| ¿Por
qué
se cocina más rápido en una olla a presión?
En palabras sencillas, llamamos ebullición al punto en
el que
las moléculas del líquido tienen energía
suficiente
para pasar al estado gaseoso de forma masiva. A bajas temperaturas
algunas
moléculas tienen energía suficiente para
«escaparse»
del líquido, pero a esto le llamamos evaporación.
Dos factores influirán principalmente en esto, la temperatura
y la presión exterior.
A la presión atmosférica sabemos que el agua pura
necesita
alcanzar una temperatura de 100º C para que se dé este
fenómeno.
Es un hecho menos conocido que, en estos cambios de fase, la
temperatura
se mantiene constante desde que empiezan hasta que se completan.
De esta manera, desde el momento que empieza a ebullir el agua, hasta
que toda el agua líquida se transforma en gas, la temperatura
del
líquido restante será de 100º C, siempre que estemos
a una atmósfera de presión. Por esto, nuestros alimentos
se cuecen a 100º C
Como hemos dicho, para que las moléculas «salgan»
al aire deben vencer la presión atmosférica, así
que
si se está a mayor presión se necesitará mayor
energía
para pasar a la fase gaseosa.
Dentro de la olla la ebullición se dará por encima de
100º C, y los alimentos se cocinarán más
rápidamente.
Por esta misma razón, en zonas de gran altitud, la temperatura
de ebullición es sensiblemente menor de 100º C por lo que
los
tiempos de cocción tendrán que ser más largos, y
podrá
verse gente bebiendo agua casi en ebullición sin quemarse.
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| ¿Caen
los
objetos pesados más rápido?
En contra de la opinión general, hay que decir un
rotundo no.
Ya Galileo desde la torre de Pisa hacía experimentos arrojando
distintas masas y calculando el tiempo que tardaban en caer,
experimento
que podéis repetir tantas veces queráis, hasta
convenceros.
La aceleración con que cae un objeto es independiente de la
masa y es aproximadamente 9.8 m/s, lo que quiere decir es que la
velocidad
aumenta en 9.8 metros por segundo en cada segundo. Si partimos del
reposo,
al cabo de un segundo vamos a 9.8 m/s, en el segundo siguiente a 19.6
m/s,
etc. El peso del objeto no influye en esta circunstancia.
Seguro que leyendo esto, estaréis pensando en una pluma y en
que esto es una tontería. La cuestión es que según
la forma (que no el peso) del objeto, se puede hacer más o menos
patente el rozamiento con el aire.
Por eso se recomienda que hagáis el experimento con objetos
de la misma forma y distinto peso, botellas de plástico llenas y
vacías o una pelota de ping pong y una bola de papel, por
ejemplo.
Arrugando el papel verás que es su forma y no su peso el que
influye
en el tiempo que tarda en caer.
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| ¿Son
los diamantes para siempre?
Pues... no.
El diamante es básicamente carbono puro, formando una estructura
tridimensional en particular.
Resulta que el grafito también es carbono puro, aunque en otra
cristalización distinta, formando una red diferente.
Es muy curioso que el mismo elemento, según como se dispongan
los átomos, da lugar a sustancias muy distintas.
El diamante, transparente, muy duro.
El grafito, blando, untuoso, negro. Es el material que hace que pinten
negro las minas de los lápices.
Se ha comprobado que la red diamante es inestable, y que la red que
produce grafito (hexagonal) es más estable. Por lo tanto el
diamante
se está transformando en grafito, ¿sorprendente?
¿Significa esto que mañana por la mañana mi
hermoso
anillo de compromiso se habrá convertido en un lápiz?
(Esto
dejaría lo de Cenicienta en un mero contratiempo.)
La respuesta es no. Aunque es un hecho científico que el
diamante
se está convirtiendo en grafito, esto ocurre a una velocidad
lentísima,
con lo cual aunque sea un proceso espontáneo y favorable, sigan
disfrutando de sus anillos.
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