Del puerto de Castro Urdiales hay una mención muy antigua, concretamente un pergamino de 1178, con motivo de la concesión de los diezmos de la villa de Castro Urdiales sobre las mercancías que entrasen o salieran al mar, más la donación de la iglesia de San Pedro de Castro Urdiales al Monasterio de San Juan en Burgos. El francés Arago dice que los vascos y castellanos fueron los primeros pueblos de la tierra que osaron atacar en sus propios dominios al más gigantesco de los seres vivientes: la ballena; genuinamente castellanas son las palabras internacionalmente usadas: estacha, machete, va y ven, arponera y otras. Castro, entonces el puerto más importante de la costa, era el asilo de gran número de naves mercantes y balleneras, el centro de expediciones marítimas destinadas a apresar aquellos colosos, la que reglamenta sobre ella como cosa de todos los días y la que elige la nave y la ballena como enseña de su escudo. La gigantesca ballena que lanza al espacio sus inmensos surtidores. el saliente más pronunciado y agreste de la costa de Castro se llama Ballena. En su mismo escudo figura también la nave y la ballena que lanza sus inmensos surtidores. En 1603 consta de seis ballenas cazadas en Castro y en 1604 de otras seis. De las ballenas cazadas se hacia el siguiente concierto teniendo como condiciones principales: la de pagar una cantidad dada por cada ballena de 18 codos arriba que se cazase; la de pagar también por cada ballena cuyo precio excediese de 100 ducados la suma prefijada, que habría de distribuirse por terceras partes entre la villa, el cabildo de San Andrés y la iglesia de Santa Maria.

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