Queridos Hermanos:
Hace poco escribía una carta a Nuestra Madre y Señora Del Socorro, Copatrona de Jerez, pidiéndole por mi madre. En esta ocasión os la escribo a vosotros.
Nunca en mi vida había sentido el cariño tan verdadero como en estos duros momentos lo he sentido. Gracias. Gracias por estar a mi lado en las adversidades igual que en los momentos de alegría. Gracias por vuestra señal de respeto y cariño, por ayudarnos a no sentirnos ni mis hermanos ni yo solos, por todo lo que me habéis dado y por ser algo más que amigos, una familia en cuyo seno he encontrado un lugar donde acogerme para seguir adelante.
Cuando uno se encuentra solo ante tan duros momentos, no encuentra salida y se hunde en la más profunda tristeza y dolor. Pero ese no es mi caso tengo un grupo de personas a mi alrededor que no me deja ni lugar ni momento para la soledad. Esos sois vosotros, mis hermanos. Me habéis dado el mayor de los privilegios posibles que es sentirse arropado y querido. Jamás podre olvidar esto.
Gracias a mi hermandad, también pude encontrar el amor de una pareja a la cual también tengo que dar las gracias, su apoyo y amor me ha ayudado mucho. Algún día será la madre de mis hijos y estaré muy orgulloso de que sea ella la que este para el resto de mi vida al lado mía.
Pero como siempre todo esto sin lugar a dudas es gracias a mi virgen del Socorro. ¡Que grande eres Madre!. Gracias a ti tengo una vida llena de plenitud. Ya no temo nada ya sé que nunca estaré solo. Sigo sintiendo el dolor de no tener a mi madre al lado, pero sé que ella ahora descansa junto a tu lado, que tu cuidaras de ella, porque a mí me has dejado aquí en este mundo acompañado de lo más grande, amor de mi pareja de mi familia y de un grupo de hermanos con los que también ellos podrán contar conmigo como yo lo he hecho con ellos.
Aunque resulte irónico, soy feliz, mi madre no sufre ya y tengo las fuerzas suficientes para seguir adelante.
Gracias por todo mis hermanos, y que la Virgen del Socorro siempre nos ampare.
Alejandro Fernández Aguilera