LOCALIZACIÓN:
Se localizan al noroeste del continente africano, entre las latitudes 27° 37’ y 29° 25’ norte y las longitudes 13° 20’ y 18° 10’ al oeste de Greenwich. Están a unos 100 km. de la africana. Son siete islas principales, que de oeste a este llevan los nombres de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro, además de otras más pequeñas como Isla de Lobos, La Graciosa, Montaña Clara, Alegranza y numerosos "roques".
Por su origen y evolución íntimamente relacionados con la apertura y expansión del Atlántico Sur y el margen noroccidental africano, el archipiélago canario no guarda ninguna relación con la evolución geológica de la Península Ibérica. Se trata de las únicas islas volcánicas del territorio español de naturaleza oceánica, que presenta características similares a otras islas oceánicas (islas Madeira, islas de Cabo Verde). Son la única región con vulcanismo activo.
Desde el punto de vista geológico, el archipiélago se encuentra situado en la zona magnética tranquila del margen pasivo africano. Su substrato es oceánico y se formó al separarse Africa de América a lo largo de un sistema de rift (la actual dorsal medio atlántica). Es un buen ejemplo de vulcanismo oceánico intraplaca de tipo alcalino.
Origen: Se trata de una construcción volcánica edificada a lo largo de una dilatada actividad volcánica con emisiones de diverso tipo. Las islas se encuentran sobre la litosfera oceánica en el contacto entre ésta y la litosfera continental de la placa africana. Se consideran dos hipótesis principales:
Algunos autores favorecen la hipótesis de que su formación se debe a una pluma mantélica o punto caliente sobre el que se habría desplazado el margen africano.
Otros lo atribuyen a la dinámica de apertura del Atlántico. Durante la orogenía alpina, esta dinámica provoca un acortamiento del margen africano (debido al freno en la velocidad de movimiento de la masa continental africana sin que cesara la apertura del Atlántico) que origina el levantamiento de bloques a través de fallas inversas que facilitan el ascenso de material astenosférico, la generación de magmas y la emisión por centros alineados según las directrices estructurales existentes, que son NE-SO y NO-SE.
Sea cual sea su origen, el hecho es que son resultado de una situación geodinámica singular, que afecta desde hace 40 Ma a la zona de transición entre la litosfera continental del margen africano y la litosfera oceánica del oceáno Atlántico.
ESTRUCTURA VOLCÁNICA DE LAS ISLAS CANARIAS
Las islas están formadas por dos complejos distintos:
Complejo basal de origen submarino. Constituye la corteza oceánica y está formado por numerosas coladas basálticas superpuestas (pillowlavas), intercaladas con sedimentos oceánicos marinos (turbiditas), que forman la base submarina de las islas y que sólo aflora en la isla de La Palma, Gomera y Fuerteventura. La edad es muy variable de una isla a otra y va del Cretácico inf. al Mioceno medio. Estos complejos están a su vez atravesados por numerosos diques e intrusiones plutónicas máficas y ultramáficas.
Edificios volcánicos de origen subaéreo. Son producto de las erupciones volcánicas que se inician en el Mioceno y continúan en la actualidad y que han ido edificando las distintas islas tal como las vemos hoy. Los edificios volcánicos subaéreos se apoyan sobre los complejos basales con discordancia angular y erosiva.
La mayor envergadura de las islas de Tenerife y Gran Canaria podría indicar unas condiciones en profundidad favorables a la generación y ascenso de magmas. Dentro de estas erupciones subaéreas se distinguen dos etapas clara” diferenciadas:
Etapa de tipo fisural. Predominan las efusiones basálticas alcalinas muy voluminosas y la formación de volcanes en escudo. Durante el Mioceno, las erupciones subaéreas, tienen marcado carácter fisural y dan lugar a importantes volúmenes de materiales fluidos que forman en armazón de casi todas las islas (macizos antiguos), con excepción de El Hierro y los islotes que son esencialmente del Cuaternario. Estas estructuras han sufrido por lo general un intenso desmantelamiento.
Etapa de tipo puntual. Adquieren un gran desarrollo los términos intermedios y muy diferenciados y la formación de edificios cónicos típicos. Las manifestaciones volcánicas más recientes son casi todas basálticas y suelen estar bien conservadas formando conos de escorias aislados o agrupados en los denominados “campos de volcanes”, a excepción del estrato-volcán Teide-Pico Viejo que con una altura de 3.718 m se ha formado por el apilamiento de distintas coladas de la Caldera de las Cañadas.
El vulcanismo se mantiene activo en el archipiélado, de forma que en las islas se contabilizan un total de 14 erupciones desde finales del s. XV. Los materiales emitidos en estas erupciones han cubierto amplias superficies, se han canalizado por algunos barrancos y en ocasiones, al alcanzar el mar, han modificado la línea de costa.
GEOMORFOLOGÍA
Las formas de modelado de las Islas Canarias están influencias principalmente por las estructuras volcánicas, su litología y el clima. La combinación de los distintos factores ha dado lugar a un evolución morfoclimática especial, donde aparecen estructuras como calderas, barrancos, terrazas, acantilados, etc.
Por otra parte, el modelado litoral es muy intenso, aunque en algunas zonas las erupciones hayan interferido con éste. Las costas aparecen definidas por grandes acantilados labrados sobre antiguos macizos y playas (menos numerosas) que suelen disponerse en la desembocadura de los barrancos, a excepción de las de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, islas en las que la plataforma litoral que las rodea ha permitido la acumulación de arenas de origen marino.