Boletín Cofradiero

Sobre la autoría del Cristo de la Viga (04/03/2008)

Durante las primeras décadas del siglo XVI Jerez de la Frontera era una ciudad próspera, enriquecida por el comercio de vinos con los países del norte de Europa. Junto a una población paupérrima convivían nobles y mercaderes dueños de fortunas inmensas. Además, la Iglesia disponía de amplias rentas con las que encargar obras de arte. Hasta el momento, las piezas artísticas que se habían realizado habían sido importadas, bien desde Sevilla o desde lugares mucho más lejanos, como Borgoña, Génova o Nottingham.

En 1522 Francisco de Heredia aparece asentado en Jerez, siendo el primer escultor documentado en nuestra población. La estética de su obra hace pensar que se formó con Pedro Millán, pues conserva rasgos de este autor, si bien se adentra más en los postulados renacentistas, abandonando casi por completo los formalismos del arte gótico. Por desgracia, la mayor parte de la obra de Francisco de Heredia se ha perdido. Sabemos que realizó un retablo para la primitiva capilla de Los Remedios de Jerez, otro retablo para la iglesia de Santa María de Cádiz, las claves superpuestas de madera de la iglesia del antiguo convento de las Cinco Llagas de Alcalá de los Gazules y un autómata de madera para la torre del reloj de Cádiz.

El Cristo de la Viga formaba parte de un conjunto de obras que la familia Pérez de Gallegos encargó a Heredia para su capilla de la colegiata de San Salvador en 1532. Se trataba de un retablo, una reja y una viga con imaginería encima, que es de donde pensamos que procede el Cristo. La relación posterior de la familia con este crucificado parece avalar nuestra hipótesis.

Manuel Romero Bejarano.

Fuente: diariodejerez.es


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