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El
Dr. Konrad Lorenz, premio
Nobel en 1973, considerado
el fundador de la Etología,
preparó cuidadosamente
todos los detalles para el
estudio de los ánsares,
una variedad de patos muy
conocida que emigra de
Escandinavia a la cálida
desembocadura del
Guadalquivir en Doñana en
los meses de octubre y
Noviembre.
Una
pava incubó los huevos
hasta tres días antes de
su eclosión. El profesor
Lorenz trasladó los
huevos a una incubadora
para observar el momento
del nacimiento y procurar
todas las circunstancias
que harían posible la
adopción maternal por una
gansa doméstica.
Tras
ese proceso solo faltaba
esperar. Cuando llegó el
momento y el polluelo se
desembarazó
trabajosamente de la cáscara,
el Dr. Lorenzo lo observó
atentamente y esperó a
que se espabilara lo
suficiente para
presentarle a su madre
adoptiva, pero sin
pretenderlo cometió la
"equivocación"
de moverse y proferir una
exclamación. Acto seguido
lo tomó y lo acercó
cuidadosamente a la gansa
doméstica, pero cuál fue
su sorpresa al comprobar
que el polluelo la
ignoraba totalmente y
comenzaba a seguirlo
presuroso, sin separarse
de él ni un momento. No
le quedó otro remedio que
asumir su papel de madre y
atenderlo según las
pautas conocidas de la
especie.
Los
polluelos de ánsares
eligen irrevocablemente
como madre al primer
sujeto que cumpla estas
dos condiciones: que se
mueva y que emita sonidos
rítmicos. Estudios
posteriores con muñecos
mecánicos que emitían
sonidos han repetido y
confirmado este
comportamiento. Este fenómeno
que no solo se da en las
aves sino también en
muchos insectos, peces y
algunos mamíferos, lo
denominó Lorenz
"fijación",
"impregnación",
y es únicamente posible
dentro de un periodo
"sensitivo", que
en el polluelo de ánsar
se produce entre las
primeras catorce y
diecisiete horas de su
salida del cascarón.
Este
periodo sensitivo
susceptible a la fijación,
constituye siempre en la
vida de un animal un
proceso único e
irreversible. Si el
periodo sensitivo
transcurre en blanco, el
animal no puede ya recibir
la debida fijación y se
producen una serie de
trastornos mas o menos
graves de la conducta.
El
fenómeno de la impregnación
explica hoy como en un
animal salvaje sumamente
readaptado como es el
lobo, que tiene una
estructura social y
familiar parecida a la de
la familia humana, se ha
producido la simbiosis.
Con la impregnación se
logra que la especie acuñada
se identifique con el
naturalista y se
manifieste en todas sus
pautas de comportamiento,
incluida la sexual, por
ello hay que cuidar
especialmente que el
ambiente resulte familiar
y no hay elementos que
inquieten, produzcan miedo
o pongan en estado de
alerta o supervivencia al
individuo a impregnar,
pues el instinto de
supervivencia inhibe
cualquier otro estímulo o
acción.
No
se puede lograr ni con
impregnación, que una
especie autónoma se
convierta en sociable, por
ejemplo: el gato es un
cazador autónomo y solo
se relaciona con sus congéneres
circunstancialmente o en
época de reproducción.
En el perro su naturaleza
sociable le impulsa a
relacionarse.
El
periodo sensitivo en los cánidos
coincide con la ternera
semana en la que el
cachorro se centra en el
ser vivo que le atiende y
satisface sus necesidades
vitales. Hasta la edad de
cuatro meses esta en una
fase crítica en la que
las experiencias que viva
le causarán una fuerte
impresión y decidirán su
futura personalidad.
Variabilidad
de la especie canina.
Todos
los investigadores que nos
han aportado luces para
interpretar la conducta
canina coinciden en señalar
la enorme variabilidad de
combinaciones e
individualidades que
existen en esta especie,
que solo encuentra patrón
en su originario el lobo.
Konrad Lorenz que ha
contribuido muy
especialmente en la
comprensión del
comportamiento de los
perros, nos ha ofrecido
esta clave interpretativa:
solo el animal salvaje
posee el inventario
completo e inmutable de
los modelos de
comportamiento de la
especie: el animal doméstico,
por el contrario, a través
de la transformación de
su propio patrimonio
hereditario que contiene
muchos componentes
desconocidos, ha soportado
mutaciones indescifrables
y complicadísimas.
Por
esta razón, en esta
multiplicidad, ya no es
posible encontrar una
unidad fundamental.
Conseguiremos construirla
solo conociendo como y con
qué medios el proceso que
nosotros llamamos domar o
domesticar ha modificado
el comportamiento
originario. Scott señala
que el lobo, al ser un
depredador primario, es
decir que no tiene otros
depredadores por encima,
esta protegido por ciertas
formas de presión
selectiva y por esta razón
le resulta posible
sobrevivir a individuos
muy variables y, por lo
tanto, dotados de manera
muy diversa.
Lo
que surge con claridad
ahora que el
comportamiento del perro
ha sido bien analizado, es
que no existen en este
animal hábitos que no
preexistieran en el lobo.
Según Scott: el efecto de
la domesticación se
manifiesta por tanto en la
potenciación o disminución
de estructuras etológicas
ya existentes. Puede
afirmarse que las
principales diferencias
que pueden observarse en
un grupo de lobos han sido
potenciadas, disminuidas o
eliminadas para
diferenciar a los
diferentes grupos caninos.
La
fertilidad, el
relajamiento de las rígidas
normas sociales de la
familia lupina; la
especialización en la
caza, en la defensa del
territorio o, finalmente,
en el perro no utilitario,
han ido marcando las
enormes diferencias
existentes entre perro y
lobo.
Evidentemente,
el lobo no se adaptará
jamas a la vida actual del
hombre. Los naturalistas,
como Juan Lazcano, con
amplia experiencia en el
trato con lobos se
integran a través de la
impregnación en la
familia y son reconocidos
como el lobo dominante,
pero cualquier
circunstancia anormal,
presencia de extraños,
ambiente nuevo, etc.
Provocan su natural
timidez.
La
timidez, grave defecto en
muchas razas caninas.
Este
tímido comportamiento que le impide adaptarse a la vida
del hombre aún se manifiesta en muchos de nuestros perros,
y ello obedece a razones hereditarias y de trato, independientemente
o a ambas, según se desprende de diversos estudios entre
los que destaca el llevado a cabo por el Dr
Erik Zimen, un sueco afincado en Baviera (Alemania),
que continuando el trabajo de su viejo profesor de Zurcih,
el Dr. Herre, hizo cruzamientos de lobos con perros.
Para ello eligió el caniche gigante como raza evolucionada
y doméstica. Los híbridos resultantes los llamó Puwos,
de pudel-caniche y wolfe-lobo.
La
primera generación de
Puwos presentaba un
aspecto externo de color
negro, pelo semilargo,
orejas semienhiestas que
recordaban más al
caniche. Su comportamiento
era de lobo, tímido,
huidizo y desconfiado en
presencia de desconocidos.
Se aparearon varios Puwos
de primera generación
entre sí, dando lugar a
unos Puwos de aspecto muy
distinto entre ellos. Los
había de pelo liso,
largo, en los que
predominaba el color
negro, también los había
con manchas blancas o grisáceas,
de orejas caídas o
erectas; pero en cuanto al
comportamiento, todos eran
tímidos y recelosos, en
ningún caso se les podía
catalogar como animales
domésticos.
Las
posibles combinaciones en
las camadas de Puwos de
segunda generación, sobre
todo en cuanto al aspecto
externo, explican el
enigma de la gran riqueza
de formas de nuestra
variedad doméstica.
Mediante una cría
estudiada es posible crear
razas nuevas en poco
tiempo. La mayoría de
ellas no podrían
sobrevivir mucho tiempo en
estado salvaje, sometidas
a las duras presiones
selectivas del medio
natural, y se extinguirían
enseguida. Esto provoca
que los animales salvajes
tanto en su aspecto como
en su conducta, reúnan
caracteres relativamente
uniformes. En el medio doméstico
bajo la protección del
hombre, progresan las más
curiosas formas y
combinaciones hereditarias
que nos llevan a características
nuevas.
Analizando
cuidadosamente a los Puwos
se comprobó que las
distintas características
se heredan en forma de
mosaico y con total
independencia, pero hay
propiedades que se
imponen. Tales son el
color negro del canicie y
la timidez del lobo. Esta
timidez debe interesarnos
a todos lo criadores de
perros. De hecho hay muchísima
timidez en casi todas las
razas. Es decir, perros
que serán siempre unos
inadaptados por muy buenos
dueños que tengan. Existe
la creencia que se podrían
criar perros fieros o
agresivos por cruzamiento
con lobos. Estos puntos de
vista descansan sobre
ideas totalmente falsas
acerca de la conducta del
lobo y de la evolución
del perro doméstico. La
fiereza, agresividad,
dureza, etc. son
propiedades de algunas
razas de perros logradas
mediante una selección
dirigida al servicio de
los intereses humanos.
Cuando debido a métodos
erróneos de selección,
se pierden esas
cualidades, no hay que
creer que se las podría
recuperar con cruzamientos
con lobos de pura sangre.
Ahora
bien, no todo los perros tímidos
lo son por razones
hereditarias. Muchos de
ellos son el resultado de
carencias o trato
inadecuado en la fase
sensitiva en la que se
produce la impregnación.
Para que el perro se
desarrolle normalmente se
requieren las experiencias
precisas en el periodo
sensitivo y en las fases
que se suceden, que como
se ha dicho van de la
tercera semana hasta la
doceava.
Trumler,
Scott, Fuller y otros
reputados estudiosos han
llevado a cabo
experimentos en diferentes
sentidos estudiando el
comportamiento de perros
criados aisladamente
durante períodos diversos
de su desarrollo: perros
sin contacto con el hombre
pero dejándolos en grupo;
perros criados durante
distintos períodos solo
en contacto con el hombre;
Perros en contacto con
otras especies, gatos,
conejos, corderos, etc.
Pues bien, de las
conclusiones de todos
ellos se ha verificado que
los individuos que durante
las etapas críticas
tienen experiencias
anormales desarrollan un
comportamiento social
anormal: son insociables y
tímidos si se les cría
en aislamiento, prefieren
el hombre al perro si son
criados solo entre hombres
y temen al hombre si se
los cría solo entre
perros.
Compleja
tarea pues la de criar
perros de buen carácter
que se adapten al hombre y
a su complicada vida en
sociedad. Ello conlleva
una buena herencia y un
trato adecuado por parte
del criador, una
continuidad del
propietario que adquiere
el cachorro y una completa
adaptación al ruidoso y
complejo medio en el que
vivimos.
Cuando
hablamos de razas de
utilidad es necesario que
además de estas
constantes cada perro sea
portador de los instintos
que las hacen útiles y
sean estimulados y
fomentados en los momentos
oportunos para obtener un
desarrollo integral. Las
pruebas de trabajo R.C.I.,
SCH. y pastoreo son un
buen test para calibrar
las aptitudes de los
perros y una garantía
para mantener y potenciar
las cualidades que nos
resultan útiles.
El
papel del criador
Tras
el parto, durante los
primeros quince días, los
cachorros permanecen
agrupados y la madre pasa
casi todo el tiempo con
ellos. A partir del
treceavo día abren los
ojos, y a los pocos días
se sostienen en pie y
comienzan a conocer la
perrera y a seguir a la
madre. Al final de la
tercera semana comienzan
los primeros juegos (Fuller
y Fox). En la cuarta
semana ya maman de pie y
controlan la micción que
realizan fuera del canil.
A partir de la quinta
semana la madre evita en
intervalos cada vez más
largos que los cachorros
dañen sus pezones.
Comienza un destete
gradual. En este período
la perra debe tener
realmente la posibilidad
de evitarlos y regular las
tomas. Si la
perrera-paridera es
inapropiada y la perra no
tiene mas remedio que
permanecer junto a los
pequeños les infringirá
un excesivo castigo que
intimidará inútilmente a
los cachorros.
Es
este el momento en el que
la figura humana del
criador cobra mayor
importancia. En los
periodos previos el
criador tiene poco que
hacer, acariciarles,
darles palmaditas. El
cachorro depende
exclusivamente de la
madre. A partir de la
quinta semana, el criador
le proporcionará alimento
de forma regular y alguna
bolita de carne picada al
mismo tiempo que se
empieza a establecer el
inicio de un lenguaje. A
partir de este momento la
evolución es vertiginosa,
cada día que pasa la
relación se hace más
intensa. El orden juega un
papel de suma importancia.
La regularidad en las
comidas y un paseo después
de comer que nos aleje
cada día un poco más de
la perrera, de forma que
desarrolle su sentido de
la orientación, evitará
peligros e imprevistos. En
este periodo los juegos se
hacen más intensos. La
mayor parte tienen que ver
con su instinto de caza,
un cachorro coge algún
objeto y se retira altivo
a un rincón defendiéndolo
de sus hermanos. También
se lanzan unos sobre
otros, se gruñen, se
miden.
A
medida que el criador
sustituye a la madre el
vinculo aumenta. El
criador debe aprovechar el
entusiasmo de los
cachorros al saludarle y
cuando abra la puerta de
la perrera corresponderá
a ese saludo según el
viejo código de los cánidos.
Todo buen dueño debe
corresponder siempre a la
alegría de su perro al
verlo tras su ausencia. A
medida que se van tomando
confianza se extienden los
juegos al criador, se
prenden de la ropa, le
hacen presa. Estos
comportamientos son más
fuertes en las razas de
trabajo. El criador puede
jugar asumiendo su papel
de presa, escapando y dejándose
cazar, momento en el que
debe quedar muy quieto, al
tiempo que elogia la acción.
Puede también jugar con
pequeños señuelos, por
ejemplo, una pelota de
ping-pong le hace el
efecto de ser una presa
que huye a saltos y no
representa ningún peligro
para el primerizo cazador,
que tendrá que agudizar
sus reflejos si quiere
atraparla. Es aconsejable
cambiar de señuelos.
Una
vez el vinculo se
consolida, el criador
aprovechará las
distracciones en el paseo
para apresurar el paso o
esconderse. De esta forma
los cachorros comenzarán
a preocuparse de no perder
de vista a su guía. Entre
la sexta y octava semana
es el momento ideal para
separar al cachorro de la
camada e insertarlo en la
sociedad del hombre, lógicamente
después de la primera
vacunación.
Obtener
buenos perros implica un
trato muy directo con el
criador. Se debe crear un
vinculo en el periodo
sensitivo, en el que se
produce el proceso interno
de fijación en el
cachorro, antes de que
establezca un orden jerárquico
en la camada con perjuicio
para los más débiles.
Asimismo se debe dejar
siempre patente la
dependencia que estos
tienen del criador. Este
será el momento adecuado
para que el cachorro sea
adoptado por el nuevo dueño
que sustituirá al criador
y estará en condiciones
de adaptarse bajo su
protección a su ruidoso y
sorprendente mundo.
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