El patio de los naranjos de la Catedral acogió el tradicional pregón dedicado al Cristo de la Viga, que estuvo a cargo de Marco Antonio Gómez · Ana María Salas recibió el galardón de Cofrade Ejemplar.
Agosto tiene en la Catedral la cita cofrade del verano con el pregón que anualmente se dedica al Cristo de la Viga en las vísperas de la festividad de la Transfiguración del Señor, día de la parroquia de San Salvador y de la propia imagen. Fue el sábado por la noche cuando el patio de los naranjos recibió a centenares de cofrades para seguir este acto de exaltación que marca el final de las actividades del curso para la propia hermandad que reside en la Catedral.
Marco Antonio Gómez, cofrade de la hermandad de La Cena, fue el autor del pregón que se oyó en un lugar de absoluto privilegio que sirve como escenario para esta exaltación. El pregonero recibió de la hermandad un cardo de plata similar a los que lleva a sus pies el crucificado de la Catedral en su paso cada Lunes Santo.
Gómez Moreno comenzó su pregón con un poema al Cristo de la Viga al que llamó el "Señor de los siglos jerezanos" y "eterno vigía de la ciudad". En su obra no dejó escapar la oportunidad de recordar que cada Lunes Santo, como es cofrade de La Cena, no ve al Crucificado pero sí recordó a los presentes sus recuerdos de niñez y los encuentros con la cofradía de la Catedral que le daban la oportunidad de ver a la Viga. Esto le permitió ofrecer una simbiosis lírica y de interpretación entre la eucaristía que ofrece la Cena y el misterio del Calvario sobre el que va el Cristo de la Viga. El recuerdo al padre Jesús y al padre Carlos estuvieron presentes en el pregón, sobre todo las últimas palabras que le dijo el mercedario el Lunes Santo cuando le recordó los versos que le dedicó a La Cena en su pregón de Semana Santa cuando salía la cofradía desde San Marcos. La exaltación de la muerte digna con el espejo que ofrece el Crucificado fue el epílogo del pregón del Marco Antonio Gómez.
Pero el acto del sábado es también el día elegido por la hermandad para homenajear la trayectoria de un cofrade local con la entrega del galardón Cofrade Ejemplar que este año tuvo el nombre propio de Ana María Salas, consejera de la Unión de Hermandades y veterana hermana de la hermandad de La Amargura. La distinción consiste en una reproducción en plata de una de las antiguas potencias que lleva el Señor de la Viga.
Fuente: diariodejerez.es