Debido a que el crecimiento de los árboles se ve influenciado por condiciones climáticas, los patrones en el ancho de los anillos de árboles, la densidad y composición isotópica reflejan las variaciones en el clima. En las regiones templadas donde existe una temporada de crecimiento distinguible, los árboles por lo general producen un anillo por año, y de esta forma se registran las condiciones climáticas de cada año. Los árboles pueden crecer entre cientos y miles de años y pueden generar, por lo tanto, registros anuales del clima durante siglos o milenios.
¿Cómo se utilizan para reconstruir el clima?
El clima es uno de los factores que más fuertemente afecta el crecimiento de los árboles. En los años en que la cantidad de precipitaciones y las temperatura son adecuadas el árbol crece relativamente más y el anillo correspondiente será relativamente más ancho. A la inversa, en los años en que el clima es particularmente severo, el árbol crece menos, produciendo anillos estrechos. Si medimos entonces el ancho de los anillos tendremos una "pintura" o serie que representará de alguna manera el comportamiento del clima en la zona. Esta técnica fue inicialmente desarrollada durante el siglo XX por A. E. Douglass, fundador del Laboratory of Tree-Ring Research (Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles) en la Universidad de Arizona. Gracias a ella, es posible fechar de forma exacta la edad de la madera.
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