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Este
es un test diseñado con la intención de aproximarnos
en lo posible al pronostico del potencial de
carácter del cachorro a elegir en una camada.
Su interés estriba sobre todo en los conceptos
en base a los que está diseñado, esto es: reacciones
dominantes ante estímulos externos, independencia
y sociabilidad, confianza y sumisión. Su utilidad
dependerá de la capacidad del guía para moldear
este potencial y de la elección de este teniendo
en cuenta el entorno social y familiar en el
que va a desarrollar su educación, siempre que
se tenga presente que el carácter de nuestro
futuro compañero dependerá de la educación recibida,
sobre todo en los primeros meses de vida. ("impregnación")
Para
que el éxito del
test sea alto
deben darse unas
condiciones para
su realización:
-
Una
única persona
examinará al
cachorro.
-
El
cachorro debe
contar
"exactamente"
con la edad de
siete semanas
-
Se
le examinara
de forma
individual y
totalmente
aislada
-
El
recinto en el
que se realice
el test deberá
estar
tranquilo, sin
ruidos y libre
de objetos que
puedan
distraer al
cachorro
-
Se
realizará sin
preparación
previa de
forma neutral
y sin
felicitarle en
ningún
momento.
Sin
que se den estas
condiciones el
test es
perfectamente
posible, pero los
resultados no serán
los exactos que
desearíamos, tal
vez las
condiciones más
importante son la
tranquilidad, una
edad que se
aproxime bastante
a la ideal y ser
solo una persona
la que este
presente en el
recinto.
El
test
Atracción
social
Colocar
al cachorro en el
centro del recinto
y en silencio
alejarse unos
pasos en sentido
opuesto.
Arrodillarse y
tocar suavemente
las palmas para
llamar su atención.
A/
Viene enseguida,
con el rabo
levantado, dando
saltitos y
mordisqueando las
manos.
B/
Viene sin
dificultad, con la
cola alta, dando
con su pata en las
manos
C/
Viene sin
dificultad con la
cola baja
D/
Viene titubeando
E/
No viene
Seguir
al amo
Situado
al pie, al lado
del cachorro,
comenzar a caminar
asegurándose de
que el cachorro se
da cuenta.
A/
Sigue sin
dificultad, cola
arriba, tratando
de mordisquear los
pies.
B/
Sigue sin
dificultad, cola
arriba, a sus
pies.
C/
Sigue sin
dificultad, con la
cola abajo.
D/
Sigue titubeando,
con la cola abajo.
E/
No sigue o se
aleja en diferente
dirección.
Obligación
Colocar
al cachorro sobre
el suelo, boca
arriba y
mantenerlo así
unos treinta
segundos, apoyando
la mano sobre su
pecho.
A/
Lucha
vigorosamente, se
debate y muerde.
B/
Lucha
vigorosamente.
C/
Se debate y acaba
quedándose
quieto.
D/
No se mueve, lame
las manos.
Dominancia
social
Arrodillado
al lado del
cachorro,
golpearle
suavemente en la
parte superior del
cráneo, bajando a
lo largo de la
columna vertebral
sobre el dorso y
acariciarle a
contrapelo sobre
la misma región
durante treinta
segundos.
A/
Salta, da patadas,
muerde y gruñe.
B/
Salta, da patadas.
C/
Se retuerce, lame
las manos
D/
Se da la vuelta
boca arriba y lame
las manos.
E/
Se aleja y no
vuelve.
Dignidad
Colocar
las manos
entrecruzadas bajo
el tórax del
cachorro y
levantarle de
forma que sus
patas no toquen el
suelo. Mantenerlo
en esta posición
durante treinta
segundos.
A/
Se debate enérgicamente,
muerde, gruñe...
B/
Se debate mucho.
C/
Se debate, se
calma y/o lame las
manos.
D/
No se mueve y lame
las manos.
Análisis
del resultado.
DOMINANTE
AGRESIVO. Dos
"A" con
alguna
"B";
Cachorro dominante
y agresivo. Habrá
que tratarlo con
cuidado, no
pegarle nunca,
pues aumentaría
su agresividad. En
caso de necesidad
de castigo
utilizar la técnica
del Dominance Down
(voltear al perro
cogiéndole de los
carrillos,
utilizando nuestro
cuerpo para
inmovilizar sus
patas traseras,
hasta que se
calme, sometiéndose).
No conviene
hacerle rabiar ni,
en cualquier caso
provocar
situaciones en las
que necesitemos
castigar. Este
tipo de perro
necesitará de un
amo experto con
una situación
familiar en la que
no se den niños y
será
imprescindible una
educación
equilibrada firme
pero
inteligentemente
suave. Un
adiestramiento
adecuado lo
convertiría en un
gran perro de
defensa.
DOMINANTE.
Tres o más
"B";
Perro dominante.
Si se consienten
sus caprichos se
volverá
insoportable.
Intentara en la
convivencia
salirse con la
suya, a veces gruñendo
o metiendo boca
sin llegar a
morder al
principio. Debe
ser educado con
firmeza igual que
en el caso
anterior, aunque
su comportamiento
será menos
peligroso al
principio y una
educación
adecuada le
convertirá en un
gran perro de
compañía aunque
tampoco es
recomendable que
conviva con niños
menores de 16 o 18
años ni, en
cualquier caso
manos inexpertas.
EQUILIBRADO.
Tres o mas
"C". Nos
encontraríamos
ante un perro
equilibrado, capaz
de integrarse sin
problemas en
cualquier hogar,
siempre que su
educación sea
adecuada. No es
demasiado agresivo
pero tiene carácter.
No es demasiado
sumiso pero se
adaptará a una
educación sin
problemas. Puede
convivir con niños.
SUMISO.
Dos o mas
"D" y
alguna
"E".
Perro muy sumiso,
sensible a las
reprimendas,
necesita cariño y
atención. Con un
castigo inadecuado
podría adquirir
una timidez no
aconsejable en
ningún caso para
un perro ya que
podría morder por
miedo. Conviene
darle confianza en
sí mismo,
teniendo en cuenta
que esta se basa
en la comprensión
absoluta en sus
obligaciones y
derechos. Puede
convivir con niños
responsables.
INDEPENDIENTE.
Dos o más
"E".
Cachorro difícil
de educar.
Independiente e
imprevisible.
Puede ser tímido
o llegar a morder
si se le castiga.
No es aconsejable
su adquisición.
Un
resultado mixto
aconseja la
repetición del
test. Si el
resultado se
repite intentar
resolver el
resultado
aplicando lógica
en la suma de las
respuestas y, si
esto no es
posible, no
adquirir el
animal, ya que sus
comportamientos
serán
imprevisibles.
Conclusión
Antes
de elegir a un
cachorro deberíamos
plantearnos que
tipo de carácter
es el que más nos
conviene,
dependiendo de
nuestra
experiencia con
animales, situación
personal y
familiar, lugar de
residencia. Una
vez con los
conceptos claros
no arriesgarnos a
un perro que nos
pueda dar
problemas, sobre
todo en el caso de
haber niños o
personas mayores
en nuestra vida.
En principio la
mejor elección
parece el perro
equilibrado, pero
en cualquier caso
tener en cuenta
que la educación
es la mejor arma
que tenemos para
moldear el carácter
de nuestro perro y
esta depende, básicamente
de nuestro sentido
común.
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