|
Gótico doliente, catedralicio y cofrade (03/04/2007)
La recogida fue a su hora, aunque con la amenaza de lluvia en los talones. El día, azul precioso, se tornó negro amenazante pasadas las diez de la noche. Todo lo anterior, fue especialmente hermoso... Poco antes de las seis de la tarde, el dintel de La Catedral abrió sus puertas y la hermosa Cruz de Guía avanzó lentamente para abandonar el Santo Templo. El cortejo, negro y púrpura, se situó en la Plaza del Arroyo, momento en el que los hermanos y el público que esperó expectante la salida miraron al cielo dando gracias. Fue otro día, como el Domingo de Ramos, de incertidumbres, de nervios, de consultas meteorológicas, pero finalmente la Hermandad está en la calle. El miedo vendría más tarde en forma de nube.
José Luis Villaverde guió con paso experto el Paso de Misterio, portado por 30 costaleros, que estrenó el calvario. Sobre un lecho de flores silvestres, la impresionante imagen gótica del Santísimo Cristo de la Viga fue recibida con un fuerte aplauso cuando abandonó la Catedral para iniciar su estación penitencial. Lentamente avanzó el cortejo procesional, y ya abandonó el Templo el hermoso Palio de Nuestra Señora del Socorro, bellamente exornada con más de 1.600 tallos de rosas blancas. La cuadrilla de costaleros, dirigida por Álvaro Barba, salvó el dintel de la Catedral con mecidos suaves por los acordes de la Banda de Música de las Angustias de Sanlúcar La Mayor. Lució hermosa la copatrona con su nuevo manto de salida con blonda de oro, una azucena de plata, un puñal dorado y un rosario de plata donado por varios hermanos de la Cofradía.
Fueron los comienzos de una estación penitencial que se ha vivió con incertidumbre debido a las inclemencias meteorológicas, que habían hecho que la Junta de Gobierno de la Hermandad, ya desde las primeras horas de la mañana estuviera en contacto directo con el Consejo de la Unión de Hermandades para ver como evolucionaba la jornada. Ya en Carrera Oficial, la Cofradía de la Santa Iglesia Catedral tuvo un delicado detalle con la Hermandad de La Defensión, que procesiona el Martes Santo, y que este año cumple su cincuentenario. La marcha Defensión, interpretada soberbiamente por la Banda de Música de las Angustias cuando el Paso de Palio hacía su entrada en Carrera Oficial, era dedicada especialmente a la Cofradía de Capuchinos. Al cierre de esta edición la Viga ya estaba en su templo, tras darse prisas pues el frente de nubes se acercaba amenazante. Con su altanería cofrade, La Viga compuso un año más una de las más bellas estampas de la Semana Santa jerezana en un Lunes Santo plagado de saber y sentir cofradiero. Murmullos de admiración y respeto entre la multitud de jerezanos y visitantes dejaron estos dos enormes y jerezanísimos pasos.
Fuente: Diario de Jerez
|