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Artículo publicado por "El mundo del perro" y escrito por Rafael Casado, criador y adiestrador.


El Dr. Konrad Lorenz, premio Nobel en 1973, considerado el fundador de la Etología, preparó cuidadosamente todos los detalles para el estudio de los ánsares, una variedad de patos muy conocida que emigra de Escandinavia a la cálida desembocadura del Guadalquivir en Doñana en los meses de octubre y Noviembre.

Una pava incubó los huevos hasta tres días antes de su eclosión. El profesor Lorenz trasladó los huevos a una incubadora para observar el momento del nacimiento y procurar todas las circunstancias que harían posible la adopción maternal por una gansa doméstica.

Tras ese proceso solo faltaba esperar. Cuando llegó el momento y el polluelo se desembarazó trabajosamente de la cáscara, el Dr. Lorenzo lo observó atentamente y esperó a que se espabilara lo suficiente para presentarle a su madre adoptiva, pero sin pretenderlo cometió la "equivocación" de moverse y proferir una exclamación. Acto seguido lo tomó y lo acercó cuidadosamente a la gansa doméstica, pero cuál fue su sorpresa al comprobar que el polluelo la ignoraba totalmente y comenzaba a seguirlo presuroso, sin separarse de él ni un momento. No le quedó otro remedio que asumir su papel de madre y atenderlo según las pautas conocidas de la especie.

Los polluelos de ánsares eligen irrevocablemente como madre al primer sujeto que cumpla estas dos condiciones: que se mueva y que emita sonidos rítmicos. Estudios posteriores con muñecos mecánicos que emitían sonidos han repetido y confirmado este comportamiento. Este fenómeno que no solo se da en las aves sino también en muchos insectos, peces y algunos mamíferos, lo denominó Lorenz "fijación", "impregnación", y es únicamente posible dentro de un periodo "sensitivo", que en el polluelo de ánsar se produce entre las primeras catorce y diecisiete horas de su salida del cascarón.

Este periodo sensitivo susceptible a la fijación, constituye siempre en la vida de un animal un proceso único e irreversible. Si el periodo sensitivo transcurre en blanco, el animal no puede ya recibir la debida fijación y se producen una serie de trastornos mas o menos graves de la conducta.

El fenómeno de la impregnación explica hoy como en un animal salvaje sumamente readaptado como es el lobo, que tiene una estructura social y familiar parecida a la de la familia humana, se ha producido la simbiosis. Con la impregnación se logra que la especie acuñada se identifique con el naturalista y se manifieste en todas sus pautas de comportamiento, incluida la sexual, por ello hay que cuidar especialmente que el ambiente resulte familiar y no hay elementos que inquieten, produzcan miedo o pongan en estado de alerta o supervivencia al individuo a impregnar, pues el instinto de supervivencia inhibe cualquier otro estímulo o acción.

No se puede lograr ni con impregnación, que una especie autónoma se convierta en sociable, por ejemplo: el gato es un cazador autónomo y solo se relaciona con sus congéneres circunstancialmente o en época de reproducción. En el perro su naturaleza sociable le impulsa a relacionarse.

El periodo sensitivo en los cánidos coincide con la ternera semana en la que el cachorro se centra en el ser vivo que le atiende y satisface sus necesidades vitales. Hasta la edad de cuatro meses esta en una fase crítica en la que las experiencias que viva le causarán una fuerte impresión y decidirán su futura personalidad.

Variabilidad de la especie canina.

Todos los investigadores que nos han aportado luces para interpretar la conducta canina coinciden en señalar la enorme variabilidad de combinaciones e individualidades que existen en esta especie, que solo encuentra patrón en su originario el lobo. Konrad Lorenz que ha contribuido muy especialmente en la comprensión del comportamiento de los perros, nos ha ofrecido esta clave interpretativa: solo el animal salvaje posee el inventario completo e inmutable de los modelos de comportamiento de la especie: el animal doméstico, por el contrario, a través de la transformación de su propio patrimonio hereditario que contiene muchos componentes desconocidos, ha soportado mutaciones indescifrables y complicadísimas.

Por esta razón, en esta multiplicidad, ya no es posible encontrar una unidad fundamental. Conseguiremos construirla solo conociendo como y con qué medios el proceso que nosotros llamamos domar o domesticar ha modificado el comportamiento originario. Scott señala que el lobo, al ser un depredador primario, es decir que no tiene otros depredadores por encima, esta protegido por ciertas formas de presión selectiva y por esta razón le resulta posible sobrevivir a individuos muy variables y, por lo tanto, dotados de manera muy diversa.

Lo que surge con claridad ahora que el comportamiento del perro ha sido bien analizado, es que no existen en este animal hábitos que no preexistieran en el lobo. Según Scott: el efecto de la domesticación se manifiesta por tanto en la potenciación o disminución de estructuras etológicas ya existentes. Puede afirmarse que las principales diferencias que pueden observarse en un grupo de lobos han sido potenciadas, disminuidas o eliminadas para diferenciar a los diferentes grupos caninos.

La fertilidad, el relajamiento de las rígidas normas sociales de la familia lupina; la especialización en la caza, en la defensa del territorio o, finalmente, en el perro no utilitario, han ido marcando las enormes diferencias existentes entre perro y lobo.

Evidentemente, el lobo no se adaptará jamas a la vida actual del hombre. Los naturalistas, como Juan Lazcano, con amplia experiencia en el trato con lobos se integran a través de la impregnación en la familia y son reconocidos como el lobo dominante, pero cualquier circunstancia anormal, presencia de extraños, ambiente nuevo, etc. Provocan su natural timidez.

La timidez, grave defecto en muchas razas caninas.

Este tímido comportamiento que le impide adaptarse a la vida del hombre aún se manifiesta en muchos de nuestros perros, y ello obedece a razones hereditarias y de trato, independientemente o a ambas, según se desprende de diversos estudios entre los que destaca el llevado a cabo por el Dr Erik Zimen, un sueco afincado en Baviera (Alemania), que continuando el trabajo de su viejo profesor de Zurcih, el Dr. Herre, hizo cruzamientos de lobos con perros. Para ello eligió el caniche gigante como raza evolucionada y doméstica. Los híbridos resultantes los llamó Puwos, de pudel-caniche y wolfe-lobo.

La primera generación de Puwos presentaba un aspecto externo de color negro, pelo semilargo, orejas semienhiestas que recordaban más al caniche. Su comportamiento era de lobo, tímido, huidizo y desconfiado en presencia de desconocidos. Se aparearon varios Puwos de primera generación entre sí, dando lugar a unos Puwos de aspecto muy distinto entre ellos. Los había de pelo liso, largo, en los que predominaba el color negro, también los había con manchas blancas o grisáceas, de orejas caídas o erectas; pero en cuanto al comportamiento, todos eran tímidos y recelosos, en ningún caso se les podía catalogar como animales domésticos.

Las posibles combinaciones en las camadas de Puwos de segunda generación, sobre todo en cuanto al aspecto externo, explican el enigma de la gran riqueza de formas de nuestra variedad doméstica. Mediante una cría estudiada es posible crear razas nuevas en poco tiempo. La mayoría de ellas no podrían sobrevivir mucho tiempo en estado salvaje, sometidas a las duras presiones selectivas del medio natural, y se extinguirían enseguida. Esto provoca que los animales salvajes tanto en su aspecto como en su conducta, reúnan caracteres relativamente uniformes. En el medio doméstico bajo la protección del hombre, progresan las más curiosas formas y combinaciones hereditarias que nos llevan a características nuevas.

Analizando cuidadosamente a los Puwos se comprobó que las distintas características se heredan en forma de mosaico y con total independencia, pero hay propiedades que se imponen. Tales son el color negro del canicie y la timidez del lobo. Esta timidez debe interesarnos a todos lo criadores de perros. De hecho hay muchísima timidez en casi todas las razas. Es decir, perros que serán siempre unos inadaptados por muy buenos dueños que tengan. Existe la creencia que se podrían criar perros fieros o agresivos por cruzamiento con lobos. Estos puntos de vista descansan sobre ideas totalmente falsas acerca de la conducta del lobo y de la evolución del perro doméstico. La fiereza, agresividad, dureza, etc. son propiedades de algunas razas de perros logradas mediante una selección dirigida al servicio de los intereses humanos. Cuando debido a métodos erróneos de selección, se pierden esas cualidades, no hay que creer que se las podría recuperar con cruzamientos con lobos de pura sangre.

Ahora bien, no todo los perros tímidos lo son por razones hereditarias. Muchos de ellos son el resultado de carencias o trato inadecuado en la fase sensitiva en la que se produce la impregnación. Para que el perro se desarrolle normalmente se requieren las experiencias precisas en el periodo sensitivo y en las fases que se suceden, que como se ha dicho van de la tercera semana hasta la doceava.

Trumler, Scott, Fuller y otros reputados estudiosos han llevado a cabo experimentos en diferentes sentidos estudiando el comportamiento de perros criados aisladamente durante períodos diversos de su desarrollo: perros sin contacto con el hombre pero dejándolos en grupo; perros criados durante distintos períodos solo en contacto con el hombre; Perros en contacto con otras especies, gatos, conejos, corderos, etc. Pues bien, de las conclusiones de todos ellos se ha verificado que los individuos que durante las etapas críticas tienen experiencias anormales desarrollan un comportamiento social anormal: son insociables y tímidos si se les cría en aislamiento, prefieren el hombre al perro si son criados solo entre hombres y temen al hombre si se los cría solo entre perros.

Compleja tarea pues la de criar perros de buen carácter que se adapten al hombre y a su complicada vida en sociedad. Ello conlleva una buena herencia y un trato adecuado por parte del criador, una continuidad del propietario que adquiere el cachorro y una completa adaptación al ruidoso y complejo medio en el que vivimos.

Cuando hablamos de razas de utilidad es necesario que además de estas constantes cada perro sea portador de los instintos que las hacen útiles y sean estimulados y fomentados en los momentos oportunos para obtener un desarrollo integral. Las pruebas de trabajo R.C.I., SCH. y pastoreo son un buen test para calibrar las aptitudes de los perros y una garantía para mantener y potenciar las cualidades que nos resultan útiles.

El papel del criador

Tras el parto, durante los primeros quince días, los cachorros permanecen agrupados y la madre pasa casi todo el tiempo con ellos. A partir del treceavo día abren los ojos, y a los pocos días se sostienen en pie y comienzan a conocer la perrera y a seguir a la madre. Al final de la tercera semana comienzan los primeros juegos (Fuller y Fox). En la cuarta semana ya maman de pie y controlan la micción que realizan fuera del canil. A partir de la quinta semana la madre evita en intervalos cada vez más largos que los cachorros dañen sus pezones. Comienza un destete gradual. En este período la perra debe tener realmente la posibilidad de evitarlos y regular las tomas. Si la perrera-paridera es inapropiada y la perra no tiene mas remedio que permanecer junto a los pequeños les infringirá un excesivo castigo que intimidará inútilmente a los cachorros.

Es este el momento en el que la figura humana del criador cobra mayor importancia. En los periodos previos el criador tiene poco que hacer, acariciarles, darles palmaditas. El cachorro depende exclusivamente de la madre. A partir de la quinta semana, el criador le proporcionará alimento de forma regular y alguna bolita de carne picada al mismo tiempo que se empieza a establecer el inicio de un lenguaje. A partir de este momento la evolución es vertiginosa, cada día que pasa la relación se hace más intensa. El orden juega un papel de suma importancia. La regularidad en las comidas y un paseo después de comer que nos aleje cada día un poco más de la perrera, de forma que desarrolle su sentido de la orientación, evitará peligros e imprevistos. En este periodo los juegos se hacen más intensos. La mayor parte tienen que ver con su instinto de caza, un cachorro coge algún objeto y se retira altivo a un rincón defendiéndolo de sus hermanos. También se lanzan unos sobre otros, se gruñen, se miden.

A medida que el criador sustituye a la madre el vinculo aumenta. El criador debe aprovechar el entusiasmo de los cachorros al saludarle y cuando abra la puerta de la perrera corresponderá a ese saludo según el viejo código de los cánidos. Todo buen dueño debe corresponder siempre a la alegría de su perro al verlo tras su ausencia. A medida que se van tomando confianza se extienden los juegos al criador, se prenden de la ropa, le hacen presa. Estos comportamientos son más fuertes en las razas de trabajo. El criador puede jugar asumiendo su papel de presa, escapando y dejándose cazar, momento en el que debe quedar muy quieto, al tiempo que elogia la acción. Puede también jugar con pequeños señuelos, por ejemplo, una pelota de ping-pong le hace el efecto de ser una presa que huye a saltos y no representa ningún peligro para el primerizo cazador, que tendrá que agudizar sus reflejos si quiere atraparla. Es aconsejable cambiar de señuelos.

Una vez el vinculo se consolida, el criador aprovechará las distracciones en el paseo para apresurar el paso o esconderse. De esta forma los cachorros comenzarán a preocuparse de no perder de vista a su guía. Entre la sexta y octava semana es el momento ideal para separar al cachorro de la camada e insertarlo en la sociedad del hombre, lógicamente después de la primera vacunación.

Obtener buenos perros implica un trato muy directo con el criador. Se debe crear un vinculo en el periodo sensitivo, en el que se produce el proceso interno de fijación en el cachorro, antes de que establezca un orden jerárquico en la camada con perjuicio para los más débiles. Asimismo se debe dejar siempre patente la dependencia que estos tienen del criador. Este será el momento adecuado para que el cachorro sea adoptado por el nuevo dueño que sustituirá al criador y estará en condiciones de adaptarse bajo su protección a su ruidoso y sorprendente mundo.