El Cristo de la Viga dio contenido, hace treinta años, al primer cartel oficial de Diego Romero.
Una de las potencias que coronan la cabeza del Cristo de la Viga bajó anoche a manos de uno de esos ilustres humildes de nuestras cofradías. El patio de la Catedral fue testigo del gesto con el que la Hermandad catedralicia efectuó, en vísperas de su fiesta de la Transfiguración del Señor, uno de los homenajes que dan sentido al galardón de cada agosto. Diego Romero Fabiere, aquel fotógrafo que abría con el cartel oficial de la Semana Santa de 1976 la serie que lo encumbró como pregonero gráfico de nuestra celebración pasionista, recibía el reconocimiento denominado Potencia para un cofrade ejemplar.
Y la réplica tuvo sabor a agradecimiento del Crucificado que, se cumplen treinta años, supo llevar el prestigioso fotógrafo al cuché anunciador de la Semana Mayor con ese paladar magistralmente demostrado durante todo este tiempo. Luego llegarían los también oficiales con el misterio de los Judíos de San Mateo en 1978, con Las Angustias en 1980, al año siguiente con el Señor de la Vía-Crucis y con el Cristo de la Expiración en el 82. Tan meteórico recorrido, que en ningún momento le hizo perder su afectuoso y sencillo trato, tan carente de protagonismo ni altanerías, llevó a su vitrina el único nazareno de plata de la Unión de Hermandades no concedido a un pregonero de la palabra. Más tarde aún llegarían dos oficiales más.
Pero aquél de 1976 fue el primero. Un contrapicado convertido en un clásico de la fotografía que ofrece un semiperfil del Cristo de la Viga con la torre de la Catedral al fondo. Y treinta años después, tanto aquel espléndido anuncio de la Semana Santa y todo el resto de su prolija obra fotográfica como su labor como hermano mayor de las Tres Caídas, fueron premiados atinadamente. Sumó, pues, Diego Romero, anoche, su nombre a cuantos han venido haciéndose acreedores del reconocimiento, consistente en una réplica en plata de ley de una de las singulares potencias de ráfagas onduladas del Cristo catedralicio.
Fue una noche deliciosa para los cofrades de las Tres Caídas que, además, tenían al frente del Pregón de la Viga de este año a Pedro Pérez Rodríguez, aquel joven que relevó a Diego Romero Fabiere como hermano mayor. En él materializó entonces el galardonado un tránsito generacional que, desde su sencillez, también es su mérito.
Fuente: Jerez Información