El
metano se produce de forma natural por la descomposición de sustancias orgánicas
en ambientes pobres en oxígeno. También se produce en el sistema
digestivo de rumiantes y otros animales, en la explotación de combustibles fósiles, y en la quema de biomasa.
Aproximadamente
la mitad de la producción
de metano proviene de los sembradíos de arroz, de la actividad animal, y de la
acción de los termitas. Una cuarta parte proviene de tierras pantanosas y húmedas.
Un 15% de la producción industrial de gas natural y carbón mineral. Los rellenos de basura y otras sustancias orgánicas en descomposición contribuyen con un 5% de las
emisiones de metano.
A
largo plazo, el metano es mucho más preocupante como agente responsable del
calentamiento global, que el dióxido de carbono ya que tiene un potencial de
calentamiento global 62 veces mayor que este último.
El
metano contribuye actualmente con el 15% del Calentamiento Global, excluido el
efecto del vapor de agua. Se calcula que hacia fines del siglo XXI el efecto del
metano habrá superado al producido por el dióxido de carbono.