Articulo
escrito por MVZ Ernesto Avila
EVOLUCIÓN
Y DOMESTICACIÓN
Los
fósiles sugieren que hace 40
millones de años, durante la última
parte del periodo Eoceno —hace
aproximadamente 54 o 34 millones
de años- y a principios del
Oligoceno —hace
aproximadamente 38 a 26 millones
de años-, surgió un pequeño
carnívoro llamado Miacis a
partir de cuyas ramificaciones,
aproximadamente 50 millones de años
después, se derivarían algunos
mamíferos similares entre sí
como los osos —Ursidae-, los
mapaches —Procyonidae-, la
comadrejas —Mustelidae-, las
civetas —Viveridae-, las
hienas —Hieanidae-, los gatos
—Felidae- y los perros —Canidae.
Durante
la parte media del Oligoceno, el
Miacis favoreció la apariencia
del Cynodesmus y del Tomarctus,
ambos precursores de los cánidos
de nuestros días. La evolución
del perro continúa durante el
Plioceno hace aproximadamente 7
a 3 millones de años y durante
el Pleistoceno hace
aproximadamente 3 millones de años,
época en la que aparecen los
lobos, los zorros, los chacales
y los coyotes.
Pocock
R.I. sugirió en 1935 que la
información genética necesaria
para el desarrollo de las razas
modernas de perros se encuentra
contenida en cuatro tipo de
lobos; y de hecho, el perro
moderno es capaz de producir
cachorros fértiles cuando se
cruza con un lobo. Estos cuatro
tipos de lobo son:
- El
lobo patas claras asiático
—Canis lupus palliepes.
- El
lobo pequeño del desierto
—Canis lupus arabs.
- El
lobo lanudo del Tibet —Canis
lupus laniger.
- El
lobo lanudo del norte de la
India —Canis lupus laniger.
Konrad
Lorenz, es un libro titulado
"Cuando el hombre encontró
al perro" emite la teoría
de que el perro desciende del
chacal —Canis aureus- y que
algunas razas del hemisferio
norte como los perros esquimales
Samoyedos, los Laikas de Siberia,
El Malamute de Alaska y algunas
otras descienden del lobo.
Las
etapas iniciales de domesticación
del perro probablemente
principian hace 12,000 años, al
final del Pleistoceno y de la
edad Paleolítica, ya que las
primeras evidencias del perro
domesticado se encuentran en la
cueva del Palegwra en Irak,
misma que corresponde a estos
periodos. Por mucho tiempo se
especuló si el perro había
sido el primer animal en ser
domesticado por el hombre, y el
descubrimiento de la cueva de
Palegwra fue la primera
evidencia para soportar esta
teoría.
El
proceso de domesticación es difícil
de trazar debido a que no es
posible distinguir al lobo
"manso" de los
primeros lobos domesticados.
Se
han encontrado evidencias
razonables de perros totalmente
domesticados en diversos sitios
distantes entre sí, como en
Israel hace 12,000 años a.c.,
en Idaho hace 10,400 años a.c.,
en Inglaterra y en Rusia hace
9,000 años a.c., en Australia
hace 8,000 años a.c., en China
hace 6,800 años a.c. y en
Missouri hace 5,500 años a.c.
Los
cementerios de perros se han
aceptado como un indicio de que
estos tenían un estatus
especial como en Israel, Egipto
y México, entre otros. Se han
formulado varias hipótesis para
explicar el propósito original
de la demostración, entre las
que se encuentran la del origen
religioso, según la cual los
perros se mantuvieron con propósitos
ceremoniales o religiosos, y
gradualmente fueron domesticados
al criarse en cautiverio.
En
muchas civilizaciones antiguas
los perros asumieron un
significado místico y
religioso. En el antiguo Egipto
los perros fueron altamente
venerados, y a algunos se les
consideró sagrados. Una de las
estrellas más brillantes del
cielo lleva el nombre de sirio,
que es la estrella del perro
localizada en la constelación
Canis mayor. Para los egipcios
la primera aparición de Sirio
sobre el horizonte anunciaba el
desbordamiento del río Nilo, de
lo cual dependía la prosperidad
de las cosechas y por lo tanto
la supervivencia de la población.
Sirio simbolizaba la
prosperidad.
En
esta misma época y en toda la
región de Egipto, Anubis era
considerado una deidad que
jugaba un papel muy importante
en los funerales como el Dios
con cabeza de chacal, siendo la
deidad de las tumbas y del
embalsamamiento. Posteriormente
se construyó Cynopolis, la
ciudad del perro en honor a
Anubis.
El
culto al perro se diseminó
desde Egipto hacia otras
tierras. En la mitología griega
Hades, la morada de la muerte,
era resguardada por un perro
gigante similar a los mastines
actuales pero con tres cabezas.
Los romanos también ofrecían
culto a Anubis y a Procyon, la
estrella menor de la constelación
Canis menor.
En
el primer siglo de nuestra era
aparece un escrito de una
autoridad romana en agricultura
que contiene consejos para la
cruza de los perros, en el cual
se menciona que un perro grande,
de color negro, voluminoso, con
un ladrido fuerte y sonoro es más
útil como guardián en la
granja que un perro blanco, no
tan voluminoso no con características
tan dominantes, el cual puede
utilizarse con mejor desempeño
como perro pastor.
Los
perros en la Roma antigua fueron
totalmente domesticados y,
aunque las razas que existían
no eran tan diversas como las
que conocemos actualmente, los
romanos hicieron la primera
clasificación zootécnica
dividiendo a las razas en seis
grupos e identificando a los
perros más como animales de
trabajo, que como perros de
compañía. Estos seis grupos
fueron los siguientes:
- Perros
guardianes de la casa —Villaticci.
- Perros
de pastoreo -Pastorales
pecuari.
- Perros
para el deporte -Venatici.
- Perro
bélicos o de guerra —Pugnances
o Belicosi.
- Perros
que van tras la pista —Nares
sagaces.
- Perros
que corren tras la presa —Pedibus
céleres.
Los
perros mexicanos no sabían
ladrar y eran tan diferentes a
los perros europeos que hubo
varios historiadores, entre
ellos el cronista real de Felipe
II, Antonio de Herrera, que
afirmaban que el perro no existió
en México antes de la
conquista. Este magno error no
fue exclusivo de los
historiadores y cronistas, ya
que la idea persistió hasta
mediados de este siglo.
Los
perros lampiños no son
exclusivos de México, ya que
también existieron en América
del sur, en Cuba y en las
Antillas, donde Cristobal Colón
los vió llegar a la Isla de
Santa Cruz.
Por
otra parte, los perros lampiños
aún existen en Paraguay y
reciben el nombre de Yagua, en
Perú donde se conoce como Alco
y en Argentina donde se le llama
Pila. En Africa, particularmente
en el Congo y en Etiopía,
existen perros sin pelo llamados
perro de arena africano. De
igual forma existe el crestado
chino que, como su nombre lo
indica, proviene de China y se
diferencía del xoloitzcuintle
por el mechón de pelo que
presenta en la cabeza.
Muchas
razas de perros tienen un árbol
genealógico muy antiguo, como
es el caso de los pequineses,
que habitaron en monasterios de
la dinastía Tang.
La
presencia de perros en las
religiones y ceremonias místicas
pone de manifiesto el apego que
se estableció entre el hombre y
el perro. En muchas teorías se
establece que esta relación se
debe a cuestiones religiosas y a
las raíces neolíticas de
nuestros antepasados, en donde
el hombre y el perro convivían
estrechamente. La razón por la
cual surge la domesticación de
estos animales posiblemente sea
de tipo utilitario, en donde el
perro siempre se encontraba detrás
del hombre en sus cacerías
esperando un poco de carroña.
A
cambio de esto, el perro comenzó
a indicarle al cazador el lugar
donde se encontraban sus presas
y a ayudarle en sus cacerías a
través de su feroz ataque. Más
tarde, los perros se encontraban
en las cuevas habitando con el
hombre y dando aviso a la
presencia de extraños, de
tribus enemigas o de algún
animal peligroso. Posteriormente
los perros comenzaron a procrear
cachorros que fueron adoptados
por el hombre y, es muy probable
que por esta relación simbiótica,
se domesticó el primer animal
en la historia del hombre.
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