Boletín Cofradiero

El Cristo de la Viga volvió a impresionar a todo el Jerez cofrade (03/04/2007)

La Santa Iglesia Catedral guarda entre sus paredes una de las joyas más grandes de la imaginería procesional de toda la provincia de Cádiz: el austero y severo Cristo de la Viga, de apariencia gótica, que unos datan del siglo XIII y otros sitúan en el siglo XVI. Así y todo, el Cristo de la Viga es el más antiguo que procesiona en nuestra ciudad y, por ello, y aunque fue restaurado en el año 2000, el que menos puede arriesgarse a salir en procesión por la lluvia. Por eso, decidió la Hermandad ad aguardar media hora hasta no saber con certeza lo que decían los partes meteorológicos.

Finalmente, la Hermandad decidió salir a la calle a su hora prevista, las seis menos cuarto de la tarde. Las golondrinas fueron las primeras en recibir a la Cruz de Guía de esta Hermandad, que saca a la calle uno de los cortejos más elegantes de nuestra Semana Santa. Colores cardenalícios para los cofrades de la Viga, con antifaz y túnica de color negro y capa y faja color púrpura.

A las siete menos cinco salía el severo Cristo de la Viga, a los acordes de la marcha que Francisco Orellana le dedicara, tocada magistralmente por la Banda de Música de Nuestra Señora de las Angustias, de Sanlúcar la Mayor. A la finalización de la marcha, el silencio se apoderaría del Santísimo Cristo, que ya le acompañaría hasta su recogida.

Este año, como gran estreno, un monte de piedras sustituía al típico monte de statis morado, que transmitía más dramatismo al ya de por sí misterio que se representa. Y coronando el monte, los característicos cardos que parecen querer escalar el madero para tocar los pies del crucificado.

Detrás, Nuestra Señora del Socorro sigue los pasos de su hijo. Esta dolorosa, también muy antigua, del siglo XVI, es co patrona de la ciudad. Su rostro ladeado, mirando hacia abajo y sus grandes y tristes ojos transmitieron un año más una gran dulzura a todos aquellos privilegiados que pudieron verla por las calles. Ayer, la Señora estrenaba un puñal dorado en su pecho, un rosario plateado para sus delicadas manos, así como el manto. Su palio, bordado en su día por sus propios hermanos, es uno de los más característicos de Jerez. Hay que destacar de él su techo del palio, en donde figura en la gloria, El Salvador, titular de la Hermandad y la Catedral, y en cada esquina, medallones con las imágenes de la Virgen de la Merced (patrona de Jerez), la Virgen de Consolación (co patrona), San Juan Grande (Patrono de la Diócesis de Asidonia-Jerez) y San Dionisio, (Patrono de Jerez).

En el faldón frontal del palio, un medallón con un lema que lo dice todo: La Cruz está firme mientras el mundo se tambalea.

Precioso el caminar de la Hermandad por el entorno de la Catedral a su ida a la Carrera Oficial, por Carpintería Baja y Carmen, donde la austeridad que transmite el Cristo de la Viga, añadido a la estrechez de las calles, el aroma del incienso y el piar de las golondrinas a modo de saetas improvisadas, creó un halo especial para todos aquellos que lo contemplaron en estos viejos rincones del Jerez antiguo.

Las primeras gotas de lluvia hicieron que la Hermandad se recogiera poco antes de su hora.

Fuente: lavozdigital.es

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