADIESTÉSICO
La radiestesia es una gran incomprendida. Actualmente todavía no
sabemos cuales son realmente sus mecanismos de actuación.
Decimos mecanismos por que es una palabra utilizada
habitualmente, pero ello no quiere decir que dentro de
nosotros exista alguno de los múltiples funcionalismos
de las propias máquinas... No somos artilugios, ni tampoco
mecanismos o autómatas, a pesar que
ciertos sectores sociales se empeñen en hacernos creer
todo lo contrario...
Desde la moderna creación de la palabra radiestesia por parte el
Abate Bouly y el abate Bayard en el año 1929, verdaderamente
nadie ha procurado investigar si ciertamente el famoso
termino empleado, expresa fielmente los principios
espirituales que esta facultad del alma encierra dentro
de si... Antes de llamarse los practicantes de la
ciencia radiestésica por su actual nombre, se
denominaban de otras formas: zahoríes, rabdomantes y geomantes.
La palabra ZAHORÍ procede etimológicamente
del árabe “zuhari” y viene a decir algo así
como: "El iluminado por la Diosa Venus".
¿Pero por qué nos asociaron con el planeta
Venus y la Diosa del amor?
Venus tiene dos connotaciones básicas. La primera de ellas es
que Venus está muy relacionado con el eterno femenino,
abriéndonos las puertas de tres facultades primordiales
del
adeptado gnóstico, como son: La intuición, la
imaginación consciente y la divina inspiración, potestades imprescindibles para que logremos adentrarnos
en los misterios de la Madre Tierra y de sus primigenias
aguas
subterráneas...
Venus esotéricamente rige el mundo causal, o mundo de la
voluntad consciente, o sea, nuestra sexta dimensión. En
ella se hallan ocultas de miradas procelosas, las
memorias akásicas de la natura. En el ákasa
supersubstancial reside el origen de la música
de las esferas, la gravitación o sustentación
de los sistemas planetarios, el sublime manantial de las matemáticas abstractas y de las formas
geométricas absolutas y puras. Es en esta dimensión, donde los
grandes sabios han bebido del elixir mágico de la
divina inspiración...
Todos los
inventores iluminados y los grandes investigadores se
nutren de ella, cómo en su día lo hicieron: Bhuda, Demóstenes,
Hipócrates, Platón y Sócrates, Pitágoras y Aristóteles,
Cicerón, Jesús de Nazareth, San Francisco de Asís,
Leonando da Vinci, Galileo Galilei, Giordano Bruno,
Maimoinedes, Averroes, Zaratustra, Teresa de Jesús, Carlos V, Paracelso, Nicolás Flamel, la doncella de Orleáns,
Jaques de Molay, Michel de Nostradamus, Saint Germain,
el panteísta Espinosa, Johann Wolfgang von Goethe, Madame Blavatsky,
Isaac Newton, Krum Heller, Rudolf Steiner, Oupensky,
Gourdief, Carl Jung, Ghandi, Thomas Alba Edison, Nicolás
Tesla, Albert Einstein, Victor Schauberger, Manfred
Curry, Ernest Hartmann, Jean Jurion, Masaru Emoto,
Käthe Bachler, la madre Teresa de Calcuta y un largo etcétera de
seres iluminados, apóstoles de la ética, la lealtad
a los principios y el amor a la verdad...
Todo ello
quizás nos permita atisbar incipientemente sobre las
lógicas razones de que los zahoríes estemos desde el
punto de vista de la astrología hermética, profundamente
relacionados con el planeta Venus y con la benigna
Deidad del amor, conocida como LA ISIS MAGISTRAL.
Rabdomante está formado por las palabra griega, “Rhabdos”,
que significa vara y la palabra “Manteía”, que
quiere decir adivinación. Por lo tanto el practicante
de la "mágica" ciencia rabdomántica, es aquel que adivina las
cosas a través de una humilde vara de madera.
La diferenciación entre zahorí y rabdomante, es que en el zahorí
con el tiempo se ha ido especializado en captar venas de
agua subterráneas, mientras que el rabdomante es
consultado por la tribu para vaticinar los aconteceres
que han de venir y sus posibles influencias, tanto
maléficas, como benéficas, aunque en la síntesis los dos
son lo mismo: Unos simples investigadores de enigmas y frecuencias
energéticas.
La palabra geomante nos recuerda que el portador de la virtud
radiestésica, es capaz de adivinar lo que existe debajo
de la Madre Tierra, estando muy preparado para encontrar aquellos
lugares ocultos y mágicos, donde celebrar los sublimes
rituales de libación en homenaje a la Diosa “Gea”,
la misma “Gaia”, aquella que cada ardiente estío
nos ofrece la semilla bienhechora, para que
confeccionemos el ”pan” de salvación.
Por ello los maestros druidas siempre han sido poderosos
geomantes y grandes constructores de incomprendidos y a
veces solitarios complejos megalíticos...
El geomante ama a la tierra de todos los hombres y la respeta en
extremo. En cierto modo el “geo”, “amante”, ama
a la tierra tanto como al sol, a la luna y a las
estrellas del parpadeante infinito. Aunque también
existe una palabra mágica que nos acerca a la verdad-realidad
de la vara de adivinación: La belomancia.
El arquero coge una
enhiesta flecha de su carcaj y en éxtasis místico la
dispara hacia los cielos de la predestinación, para que
estos a su vez la devuelvan mediante la insólita
gravedad, sobre la anhelada vena de agua. Es el
sagitario que tiene los pies firmemente sujetos a la
tierra, mientras que en sus ansias de crecimiento
personal y de captación de acuíferos, dispara el
sibilino dardo adivinatorio hacia el supremo padre
Sol... Este es el fundamento primordial del primer rayo radiestésico. Pero de
todo esto hablaremos en
otro momento.
Recuerdo
que un día muy especial que me apeteció enormemente poner
en práctica la radiestesia hidrogeológica. Cogiendo
una flecha de mi carcaj, la inserte en la cuerda, tense el arco y la disparé hacia el horizonte no sin antes haber pedido
que la flecha cayera sobre una vena de agua. Estaba tan
concentrado que cerré los ojos antes de disparar, por
lo que no vi donde cayó el dardo. No me quedó más
remedio que coger otra flecha y clavándola entre los
cereales, determinar con el péndulo el famoso "RAYO DE
SIMILITUD". Una vez hube encontrado la dirección
adecuada, calculé la distancia con la varilla bifurcada
y comencé a caminar en dicha dirección, contando los
metros recorridos.
Mentalmente me decía: 30, 31, 32, 33... Cuando
vi la flecha
clavada sobre una potente vena de agua, casi que me
desmayo emocionado... ¿Pero por qué? ¿Cómo actúa?
No tiene mucha importancia. Lo
verdaderamente importante es que la radiestesia funciona, siempre y cuando
obtengamos el estado de conciencia
adecuado para poder
operar...
Continuará
muy pronto.
Alejandro Mir Flor
Radiestesista del
BUEN SITIO, experto en geobiología telúrica y
Geobiología Positiva.
RECONSTRUCCIÓN
DE UN RESUMEN HISTÓRICO
Exploradores franceses re-descubren en 1933 en las Montañas
Atlas, Argelia, lo que ahora se conoce como "Las
Grutas de Tassili”. Las cuevas y abrigos se encuentran
en la solitaria meseta de Tassili-n-Ajjer, a 1.300 kilómetros
al sur de Argelia, llenas de pinturas rupestres. Una de
ellas representa a un rabdomante buscando aguas subterráneas
con una vara. Datadas con el carbono 14, se les
atribuyen unos 8,000 años de antigüedad
aproximadamente. En aquella época el Sahara era un idílico
vergel de vegetación, ríos y manantiales, donde vivían
los descendientes de la malograda Atlántida...
En algunas tumbas del famoso valle de los reyes, Egipto, se han
desenterrado dibujos de sacerdotes que exhibían entre
sus manos varillas ahorquilladas, así como péndulos de
piedra y de madera depositados en los sarcófagos a modo
de ofrenda mortuoria, datados sobre el 3200 a.C.
El emperador “Yu” de la primera dinastía china “Xia”,
(2200 a.C.) promulgó un edicto que decía más o menos
lo siguiente: “No se construirá ninguna casa antes de
que los “adivinos de la tierra” no hayan confirmado
el sitio exacto de ubicación de la vivienda, para que
siempre esté libre de los dañinos demonios que surgen
de ella...”
Se descubren alegorías de zahoríes en capadocia, atribuidas al
período hitita. Algunos bajorrelieves de la cuenca del
Eufrates y del Tigris, muestran escenas de rabdomantes
ejerciendo su oficio. Sobre el 1700 a.C.
Éxodo: “Lleva también en tu
mano este bastón, porque con él realizarás los
prodigios". El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
"Cuando el Faraón les pida que hagan un prodigio,
tú le dirás a Aarón: ‘Toma tu cayado y arrójalo
delante del Faraón; y el cayado se convertirá en una
serpiente’". Y dijo el señor a Moisés: "Adelántate al pueblo y lleva
en tu mano la vara con que heriste el río y camina, que
yo estaré allí delante de ti, sobre la piedra de Horeb,
y herirás la piedra, y de ella saldrá agua para
que beba el pueblo."
Entre los celtas existían poetas líricos llamados
“bardos”, que acompañaban todas sus canciones con liras.
Los bardos eran considerados iniciados, encargados de
transmitir los misterios de la espiritualidad druida,
generación tras generación. En muchas de sus canciones
mitológicas se menciona la vara adivinatoria. Sobre el
500 a.C.
Las
grandes legiones romanas avanzan victoriosas por la vieja Europa,
pertrechados de rabdomantes y augures que son los
encargados de encontrar manantiales para abastecer a los
ejércitos y aguas termales para la relajación de los
prohombres. Sobre el 100 a.C.
Se llamaba Sant Magí o San Magín. ¿Magia? Curioso nombre
verdad. Con su cayado o bastón clavado en la tierra
hace brotar maravillosos manantiales... Localizó antes
de ser martirizado por sus verdugos romanos, muchas
fuentes que en la actualidad aun existen en la provincia
de Tarragona, España. Finales del siglo III y
principios del IV d.C.
Los sagrados pueblos Mayas y
los Incas, o hijos del Sol, ubicaban todas sus pirámides
y lugares de poder, en sitios energéticamente adecuados
a través de las enaltecidas artes rabdománticas. 1100
d.C.
El caballero alemán y poeta épico Gottfried von
Strassburg,
escritor de “Tristan e Isolda”, menciona la vara
adivinatoria: Sobre el 1210 d.C. El noble Wolfram von
Eschenbach poeta épico y alquimista, menciona la vara
que adivina en el drama esotérico "Parsifal".
Siglo XII. El alquimista benedictino Basile Valentín en
“De la verga trascendente” editado en 1521, detalla
las instrucciones para el uso de la vara adivinatoria.
Las primeras noticias que tenemos de los rabdomantes o
adivinadores se las debemos al célebre alquimista alemán,
del siglo XVI, Georgius Agrícola. Su famosa obra,
"De Re Metallica", se imprimió en la ciudad
de Basilea, Suiza, en 1530. En ella se estamparon
hermosas xilografías de rabdomantes practicando con la
vara adivinatoria sobre terrenos y bosques, para
descubrir yacimientos minerales.
El barón de Beausoleil y su esposa Martine de Bertereau
después de encontrar cientos de vetas metalíferas, minas
y filones de gemas y piedras preciosas, y miles de manantiales por todo el país
para la corona francesa, acabaron sus días encarcelados
sin juicio, ni oportunidad de apelación, en el año de
1642, por el perverso cardenal Richelieu...
Y así llegamos a grandes zahoríes como el insigne Balthazar
Rüssler:
“El arte de la prospección lo lleva el hombre en su
naturaleza, por mucho que muchos se empeñen en
atribuirlo a la vara”. El celebre zahorí Jacques
Aymar, capaz de resolver casos enigmáticos. Pierre de
Vallemont que escribió el “traité de la baguette”,
año 1693. Todos ellos del siglo XVII. El celebre Barthélemy
Bleton, pastor de ovejas, que en el siglo XVIII cuando
pasaba sobre una vena de agua subterránea, todo su
cuerpo comenzaba a temblar. El gran escritor y
excelente esoterista Goethe, que en el siglo XIX nos habla de la
radiestesia en alguna de sus sublimes obras.
Y de este modo tan ameno, nos adentramos en el SIGLO XX con el
Abate Alexis Mermet, gran radiestesista, (1886 -1937)
denominado “príncipe de zahoríes”. Émile
Christopher, un buen zahorí y un experto radiestesista.
El Abate Bouly, creador de la palabra radiestesia junto
con Bayard en 1929. Al famoso abate Bouly, en 1950 el gobierno
francés lo condecoró con la legión de honor, por sus
grandes servicios prestados a la nación.
El padre Jean Jurión excelente radiestesista y experto en la
radiestesia médica. André de Bélizal, León Chaumery,
Jean de la Faye, maestros en radiónica. El genial
Roger de Lafforest y su excelente libro “casas que
matan”, experto en el misterio de “los santuarios”.
Jaques la Maya, gran especialista en las energías,
remanencias, impregnaciones y radiestesia hebrea,
escritor del excelente libro titulado “Tu casa es tu
salud”, en el cual nos descubre una palabra desconocida
por muchísimos prospectores y que les trae de cabeza a
la hora de prospectar: LAS ENERGÍAS ABSTRACTAS.
Antoine
Luzy, que en su libro “Radiestesia moderna”, nos enseña
a profundizar en los mecanismos cognitivos adecuados
para operar en radiestesia. Fue un seguidor de los
postulados del excelente precursor en radiestesia Émile Christopher.
Antoine Luzy no ha sido comprendido, ni su magnifica
obra suficientemente leída...
Reseña aparte, merece el excelente
maestro en radiestesia e investigador, Christopher Bird, que en su resplandeciente obra
titulada ”El gran libro de la radiestesia”, nos
descubre grandes verdades y nos otorga múltiples
esperanzas para un mundo mejor.
He aquí que llegamos a la
palabra radiestesia, Esta expresión fue construida por
el abate Bouly y por el abate Bayard en 1929.
Radiestesia surge de la raíz latina “radius” que
quiere decir radiaciones, y de la raíz griega
“esthesis”, que significa sensibilidad. Por lo tanto
el radiestesista es aquella persona que es sensible a
las distintas radiaciones, sin importar del medio que
estas provengan. Aunque esta palabra fue engendrada en
un momento idóneo de necesidad científica, no refleja
en absoluto lo trascendental del fenómeno o prodigio
radiestésico.
Alejandro Mir Flor
Radiestesista del
BUEN SITIO, experto en geobiología telúrica y
Geobiología Positiva.
¿QUÉ
ES LA CIENCIA RADIESTÉSICA?
¿POR
QUÉ FUNCIONA LA RADIESTESIA?
Volver
a casa