REFLEXIONES RADIESTÉSICAS
El camino de la radiestesia es arduo como un calvario, lleno de algunas trampas y sinsabores, donde incluso los más intrépidos tienen bastantes posibilidades de perderse; pero si perseveramos lograremos éxitos íntimos tan profundos, que ni las campanas de Jericó serian capaces de derrumbar los baluartes conquistados. Buscar aguas subterráneas cómodamente sentados en el sillón más confortable de nuestro hogar, es un evento radiestésico de extrema simplicidad y sencillez.
Cuando prospectamos el plano de un terreno o bien de una casa con el péndulo en nuestra mano, antes de formular la pregunta, una parte de nosotros ya sabe donde se encuentra la respuesta: “El agua”, la otra no. ¿Cómo pude saber donde estaba el agua, si nunca antes había estado en aquella finca? Esta es una buena pregunta y tiene una buena respuesta: Todo existía antes de haber sido creado. Donde nada había, todo era y lo que siempre había sido, siempre fue, es y será. Existen otras dimensiones, pero no están tan lejos como podamos llegar a imaginar. Dentro de nuestro subconsciente están tanto las preguntas, como las respuestas: Sólo es cuestión de canalizar la frecuencia adecuada de transmisión...
Necesitamos comprender el problema de comunicación
que tenemos con lo oculto dentro de nosotros mismos. Debemos
escuchar la voz del silencio, en el interior adormecido de nuestra
CONCIENCIA. La radiestesia requiere de una disciplina férrea y de
una conducta ética a prueba de agregados psicológicos. El yo ó el mí
mismo, no debería trabajar con un péndulo entre las manos, la
esencia activa y serena, en la quietud transparente del
no-pensamiento, si puede. Solamente la conciencia de un prospector
altamente espiritualizado, es capaz de percibir hasta la más mínima
influencia radioeléctrica y geomagnética de cualquier terreno...
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El secreto está en la quietud mental: más allá de todo pensamiento, existe el silencio, que en el fondo no es más que la verdadera y única forma de pensar. |
Nos hemos preguntado alguna vez para que sirve el
subconsciente. El Sr. Jung lo sabía, el Sr. Freud no. Hemos oído
hablar acaso sobre los arquetipos universales; las memorias akásicas
de la Madre Naturaleza; de la ley de la causa y del efecto, de la
acción y de la consecuencia; del desdoblamiento astral; del extraño
enigma del inconsciente colectivo, en fin, de los ilimitados
factores ocultos que forman la inconmensurable y desconocida
eternidad...
¿Por que algunas personas tienen tanta facilidad para
buscar agua subterránea, convirtiéndose en expertos en apenas unos
meses, mientras otros entre tanto, sufren lo indecible para apenas
progresar? ¿Cuántas existencias hace que busco agua subterránea?
¿Cuantas vidas he sido rabdomante o zahorí? Son tantas las
incógnitas que nos rodean, como estrellas existen en el parpadeante
infinito...
"El universo siempre ha existido..."
En la noche de los tiempos, antes de que la nada hubiese sido
realizada, todo existía latente en un vació consustancial. En el
micro-cosmos hombre, se refleja de manera oculta el macro-cosmos
universo. En la desconocida psicología antropológica de la
humanidad, yace agazapada la sabiduría universal...
El Hombre busca la llave del conocimiento viajando
por diferentes paisajes de la vida, indagando en los diferentes
sectores de la sociedad, en busca de algo que no va encontrar fuera
de si mismo. Las estrellas siguen ahí y siempre seguirán, sin
importarles la latitud del viajero buscador...
Podemos recorrer oriente y occidente, pero sólo
conseguiremos rellenar la mente de recuerdos, que no son más que un
nuevo lastre que arrastrar en el peregrinar de la vida, hacia un
conocimiento oculto que se nos escapa de las manos como el agua de
entre los dedos. El viaje perfecto siempre está en el interior de
nosotros mismos, esperando que algún día seamos verdaderamente
capaces de realizarlo.
Creo que ningún ser humano escapa de su propia
predestinación, pero es obvio que las leyes naturales nos han dejado un
pequeño margen para modificarla que algunos denominamos "libre
albedrío". Nuestra es en última instancia, la responsabilidad de
utilizar adecuadamente "la oportunidad de tiempo" que nos ha sido
concedida...
© Alejandro Mir Flor (Radiestesista del Buen Sitio)
Escritor y divulgador de la salud del hábitat. Experto en Geobiología Positiva