El ciclo ‘Jerez, siempre’ de la Academia de San Dionisio sigue aportando datos inéditos de voz de sus prestigiosos ponentes. Manuel Romero Bejarano y Concha Casado Pradera tuvieron la palabra.
El ciclo Jerez siempre continúa reportando matices, sesgos, hallazgos históricos en la sede social de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras. Se trata de una amalgama de subrayados archivísticos de carácter inédito. Un contraluz de fuentes rescatadas, de legajos extraídos en orden a su rigor documental, de análisis serio. Manuel Romero Bejarano habló la pasada semana de arte, de nombres propios y de claridad expositiva: “Hace algunos años publicamos un artículo en el que dábamos una hipótesis sobre la autoría de la escultura conocida en Jerez como Cristo de la Viga que se venera en la santa Iglesia Catedral. En este texto dábamos como autor de la imagen a Francisco de Heredia, entallador asentado en la comarca entre 1522 y 1532. Para realizar tal afirmación nos basábamos tanto en documentos escritos como en el análisis estilístico no sólo de esta obra, sino de otro crucificado que se conserva en la parroquia del Divino Salvador de Vejer de la Frontera”.
Para Bejarano “no sabemos si por suerte o por desgracia, este artículo ha pasado inadvertido a todo el mundo. Es cierto que nadie, que sepamos, se ha atrevido a cuestionar lo que en él se decía, pero también es verdad que en ninguno de los textos que se han escrito desde entonces se menciona tan siquiera la atribución, que, modestia aparte, es la más seria que se ha hecho sobre una imagen de la que se han dicho mil disparates”.
“Durante las primeras décadas del siglo XVI -añadió el investigador- Jerez de la frontera era una ciudad próspera, enriquecida por el comercio de vinos con los países del norte de Europa. Junto a una población paupérrima convivían nobles y mercaderes dueños de fortunas inmensas. Además, la Iglesia disponía de amplias rentas con las que encargar obras de arte”. Hasta el momento, las piezas artísticas que se habían realizado habían sido importadas, "bien desde Sevilla o desde lugares mucho más lejanos, como Borgoña, Génova o Nottingham. En 1522 Francisco de Heredia aparece asentado en Jerez, siendo el primer escultor documentado en nuestra población. La estética de su obra hace pensar que se formó con Pedro Millán, pues conserva rasgos de este autor, si bien se adentra más en los postulados renacentistas, abandonando casi por completo los formalismos del arte gótico. Por desgracia, la mayor parte de la obra de Francisco de Heredia se ha perdido”.
El conferenciante subrayó lo siguiente con meridana claridad: “Sabemos que realizó un retablo para la primitiva capilla de Los Remedios de Jerez, otro retablo para la iglesia de Santa María de Cádiz, las claves superpuestas de madera de la iglesia del antiguo convento de las Cinco Llagas de Alcalá de los Gazules y un autómata de madera para la torre del reloj de Cádiz. El Cristo de la Viga formaba parte de un conjunto de obras que la familia Pérez de gallegos encargó a Heredia para su capilla de la colegiata de San Salvador en 1532. Se trataba de un retablo, una reja y una viga con imaginería encima, que es de donde pensamos que procede el Cristo. La relación posterior de la familia con este crucificado parece avalar nuestra hipótesis”.
Esta conferencia de algún modo calzaba con la pronunciada por la restauradora Concha Casado Pradera quien, sobre la restauración de la Virgen del Socorro apuntó que “la restauración ha sido necesaria por encontrase la imagen con evidencia de ataque de insectos xilófagos, proveniente de la estructura de madera que forma el candelero o base de la imagen que ha precisado su sustitución por uno nuevo tratado, para repeler futuros ataques”.
Asimismo señaló que “se ha llevado a cabo la eliminación de antiguos tornillos y añadidos metálicos, que ya no son necesarios y, sin embargo, afeaban y dañaban la imagen. Se le han realizado unos brazos articulados nuevos ya que los antiguos no se encontraban en buen estado. Durante los trabajos se ha constatado la necesidad de realizar una limpieza del rostro y las manos de la Virgen debido a la gran cantidad de restos de cera, suciedad y humo acumulado en la superficie de la imagen. Además se han restaurado algunas zonas muy dañadas por efecto de los arañazos producidos por alfileres. Con esta intervención la imagen de Ntra. Sra. queda restaurada, limpia y saneada en todas sus estructuras de madera de forma que se garantice su conservación durante mucho más tiempo”.
Fuente: Información Jerez