CASTRO-URDIALES.-Villa marinera al norte de España, en la Comunidad Autónoma de Cantabria, a 62 kilómetros de Santander y a 29 de Bilbao. Sus playas, al Mar Cantábrico, se alternan a lo largo de varios kilómetros. Las de Brazomar y Ostende, en pleno casco Urbano, y las de Mioño, Pocillo, Oriñón y Sonabia, a lo largo de su litoral. Es muy peculiar El Pedregal, precioso paraje rocoso,  que con la marea alta se convierte en una magnífica piscina natural.

Se accede por autopista, desde Santander o Bilbao, por lo que llegar a la villa es muy fácil, disponiendo ambas ciudades de Ferry y Aeropuerto.

Dispone de varios hoteles y hostales, pero debido al fuerte incremento en la construcción, la mayor parte del turismo se aloja en apartamentos de su propiedad.

 

 

Los diezmos.-Efectivamente, en los falsos votos de San Millán, documento que la doctora Elena Barrena considera redactado entre 1140-1143, se menciona que diversos núcleos cántabros debían contribuir al monasterio con pescado y aceite —que suponemos sería extraído de las ballenas—: «Colindres, Lareto: singulos utres olei/ Pelagos, per omnes domus, singullos pices/ Agorienzo, Samano, Campigo cum suis villis ad suas alfoces pertinentibus: per omnes domus singulos pisces».

Del puerto de Castro Urdiales hay una mención muy antigua, concretamente un pergamino de 1178, con motivo de la concesión de los diezmos de la villa de Castro Urdiales sobre las mercancías que entrasen o salieran al mar, más la donación de la iglesia de San Pedro de Castro Urdiales al Monasterio de San Juan en Burgos. 

De las ballenas cazadas se hacia el siguiente concierto teniendo como condiciones principales: la de pagar una cantidad dada por cada ballena de 18 codos arriba que se cazase; la de pagar también por cada ballena cuyo precio excediese de 100 ducados la suma prefijada, que habría de distribuirse por terceras partes entre la villa, el cabildo de San Andrés y la iglesia de Santa Maria.

 

 

Curiosidades.- Podemos considerar que desde fines del siglo XI y principios del XII, la pesca fue adquiriendo progresivamente mayor importancia. Entre las diversas actividades pesqueras, destacará la caza de la ballena; actividad que económicamente supone un importante salto cualitativo. El francés Arago dice que los vascos y castellanos fueron los primeros pueblos de la tierra que osaron atacar en sus propios dominios al más gigantesco de los seres vivientes: la ballena; genuinamente castellanas son las palabras internacionalmente usadas: estacha, machete, va y ven, arponera y otras. Castro, entonces el puerto más importante de la costa, era el asilo de gran numero de naves mercantes y balleneras, el centro de expediciones marítimas destinadas a apresar aquellos colosos, la que reglamenta sobre ella como cosa de todos los días y la que elige la nave y la ballena como enseña de su escudo. La gigantesca ballena que lanza al espacio sus inmensos surtidores. el saliente más pronunciado y agreste de la costa de Castro se llama Ballena. En su mismo escudo figura también la nave y la ballena que lanza sus inmensos surtidores.
Así, en 1556 dos pinazas transportaban un total de 82 barricas de grasa de ballena (o bien unos 20 toneles) desde Castro Urdiales a Plencia (para su posterior .

Acuerdo establecido en 1587 entre Castro Urdiales y la villa de Getaria, cuyo vecino Juanes de Oreja proveería tres chalupas, junto con vecinos de Castro, representados por un tal Loizaga. Entre las dos partes se suscriben estas condiciones: Oreja pone la mitad de la armazón, corriendo a cargo de la otra parte el resto. Se debería disponer de tres chalupas, con cada siete u ocho hombres, y Loizaga y sus representados aportarían cuarenta fanegas de bizcocho para proveer a las necesidades de los pescadores en tiempo de balleneo, de octubre a febrero. 

En 1603 consta de seis ballenas cazadas en Castro y en 1604 de otras seis.
Ha sido muy frecuente atribuir la supremacía a Castro Urdiales al resto de las villas marítimas de Castilla en la pesca de la ballena, por la alusión que en ella se hacía en el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, al describir la pelea de Don Carnal y Doña Cuaresma. Es muy posible que esta mención unida al importante hecho de que en el escudo de Castro figure una ballena no sean sino manifestaciones de la importancia de la pesca incrementada en el siglo XVI por la concurrencia tras la ballena a los mares de Terranova para cuya captura conocemos de este mismo siglo y de los posteriores de la formación de Compañías. De todas las embarcaciones que encontramos hemos de entender que las alusiones a barco, barquillo y batel se refieren a las dedicadas a la pesca de ría y que las chalupas y pinazas se dedican al ejercicio de la pesca y al transporte de mercancías siendo estas las más aptas para la pesca del besugo en tanto que las zabras, naos y cocas serían los barcos de mayor parte dedicados al comercio de largo alcance.  En el siglo XVIII las expediciones Irán más lejos sobresaliendo las pesquerías balleneras y las del pescado en aguas de Terranova, concretamente en los libros de fábrica de la iglesia parroquial de Castro Urdiales aparecieron seis ballenas y encontramos por primera vez las pesquerías de ballena del Brasil que surgieron probablemente por el declive
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