HOY ME VINO EL LEÓN MUY DE MAÑANA
Hoy me vino el león muy de mañana
mostrándome su lengua blanquecina,
su mala digestión, su soledad.
Me vino de costado, gris oscuro,
rastreando las sombras, los recuerdos,
sin saber su estructura ni su origen.
Sus melenas cayeron en mi almohada,
vencidas, sudorosas, como en días lejanos,
quedándose en mareas vespertinas.
Sin embargo sus garras se me agarran,
me empujan
al río más lejano de mi infancia.
Cada vez más humano se me clava
y bosteza de nuevo. Y yo me extiendo
sin espacio ni senda,
sitiada de dolidas remembranzas.
¿Es que no hay ruiseñores en la selva?
Esta raza de bestias me preocupa.
(Del libro "El Bostezo del León")