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Cuenta la historia que los Sanfermines nacieron de la conjunción de, al menos, tres fiestas: las religiosas, en honor a San Fermín; las ferias comerciales, presentes ya en el siglo XIV; y las taurinas, desde ese mismo siglo. Ahora bien, la conmemoración ancestral de San Fermín -10 de octubre- se completaría con otros elementos -músicos, puestos de venta, corridas de toros...- , lo que, junto al crudo clima invernal de la Pamplona de antaño, provocaría el traslado de la fiesta de San Fermín al 7 de julio actual.
El apartado y el desfile de mulillas y caballeros
Entre el 7 y el 14 de julio, a las 13:00 se procede a separar los toros para la corrida de la tarde gracias a una cita animada en la Plaza de Toros, acto que une a muchos aficionados -algunos, bien célebres- en torno a un vino o y un pincho. Y, durante esos mismos días, a las 17:30 horas, otro cortejo recorre el trayecto comprendido entre el Ayuntamiento y la Plaza de Toros justo antes de la corrida. Dos caballeros encabezan dicho desfile, en el que grupos de mulillas adornadas preceden a la banda municipal "La Pamplonesa", que lo cierra.
La corrida
A las 18:30 y en la Plaza de Toros, tiene lugar otro de los elementos singulares de las fiestas: los "mozos" de las distintas peñas y sus respectivas charangas, que acaban de acceder al tendido de sol desde sus locales, animan la corrida con cantos y música que duran todo el festejo.
Salida de las peñas
Finalmente, una vez celebrada la corrida, las peñas, de nuevo con sus charangas, llenan la ciudad de alegría. Y la calle vuelve a convertirse en protagonista absoluto de la fiesta.
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