La actividad de la caza de la ballena forma una parte dentro de un todo más amplio, es decir, esta actividad se enmarca dentro de una mayor actividad pesquera, la cual, forma parte a su vez de los modos de producción de una villa. Esta villa como es lógico se rige por una serie de ordenanzas las cuales afectan también a la actividad de la caza de la ballena. De esta manera, los pescadores de Mutriku deben entregar la primera ballena que cacen a la orden de Santiago. Esto es, reflejo de una imposición que con el tiempo llegará a ser una costumbre.

Otro buen ejemplo, lo encontramos en las cofradías, la mayoría de las cuales tienen como advocación a San Pedro. Una de sus funciones es regularizar las costumbres de los pescadores. Así, encontramos en Bermeo en 1353, como una costumbre es regularizada al entrar en las ordenanzas de la cofradía. Esta costumbre dice que se de a la iglesia uno de cada cien toneles:

"Capitulo 70

Que los que fueren a pescar a Irlanda o a otras partes paguen para la iglesia mayor de cien uno de lo que pescaren.

Otrosí hemos de costumbre antigua y ordenamos que de aquí adelante hasta el fin del Mundo todos y cualesquier maestros cofrades fueren a Pescar de Irlanda o al canto con Naos y navíos que sean tenidos y obligados de dar para la iglesia de Nuestra Señora Santa María de la Talaya de todo lo que Dios les diere de cien uno que sea de Nao que sea de veinte toneles arriba so pena de quinientos maravedís a cada uno que lo contrario hiciere."

 

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