|
INICIO |
Cristóbal Colón (c. 1451-1506), navegante
y descubridor, tal vez
de origen
genovés, al servicio de
la Corona de Castilla,
hombre polémico y misterioso, autodidacta y gran observador, descubrió
el Nuevo Mundo el 12 de
octubre de 1492, fue el
primer almirante, virrey y gobernador
de las Indias, y enseñó a
los hombres de mar
de su tiempo el camino a
seguir para ir y volver del continente que habría
de llamarse América.
Cristóbal Colón nació probablemente en 1451 en Génova.
Algunos autores, sin embargo, defienden que era catalán, mallorquín,
judío, gallego, castellano, extremeño, corso, francés, inglés, griego y
hasta suizo. Siguiendo la tesis genovesa, sus padres fueron Doménico
Colombo, maestro tejedor, lanero o tabernero, y Susana Fontanarrosa.
De los cinco hijos del
matrimonio, dos, Cristóbal y Bartolomé, tuvieron pronto vocación
marinera; el tercero fue Giacomo (Diego Colón), que aprendió el oficio
de tejedor; y
de los dos restantes,
Giovanni murió pronto, y la única mujer no dejó rastro.
Recordando estos primeros años, Colón escribía en 1501: "De
muy pequeña edad entré en la mar navegando, e lo he continuado fasta
hoy... Ya pasan de
cuarenta años que yo voy en este uso. Todo lo que fasta hoy se navega,
todo lo he andado".
El aprendizaje colombino se debió hacer en galeras genovesas
primero, como grumete; como marinero, desde los 15 años, y con mando en
barco desde los 20 o 22 años. Entre 1470 y 1476 recorrió todas las rutas
comerciales importantes del Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta
la península Ibérica; al servicio
de las más importantes
firmas genovesas. También participó en empresas bélicas, como el
enfrentamiento entre Renato de
Anjou y el rey de Aragón,
Juan II, por la sucesión al trono
de Nápoles. Se afirma
que, al amparo de tantas
guerras y conflictos como entonces había, ejerció
de corsario, actividad
muy lucrativa y reconocida hasta en los tratados internacionales
de la época.
Según cronistas coetáneos, Colón llegó a la ciudad
de Lagos, situada en la
costa meridional portuguesa, cerca
de Sagres, tras un
durísimo combate naval acaecido cerca del cabo
de San Vicente, el 13
de agosto
de 1476. Incendiado su
barco, Colón salvó su vida agarrándose a un remo y nadando hasta la
costa. Empezaba la estancia colombina en Portugal, que duró casi diez
años, tan importantes y decisivos como misteriosos. Fue en el pequeño
reino ibérico, y de la
mano de portugueses,
donde aprendió a conocer el Océano (es decir, el Atlántico, en la época
el océano por antonomasia), a frecuentar las rutas comerciales que iban
desde Islandia hasta el archipiélago
de Madeira, a tomar
contacto con la navegación de
altura, con los vientos y corrientes atlánticos y a navegar hasta el
golfo de Guinea.
Dicen los cronistas que Colón, una vez repuesto, marchó
desde Lagos hasta Lisboa, donde se dedicó al comercio. En 1477 viajó
hasta Inglaterra e Islandia, y en 1478 se movía entre Lisboa y el
archipiélago de Madeira
con cargamentos de
azúcar. Hacia 1480 parece que se casó con Felipa Moñiz, quien le ayudó a
acreditarse como vecino y cuasi natural
de Portugal.
De este matrimonio nació
hacia 1482 en la isla de
Porto Santo, del archipiélago de
Madeira, su sucesor Diego Colón.
|
4 |
|
¿CONOCÍA COLÓN ANTES
DE 1492 LAS
TIERRAS DE
AMÉRICA? |
|

|
Instrumentos de navegación del siglo XV |
|
Hay grandes indicios y alguna prueba razonable, como el
preámbulo de las
Capitulaciones de Santa
Fe, de que Colón, cuando
elaboró su plan descubridor, sabía más
de lo que decía. Tal
convencimiento, que se extendió ya desde el principio entre los primeros
pobladores y cronistas, se corresponde con el llamado "predescubrimiento
de América". Parece que,
entre los años 1477 y 1482, en que Colón no dejó
de realizar frecuentes
viajes a las islas Madeira, Azores y Canarias, le sucedió algo
trascendental, que él califica
de "milagro evidentísimo", si hacemos caso a sus palabras: "Me
abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era
hacedero navegar de aquí
a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecución
de ello. Y con este fuego
vine a Vuestras Altezas".
Los defensores del predescubrimiento
de América sostienen que
ese algo trascendental, repentino y milagroso que le sucedió a Colón en
cualquier momento de
estos años fue que alguien, con conocimiento
de lo que decía, le
informó de la existencia
de unas tierras al otro
lado del océano Atlántico. Tal información aportaba detalles bastante
ajustados sobre algunas islas y sus naturales, sobre ciertos parajes y,
especialmente, acerca de
las distancias. Ese alguien fue, según unos, un piloto portugués o
castellano (si se sigue la conocida como "leyenda del piloto anónimo")
que al regresar de Guinea
se vio impulsado por alguna tormenta hasta las Antillas. Tras un tiempo
allí, regresó, se encontró con Colón, le informó y murió.
Según otra teoría, la información colombina procedería, no
de un europeo, sino
de algún grupo indígena
que en un desplazamiento por las Antillas se vio obligado a desviarse
océano adentro hasta encontrarse con Colón. Ambas teorías coinciden en
señalar que tal encuentro debió producirse a bastantes leguas al oeste
de las Canarias, Azores o
Madeira, en una zona que por aquel entonces frecuentaba. Cristóbal Colón
se sintió elegido por la Providencia para descubrir aquellas tierras, y,
a partir de ahí, comenzó
a elaborar su proyecto, sabiendo que la mayor dificultad que iba a tener
era cómo articularlo teóricamente para defenderlo ante los mayores
expertos del momento: portugueses y castellanos.
|
5 |
|
EL PROYECTO
DESCUBRIDOR COLOMBINO |
| Este mapa del mundo conocido lo
realizó, probablemente a finales del siglo XV, Paolo del Pozzo Toscanelli, y
representa el alcance del conocimiento europeo antes del inicio de las grandes
exploraciones de la última década del siglo XV. Se puede observar que no se
había realizado ningún progreso en la geografía europea desde el siglo II, fecha
en la que el geógrafo griego Tolomeo recopiló la información en la que se basó
este mapa. La línea de la costa mediterránea se reconoce fácilmente, pero la
costa del océano Índico es muy inexacta y el interior de Asia y África es una
mera conjetura. Parece que Toscanelli fue el primero en lanzar la idea de llegar
a Asia navegando hacia el oeste, noción que siguió Cristóbal Colón |
En aquellos años transcurridos entre 1480 y 1482, Cristóbal
Colón era ya un buen navegante, un hombre práctico y autodidacta, pero
carecía de ciencias y
saberes teóricos: "En la marinería me hizo abundoso;
de astrología me dio lo
que abastaba, y ansí de
geometría y aritmética". Para elaborar su plan descubridor, Colón,
de quien se puede decir
que era más un hombre de
la edad media que de la
edad moderna, y se sentía instrumento
de la Providencia,
utilizó varias fuentes informativas: la Historia rerum ubique
gestarum del papa Pío II; la Imago mundi del cardenal y
teólogo francés Pierre d'Ailly; y la Correspondencia y Mapa que,
en 1474, el sabio y geógrafo florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli había
hecho llegar al rey de
Portugal Alfonso V a través de
su amigo, el canónigo lisboeta Fernando Martins.
De las dos primeras obras,
que eran una especie de
enciclopedias del saber del momento y que estudió muy detenidamente,
como demuestran las casi 1.800 apostillas o anotaciones al margen que
hizo en sus ejemplares, extrajo referencias muy concretas sobre parajes
bíblicos, situados en el fin del Oriente, como el Paraíso Terrenal, el
Jardín del Edén, Tarsis y Ofir, el reino
de Saba, los montes
de Sophora, o el país
de las amazonas, que
pronto situaría en distintas zonas
de las Indias, porque
para él allí estaba el extremo
de Asia. De
Toscanelli, que seguía lo que había dejado escrito el viajero italiano
Marco Polo, recogió Colón todo lo relativo al territorio sobre el que
habían gobernado los miembros de
la dinastía Yuan, a la tierra firme asiática (Catay, Mangi y Ciamba) y
sobre todo al Cipango, isla distante 1.500 millas
de China (la Catay
colombina), referida al actual Japón, y famosa por su riqueza. Sin
embargo, hay un punto en el que Colón discrepaba del sabio florentino:
las distancias entre ambos extremos del Océano. Toscanelli asignaba al
mismo 120 grados de la
esfera terrestre (casi el doble
de la que en realidad tiene), y, aunque situaba algunas islas en
el camino, la empresa resultaba muy arriesgada. Por esta razón, los
portugueses, tras estudiar el plan, lo rechazaron y archivaron. Colón,
sin embargo, sabía que, en el capítulo
de las distancias,
Toscanelli estaba equivocado: al empezar el viaje descubridor, anunció
que las primeras tierras se encontrarían a 800 leguas
de las islas Canarias.
Para defender su proyecto ante los expertos, hubo
de calcular mediciones
sobre el grado y la esfera terrestres. Coincidió con las estimaciones
hechas en el siglo IX por el astrónomo musulmán Alfragano (Al-Farghani),
según las cuales 1 grado equivalía a 56 millas y 2/3 (milla árabe
de casi 2.000 metros), y,
por tanto, la circunferencia del ecuador era igual a 20.400 millas. Esto
daría 40.000 kilómetros para la circunferencia del ecuador
(prácticamente la medida real). Sin embargo, Colón achica la esfera
terrestre y da al ecuador una medida
de unos 30.000
kilómetros, es decir una cuarta parte menos, porque está manejando la
milla itálica, de unos
1.500 metros. Hacia 1483 o 1484 defendió este proyecto ante los expertos
portugueses, que lo rechazaron.
De mediciones, cálculos y Toscanelli, ellos sabían más que Colón,
el cual no les aportaba nada nuevo y además les exigía mucho a cambio
de llevar a cabo el plan
de exploración.
|
Palos de la Frontera, España
De este localidad onubense, situada en la comarca de Tierra Llana, partieron en
agosto de 1492, una vez dada su aprobación los Reyes Católicos, las tres
carabelas comandadas por Cristóbal Colón que llegaron dos meses más tarde a
tierras americana |
 |
A finales de 1484 o principios
de 1485 dejó Portugal lo
más secretamente que pudo y entró en Castilla: "Siete años estuve yo en
su real corte, que a cuantos se habló
de esta empresa todos a
una dijeron que era burla", recordaría después. Tras arribar con su hijo
Diego a algún puerto del golfo
de Cádiz, quizá al onubense
de Palos
de la Frontera, visitó el
monasterio franciscano de
Santa María de La Rábida,
en donde siempre halló Colón ayuda material y amistad.
El 20 de enero de 1486,
los Reyes Católicos (la reina castellana Isabel I y el monarca aragonés
Fernando II) recibieron por primera vez a Colón en la ciudad castellana
de Alcalá
de Henares (en la
actualidad perteneciente a la Comunidad
de Madrid), y a
continuación nombraron una junta
de expertos para valorar el proyecto colombino. La voz
de la ciencia, al igual
que en Portugal, le fue contraria.
A pesar de que muchos
no daban crédito a lo que prometía, nunca le faltaron a Colón
protectores. Algunos de
los más constantes fueron frailes con influencia ante los Reyes, como el
incondicional, buen astrólogo y entendido en navegación, fray Antonio
de Marchena. Otro
religioso influyente, maestro del príncipe don Juan, y siempre favorable
a Colón fue fray Diego de
Deza. Es posible que el futuro descubridor revelase a ambos sus
conocimientos en secreto de
confesión. Un tercer religioso, decisivo en 1491 y 1492, fue el fraile
de La Rábida, Juan Pérez.
En la última fase de la
negociación, además de
eclesiásticos, el genovés contó con el apoyo
de algunos cortesanos
distinguidos, como fue el caso
de Luis de
Santángel, Juan Cabrero o Gabriel Sánchez.
Entre los años de 1487
y 1488, mientras esperaba en Córdoba la decisión
de los monarcas Isabel I
y Fernando II, conoció a Beatriz Enríquez
de Arana, una joven
de humilde procedencia,
que el 15 de agosto
de 1488 le dio un hijo:
Hernando Colón. Para hacer frente a sus necesidades, trabajó con sus
manos pintando mapas de
marear o portulanos que vendía después a los navegantes, e hizo
de mercader
de libros
de estampa. En 1488,
invitado sorprendentemente por el rey portugués Juan II, parece que hizo
un viaje rápido a Portugal. Poco después viajó por Andalucía, donde
visitó a los duques de
Medinasidonia y a los de
Medinaceli, mientras llegaba a su fin la guerra
de Granada, que tenía
ocupados a los Reyes Católicos.
|
7 |
|
LAS CAPITULACIONES
DE SANTA FE |
Después de muchas tentativas
y para que intercedieran favorablemente
de nuevo el monasterio
de La Rábida,
especialmente fray Juan Pérez, los Reyes Católicos, en un acto personal,
no científico, decidieron respaldar el plan colombino. El 17
de abril
de 1492 se firmaron las
Capitulaciones de Santa
Fe o documento-contrato que estipulaba las condiciones en que Cristóbal
Colón haría el viaje descubridor. El documento tiene dos partes, un
preámbulo sorprendente que dice así: "Vuestras Altezas dan e otorgan a
don Cristóbal Colón en alguna satisfacción
de la que ha descubierto
en las Mares Océanas y del viaje que agora, con el ayuda
de Dios ha
de fazer por ellas en
servicio de Vuestras
Altezas, son las que se siguen". Ese "ha descubierto" es, para los
partidarios de la teoría
del predescubrimiento, la prueba documental decisiva, ya que Colón se
atribuye, antes de 1492,
descubrimientos en el océano que ahora transfiere a los Reyes Católicos,
en virtud de lo cual
éstos le corresponden dándole una serie
de privilegios, que
forman la segunda parte del documento:
1º) El oficio de almirante
de la Mar Océana,
vitalicio y hereditario, en todo lo que descubra o gane, y según el
modelo del almirante mayor de
Castilla.
2º) Los oficios de virrey
y gobernador en todo lo que él descubra o gane. No se habla
de hereditariedad. Para
cubrir los cargos en las Indias, puede proponer terna a los Reyes con el
objeto de que estos
escojan.
3º) La décima parte de
todas las ganancias que se obtengan en su almirantazgo.
4º) Que todos los pleitos relacionados con las nuevas
tierras los pueda resolver él o sus justicias. Este punto nunca se
cumplió porque estaba condicionado a los precedentes castellanos.
5º) El derecho a participar con la octava parte
de los gastos
de cualquier armada,
recibiendo a cambio la octava parte
de los beneficios.
Con este documento capital y otras mercedes, se dirigió a la
villa de Palos
de la Frontera a preparar
la flota descubridora.
|

|
Colón zarpando en 1492
La litografía muestra el momento en que Cristóbal Colón inició, en 1492, su
primer viaje en busca de una ruta más corta hacia Asia. En el transcurso del
viaje Colón descubrió las islas que serían conocidas como Indias occidentales
(actuales Antillas), en el mar Caribe. Colón se despide de los Reyes Católicos,
Fernando II e Isabel, que financiaron este primer viaje. |
 |
|
Tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María;
un presupuesto de unos
dos millones de
maravedises; y alrededor de
90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable
de los hermanos Martín
Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota descubridora más
trascendental de la
historia. El 2 de agosto
de 1492, Cristóbal Colón
mandó embarcar a toda su gente, y al día siguiente, antes
de salir el sol, dejaba
el puerto de Palos
de la Frontera.
|

|
La primera escala fueron las islas Canarias, donde los
expedicionarios tuvieron que arreglar el timón
de la Pinta. El 6
de septiembre, con los
alisios ventando a favor, Colón marcó rumbo al Oeste. Comenzaba la gran
travesía. Su objetivo era el Cipango, y advirtió a la tripulación que
nadie se inquietase hasta haber navegado 700 leguas. A partir
de esa distancia, no
habría que navegar por la noche. Por si fallaba algo, sin embargo,
decidió llevar dos cuentas sobre las distancias recorridas: una secreta
o verdadera (sólo para él), y otra pública o falsa, en la que contaría
de menos.
|
 |
El 13 de septiembre descubrió
la declinación magnética de
la Tierra, y el 16 llegaron al mar
de los Sargazos. A partir
del 1 de octubre se
percató de que algo no se
correspondía con sus cálculos. El día 6 ya habían sobrepasado las 800
leguas y no había indicios de
tierra. Durante la noche del 6 al 7
de octubre se produjo el
primer motín entre los marineros
de la Santa María. Los hermanos Pinzón apoyaron a Colón y
lo sofocaron. Sin embargo, en la noche del 9 al 10
de octubre el malestar se
extendió a todos, incluidos los propios Pinzón. Acordaron navegar tres
días más y al cabo de ese
tiempo si no encontraban tierra regresarían. No hizo falta: en la
madrugada del 11 al 12 de
octubre el marinero Rodrigo de
Triana lanzó el grito esperado: "¡tierra!".
|
 |
|
Llegada de Colón a América El 12 de octubre de 1492 Cristóbal
Colón y su tripulación hollaron territorio americano. El hecho tuvo lugar en la
isla de Guanahaní (que ellos bautizaron como San Salvador), situada en el
archipiélago de las Bahamas. Colón tomó posesión de la nueva tierra en nombre de
los Reyes Católicos |
 |
Al día siguiente desembarcaron en la isla
de Guanahaní (que ellos
bautizaron como San Salvador), situada en el archipiélago
de las Bahamas, y tomaron
posesión de la nueva
tierra en nombre de los
Reyes Católicos. El 28 de
octubre arribaron a la isla de
Cuba, y el 21 de
noviembre se apartó de la
flota Martín Alonso Pinzón. El 6
de diciembre llegaron a la isla
de La Española; y el 24
encalló la Santa María, con cuyos restos y la ayuda del cacique
de la zona, Guacanagarí,
construyeron el fuerte de
Navidad. Tras dejar a 39 españoles en él, siguieron la costa,
encontraron a Martín Alonso Pinzón el 6
de enero
de 1493, y navegaron
hasta la península de
Samaná. Desde esta zona, el 16
de enero siguiente, el almirante dio la orden
de regresar a España. El
viaje fue tranquilo hasta llegar a las Azores, donde sobrevino una
fuerte tormenta (12-15 de
febrero) que forzó a la Pinta a separarse del almirante y arribar
a la localidad gallega de
Bayona (Pontevedra). Otra tempestad, que tuvo lugar el 4
de marzo cerca
de Lisboa, obligó al
descubridor a desembarcar en Portugal. El 15
de marzo, Cristóbal
Colón, al mando de la
Niña, entró triunfal en Palos
de la Frontera. Martín
Alonso hizo lo propio con la carabela Pinta pocas horas después.
Llegó muy enfermo, y a los pocos días murió. Tras el éxito descubridor,
Colón informó a los Reyes, que se encontraban en Barcelona, se dirigió a
su encuentro y fue recibido por ellos con todos los honores. Para
anunciar el acontecimiento escribió la famosa Carta
de Colón.
El 25 de septiembre de
1493, el almirante zarpó de
Cádiz al mando de 17
navíos y unos 1.200 hombres, portando las primeras simientes y ganados.
Al salir de las Canarias,
Colón puso rumbo más al Sur que en el primer viaje para llegar al paraje
que denominó la entrada de
las Indias, en las Pequeñas Antillas. Después
de descubrir la isla
de Puerto Rico, llegó
hasta el fuerte de
Navidad y comprobó que había sido destruido y los españoles muertos.
Sobre sus restos fundó en diciembre la primera ciudad
de América, la Isabela.
Recorrió la costa sur de
Cuba, llegó a Jamaica, y a finales
de 1494 descubrió
Sudamérica al arribar a la zona
de la actual ciudad venezolana
de Cumaná, aunque lo
ocultó hasta el tercer viaje.
Con el segundo viaje colombino comenzaron el poblamiento
de La Española, las
diferencias entre los colonos españoles y los levantamientos
de los indios. A partir
de 1495 empezó el
desprestigio del Nuevo Mundo, siendo el grito más escuchado entre
españoles: "Así Dios me lleve a Castilla". El 11
de junio
de 1496 Colón arribó a
Cádiz con la intención de
contrarrestar la mala propaganda
de las Indias. Llegó vestido con un sayal
de fraile franciscano.
|
 |
Costó mucho organizar la tercera flota colombina. Las Indias
ya no atraían tanto y faltaban tripulantes. Incluso se dio poder a Colón
para que embarcara a delincuentes. Ocho navíos y 226 tripulantes
componían la flota, que partió del puerto gaditano
de Sanlúcar
de Barrameda entre
febrero y el 30 de mayo
de 1498. Desde Canarias
siguió a las islas portuguesas
de Cabo Verde y una latitud más al Sur que las anteriores
navegaciones, lo que le hizo sufrir una zona
de calmas. A finales
de julio descubrió la
isla de
Trinidad (en la
actualidad, parte de la
República
de
Trinidad y
Tobago); recorrió desde
el 2 de agosto la costa
de la península
de Paria (en la actual
Venezuela), donde situó solemnemente el entorno del Paraíso Terrenal.
Camino de La Española
divisó la isla Margarita, en la cual comprobó que sus habitantes
pescaban perlas. El 20 de
agosto llegó a la nueva capital
de las Indias, Santo Domingo, que había sido fundada en 1496 por
su hermano Bartolomé en el sur
de la isla de La
Española.
|
Colón encadenado
En 1500, los Reyes Católicos, tras conocer determinados hechos que ponían en
entredicho la actividad de Cristóbal Colón como virrey y gobernador de las
Indias, enviaron a Francisco de Bobadilla para sustituirle. Éste desembarcó en
Santo Domingo el 23 de agosto de ese mismo año y poco tiempo después mandó
prender a los tres hermanos Colón (Diego, Cristóbal y Bartolomé), para, tras
confiscar sus bienes, enviarlos a España en octubre cargados de cadenas
|
La situación en que encontró a la colonia era grave: la
mayoría de los españoles,
encabezados por Francisco Roldán, se había rebelado contra la autoridad
de los Colón. La llegada
del virrey no resolvió el problema. Las quejas contra la familia Colón,
agravadas con algún que otro proceder dudoso del propio almirante, como
ocultar el criadero de
perlas de Margarita y
de la cercana isla
de Cubagua, llegaron a la
corte y los Reyes decidieron destituirlo. El 23
de agosto
de 1500, Francisco
de Bobadilla entró en el
puerto de Santo Domingo
para sustituir al virrey y gobernador. Hubo cierta resistencia por parte
de los Colón, lo que
explica algo la dureza de
Bobadilla. A primeros de
octubre de 1500,
Cristóbal, Bartolomé y Diego Colón regresaron a España cargados
de cadenas.
|
 |
Los Reyes Católicos sintieron el mal trato dado a su
almirante, pero aunque en cierto modo lo desagraviaron no lo repusieron
en sus oficios perdidos. Prometieron que lo harían, mientras le
encargaron el cuarto viaje. Con cuatro navíos y 150 hombres partió
de Cádiz el 11
de mayo
de 1502. El objetivo era
encontrar un paso que permitiera llegar a la Especiería (islas
de las Especias, las
actuales Molucas), ya que Colón seguía creyendo que la zona antillana
era la antesala de Asia.
Para atravesar el océano Atlántico siguió una ruta parecida a la del
segundo viaje. Llevaba orden de
no detenerse en Santo Domingo. Atravesó el mar Caribe hasta el cabo
Honduras; siguió hasta el de
Gracias a Dios y recorrió la costa
de Panamá desde la zona
donde muchos años después se fundaría la ciudad
de Portobelo. No encontró
lo que buscaba: ni paso, ni oro, ni especias, pero en cambio sí tuvo
muchas penalidades y sufrió la pérdida
de dos barcos. El 1
de mayo
de 1503 puso rumbo a La
Española, pero se vio obligado a recalar en Jamaica, en la bahía
de Santa Ana, donde tuvo
que encallar los dos barcos y esperar. La hazaña
de Diego Méndez y
Bartolomé Fiesco, que lograron llegar en dos canoas desde Jamaica a La
Española logró salvarlos.
El 28 de junio de 1504
dejaron Jamaica y el 12 de
septiembre, en dos navíos, se dirigieron a España. Después
de arribar a Sanlúcar
de Barrameda el 7
de noviembre
de 1504, fracasado y
enfermo, siguió hasta la corte y reclamó infructuosamente sus derechos.
Falleció el 20 de mayo
de 1506 en Valladolid.
Dos años más tarde, su hijo Diego comenzó a entablar ante la justicia
los llamados Pleitos Colombinos con el objeto
de obtener la devolución
a la familia Colón de los
privilegios concedidos por los Reyes Católicos al descubridor
de América.
.gif) |
|