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Articulo escrito por MVZ Isidro Castro Mendoza y  Ernesto Avila Escalera

Antes de sentirte ofendido, debes saber que animales y humanos tenemos básicamente los mismos tipos de comportamiento: el innato y el adquirido. Gracias a la Etología, hoy conocemos mucho acerca del comportamiento animal con aplicaciones en nuestra especie... también animal.

Pero para llegar a ese punto vale la pena conocer la historia humana que hay detrás de cualquier disciplina, la variedad de vidas cruzadas en ese camino convierte a estas historias en bitácoras del alma humana.

FUNDADORES

Konrad Lorenz es el fundador de la Etología moderna, una ciencia joven cuyos fundamentos estableció en sus investigaciones desarrolladas entre 1935 y 1950, y a la que han contribuido de modo importante científicos como el holandés Nikolas Tinbergen y el suizo Karl von Frisch. La concesión en 1973 del Premio Nóbel de Medicina y Fisiología a estas tres personalidades, supuso el reconocimiento internacional a una labor pionera en el campo de la ciencia que ha abierto nuevas vías de comprensión acerca de los fenómenos del comportamiento animal y humano.

El término etología fue creado en el siglo XIX por el naturalista francés Etienne Geoffroy Saint-Hilaire, para designar de forma genérica el estudio de las costumbres - ethos- de los animales y sus condiciones de vida en relación con su medio ambiente. Abarcaba en su origen una parcela de estudio perteneciente a la moderna Ecología, y que el naturalista alemán Ernst Haeckel se apresuró a deslindar.

Como un estudio comparativo de la conducta animal, la Etología tiene sus raíces en algunos trabajos de Darwin, como los que efectuó acerca de los movimientos de expresión en los hombres y en otros animales.

En las dos primeras décadas del siglo XX comenzó a desarrollarse como ciencia específica gracias a las investigaciones de W. Craig, J.V. Vexküll y, de modo especial, de Ch. O. Whitman y O. Heinroth, quienes en sus estudios sobre palomas y ánades respectivamente, notaron la existencia de conductas innatas en los animales.

Pero es a partir de los trabajos que Lorenz desarrolló en la década de los años treinta en Viena, que la Etología logró su fundamentación como ciencia que trata el comportamiento, innato o adquirido, desarrollado por un animal en su medio ambiente.

KONRAD LORENZ

Ciencia nacida de la Zoología, la Etología está emparentada con las disciplinas biológicas desde el punto de vista metodológico - nos permiten utilizar los procedimientos de la morfología y la fisiología para evaluar los comportamientos- , y por tener en común el mismo fin: conocer, como dijo Lorenz, al ser vivo sin excepción.

A Lorenz debemos haber dado cumplida prueba científica de la diferenciación entre comportamiento innato y comportamiento adquirido. Antes de los trabajos de Lorenz, la sicología de tendencia vitalista no había logrado elaborar una teoría concluyente sobre la causalidad instintiva que era tenida como irrelevante por las escuelas de Pavlov y de Watson, quienes valoraban de la conducta sobre todo lo adquirido; es decir, que el comportamiento podía ser explicado únicamente a través de los procesos de aprendizaje.

Lorenz, por el contrario, demostró que la adaptabilidad del animal a su medio ambiente se realiza por una doble vía: a través del instinto y del aprendizaje. Mientras que el aprendizaje, sujeto a la experiencia individual, no es hereditario, los comportamientos que resultan del instinto se transmiten de generación en generación. Esto sucede, demostró Lorenz, porque a lo largo de su historia evolutiva una especie ha ido almacenando información merced a los mecanismos de mutación, selección e intercambio genético. En consecuencia, un comportamiento innato no es algo que esté dado de manera inmutable.

Lorenz, a lo largo de su intensa carrera científica, siempre ha sostenido que es posible distinguir en un comportamiento lo que tiene de innato y lo que tiene de aprendido. La precisión obtenida con sus métodos a fin de lograrlo originó el concepto de prägung vertido al inglés como imprinting y al castellano como impronta.

APRENDIENDO A CONVIVIR

La impronta no es otra cosa que un proceso especial de aprendizaje, que aparece en el animal desde su peculiar bagaje hereditario. Lorenz lo determinó en los años treinta, con sus observaciones de gansos grises: el animal aprende aquello que ya está programado que debe aprender.

Ya en su madurez Lorenz ha tratado de extender algunas de sus observaciones sobre el comportamiento animal al terreno del comportamiento humano. Fruto de esta labor son los textos Sobre la agresión: el pretendido mal, y el conjunto de ensayos reunidos en Consideraciones sobre las conductas animal y humana.

La posibilidad de establecer las bases innatas de la agresividad, tanto en humanos como en animales e individualmente, abre nuevas formas de comprensión de los fenómenos de la violencia histórica; es decir, de aquella violencia que surge en el entramado de cualquier sociedad, y cuyo enfoque desde el punto de vista del comportamiento innato puede tener formas de prevención si es que fuera programada.

Lorenz, ha insistido suficientemente en su obra respecto al hecho de que no es posible llamarse al engaño por lo que toca a la violencia social. La Etología nunca ha pretendido exculpar las injusticias de la historia, sino arrojar más luz sobre determinadas formas de agresión consustanciales al comportamiento instintivo de los humanos, cuya cultura está hecha, sobre todo, de aprendizaje.

HERENCIA DE LA SABIDURÍA

Otro aspecto fundamental, derivado de la extensión de las investigaciones etológicas al comportamiento humano, es lo que ahora sabemos acerca del atesoramiento de información que efectúa una especie a lo largo de su evolución. Desde el apriorismo kantiano al que Lorenz significativamente hace referencia; hasta las modernas teorías lingüísticas de Chomsky, sustentadoras del innatismo en cuanto a que no ha sido posible dar satisfactoria explicación de la fabulosa capacidad de aprendizaje que el niño, por ejemplo, posee con respecto a su lengua materna.

Las tesis que en sicología, fisiología o lingüística han establecido que en el ser humano algo opera como cosa previa a su facultad de conocer, podrían encontrar una base científica a partir de las investigaciones de Lorenz.